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martes, 28 de mayo de 2024

La quinina: una molécula maravillosa

 
Molécula de la quinina. Fuente

La quina fue descubierta por Pedro Leiva, en Malacatos, Loja, Ecuador en 1630. La quina era un tratamiento eficaz contra la malaria malaria, producida por el protozoo parásito Plasmodium falcifarum, el cual no existía en América y que probablemente se introdujo en el continente desde África, continente endémico para esta enfermedad. Esto indica que el descubrimiento de Pedro Leiva no se trata de un conocimiento ancestral ya que esta enfermedad, cuando empezó a afectar las tierras de Loja, era una enfermedad reciente en tiempos de Pedro Leiva.

En el año 2000 publiqué mi primer trabajo sobre fluoroquinolonas:


y en 2023 he seguido publicando con esta molécula




Aunque la quinina ha sido reemplazada por la artemisina, la cloroquina todavía se usa con éxito para tratar malaria.


Video 1: Chloroquine & Hydroxychloroquine | Mechanism of Action, Targets (Malaria), Adverse Effects

miércoles, 26 de julio de 2023

Cardenal Xoan de Lugo y sus polvos

El Cardenal Xoan de Lugo, Madrid, 25 de noviembre de 1583-Roma, 20 de agosto de 1660, introdujo en Europa la quina conocida como Cortex peruvianus, como tratamiento médico. Sus padres pertenecían a nobles familias gallegas. Ingresó en la Compañía de Jesús y cursó estudios de Teología en Salamanca.​Durante uno de los Capítulos de la Orden, conoció a los representantes venidos del Virreinato del Perú, que le mostraron una nueva especie vegetal, llamada quinaquina, procedente de los bosques lluviosos del Reino de Quito, utilizada para curar las fiebres intermitentes, lo que hoy en día se conoce como paludismo o malaria. Viendo el potencial de esta medicina que había sido descubierta por el cacique de Malacatos, Ecuador, Pedro Leiva, encargó los análisis necesarios y la elaboración de una receta apropiada para su consumo masivo. De ahí que la corteza de quina también se conozca como «los Polvos del Cardenal» o «los Polvos de Juan de Lugo».

El agua de las fuentes de San Pedro molían la corteza de la quina

Xoan de Lugo creó, en el Hospital del Espíritu Santo en Roma, un centro de tratamiento del paludismo. En este centro se utilizaban los polvos de la corteza del árbol de la quina. Para ello se instaló un molino movido por el agua de una de las fuentes de la plaza de San Pedro. Xoan de Lugo pidió a los jesuitas que propagaran el uso de la quina y empezó a utilizarse en muchas áreas aquejadas por este mal. Los protestantes clamaban que la quina era sólo una treta de los jesuitas para ganar adeptos. 

Su obra más famosa es De Iustitia et Iure, publicada en 1642, en la que hace importante contribuciones a la teoría económica. En ella explicó cómo el precio de mercado de un bien se origina a través de la valoración subjetiva de la gente y de la interacción de multitud de personas. Como esta valoración no depende de ninguna cualidad objetiva del bien en cuestión sino de las preferencias de los distintos individuos (con las que podemos coincidir o no) el precio justo de un bien será siempre su precio de mercado.

jueves, 22 de junio de 2023

En 2023 seguimos investigando derivados de la quina: es hora de honrar a su descubridor, Pedro Leiva

 En 2001 presenté mi tesis doctoral que trataba de los blancos moleculares de un grupo de antibióticos, las fluoroquinolonas. 

Estamos en 2023 y sigo trabajando con moleculas derivadas de la quina


Nunca supe quién había descubierto los usos medicinales de la molécula de la quina hasta llegar al Ecuador. Si, el descubridor de la quina fue un chamán indígena de Malacatos en Loja, Ecuador, llamado Pedro Leiva, en 1630.  

Pedro Leiva, indígena de Malacatos, hoy Ecuador, hizo un descubrimiento fundamental para la historia de la medicina: el primer tratamiento contra la malaria.  El descubrimiento de la corteza de la quina y sus propiedades antimaláricas. Posteriormente se extraería el principio activo, la quinina, una molécula que abrió la puerta para el desarrollo de otras moléculas de importancia clínica. 

La única calle dedicada a Pedro Leiva en todo el Ecuador se encuentra en su Malacatos natal. 
4°13'09.5"S 79°15'40.5"W -4.219294, -79.261261

Pedro Leiva, además de descubridor también fue padre (suponemos) y seguro que sufrió angustia al ver que otros se arrogaban el mérito del descubrimiento y los beneficios de la explotación de una corteza que llegó a valer su peso en oro. Era un hombre de conocimiento, eso si lo podemos dar por cierto, porque alguien que hace un descubrimiento científico de tal magnitud tenía que serlo. Quizás la mayor angustia fue la de ver que sus hijos no eran conscientes de lo que suponía haber descubierto el primer tratamiento para una enfermedad tan devastadora. Unos hijos y sus descendientes, que nunca le dieron su nombre o a una calle. El reconocimiento a un árbol que supuso tanto en la historia de la medicina. Un árbol que no está en el escudo del Ecuador y sí en el de un país vecino. La angustia de ver como la medicina ancestral de la que él era parte no recibía reconocimiento y si lo llevaban los sabios europeos, las mismas personas que habían condenado a su gente a llevar una existencia de segunda clase.

Bibliografía: 

Quinina y homeopatía: la historia de un héroe y un villano

El médico aborigen Pedro Leiva y la Quina

Pedro Leiva, descubridor ancestral de la quina, remedio para la malaria

El verdadero descubridor de las propiedades antimaláricas de la quina

miércoles, 20 de marzo de 2019

Quinina y homeopatía: la historia de un héroe y un villano

Pedro Leiva, un héroe de la medicina moderna

Todavía hoy muchos peruanos piensan que el árbol de la quina, que está representado en su escudo, fue descubierto en Perú, cuando en realidad fue descubierto en Malacatos, Ecuador, por Pedro Leiva
Para saber quien era Pedro Leiva y su papel en el descubrimiento de la quina pincha aquí
La única calle dedicada a Pedro Leiva en todo el Ecuador se encuentra en su Malacatos natal. 
4°13'09.5"S 79°15'40.5"W -4.219294, -79.261261

Un imbécil alemán crea un timo diluido en agua

Si amigos, la homeopatía es un timo diluido en agua. La homeopatía fue creación de un solo hombre, Samuel Hahnemann (1755-1843). En su época aún no se había separado la ciencia de la filosofía, los autores no solían demostrar sus teorías mediante experimentación pues, como buenos filósofos, consideraban el pensamiento superior a la evidencia y literalmente cada maestrillo tenía su librillo, cada profesor tenía opiniones individuales sobre los procesos naturales y sobre cómo tratar las enfermedades. La mayoría de estas teorías médicas nos resultan un disparate actualmente.
Samuel Hahnemann Monument en Scott Circle, Washington, D.C
En este contexto Hahnemann ideó su propia teoría estúpida. Comenzó a trabajar con la quinina, cuya administración a una persona sana producía, según Samuelín, síntomas similares a la malaria (no sé cuántos gin tonics harán falta para pillar una cuartana) y esa era la razón de su actividad antipalúdica. Esta observación, de por sí errónea, fue la iluminación que indujo a la creación de su sistema para “curar lo similar con lo similar”, como si en esto sirviera multiplicar negativos para obtener positivos.

Se puso Hahnemann a intoxicarse él mismo con múltiples sustancias, al uso romántico de los médicos kamikaze (aquí lo comentamos: 1 y 2). Posteriormente siguió ensayando en sus alumnos hasta tener un corpus de los efectos que estos principios producían. El problema es que sus estudios no seguían el método científico moderno, no había control ni doble ciego, los sesgos eran abundantes y en realidad se buscaba amoldar los resultados a la teoría.

