domingo, 2 de noviembre de 2014

O Porriño, un cluster biotecnológico que nació gracias a los represaliados políticos




Conozco la historia bien. José Fernández López, funcionario del estado, se dio cuenta que con la Guerra Civil española muchos profesores investigadores residentes en Madrid se habían quedado sin trabajo por sus opiniones políticas (Depurados en la perversa jerga de entonces). José Fernández ya tenía un matadero en O Porriño así  que se los trajo para este pueblo de la provincia de Pontevedra y montó Zeltia, una empresa destinada a surtir al mercado nacional con una serie de productos de los que había escasez por estar Europa, la productora de esos productos en guerra. Ese es el origen de que en O Porriño esté la tercera concentración de industrias biotecnológicas española después de Barcelona y Madrid. 

El grupo gallego CZ Veterinaria, con sede en O Porriño fabricará hasta marzo más de 50 millones de unidades de vacunas contra el virus de la lengua azul para abastecer al mercado europeo, ante el repunte de esta enfermedad, que afecta al ganado ovino y bovino.
«Este año hemos servido ya vacuna contra el virus de la lengua azul a comunidades autónomas españolas, al Ministerio de Agricultura y a la Administración de Portugal», explica la empresa que, además, está negociando el suministro del fármaco fabricado en Galicia a países de Europa del Este, en donde están sufriendo brotes que tienden a extenderse hacia el centro de Europa.
Despegue en Europa
Desde que apareció esta enfermedad en el año 2006, CZ Veterinaria ha producido millones de unidades del medicamento para su venta a los Gobiernos español, portugués y alemán. La compañía también ha participado en los concursos públicos para suministrar a Francia, el Reino Unido y Suiza.
Además, en los próximos 8 meses tiene comprometido surtir 10 millones más de otro tipo de vacunas de uso veterinario
CZ Veterinaria, propiedad de la familia Fernández Puentes - primos del presidente de Zeltia, José María Fernández de Sousa, y de su hermano Manuel Fernández de Sousa, expresidente de Pescanova-, es la evolución de la antigua Cooper Zeltia, nacida en 1964. Desde 1991 se especializó en vacunas animales y despegó definitivamente con la comercialización de fármacos preventivos para la enfermedad de Johne (para tuberculosis), brucelosis bovina, gripe aviar o lengua azul.
Solo en el año 2008, cuando facturó 43 millones de euros, elaboró 80 millones de dosis de la vacuna para esta última enfermedad, convirtiéndose en el primer proveedor español y en uno de los tres mayores de toda Europa.
Otra de sus especialidades son los tratamientos preventivos para peces. El centro elaborará doce tipos de vacunas contra diferentes enfermedades víricas y bacterianas que suelen afectar a las producciones acuícolas, y tiene capacidad para fabricar 8.000 litros de antígenos a la semana.
La linea de producción veterinaria reporta a la compañía una facturación superior a los 16 millones de euros, según datos del Informe Ardán 2014 (elaborado sobre el ejercicio 2012, en el que la plantilla estaba integrada por 138 empleados).
Vacunas humanas
Además, su filial biotecnológica Biofabri es la primera empresa de España que ha asumido la producción íntegra de un fármaco inoculante, nada menos que la primera vacuna contra la tuberculosis, una enfermedad que causó más de 1,3 millones de muertes y 8,6 millones de infectados en el mundo el pasado año. Su misión consiste en desarrollar y fabricar una patente propiedad de la Universidad de Zaragoza, que saldrá al mercado también el 2016.
Biofabri supera los 6 millones de euros de facturación, según el Ardán 2014, y cuenta con una plantilla de 80 trabajadores.

