miércoles, 28 de agosto de 2013

Lavar el pollo dispersa las bacterias

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A veces pecamos de limpios, llevamos la higiene a extremos cercanos a la esterilización y en ocasiones puede ser un error. Igual que (en general) no hay formación nutricional entre la población, los conocimientos que tenemos sobre seguridad alimentaria, manipulación de alimentos y hábitos de higiene en la cocina son los que nos han transmitido, los que nos dicta la lógica o los que hemos podido leer en distintos medios, todo depende del interés del individuo. Creemos que el agua lo limpia todo y que con ello evitaremos toxiinfecciones alimentarias, pero no siempre estamos en lo cierto, un claro ejemplo es que no se debe lavar el pollo antes de cocinarlo.
Más de la mitad de los cocineros domésticos lavan el pollo y otras aves de corral (pavo, pato…) antes de cocinarlas, lo pone bajo el chorro de agua del grifo, la enjuaga y después la seca, en los mejores casos con papel de cocina. Y esto a pesar de que hace ya unos años que se demostró que este procedimiento aumenta el riesgo de contaminación cruzada. Lavar el pollo no reduce las bacterias que pueda tener el alimento, sino que las propaga por la cocina a través de las salpicaduras de agua, podéis ver un breve vídeo que muestra el efecto a continuación.

Cuando lavamos un pollo entero o troceado bajo el grifo, hay gotas de agua más o menos visibles que salpican la encimera, a otros alimentos, a los cubiertos, recipientes, bayetas o trapos que tengamos cerca, contaminándolas. No sólo el agua no elimina las bacterias del pollo, sino que además estaríamos provocando la propagación de gérmenes como los de la Salmonella o la Campylobacter.
Recientemente se ha puesto en marcha una campaña titulada Don’t wash your chicken (No laves tu pollo), una iniciativa de la doctora Jennifer Quinlan y la estudiante graduada Shauna Henley de la Universidad de Drexel (Philadelphia), tras comprobar en un estudio financiado por la USDA, que la mayoría de los consumidores realizaban esta práctica. Uno de los estudios concluyó que el 90% de la población lavaba el pollo crudo.
La campaña ‘No laves el pollo’ está dirigida a todos los cocineros domésticos. Al material educativo disponible hasta el momento, han sumado más para llegar al máximo de población, podéis ver algunos vídeos en la web de la campaña (en inglés).
Los consejos de tratamiento de las aves crudas en la cocina y la manipulación que reduce al máximo el riesgo de contaminación cruzada y de toxiinfección alimentaria son:
  • No lavar la carne de ave cruda para evitar que las bacterias se dispersen por la cocina. Antes de cocinar el pollo secarlo con papel de cocina absorbente.
  • Siempre que la carne cruda entre en contacto con nuestras manos nos las tenemos que lavar, del mismo modo hay que lavar los utensilios con los que entre en contacto, tabla de cortar, platos, cuchillos, tijeras… lavarlos y secarlos bien antes de que entren en contacto con otros alimentos.
  • No colocar nunca el pollo cocinado en el plato o superficie en la que haya estado antes de cocinarlo.
  • El pollo debe conservarse en el frigorífico a unos 4º C. Si la conservación del pollo va a ser por más de dos días, conviene congelarlo en un envase hermético.
  • El pollo congelado, antes de cocinarse debe dejarse descongelar lentamente en el frigorífico, bien protegido para que no entre en contacto con otros alimentos.
  • La carne de pollo debe cocinarse a 75º C, el tiempo necesario para que pierda el color rosado.

martes, 27 de agosto de 2013

Premio Nóbel de Medicina: Las Farmacéuticas bloquean las medicinas que curan porque no son rentables impidiendo su distribución