El siguiente paso del alemán este fue intentar reducir los efectos indeseables del remedio diluyendo el principio activo. Pero se le fue la mano con el invento. Se sacó un sistema de diluciones centesimales (CH) que reducía exponencialmente la concentración en cada paso hasta que ciertamente no quedaba nada del principio activo pero gracias a la ingenuidad de la gente, el desparpajo del señor este y a un concepto llamado el efecto placebo, esta estupidez de la homeopatía funcionó comercialmente.
Chiste homeopático diluído entre millones de píxiles blancos para que sea más graciosos
En 1810 vio la luz EL LIBRO, el Organon der rationellen Heilkunde (“Órganon del arte de curar racionalmente”). La doctrina fue atacada por el stablishment y Hahnemann tuvo que marcharse primero de Leipzig y después de Viena. Sin embargo fue creando apóstoles y conversos. La homeopatía tenía una gran ventaja en su momento: era inocua a diferencia de muchos procedimientos y tratamientos prescritos por la primitiva medicina estándar, que a veces causaban más daño que beneficio. La homeopatía es inocua porque no contiene nada.

Su creador fue inflexible ante las disensiones de sus alumnos y la modificación del dogma. Así que los homeópatas actualmente siguen elucubrando sobre las bases estipuladas en 1810. En ese año Napoleón dominaba media Europa y se casaba con María Luisa de Austria, dominaba España con el servil aplauso de Fernando VII y se establecían las Cortes de Cádiz. En ese año se iniciaba el movimiento de independencia en las colonias americanas españolas. Mire usted si ha pasado tiempo. ¿Desea usted ser tratado mediante un vestigio arqueológico de la medicina occidental? Si la respuesta es afirmativa seguro que también Ud cree en los horóscopos, un vestigio de los sumerios.


El problema es que Hahnemann se inventó su teoría. Era lo que hacían los profesores de su tiempo, no así Pedro Leiva, que desde Malacatos y utilizando el método científico pudo determinar que la corteza del árbol de la quina aliviaba la malaria. Hoy en día, 200 años después, existen médicos titulados salidos de la universidad que siguen creyendo con fe ciega en una estupidez sin fundamento racional y sin demostración de eficacia en estudios controlados, y que en el Ecuador, muchos médicos y estudiantes de medicina sigan sin conocer quien fue Pedro Leiva.


martes, 10 de abril de 2018

La quina en el Archivo de Indias de Sevilla

En el Archivo General de Indias de Sevilla se conserva un dibujo de los montes reservados para el cultivo de los árboles de la quina de 1769
Fotografía: Vianney Hidalgo
Fotografía: Vianney Hidalgo

domingo, 5 de marzo de 2017

El médico aborigen Pedro Leiva y la Quina

Esta entrada ha servido como trabajo previo para la elaboración de la entrada en Wikipedia sobre Pedro Leiva
Es difícil hacer una reseña sobre Pedro Leiva porque, aunque su nombre, su historia y su autoría aparecen en varios textos, ninguno de ellos fue escrito por él mismo. Se conoce su historia a través del jesuita Padre Juan López. Según el historiador Pío Jaramillo, en 1630, Pedro Leiva, cacique indígena de Malacatos, Loja, Ecuador, inició el tratamiento de las fiebres tercianas, también conocidas como paludismo (1), a los españoles, administrando a los enfermos una corteza en polvo que en lengua kichwa se conoce como "cara-chuccho" o corteza de los fríos que se obtenía del árbol para los fríos o también llamado "yara-chuccho". Este árbol será denominado más tarde árbol de la quina y su corteza cascarilla (2). En el libro de Pío Jaramillo se recoge que: "Tiempo después cayó gravemente enfermo con fiebre intermitente Don Juan López de Cañizares, Corregidor de Loja", y ante la ineficacia de los tratamientos de los médicos de entonces se recurrió a Pedro Leiva quien le administró los amargos polvos preparados a partir de una planta que solo él conocía, sanando el paciente en poco tiempo (1). En 1638 la esposa del Virrey del Perú, la Condesa doña Francisca Henríquez de Ribera. El padre jesuita Juan López le pidió a Pedro Leiva la corteza para curar a la Condesa: "Pedro Leiva dió al jesuita Juan López una cantidad de quina" (3) y éste a su vez al corregidor López de Cañizares, quien se apresuró a enviar a Lima la corteza de la quina. La Condesa tratada con los polvos se recobró y a partir de ese momento la quina se convirtió en el único remedio efectivo contra el paludismo, doscientos cincuenta años antes de que el microbiólogo Laverán descubra el parásito que causa la enfermedad (4).


