jueves, 15 de octubre de 2015

Alfred Nobel y la tierra de diatomeas


Alfred Nobel, el padre de los famosos premios, fue un inventor sueco cuyo descubrimiento más famoso, y el que lo hizo rico, fue la dinamita. Su padre fue ingeniero e inventor y ya experimentaba con explosivos. De carácter emprendedor, su padre quebró económicamente justo cuando nació Alfred. Por este motivo la familia se mudó a Rusia donde el padre trabajó fabricando explosivos para el ejercito del Zar. En esta aventura le fue bien y gracias a ello Alfred recibió una educación esmerada llegando a hablar sueco, francés, ruso, inglés y alemán.
La mirada del padre de Alfred Nobel es enérgica y penetrante. Un ingeniero al que le gustaba experimentar con explosivos y que no quería que su hijo se dedicase a la poesía y la literatura.
Al joven Alfred le interesaba la literatura y la poesía ¿adivináis por qué existe un premio Nobel a la literatura?. Sin embargo su padre, Immanuel Nobel, quería que siguiese sus paso por eso lo mandó a viajar por varios países: Suiza, Alemania, EEUU y Francia. Es en este último país donde conoció al italiano Ascanio Sobrero, inventor de la nitroglicerina. La nitroglicerina es un explosivo tan inestable que si se mueve explota.
La nitroglicerina es una mezcla de glicerina con ácido sulfúrico y ácido nítrico. Esta mezcla es como juntar el hambre y las ganas de comer, es decir, químicamente es poner una sustancia oxidante y otra reductiva. Los explosivos liberan su energía en fracciones de segundo. Es como la gasolina, que si se deja al aire se oxida y libera calor, pero muy lentamente. Una vela también se oxida, pero su oxidación se acelera cuando le aplicamos una llama. La llama acelera su oxidación, y esta reacción libera calor, que es la llama de la vela, o en el caso de la gasolina, una oxidación más exotérmica, la llama y la velocidad de reacción es más rápida, por lo que arde con más “alegría”. La nitroglicerina también se oxida rápidamente provocando una explosión si se le aplica calor (por ejemplo una chispa eléctrica, o la presión ejercida por un detonador
Diatomeas aumentadas a X400
 El gran aporte de Alfred Nobel fue empapar la nitroglicerina inestable en tierra de diatomeas.¿Cómo lo descubrió? pues por casualidad. La nitroglicerina se transportaba en carros tirados por caballos, en recipientes de acero sobre un lecho de tierra porosa: tierra de diatomeas. En uno de los viajes uno de los recipientes se abrió y se vertió la nitroglicerina sobre la tierra de diatomeas, que como es muy porosa la absorbió ¡Y no explotó!


Nobel comprobó que la pasta formada por la nitroglicerina y la tierra de diatomeas conservaba las propiedades explosivas, pero era menos sensible al impacto y se podía transportar y manejar con mayor seguridad. Las diatomeas son unos protozoos que tienen un caparazón de sílice. La tierra de diatomeas es muy muy absorbente. Alfred Nobel empapó la tierra de diatomeas y así, al estar estabilizada, se podía manejar en cartuchos de papel, los famosos cartuchos de dinamita. Dicho así parece fácil pero durante los experimentos realizados para estabilizar la dinamita hubo muchas explosiones. En una de estas se murió su hermano Emil y otros ayudantes.
Alfred Nobel también trabajó en otros campos. Inventó la seda y la piel artificiales, registró 355 patentes. Instaló 90 laboratorios en 20 países diferentes, por lo que se pasó la vida viajando de laboratorio en laboratorio dedicado a la creación y el comercio de explosivos y armas.

En 1888 un diario francés recibió la noticia del fallecimiento del hermano mayor de Alfred, Ludvig Nobel, ingeniero y acaudalado petrolero. Los responsables del periódico confundieron al personaje con su hermano Alfred, también poseedor de una gran fortuna gracias sobre todo a su invento más popular, la dinamita. