Escribo para mí, para recordar algunas ideas que me interesan. Con el tiempo he descubierto que existe más o menos un nexo común en esas ideas. Aviso: Este blog no es un consultorio de salud.
Microscopio electrónico de transmisión. Las muestras se "empapan" de Ácido fosfotungsténico (PTA) en 2%KOH o de Acetato de uranilo y ya se pueden visualizar
La percepción que tenemos de las bacterias como seres vivos que interactúan es muy pobre. La interacción más estudiada y por tanto la que más conocemos es su papel como causante de enfermedades. Aparte de estas interacciones patogénicas, poco sabemos de cómo interaccionan las bacterias. En mente tenemos bacterias que crecen continuamente, unas más que otras. Esto logra que unas especies, a base de crecer más que las otras, se vuelvan más abundantes. Es la imagen que se crea al reflexionar sobre la "aparición" de cepas resistentes a los antibióticos. Hay antibióticos por doquier y por ese motivo, la bacteria mutante que resiste a ese antibiótico se hace cada vez más abundante porque no hay nada que detenga su crecimiento, mientras que las bacterias sensibles al antibiótico son eliminadas con cada ronda de aplicación del mismo. Del campo de estudio de los biofilms hemos aprendido que el 99% de las bacterias viven sésiles embebidas en matrices de azúcares llamados biofilms. Los estudios sobre el microbioma también crean esta imagen de que las bacterias crecen. Unas más que otras. Si por el motivo que sea, un tipo de bacterias crece más que otras puedes tener autismo, cáncer, obesidad, depresión...
Fig. 1. A mayor número de interacciones mayor riqueza ecológica. Un principio básico de la ecología.
Las bacterias son los seres vivos autónomos más pequeños. Las defino así porque considero a los virus seres vivos. Lo que ocurre es que lo virus necesitan de células para vivir. El tipo de interacciones que tienen los virus son de dos tipos: competitivas y parasíticas. Los bacteriófagos respecto a las bacterias se comportan así. O bien tienen ciclos líticos, esto es, entran en la bacteria, se reproducen y la lisan para estar disponibles para infectar a otra bacteria, o bien, entran en una bacteria e insertan su material genético en el ADN de la bacteria, es lo que se comoce como ciclo lisogénico. Cuando sienten que la bacteria está en peligro se excinden de su ADN y se comportan como bacterias líticas. Este es un ciclo típico parasítico, ¿Por qué? porque al igual que los parásitos más conocidos, virus y bacteria comparten el espacio durante una gran parte de la vida de la bacteria. La gestión del espacio es importante en cómo interactúas con los demás.
Las bacterias han ido más allá de la competición y el parasitismo para desarrollar simbiosis y sistemas coercitivos. La simbiosis se puede resumir en el verso del escritor uruguayo Mario Benedetti: "En la calle codo a codo somos mucho más que dos". Los sistemas coercitivos se basan en usar métodos que conviertan a células similares a ti en tus adeptos. "Ya no eres tu, ahora eres yo" mediante "El poder de uno necesita la estupidez del otro". He denominado a este tipo de interacción como coacción, o sistemas coercitivos, inspirado en los métodos sencillos de control mental que utilizan las sectas y son, a pesar de su sencillez, de una efectividad increíble.
Sospecho que la verdad de los individuos radica principalmente en como nos relacionamos con los demás. Por decirlo de una manera más clara: "Tu verdad está en el otro". Como nos relacionamos con los demás nos define poderosamente como individuos. Puede ser una relación entre iguales, puede ser una relación de dominancia en la que tu dominas al otro, o bien al contrario, que tu seas el dominado, que te acostumbres al "pegue patrón". Puede ser una relación parasítica, siendo tu el parasitado o siendo el parásito. Puedes sufrir la alienación de pertenecer a una organización que te anule como persona o anular parte de tu individualidad para formar parte de algo diferente.
Julio Anguita puntualiza sobre la libertad del ser humano
Si a esta clasificación basada en como te sitúas frente al otro (superioridad-igualdad-inferioridad) le sumamos la relación respecto a un espacio tenemos cuatro interacciones: competición, parasitismo, simbiosis y la coerción.
Figura 2. Ejemplos bacterianos de los cuatro tipos de interacciones
La interacción competitiva se ilustra perfectamente en el caso de Micavibrio que vamos a ver a continuación. El parasitismo se observa en el caso de Bdellovibrio. La simbiosis es más difícil de ver. Las cianobacterias y hongos que conforman los líquenes es un caso clásico, o la simbiosis que aconteció entre una Gram negativa y el arqueobacteria que dio lugar a la célula con núcleo de la que procedemos todos los protozoos, animales, plantas y hongos.
La simbiosis se define como una relación en la que cada una de las partes participantes recibe un beneficio de esa asociación. Es una buena definición ya que permite clasificar de manera precisa este tipo de interacciones. El beneficio es un concepto que podemos manejar con soltura. Estamos habituados a ello. Hay un problema, y es cómo se gestiona la individualidad en este tipo de interacciones. Por ejemplo, la mitocondria de una célula eucariota ya no es un individuo. El hongo o la cianobacteria pueden dejar de pertenecer al líquen si la otra parte de la asociación no cumple con su trato. Si metemos un líquen en agua, el hongo deja de respirar, se muere y las cianobacterias crecen alimentándose del hongo. Lo mismo ocurre si el líquen lo tapamos y no recibe la luz del sol. El hongo se alimenta de las cianobacterias que ya no le sirven porqué no le dan los azúcares resultantes de la fotosíntesis.
¿Podemos considerar simbiosis, o debemos de considerarlo parasitismo la relación de Wolbachia con Onchocerca volvulus, el gusano responsable de la ceguera de los ríos?
Micavibrio aeruginosavorus: bacterias devoradoras de bacterias
Existen varios géneros de bacterias depredadoras de otras bacterias: Vampirococcus, Daptobacter o Micavibrio
En 1983 se aisló por primera vez de una muestra de aguas residuales Micavibrio aeruginosavorus, una pequeña bacteria que actúa como una “sanguijuela”, pegándose a la superficie de otras bacterias de las que se alimenta. El ciclo vital de Micavibrio consiste en dos fases, una primera de ataque, en la que la bacteria se mueve y busca su presa, y una segunda fase de unión en la que Micavibrio se fija de manera irreversible a la superficie de la bacteria de la que se va alimentar. Micavibrio es muy exigente con su dieta y, por supuesto, no se alimenta de cualquier cosa. Normalmente en su menú suele preferir otras bacterias tan apetitosas como Pseudomonas, Burkholderia o Klebsiella.
Micavibrio aeruginosavorus (amarillo) depredando a Pseudomonas aeruginosa (púrpura). Fuente: Daniel Kadouri, University of Medicine and Dentistry of New Jersey
Bdellovibrio, más que depredar parasita
El vídeo 1 nos muestra a Bdellovibrio, una bacteria parásita de bacterias Gram negativas ya dentro de una bacteria E. coli fluorescente. La bacteria, en negro comienza a crecer longitudinalmente. Crece por los dos extremos hasta alcanzar un tamaño que le permite dividirse en cinco bacterias hijas. Luego se ve como la bacteria fluorescente va perdiendo la fluorescencia, esto es así porque la bacteria revienta por acción de las Bdellovibrio que se liberan para así ir nadando en busca de otra víctima
En esta fotografía de microscopía electrónica se ve como Bdellovibrio contacta con una Pseudomonas antes de penetrar en su interior mediante un movimiento rotatorio como de sacacorchos. Abajo vemos como cuando esta bacteria entra en su víctima va arrinconando poco a poco el citoplasma de la célula depredada porque poco a poco va agotando sus recursos nutritivos formando lo que se llama Bdelloplasma.
La célula de Bdellovibrio aumenta unas ocho veces su tamaño en el espacio periplásmico (es el espacio que en las bacterias Gram negativas está delimitado por la pared celular y la membrana plasmática). Alcanzado este tamaño se divide en varias células hijas, desarrollan otra vez el flagelo y rompen la pared celular de la exhausta víctima para nadar en busca de nuevas presas.
Las bacterias que manipulan plantas e insectos
Las bacterias Phytoplasmas, cuando infectan ciertas plantas las convierten en zombies. Por efecto de sustancias segregadas por la bacteria, las flores se convierten en brotes apetitosos para los saltamontes. Esto esteriliza a la planta, pero eso a Phytoplasma le da igual. Las bacterias Phytoplasma son parásitos obligados del floema de plantas. Para transmitirse de planta a planta utilizan a los insectos como vectores.
Simbiosis: cuando las cianobacterias y los hongos forman líquenes
Los líquenes son una cooperativa de hongo, algas y recientemente se ha descubierto que también de bacterias. Los hongos construyen la casa y las algas viven dentro como si fuesen la mortadela de un bocadillo. Muchos amantes del altruísmo han visto en esta asociación la prueba que valida al altruísmo como un motor de la evolución (Kropotkin, Margulis...). Pero ¿Qué hay detrás de esta imagen bucólica de comuna hippy?
Un grupo de investigadores españoles y alemanes han publicado un artículo muy interesante sobre el líquen Cetraria aculeata. Este líquen puede vivir en sitios muy muy distintos tales como las costas del Mediterraneo, las llanuras heladas de la Antártida, regiones áridas del Asia Central o la Patagonia. La mayor parte de los organismos que viven en la Antártida son incapaces de vivir en sitios calidos y soleados como el Mediterraneo.
Diversidad genética de las distintas poblaciones del hongo integrado en el líquen Cetraria aculeata (semicírculos blancos) y sus cianobacterias (semicírculos grises). El tamaño de los semicírculos es proporcional al nivel de diversidad. Los círculos de la derecha resumen los niveles de diversidad entre regiones. Fuente: Printzen et al. 2007.
Esta capacidad sorprendente de adaptación se debe a la habilidad del líquen para secuestrar o para reclutar a nuevos simbiontes que les permitan vivir en los nuevos hábitats. Muchos líquenes son capaces de crear estructuras para mantener distintas cianobacterias aisladas porque quizás juntas no se lleven bien. Para ello crean unas estructuras llamadas cefalodios. En este sentido el líquen más que funcionar como una comuna funcionaría como una pensión en donde cada huesped tendría su propia habitación. Estos investigadores descubrieron que C. aculeata cambia de simbiontes según el área geográfica en donde viva. No hay fidelidad sino puras relaciones de conveniencia
Los genomas de algunas bacterias,Myxococcus xanthus, Escherichia coli ejemplifican cómo la evolución ocurre por mecanismos independientes de la selección natural. La selección natural es obvia cuando se trata de organismos que dejan cadaver. Tienes una camada de perros. Al haber presión selectiva no pueden sobrevivir los 10 cachorros, por lo tanto, por probabilidad, habrá el que haga bien más tareas y que por tanto tenga la posibilidad de llegar a adulto, competir con otros adultos y ser capaz de mantener a su progenie. En el mundo bacteriano vemos ejemplos que podrían expandir esta idea de la evolución: existencia de individuos altruístas/egoístas; individuos que hacer un esfuerzo por aquellos que son como ellos (kin selection). Surge la idea de que lo que se selecciona ya no es el individuo sino el genoma. En los organismos con sexo existe cadaver. Cuando nos apareamos cada gameto baraja los genes, ocurren las recombinaciones, en la descendencia podemos ver esa variabilidad: los hermanos se parecen pero son diferentes, nacen en distinto momento según los padres sean más o menos jóvenes, con más o menos fuerza y capacidad. Sobre esa variabilidad opera la selección natural.
En el mundo de los genomas bacterianos, donde la compartimentalización genómica no está clara por la transmisión horizontal de los genes (conjugación, transformación, vesículas, transducción) ¿Cómo mantienes la independencia y la identidad de una combinación de genes exitosa? Necesitas un tag, un “identity signal”, una unidad de egoísmo.
En el mundo bacteriano se ensaya la aparición del cadaver. Si partimos de una sóla bacteria de Myxococcus xanthus y la dejamos tener, teóricamente toda la descendencia va a ser clónica ya que no existen las ventajas del sexo. ¿Podría haber mucha variabilidad intraespecífica al cabo de unas cuantas generaciones? ¿digamos un día?. Los experimentos de Lenski sugieren que puede haber mucha variabilidad intraespecífica a partir de un solo clon si se le deja tener las suficientes generaciones. Probablemente para llegar a niveles en que la variabilidad intraespecífica llegue a ser notoria hagan falta más de un día. Si a la descendencia de 24 horas de crecimiento de Myxo se la pone en una placa con escasez de nutrientes entonces la bacteria comienza a formar un cuerpo fructífero. De ser una babosa (una colonia móvil de bacterias, una especie de manada de lobos) en busca de nutrientes pasa a ser una especie de seta. La mayor parte de las células del tallo son consideradas altruistas ya que forman el tallo para que las células egoístas se coloquen en la parte superior de la estructura para poder dispersarse lejos de la zona en la que las bacterias han detectado una falta de recursos. Las células egoístas tienen mayor probabilidad de llegar a un medio favorable. Serán favorecidas por la selección natural. Lo curioso es que estas células egoístas si las dejas crecer a su vez durante 24 h volverán a formar un cuerpo fructífero con células altruistas y células egoístas.