1     Jaramillo, P. Historia de Loja y su provincia. Quito: Ed. Casa de la Cultura Ecuatoriana; 1955, pp. 188-199.

2     Naranjo, P. "Precursores de la medicina latinoamericana: Pedro Leiva". En: Vademecum, Quito: Life; 1978, pp. 111-113

3      Arcos, G. Evolución de la medicina en el Ecuador. 3a ed Quito: Ed. Casa de la Cultura Ecuatoriana; 1979, pp. 64-65. (Col. Estudios Científicos Ecuatorianos, No 2).

4     Fierro Benítez, R., Hermida Bustos, C., Granda, E., Jarrín Valdivieso, H., López Paredes, R. El Cóndor, la Serpiente y el Colibrì, la OPS/OMS y la salúd pública en el Ecuador del siglo XX. Capítulo 3 "El médico aborigen Pedro Leiva y la Quina" Autor Jorge Revelo Rosero, paginas 40-42. Eds Quito, 2002. Representación OPS/OMS-Ecuador.

Y aquí, la única calle que existe en Ecuador dedicada a Pedro Leiva y que se encuentra en su pueblo natal Malacatos:
En Ecuador no se le da importancia al descubrimiento de la quina, mientras que nuestros vecinos peruanos la tienen en el escudo de su país ya que consideran que como se descubrió cuando Malacatos pertenecía al Virreinato del Perú, entonces, es un descubrimiento peruano



jueves, 10 de diciembre de 2015

Los indígenas de Ecuador dieron la quina al mundo

Los autores son alumnos de Facultad de Odontología de la UDLA, Quito: Manuela Camila Sáenz, que además lleva orgullosamente su nombre por la libertadora ecuatoriana Manuela Sáenz; Natasha Flores; Alisson Tulmo y Juan Mariño

Pedro Leiva descubridor de la quina

Pedro Leiva un indio nacido en “Malacates”, actual provincia de Loja, Ecuador, a principios del S XVII. Este indígena de la tribu de los “Malacatus” realizó un auténtico descubrimiento científico: el alivio de los los síntomas de la malaria. Para llegar a este conocimiento, Pedro Leiva, utilizó, de manera intuitiva el método científico. Este consiste en establecer una causa-efecto. La causa era que Pedro Leiva sufría de fiebres, posiblemente originada por la malaria. Cuando se bañaba en un río concreto de su localidad, un río rodeado de unos árboles determinados, observó que sus fiebres remitían. Posteriormente le comunicó este hallazgo a otras personas de su tribu que también padecían de estas fiebres y el resultado fue el mismo: las fiebres misteriosamente desaparecían. Lo que Pedro Leiva en su razonamiento hizo fue el "Principio de reproductivilidad" de la ciencia.

Pedro Leiva no se detuvo en esta observación. Siguiendo su intuición y razonamiento lógico, llegó a la conclusión de que esos árboles que había en ese río concreto, y no en otros, eran la causa de que se aliviasen los síntomas de las fiebres. Pedro Leiva se dio cuenta que era la corteza del del árbol llamado en quechua “kinia”, que significa corteza en este idioma. Leiva depositaba cortezas de el árbol kinia en unos cántaros de agua, a esta agua medicinal la llamaban “cara Chuccho”. Al árbol también lo conocían como, el árbol para los fríos, su traducción en quichua “yura chuccho”. De esta manera, consiguió aislar y enriquecer mediante una infusión de corteza el principio activo.