Estudiante ecuatoriano participa en concurso con tejidos bacterianos

Bacterias, in fecciones y microorganismos son elementos raramente considerados dentro de la industria de la moda. Pero las ciencias y el arte se juntan cada vez más. Desde aparatos electrónicos –como circuitos- que se cuelan entre trajes de la pasarela, hasta hologramas en vestidos de personalidades como Angelina Jolie, las investigaciones científicas se acercan cada día a la moda. La ciencia se aproxima a la pasarela desde el principio básico que es la inspiración; así trabajaron el científico y estudiante de doctorado en microbiología Pablo Rojas y la estudiante de diseño de modas Sherry Chang. Un ecuatoriano y una taiwanesa juntaron sus especialidades para elaborar un vestido que quedaría finalista en la competencia Descience, en EE.UU., misma que busca vincular a la moda con las ciencias. Para ambos ha sido más importante el proceso, pues el producto final es un reflejo de la importancia que existe en el trabajo interdisciplinario. El biofilm sirvió como inspiración para el traje final, estas son comunidades de bacterias que viven sobre superficies tanto inertes como orgánicas y vivas que forman matrices. El biofilm se puede encontrar dentro del cuerpo humano e incluso pueden llegar a causar infecciones crónicas. Para Rojas no es una foto de un biofilm hecho vestido. Se puede comprender el trabajo en varios niveles, de una forma más metafórica “podemos hablar del biofilm como esta especie de colonización o infección bacteriana que es similar a la moda, que es similar al hecho de que alguien porta algo y de repente todos lo llevan; es infeccioso”, puntualiza Rojas. Chang aprovechó el concepto para enmarcar un traje que comprendiera la textura y colores del biofilm. “Queríamos que tuviera sentimiento, una historia y que fuera interesante al tacto”, dice Chang. Para lograr transmitir al producto final toda esta carga conceptual, utilizaron esponja y perlas de distintos tamaños. La primera da la textura y forma el movimiento del biofilm. Mientras que las perlas ayudan a mostrar distintas etapas de la comunidad bacteriana. Un esfuerzo interdisciplinario que da muestra de las distintas fuentes de inspiración que dan a la moda mayor fuerza y conceptos de creación.
Fuente:
http://www.elcomercio.com/tendencias/diseno-modas-ciencia-arte-fusion.html. 

jueves, 30 de octubre de 2014

Bacteriófagos como alternativa a los antimicrobianos, una tecnología con casi 100 años.

Los bacteriófagos se emplean para eliminar bacterias desde 1919. Cuando la penicilina y los antibióticos de amplio espectro se empezaron a comercializar, esta tecnología se vio relegada a países pertenecientes al área de influencia de la antigua Unión Soviética, los cuales carecían de algunos de los antibióticos que se disfrutaban en Occidente.
Felix d´Herelle (1873-1949) microbiólogo franco canadiense descubridor de la terapia con fagos
En la actualidad, debido a la aparición de cepas multirresistentes a prácticamente todos los antibióticos conocidos, ha resurgido el interés en los fagos como alternativa antibiótica.Los antibióticos, a pesar de su abuso, en humanos sólo se recetan en respuesta a una enfermedad. En las granjas sin embargo, los antibióticos se utilizan de rutina para promover el crecimiento animal y para prevenir la aparición de brotes infecciosos. Esta práctica ha transformado el microbioma de estos animales de granjas convirtiendo a sus bacterias comensales en reservorios de genes de resistencia a los antibióticos. Estas bacterias llegan a la comunidad a través de los trabajadores de las granjas y a través de productos de alimentación.
Las bacterias resistentes llegan a la comunidad a través de los trabajadores de las granjas y a través de productos de alimentación o en este caso a través de besos


Las iniciativas llevadas a cabo por distintos gobiernos para limitar su uso en granjas no han tenido demasiado éxito. Este problema unido al hecho de que muchos consumidores reclaman productos libres de antibióticos es lo que ha animado a distintas compañías a desarrollar productos basados en fagos para el uso en granjas.
La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria autorizó por primera vez el uso de fagos en los alimentos. Se trata del producto Listex™ P100 para eliminar la bacteria Listeria monocytogenesdel pescado crudo. 
El descubrimiento de nuevos antibióticos está limitado por el escaso número de moléculas esenciales bacterianas que son lo suficientemente distintas de las humanas para ser buenas dianas terapéuticas. Ser conscientes de este problema mientras todos los días vemos nuevos casos de bacterias multirresistentes a los antibióticos ha dado alas a la investigación en bacteriófagos.