El ganador del Premio Nobel de Medicina Richard J. Roberts denuncia la forma en la que operan las grandes farmacéuticas dentro del sistema capitalista, anteponiendo los beneficios económicos a la salud y deteniendo el avance científico en la cura de enfermedades porque curar no es tan rentable como la cronicidad.
Hace unos días se publicó una nota sobre datos revelados que muestran que las grandes compañías farmacéuticas en Estados Unidos gastan cientos de millones de dólares al año pagando a doctores para que éstos promuevan sus medicamentos. Para complementar reproducimos esta entrevista con el Premio Nobel de Medicina Richard J. Roberts quien señala que los fármacos que curan no son rentables y por eso no son desarrollados por las farmacéuticas que en cambio sí desarrollan medicamentos cronificadores que sean consumidos de forma serializada. Esto, señala Roberts, también hace que algunos fármacos que podrían curar del todo una enfermedad no sean investigados. Y se pregunta hasta qué punto es válido y ético que la industria de la salud se rija por los mismos valores y principios que el mercado capitalista, los cuales llegan a parecerse mucho a los de la mafia. La entrevista originalmente fue publicada por el diario español La Vanguardia:
¿La investigación se puede planificar?
- Si yo fuera ministro de Sanidad o el responsable de Ciencia y Tecnología, buscaría a gente entusiasta con proyectos interesantes; les daría el dinero justo para que no pudieran hacer nada más que investigar y les dejaría trabajar diez años para sorprendernos.
- Parece una buena política.
- Se suele creer que, para llegar muy lejos, tienes que apoyar la investigación básica; pero si quieres resultados más inmediatos y rentables, debes apostar por la aplicada…
- ¿Y no es así?
- A menudo, los descubrimientos más rentables se han hecho a partir de preguntas muy básicas. Así nació la gigantesca y billonaria industria biotech estadounidense para la que trabajo.
- ¿Cómo nació?
- La biotecnología surgió cuando gente apasionada se empezó a preguntar si podría clonar genes y empezó a estudiarlos y a intentar purificarlos.
- Toda una aventura.
- Sí, pero nadie esperaba hacerse rico con esas preguntas. Era difícil obtener fondos para investigar las respuestas hasta que Nixon lanzó la guerra contra el cáncer en 1971.
- ¿Fue científicamente productiva?
- Permitió, con una enorme cantidad de fondos públicos, mucha investigación, como la mía, que no servía directamente contra el cáncer, pero fue útil para entender los mecanismos que permiten la vida.
- ¿Qué descubrió usted?
- Phillip Allen Sharp y yo fuimos premiados por el descubrimiento de los intrones en el ADN eucariótico y el mecanismo de gen splicing (empalme de genes).
- ¿Para qué sirvió?
- Ese descubrimiento permitió entender cómo funciona el ADN y, sin embargo, sólo tiene una relación indirecta con el cáncer.
- ¿Qué modelo de investigación le parece más eficaz, el estadounidense o el europeo?
- Es obvio que el estadounidense, en el que toma parte activa el capital privado, es mucho más eficiente. Tómese por ejemplo el espectacular avance de la industria informática, donde es el dinero privado el que financia la investigación básica y aplicada, pero respecto a la industria de la salud… Tengo mis reservas.
- Le escucho.
- La investigación en la salud humana no puede depender tan sólo de su rentabilidad económica. Lo que es bueno para los dividendos de las empresas no siempre es bueno para las personas.
- Explíquese.
- La industria farmacéutica quiere servir a los mercados de capital…
- Como cualquier otra industria.
- Es que no es cualquier otra industria: estamos hablando de nuestra salud y nuestras vidas y las de nuestros hijos y millones de seres humanos.
- Pero si son rentables, investigarán mejor.
- Si sólo piensas en los beneficios, dejas de preocuparte por servir a los seres humanos.
- Por ejemplo…
- He comprobado como en algunos casos los investigadores dependientes de fondos privados hubieran descubierto medicinas muy eficaces que hubieran acabado por completo con una enfermedad…
- ¿Y por qué dejan de investigar?
- Porque las farmacéuticas a menudo no están tan interesadas en curarle a usted como en sacarle dinero, así que esa investigación, de repente, es desviada hacia el descubrimiento de medicinas que no curan del todo, sino que hacen crónica la enfermedad y le hacen experimentar una mejoría que desaparece cuando deja de tomar el medicamento.
- Es una grave acusación.
- Pues es habitual que las farmacéuticas estén interesadas en líneas de investigación no para curar sino sólo para convertir en crónicas dolencias con medicamentos cronificadores mucho más rentables que los que curan del todo y de una vez para siempre. Y no tiene más que seguir el análisis financiero de la industria farmacológica y comprobará lo que le digo.
- Hay dividendos que matan.
- Por eso le decía que la salud no puede ser un mercado más ni puede entenderse tan sólo como un medio para ganar dinero. Y por eso creo que el modelo europeo mixto de capital público y privado es menos fácil que propicie ese tipo de abusos.
- ¿Un ejemplo de esos abusos?
- Se han dejado de investigar antibióticos porque son demasiado efectivos y curaban del todo. Como no se han desarrollado nuevos antibióticos, los microorganismos infecciosos se han vuelto resistentes y hoy la tuberculosis, que en mi niñez había sido derrotada, está resurgiendo y ha matado este año pasado a un millón de personas.
- ¿No me habla usted del Tercer Mundo?
- Ése es otro triste capítulo: apenas se investigan las enfermedades tercermundistas, porque los medicamentos que las combatirían no serían rentables. Pero yo le estoy hablando de nuestro Primer Mundo: la medicina que cura del todo no es rentable y por eso no investigan en ella.
- ¿Los políticos no intervienen?
- No se haga ilusiones: en nuestro sistema, los políticos son meros empleados de los grandes capitales, que invierten lo necesario para que salgan elegidos sus chicos, y si no salen, compran a los que son elegidos.
- De todo habrá.
- Al capital sólo le interesa multiplicarse. Casi todos los políticos – y sé de lo que hablo- dependen descaradamente de esas multinacionales farmacéuticas que financian sus campañas. Lo demás son palabras…