Cuando el padre jesuita Juan López en su misión a Malacates contrajo una fuerte infección que le provocó fiebre, fue curado con la corteza de Kinia suministrada por un indio llamado Pedro Leiva. De esta manera, la medicina oficial, entró en contacto con el conocimiento "científico" de los indígenas malacatos. O dicho de otra manera, Pedro Leiva comunicó al mundo su hallazgo. Algo que es propio del método científico. De esta manera el conocimiento se universaliza y se hace público para que otros investigadores sigan trabajando y haciendo que la ciencia progrese.

 Ahora bien, lo mismo que ocurre hoy en día, este tipo de conocimiento sólo se populariza cuando llega a curar a alguien famoso. Veamos como este conocimiento se volvió popular. En 1639 Juan de Vega, médico del Virrey del Perú, enfermó de fiebre de modo que los padres jesuitas le administraron la corteza antes ya utilizada y mejoró. Cuando la esposa del Virrey del Perú, Francisca Enríquez, condesa de Chinchón, contrajo malaria, aplicaron el mismo procedimiento, obteniendo muy buenos resultados, dado que la salud de la condesa mejoró significativamente. No habían descubierto la cura de la malaria, una enfermedad que en pleno SXXI todavía no tiene cura, pero habían descubierto como aliviar sus terribles síntomas. La buena noticia de este descubrimiento de importancia mundial fue anunciada por el jesuita Alonso Messia Venegas desde Ecuador, específicamente desde Loja llegando a Roma. De esta manera, Loja, y el Ecuador, comunicaron al mundo un nuevo principio activo que vendrían a formar parte de los diez o doce medicamentos con los que contaba la medicina en el SXVII. En Roma el cardenal Xoan de Lugo se encargó de difundir el increible descubrimiento. 

El medicamento fue enviado en forma de polvo, la famosa cascarilla de la quina, y pronto se volvió uno de los medicamentos más cotizados en la época, llegando a valer, la cascarilla de una corteza de un árbol ecuatoriano su peso en oro.


Ilustraciones de hojas, corteza, y flores de Quina (Cinchona pubescens Vahl) Franz Eugen Köhler, Köhler's Medizinal-Pflanzen (derecha). Fuente.

A partir de ese momento las mentes más brillantes de la época se encargaron de aprender más y más de este árbol. El primer paso fue la identificación del árbol de la quina para la ciencia. El encargado de su clasificación taxonómica no fue otro que el padre de esta clasificación el científico sueco Carlos Linneo, que rebautizó al árbol con el nombre de la paciente más famosa curada con este producto, la condesa de Chinchón, de ahí el nombre científico de la planta: Chinchona officinalis. Es un tanto indignante que, una vez más, el conocimiento ancestral de los indígenas, en este caso ecuatorianos, se vea ignorado y ofendido por la ciencia "oficial". Esto que ha ocurrido en el siglo XVII, en pleno SXXI sigue ocurriendo. Por ejemplo, el caso de la patente de la ayaguasca, una planta autóctona del Ecuador, utilizada con fines medicinales por los indígenas del oriente, que fue llevada a los EEUU y patentada en este país. Afortunadamente el Instituto Ecuatoriano de la Propiedad Intelectual consiguió en los tribunales revocar esta patente.
 
Cosecha las hojas de quina en Ecuador
 Método Original: Este método de cosecha consiste en pelar o raspar los árboles para que así se desprendiera la corteza, para aprovechar todo el árbol se tenían muchos cuidados especia les. Este proceso de cosecha se escucha fácil pero no, tenían diferentes dificultades alrededor del año como sus costos elevados principalmente, la corteza no se desprendía de una manera fácil en ciertas épocas del año y algunos árboles se enfermaban por así decirlo debido a que quedaban descubiertos.

Método actual: La forma de cosechar en la actualidad se basa en el aclareo selectivo. Se empieza extraer la quina a partir del tercer o cuarto año después de su trasplante, se eliminan los árboles enfermos y los que han comenzado a aglomerarse, la razón principal por la cual se realiza esto es para permitir que el resto de árboles se desarrolle de manera vigorosa puesto a que pueden dar rendimientos superiores.
Cosecha de la Quina.
La corteza de este árbol se cosecha según su finalidad, estos son dos, para comercializarla como quina comercial y para la industria farmacéutica, el proceso de la primera consiste en eliminar las ramas, más tarde eliminar los tallos, los tocones se extraen completos con todo y raíz, una vez cortadas estas partes de lavan de una manera muy minuciosa para eliminar partículas del suelo. Después de que los arboles han sido talados a ras del suelo se estiran las cortezas dejándolas secar aplanadas.