Las células egoístas son un remedo de las células reproductivas, espermatozoides y óvulos, mientras que las células altruístas seríamos nosotros sin gónadas: un carrier que sólo trata de pasar las células egoístas a la siguiente generación buscando un background genético apropiado para mezclar genes y darle mayores oportunidades de tener éxito en su vida.
En 1896 el bacteriólogo Ernest Hankin intentó comprobar que había de cierto en la creencia de que el agua del Ganges tenía propiedades curativas y que incluso prevenía del cólera. Para su sorpresa encontró que si el agua de dicho río era filtrada con filtros de porcelana, todavía mantenía una actividad bactericida en cultivos de Vibrio cholerae. Aquello que podía filtrarse a través de filtros de porcelana era un virus que "comía" a las bacterias. Más adelante, Felix d´Herelle los denominó bacteriófagos.
El dulce código de los azúcares
Engolosinados con el ADN y las proteínas, los científicos hemos dejado a los azúcares de lado, debido a que los azúcares son la última frontera en biología. Lo que se conoce de azúcares está a años luz de lo que sabemos del ADN o de las proteínas. Es relativamente fácil trabajar con las proteínas o el ADN. Las técnicas están bien establecidas. Ayuda mucho el hecho que las proteínas son aminoácidos traducidos a partir de los tripletes de ADN. Así, si modificamos el ADN podemos producir cambios en las proteínas y eso nos ayuda a entender su función. No sucede lo mismo con los azúcares. Es difícil producir cambios en su estructura. En ciencia nos hemos limitado a inactivar las enzimas encargadas de que un azúcar se incorpore a una estructura mayor. Digamos que los biólogos moleculares han estado engolosinados trabajando con ADN y proteínas y han dejado los azúcares de lado.
Lo hermoso del glicocálix es que además de las funciones obvias de lubricación, de permitir un espacio para mantener la estructura de la célula o los órganos o para organizar el agua y los nutrientes es que se trata de un código de información. ¿Alguien ha dicho código? Cuando hablamos de códigos atraemos a personas muy inteligentes a los que les gustan los retos. De repente lo aburrido se vuelve atractivo. Hoy en día, biólogos moleculares, de sistemas y computacionales están estudiando los códigos de azúcares, lo que se ha venido llamando el glucidoma, para comprender un nuevo lenguaje.
Y como siempre, el origen está en las bacterias
Por ejemplo, las bacterias más primitivas, las arqueobacterias, además de la membrana plasmática, en el exterior tienen una pared celular constituidas de capas S de glucoproteínas, pseudopeptidoglicano o polisacáridos. En las eubacterias, la pared celular se compone de peptidoglicano que actúa como una malla que evita que la presión osmótica interna de la bacteria descomponga la membrana plasmática Estas paredes celulares son estructuras organizadas, con límites definidos. Además, poseen un glicocálix que no tiene límites definidos, se deforma con facilidad y pueden exudar materiales poliméricos para crear biopelículas.
Las propiedades del glicocalix, que se estudian en las células y tejidos humanos, se exhiben, por tanto, en bacterias y en comunidades de bacterias como las biopelículas. El glicocalix es ese espacio de glucoproteínas y glucolípidos que sirve para mantener hidratadas a las células, que canaliza los nutrientes, que sirve como una especie de columna vertebral mucosa para el soporte de las membranas, contribuye al reconocimiento, comunicación y adhesión entre células. Los distintos tipos de glicocalix sirven también para identificar a una comunidad de células y así diferenciar lo propio de lo ajeno.
Las bacterias surgen hace 4000 millones de años y los seres pluricelulares, como nosotros, aparecen hace solo 1000 millones de años. Las tres cuartas partes del tiempo de evolución del glicocalix se dio exclusivamente en bacterias protozoos. Ese mecanismo de adhesión y reconocimiento entre células, con todo lo que ello implica: memoria, comportamiento social, diferenciar lo propio de lo ajeno, estaba ya listo antes de la aparición de organismos pluricelulares. En este momento, el glicocalix sirvió para guiar el movimiento de las células que empezaban a dividirse en linajes para que se agrupasen en tejidos.