domingo, 25 de agosto de 2013

Los árboles brasileños portan millones de especies de bacterias en sus hojas

El bosque tropical atlántico brasileño, que en los últimos 400 años ha sido reducido a un 8% de su tamaño original, podría contener según un estudio reciente hasta unas 13 millones de especies de bacterias aún sin identificar.
Además de recalcar la increíble biodiversidad que todavía queda en estos lugares, este estudio apunta a la posible fuente de medicamentos y recursos para la agricultura aún por estudiar y que se vería destruida si la devastación prosigue.
Marcio Lambais de la universidad de Sao Paulo en Brasil ha publicado los resultados de su estudio en la revista Science recientemente. Este científico dirigió un estudio basado en la recolección de 20 a 30 hojas de árboles de cada una de las nueve especies de árboles consideradas en un aregión dada. En el laboratorio procesaron 12 gramos de hojas de cada árbol a la vez mediante un sistema que hacia subir a las colonias bacterianas hacia la superficie de una disolución especial.
Después analizaron el ADN de estos microorganismos para tener una idea general de la variabilidad genética de esas comunidades en los diferentes árboles. Después seleccionaron dos especies de árbol que tenían comunidades bacterianas similares y una que contenía comunidades muy distintas a las otras. Más tarde secuenciaron fragmentos de ADN de los distintos microbios para tener una visión más detallada de las bacterias presentes y estimaron la biodiversidad de las mismas en el bosque.
Encontraron que incluso los árboles de la misma especie tenían una variación muy grande de las especies de bacterias que vivían en ellos. Los cálculos indicaron que en cada árbol viven de 95 a 671 especies diferentes de bacterias y extrapolando ese resultado se llegó a deducir que hay de 2 millones a 13 millones de nuevas especies de bacterias en ese ecosistema.
Los investigadores fueron sorprendidos por este resultado, que aunque esperaban que fuese alto, no creían que podría llegar a ser de tal magnitud. Según el autor es necesario entender cómo estas comunidades funcionan y su papel en el ecosistema.
Ahora el equipo de investigadores estudia la biodiversidad bacteriana sobre las hojas de otras siete especies de árboles en otros lugares. Esperan alcanzar un mejor entendimiento de cómo las comunidades bacterianas son afectadas por la localización de sus árboles anfitrión.