La quina un árbol con muchos secretos curativos

La quina roja es un árbol que posee propiedades tanto curativas como alimenticias. Dado a su extenso uso esta ha sido explotada a nivel comercial, por lo tanto en la actualidad se encuentra en peligro de extinción a nivel mundial. La corteza de las ramas, raíz, tronco disecado de este árbol son los que poseen propiedades curativas.

El árbol de la quina detenta propiedades curativas como pueden ser: Anestésico; antioxidante; antibiótico; antiséptico; febrífugo (que elimina las fiebres); astringente y digestivo. Dadas dichas propiedades esta sirve para tratar problemas de salud como es: paludismo, malaria, fiebre amarilla, diarrea, cólicos o malestares menstruales, dolor de dientes, dolor de cabeza, dolor de estómago, neuralgias, gota, anemia, gripe, falta de apetito. Como también disminuye la fiebre, trastornos musculares, bronquitis, facilita la digestión, fortalece el sistema inmunológico, heridas, ulceras, secreción gástrica, afecciones capilares como es la caída del cabello, la seborrea y la caspa.
 

La quina roja, el único de los árboles de la quina con propiedades curativas

A través del tiempo se fue modificando el proceso de la obtención de la quina y ahora la podemos obtener en varias presentaciones como puede ser:

Quina en polvo: A este se lo consigue de la raíz seca de dicho árbol, sirve para estimular el apetito y facilita la digestión.
Quina en vino: Es utilizado para fines medicinales en adultos por su alta concentración alcohólica, una copa es suficiente para tener buenos resultados.
Quina en tintura: Se la usa para detener la caída del cabello, a esta se la coloca en el cuero cabelludo masajeando suavemente.
Quina en infusión: Se la usa como té medicinal, esta infusión es la más utilizada para limpiar heridas y curar enfermedades.
Usos de la quina

Maceración: En un litro de agua se deja reposar de 20-30 gramos de corteza de quina roja y se la administra vía oral ( una taza después de cada comida que es desayuno, almuerzo y merienda)

Infusión: Se unas media cucharadita de café o té de corteza de quina pulverizada por cada taza que se la administra antes de cada comida (desayuno, almuerzo, merienda).

Uso Externo: Se hierve por 10 minutos 30-40 gramos de corteza de quina por cada litro. Con el líquido obtenido, humedecemos las compresas y las colocamos sobre la herida o el cuero cabelludo por 10 minutos tres veces al día.

Tratamiento de quina roja contra la malaria: El tratamiento de la quina roja contra la malaria se lo administra en pequeñas dosis, debemos tener en cuenta que la quina no cura por completo la malaria solo ayuda a aliviar los síntomas de dicha enfermedad .

Precaución al efecto tóxico de la quina roja: El uso extenso en cantidades descontroladas o elevadas puede provocar síntomas. Estos pueden ser:Vómitos, dolores abdominales; alteraciones en la audición; visión; jaquecas y nauseas [S2]

¿Qué es la malaria?

La malaria o también llamada paludismo es una enfermedad provocada por parásitos del género Plasmodium, en base a las investigaciones científicas que se han realizado se ha llegado a la conclusión, de que los chimpancés son quienes originalmente padecían de esta enfermedad, en 1880 el militar Francés Charles Louis Alphonse Laveran realizó un estudio en los glóbulos rojos de las personas enfermas de malaria en donde se observó parásitos , esta ocasión fue la primera vez en que se encontró un protozoario que causó la enfermedad.