Hoy en día, la medicina está comprobando que incorporar al glicocalix en nuestro mapa conceptual del cuerpo humano es imprescindible para entender múltiples procesos: la inmunidad de la infección, como defendernos del cancer, las enfermedades cardiovasculares, la compatibilidad de los transplantes o los defectos en el desarrollo embrionario.
Material exudado polimérico extracelular compuesto por proteínas y carbohidratos producidos por las bacterias en 1 la pared celular, básicamente constituída de polisacáridos capsulares CPS y lipopolisacáriddos LPS 2 el glicocalix está constituído mayormente por los EPS o polisacáridos extracelulares 3 la biopelícula (biofilm) son un material exudado polimérico extracelular. Este material también está producido por células eucariotas las epiteliales de las superficies mucosas. Fuente
Cuando un fago con un TSP activo forma una placa en capas de agar blando sobre una bacteria hospedadora encapsulada, el centro transparente de la placa suele estar rodeado por una zona turbia.
Las enzimas que poseen los fagos para degradar los azúcares se llaman genéricamente depolimerasas.
TSPs, en general, son homotrímeros. Un monómero exhibe hélices β paralelas dextrógiras. Debido a su estructura terciaria, las TSP son enzimas muy estables a temperaturas de 80 °C y pH 5,0. Son resistentes a proteasas y SDS.
Las depolimerasas son excelentes herramientas para descifrar el glucidoma
El bacteriófago JA1 (Podoviridae) que infecta a Vibrio cholerae O139 alberga una liasa que escinde el CPS entre los residuos de GlcNAc y GalA. Esta tijera se puede utilizar para generar oligosacáridos y utilizarlos como vacunación basada en CPS. Dado que el CPS de V. cholerae es sensible al ácido, el tratamiento químico de las moléculas de CPS podría destruir epítopos que pueden ser importantes para obtener inmunidad protectora. La liasa, a diferencia del tratamiento químico, deja estos epítopos intactos (Linnerborg et al., 2001).
Los bacteriófagos como indicadores de la calidad del agua
Los colifagos son bacteriófagos que infectan bacterias fecales. Cuando abandonan los intestinos humanos por los sistemas de alcantarillado, a no ser que se encuentren con bacterias coliformes, similares a las que son capaces de infectar, no se replican. Por este motivo, son indicadores excelentes de contaminación fecal en el agua. Sobre todo para niveles bajos de contaminación, sobre todo en las aguas tratadas con cloro. Los colifagos presentan una resistencia al cloro superior a la de los enterovirus humanos.
Existe un consenso científico de que los indicadores bacterianos, como las bacterias coliformes y Escherichia coli, no son parámetros adecuados para evaluar la calidad virológica del agua potable. En su lugar, es más apropiado utilizar colifagos (US-EPA 2015, OMS 2017). Estos son, además, más representativos del conjunto de virus humanos que cualquier patógeno vírico.Se están incluyendo en normativas como la nueva directiva de la UE sobre agua potable, el reglamento de la UE sobre requisitos mínimos para la reutilización del agua y el agua regenerada para el riego agrícola o también en la valoración de procesos de higienización de lodos de depuradora de aguas en las normativas nacionales francesas (orden 20/04/2021 TREL2111671A).
Los bacteriófagos de origen intestinal son indicadores virales adecuados en el agua, es decir, señalan la presencia de materia fecal. Proporcionan una solución eficaz a la limitación de las bacterias como indicadores de los virus transmitidos por el agua
Si somos capaces de secuencias fagos y tener miles de secuencias de enzimas depolimerasas, la inteligencia artificial se encargará de proporcionarnos qué enzimas debemos utilizar para manipular los glúcidos. Este conocimiento nos servirá para tratar todo tipo de problemas asociados a bacterias que viven en biofilms
En todo el mundo, al menos 2 000 millones de personas utilizan una fuente de agua potable contaminada con heces, y se prevé que en 2025 la mitad de la población mundial vivirá en zonas con escasez de agua. La disponibilidad de agua potable para todos es una de las metas de las Naciones Unidas dentro de sus Objetivos de Desarrollo Sostenible para lograr un futuro mejor y más sostenible: Objetivo 6: garantizar el acceso al agua y al saneamiento para todos.