viernes, 16 de agosto de 2013

Hijo de microbiólogo y velocista


Bruno Hortelano se clasificó para las semifinales de 200 metros con un nuevo récord de España (20.47, sin viento). "Tengo buenas sensaciones. He salido a correr mi carrera, sin preocuparme demasiado de los demás, relajado", declaró tras la serie. "Me gusta elevarme en las competiciones importantes y mejorar marca. En las semifinales puedo mejorar más, si recupero bien tras unos buenos espaguetis y una buena siesta", añadió el velocista, nacido en Australia y de padres españoles. Hortelano competirá esta tarde por la calle 6 en la primera serie (17.40 h. en España)
Hortelano estudia ingeniería biológica en la Cornell University de Nueva York, donde reside hasta que acaba los exámenes en junio y se traslada a España para competir. "Llevo tres años así. Dentro de un año acabo la carrera y me plantearé las opciones. Los dos sitios tienen lo bueno y lo malo", valoró. "El nivel de la Universidad es alto, pero como no dan beca por atletismo, sino sólo académicas, no nos ayuda a reclutar a los mejores. Yo tengo beca académica, soy buen estudiante".
Sobre su condición de trotamundos, afirmó: "Me considero español. Pertenezco a la Comunidad de Madrid, aunque he vivido poco ahí. Nací en Australia y nos fuimos directamente a Canadá y allí he vivido hasta los tres últimos años. Mi familia es toda española".
"Mis padres", añadió, "son científicos, microbiólogos moleculares, que se fueron de España por razones de trabajo. Ahora están en Astana (Kazajistán). Yo sigo la tradición, pero por pasión. Estudié en Canadá (Toronto), pero si tengo que elegir un país, elijo España".

Bacterias como lobos

Esta bacteria tan enmarañada es Herpetosiphon aurantiacus. Lo que se ve en la foto son miles de bacterias filamentosas que tienen capacidad de moverse y son capaces de depredar otras bacterias. Esto lo hacen siguiendo la estrategia de la "manada de lobos" es decir, es van de caza todas juntas, rodean y a comer.

Irina Arkhipova and Michael Shribak, Marine Biological Laboratory, Woods Hole

jueves, 15 de agosto de 2013

Un hongo capaz de dibujar el mapa de trenes de Tokio

http://www.youtube.com/watch?v=GwKuFREOgmohttp://www.youtube.com/watch?v=GwKuFREOgmo

Ponen un hongo mucilaginoso (slime mold) que es capaz de moverse en un plato con la forma de la bahía de Tokio. Colocan al hongo en el lugar donde estaría el centro de Tokio y fuentes de comida que ocupan aquellas ciudades de la periferia de la capital del Japón. Cuando el hongo crece esta

¿Antimicrobianos en las hamburguesas de McDonals?



La carne que la cadena de comida rápida McDonald’s incluye en sus hamburguesas no es apta para el consumo humano, debido a que es "lavada" con sustancias tóxicas, así lo demostró un chef activista británico.

Jamie Oliver mostró en su programa de televisión en la BBC cómo McDonald's 'lava' las partes de la res que no son aptas para el consumo con un agente antimicrobiano, el amoniaco, para poder usarlas como materia prima en la preparación de las hamburguesas.

¿Qué ser humano en su sano juicio pondría un trozo de carne remojada en hidróxido de amonio en la boca de un niño? "Estamos hablando de carnes que hubieran sido vendidas como alimento para perros y después de este proceso se les sirve a seres humanos. Aparte de la calidad de la carne, el amoniaco es dañino para la salud", dijo Oliver.

Luego de que se haya revelado este 'lavado de carne', la cadena McDonald's decidió modificar su receta, aunque voceros de la compañía negaron que haya sido en respuesta a la iniciativa del chef.