El descubrimiento de nuevos antibióticos está limitado por el escaso número de moléculas esenciales bacterianas que son lo suficientemente distintas de las humanas para ser buenas dianas terapéuticas.

Por las especiales características de los fagos no podemos esperar de ellos lo que tenemos con los antibióticos. Comparados con los antibióticos salen perdiendo en casi todas las comparaciones. En parte porque comparar al algo con el original es siempre desventajoso: ¡Qué mejor ejemplo que lo original! ¿Verdad? ¿Quién necesita imitadores?. Lo mejor es pensar en los fagos no como malos antibióticos sino desde las potencialidades que presentan: especificidad, capacidad de replicación, facilidad de obtención... Los fagos nos permitirán matar una bacteria patógena dejando la flora bacteriana intacta, podremos descontaminar pozos de agua con pequeñas cantidades de fagos o producirlos en países del tercer mundo con un coste reducido.

Recien cocinado en la maravillosa Universidad de Harvard

Si llego a saber que esto funciona así, se me cambio el apellido: Amancio Smith Wallace.

miércoles, 29 de octubre de 2014

Si recaigo en el alcohol ¿Es culpa de mis bacterias?

Enlazo con Naukas

Un virus de algas reduce la actividad cerebral de humanos

Algal viruses attach, enter, and infect green alga (seen in series here).
El virus toma contacto, introduce su ADN e infecta el alga Meints et al. (1984) Virology 138: 341-346

 Previamente se había visto al virus ATCV-1 en el cerebro humano ya hace varios años pero los investigadores que habían reportado el descubrimiento no podían decir si el virus había entrado antes o después de que los pacientes muriesen. De repente se empezó a ver al virus en las gargantas de pacientes vivos, pero ¡Sorpresa! eran pacientes psiquiátricos y lo más curioso era que si buscaban similitudes examinando la secuencia genética del virus veían que era un virus que tipicamente infecta a especies de algas verdes que viven en los lagos y ríos.

Robert Yolken de la Johns Hopkins University School of Medicine en Baltimore, Maryland,y sus colegas se preguntaron si el virus estaba presente en gente sana o enferma. Para ello examinaron 92 individuos sanos que participaron en un estudio sobre la función cognitiva. Encontraron que el virus estaba presente en el 43% de ellos y lo más importante: los infectados con el virus eran un 10% más lentos en los test de habilidad visual. Estos resultados se publican online hoy en
Proceedings of the National Academy of Sciences.  Los efectos son modestos pero significativos.

Estos resultados se han repetido en ratones a los que se les ha infectado y hecho las pruebas típicas de ver el tiempo que tardan en salir de un laberinto (un 10%) y han visto que los ratones infectados examinan nuevos objetos un 20% de tiempo menos. Los investigadores no están 100% seguros de cómo el virus infecta a las personas. Otros investigadores como Allan Kalueff del ZENEREI Institute en Slidell, Louisiana, que no ha participado en estos estudios sospecha que otros virus pueden estar afectando procesos sensoriales humanos y señala también los riesgos para los trabajadores de piscifactorías o quienes trabajan con agua en la que esté presente este tipo de algas. La conclusión: necesitamos más estudios que incluyan ensayos con algas y con animales.


Gustaf Von Lagerhein en el Ecuador


Una de las grandes satisfacciones de la carrera de investigador es conocer a personas afines. Es como cuando se juntan Camarón y Paco de Lucía: en seguida surge el compás y el duende. A mi me ha pasado esto cuando he conocido a Edmundo Estévez. Además ha tenido el detalle de regalarme un libro suyo: "El arte de curar y enseñar". Este libro tiene el ingrediente fundamental para que me apasione: cuenta muchísimas historias. Es un libro denso en contenido. Aprovecharé para sacar de él historias de la microbiología en el Ecuador. Se que la idea de Edmundo es poner el libro en PDF para su libre descarga ya que la edición en papel está agotada.