Glóbulos rojos teñidos de violeta. En el centro de la fotografía de microscopio óptico muestra más oscuro al parásito Plasmodium falcifarum
Los mosquitos propagadores de malaria habitan en climas lluviosos o húmedos.
En 1898 el británico Sir Ronald Ross realiza una investigación y descubre que es el mosquito de genero Anopheles, quien transmite la enfermedad de un humano a otro, únicamente las hembras son las que se alimentan de sangre, en el momento que una hembra Anopheles pica a una persona infectada es cuando adquiere el virus e inicia el proceso de formación de Plasmodium.
 
Los niños Africanos menores de 5 años son los más afectados, aproximadamente existen entre 200 y 300 millones de contagios anuales alrededor del mundo y un millón de muertes por esta enfermedad. En la actualidad hay cuatro tipos de paludismo y son: Falciparum; Vivax; Malariae y Ovale

Los síntomas de la malaria comienzan a aparecer desde los 7 hasta los 15 días después de la picadura. Los principales síntomas son: Fiebre; intenso dolor de cabeza; escalofríos y vomito.
Si no es tratado en las primeras 24 horas esta enfermedad puede complicarse.

La propagación de la malaria es un ciclo que sigue lo siguientes pasos: 1. El mosquito de genero Anopheles  hembra pica a la persona infectada y se contagia; 2. Este mosquito se alimenta de la sangre de otra persona y la contagia de malaria; 3. En el interior del huésped  el hígado es infectado; 4. Posteriormente infecta la sangre y 5. Y así comienza nuevamente el ciclo de contagio y la propagación de la malaria. Fuente.
Bibliografía:

jueves, 30 de junio de 2011

Breve historia de la quimioterapia

El tratamiento de las infecciones comienza cuando los chinos hace más de 2500 años utilizaron la cáscara enmohecida de la soja en el tratamiento de carbuncos, forúnculos e infecciones similares.

En el siglo XVII el español Celestino Mutis descubre la quina, extraída de la corteza de la planta Cinchona pubescens como tratamiento para la malaria y también se descubre también el tratamiento de la amebiasis mediante la emetina, un alcaloide extraído de la raíz de la ipecacuana.

Lámina botánica de la planta ipecacuana.

Paul Ehrlich, en 1910, descubre lo que él llamó la “bala mágica” que se comercializó con el nombre de Salvarsán (dioxidiamino arsenobenzol) un compuesto de arsénico efectivo contra la bacteria que provoca la sífilis. Ehrlich creó sus famosos postulados para que un agente quimioterápico sea eficaz:

1. Que sea fuertemente activo contra microorganismos o parásitos.

2. Que sea fácilmente absorbible por el cuerpo.

3. Que sea activo en presencia de tejidos o fluidos corporales.

4. Que posea un bajo grado de toxicidad para el paciente, y por tanto un alto índice terapeutico.

El alemán Domagk en 1935 descubrió la sulfamida, un compuesto químico con actividad antibiótica frente a algunos tipos de bacterias. La sulfamida comercializada como Prontosil era efectiva contra las infecciones causadas por estreptococos. Domagk trató a su propia hija con Prontosil y consiguió curarla evitando la amputación del brazo de su hija. ¡Qué satisfacción para un padre y para un investigador!. Domagk obtuvo el premio Nobel por el descubrimiento de la sulfonamida Prontosil, primera droga efectiva contra las infecciones bacterianas. Fue forzado por el régimen nazi a rehusar el premio, que recibió finalmente en 1947.

Fleming descubrió la penicilina en 1929 y Florey, ayudado por Chain lograron extraer la penicilina de cultivos de hongos y purificarla. La penicilina fue el primer antibiótico de amplio espectro, es decir, capaz de matar a todo tipo de bacterias. En ese momento comienza la Edad de Oro de los antibióticos.

La ventana del segundo piso (la que queda encima de la placa azul) es la que se dejó abierta Fleming un fin de semana y que fue responsable de que se le contaminasen los cultivos bacterianos con el hongo productor de antibióticos. Cuando llegas a Heathrow coges el tren hasta la estación de Paddington. El hopital de Saint Mary está a dos minutos andando desde Paddington.

Hoy en día, con la aparición de cepas de bacterias resistentes a todo tipo de antibióticos se dice que hemos entrado en la Era Postantibiótica.