El número de bacterias en el agua, como las bacterias coliformes y Escherichia coli, no son indicadores adecuados para evaluar la calidad virológica del agua potable. En su lugar, es más apropiado utilizar colifagos (US-EPA 2015, OMS 2017). Estos son, además, más representativos del conjunto de virus humanos que cualquier patógeno vírico.
Los colifagos son bacteriófagos que infectan bacterias fecales. Cuando abandonan los intestinos humanos por los sistemas de alcantarillado, a no ser que se encuentren con bacterias coliformes, similares a las que son capaces de infectar, no se replican. Por este motivo, son indicadores excelentes de contaminación fecal en el agua. Sobre todo para niveles bajos de contaminación, sobre todo en las aguas tratadas con cloro. Los colifagos presentan una resistencia al cloro superior a la de los enterovirus humanos.
Se están incluyendo en normativas como la nueva directiva de la UE sobre agua potable, el reglamento de la UE sobre requisitos mínimos para la reutilización del agua y el agua regenerada para el riego agrícola o también en la valoración de procesos de higienización de lodos de depuradora de aguas en las normativas nacionales francesas (orden 20/04/2021 TREL2111671A).
El método EPA 1601, desarrollado por la Environmental Protection Agency de los EEUU, es un método cualitativo de presencia o ausencia de fago. Lo interesante de este método es que implica exponer los fagos a dos tipos de bacterias entéricas para amplificarlos, es decir, que infecten esas bacterias y aumenten su número. Tras un periodo de incubación del agua en presencia de las bacterias indicadoras, las muestras deben cultivarse en placas petri, por el método clásico de doble capa, y determinar las calvas de lisis. Este método se considera el más sensible para excluir la presencia de colifagos en una muestra de aguas. El método EPA 1602 utiliza un ensayo en una sola etapa y permite cuantificar la cantidad de colifagos presentes.
En España disponemos de la UNE-EN ISO 10705-1:2002 Detección y recuento de bacteriófagos. Parte 1: Recuento de bacteriófagos ARN F específicos. (ISO 10705-1:1995) y la UNE-EN ISO 10705-2:2002 Detección y recuento de bacteriófagos. Parte 2: Recuento de colífagos somáticos.
Un estudio realizado en 2018 en la Universidad de Colorado (EEUU) ha analizado muestras de biofilms de cabezales de ducha residenciales procedentes de 656 hogares, ubicados en EEUU(606) y Europa (50). Las muestras se recogieron durante el 2016 en el marco del proyecto de participación ciudadana The Showerhead Microbiome Project. Además de recoger la muestra de biofilm, los participantes recibieron un kit para medir el cloro total, el cloro libre, la dureza total, la alcalinidad total, el pH, el nitrato y el nitrito, asi como las concentraciones totales de hierro en el agua de su hogar.
Biofilms bacterianos adheridos a la manguera y a la alcachofa de la ducha. Fuente
Los análisis revelaron al género Mycobacterium como el más abundante de las bacterias detectadas en los cabezales de ducha, sin embargo, la diversidad y la abundancia de micobacterias fue altamente variable, dependiendo de la situación geográfica, la química del agua y el origen de la misma. Las micobacterias resultaron mucho más abundantes, en promedio, en los cabezales de ducha que recibían agua municipal que en aquellos que recibían agua de pozo, y en los hogares de los Estados Unidos más que en los hogares europeos, patrones que, probablemente, se deben a diferencias en el uso de desinfectantes con cloro.
Las regiones en los Estados Unidos donde las infecciones pulmonares por micobacterias no tuberculosas son más comunes, fueron las mismas regiones donde las micobacterias patógenas fueron más frecuentes en los cabezales de ducha analizados, destacando, según los autores del estudio, el importante papel de los cabezales de ducha en la transmisión de este tipo de infecciones.
Mayor abundancia de micobacterias en el agua desinfectada con cloro
Los hogares con suministro de agua tratada con desinfectantes de cloro mostraron una abundancia particularmente alta de ciertas micobacterias. Probablemente este hecho es el resultado de una selección producida por la desinfección, ya que las micobacterias suelen ser más resistentes que otras bacterias a los efectos tóxicos del cloro y la cloramina. Las micobacterias fueron más del doble de abundantes en hogares con suministro municipal de agua tratada con cloro que en aquellos que utilizan agua de pozo.