Venir de otro país me permite tener la posición de extraterritorialidad del antropólogo y sin embargo reconozco que mucho de lo que aquí ocurre es similar a lo que ocurre en España. Muchas de las historias de los pioneros de la medicina en el Ecuador son historias de maltratos por parte de los gobiernos de turno. Hoy escribiré sobre el primer bacteriólogo del Ecuador: Gustaf Von Lagerhein ( 1860 - 1926) que fue un botánico, pteridólogo, micólogo algólogo y explorador sueco; reconocido como el fundador del análisis de polen. Si entráis en la wikipedia veréis que el caballero era un científico sólido.

Nils Gustaf von Lagerheim
Pues bien, el presidente del Ecuador en 1889, a través del padre Luis Sodiro contrata en Hamburgo a Von Lagerhein que llega al Ecuador para ocupar la Cátedra de Bacteriología y Botánica de la Universidad Central. Después de mucho pelearse Von Lagerhein consigue que el Consejo Superior de Instrucción Pública compre un microscopio Zeiss para la Universidad. Con el laboratorio instalado en su casa Von Lagerhein enseña bacteriología a estudiantes que se interesaron poco o nada en aprenderla, con la excepción del Dr Lino Cárdenas que se convertirá así en el primer bacteriólogo Ecuatoriano formado en la escuela alemana de su maestro. En esta época Von Lagerhein publica "Bacteriología. Descripción de un aparato sencillo para sacar y conservar pus, sangre, para estudios microscópicos o bacteriológicos". Ante lo estéril de su labor rescindió su contrato. La excusa fue su salud aunque la verdadera causa de su retiro fue la Ley de Instrucción Pública de 1892, la cual exigía que todos los profesores de educación pública debían de ser católicos y esto chocaba con el hecho de que Von Lagerhein era profesor.

Extraído de "El arte de curar y enseñar" de Edmundo Estévez, página188.



lunes, 27 de octubre de 2014

¿Por qué el Ecuador debe de investigar?

La responsabilidad es un concepto que nace de analizar porqué ocurren las cosas y cuál es nuestro papel en ello. Eso es precisamente el método científico que se opone a la idea tan querida por las pseudociencias de que todo está predeterminado, bien escrito en los astros bien en las rayas de la mano. Como país debemos desarrollar una cultura científica, que además de cambiar la matriz productiva nos ayude a entender que nuestra realidad es fruto de nuestros actos y nuestras decisiones. Hay naciones que quieren ser de primera categoría y otras no.

Las naciones de primera categoría hacen investigación. ¿Es cuestión de riqueza económica? No necesariamente, muchos de los países árabes nadan en la abundancia y no han conseguido destacar en ciencia. En el mundo hay 1400 millones de musulmanes y sólo dos de ellos han conseguido el premio Nóbel de ciencias. Hablamos español 500 millones de personas y sólo 7 han conseguido el premio Nóbel. ¿Es cuestión de tradición histórica? No, Japón era un país feudal cerrado al Mundo en 1863. Corea, en 1950, antes del estallido de la guerra, era un país agrícola con un producto interior bruto similar al de Namibia. Japón crea su primera universidad en 1858 y Corea en 1885, Ecuador en 1586, 1651 y 1681, casi 300 años antes (1). 

Hoy Ecuador apuesta por la ciencia y la investigación. Nuestra responsabilidad es divulgar, comunicar y permitir participar a la sociedad de este esfuerzo colectivo. Cuando los ecuatorianos deseen ciencia estaremos camino de mejorar como sociedad.
  1. Universidad de San Fulgencio fundada en 1586; Universidad de San Gregorio Magno fundada en 1681, Universidad de Santo Tomás de Aquino fundada en 1681. Posteriormente estas universidades se fusionarán en la Universidad Central del Ecuador. En Japón la primera universidad, Universidad de Keio, se funda en 1858, y en Corea, la Universidad de Yonsei en 1885.

El Observatorio Astronómico de Quito, es uno de los más antiguos de América (1877). El Observatorio fue el centro de actividades de la Segunda Misión Geodésica Francesa, cuyo objetivo fue medir la declinación de un meridiano.