"¿Qué ser humano en su sano juicio pondría un trozo de carne remojada en amoniaco en la boca de un niño?", se preguntó Oliver.

Pero si ya compró una hamburguesa de McDonald’s y esta información le desorientó, no se preocupe, puede guardarla para comérsela después, incluso años más tarde si quiere. En abril pasado salió a la luz la historia de un ciudadano estadounidense que ha conservado un sándwich en perfecto estado: sin hongos, moho ni olor durante 14 años. He aquí la historia:

David Whipple compró una hamburguesa en un McDonald's el 7 de julio de 1999, cuando Bill Clinton aún era presidente de Estados Unidos. El hombre quería averiguar cuánto tardaría en descomponerse la hamburguesa, que sometió a una atenta observación durante un mes. Al comprobar que no experimentaba cambio alguno, Whipple la envolvió en un papel, la metió en el bolsillo de un viejo abrigo y -distraído por la mudanza de su casa-, se olvidó de su experimento.

Dos años después su esposa la encontró: el paquete de papel se había descompuesto, pero la hamburguesa estaba en buen estado. Así las cosas, David Whipple decidió esperar más, hasta que el sándwich se transformara de algún modo, aunque, con el pasar de los años, el experimento cayó de nuevo en el olvido.

Hasta que, transcurridos catorce años, uno de los hijos de Whipple hizo un hallazgo asombroso: la vieja hamburguesa reapareció en un estado perfecto. ‘"Al encontrarla, lo primero que pensamos fue: '¡Dios mío, no me puedo creer que siga igual!'. No había hongos, moho ni olor. El pan estaba duro como una roca, eso sí", contó David en el programa televisivo 'The Doctors', donde mostraron su veterana hamburguesa.

David Whipple, de 63 años, dijo que no piensa desprenderse de su hamburguesa histórica.

Un récord similar anterior, registrado en el Libro de los récords Guinness, también fue protagonizado por una hamburguesa de McDonald's, que estuvo 12 años sufrir cambios.

Los científicos trabajan demasiado y no desconectan ni en vacaciones



Un estudio de las universidades de Nottingham Malaysia Campus (UNMC) Boston y ETH Zurich revela que los científicos trabajan hasta altas horas de la noche, no desconectan en vacaciones ni en fines de semana, y dejan poco tiempo para la familia y asuntos personales.
Los autores de esta investigación publicada en la revista 'Biological Conservation', tenían como objetivo conocer las diferencias en los hábitos de trabajo de científicos de distintos países. Para ello, analizaron los datos de 10.000 presentaciones manuscritas y casi 15.000 revisiones.
Los resultados muestran que los científicos que utilizan el portal web de la revista 'Biological Conservation' llevan a cabo una cantidad sustancial de su trabajo a altas horas de la noche (un 16% de los manuscritos y el 12% de las revisiones).
Los científicos japoneses, chinos e indios son los que trabajan más duramente y que envían casi el 40% de sus manuscritos fuera del horario laboral, mientras que los investigadores de Bélgica, Noruega, Finlandia y Sudáfrica lo hacen en una proporción del 16% al 17%. Por su parte, los estadounidenses y británicos son los que menos se salen de su horario y trabajan de forma moderada durante fines de semana y noches.
En este sentido, los autores consideran que el continuo incremento en la carga de trabajo en instituciones académicas, con cada vez mayores obligaciones en enseñanza y tareas administrativas, tiene un efecto negativo en la calidad del trabajo científico. También tiene consecuencias en el equilibrio vital de los investigadores, con efectos como el descuido de la familia, los amigos, la falta de ejercicio físico y de tiempo de descanso.
"La ciencia de calidad requiere tiempo para leer y pensar y que los científicos estresados tienden por lo general a ser menos productivos. Por ello, el trabajo que conllevan las revisiones por pares deben ser considerados parte importante del trabajo académico y valorados con un índice para medir el rendimiento", ha zanjado Campos-Arceiz, profesor asociado de la escuela de Geografía de UNMC.

lunes, 5 de agosto de 2013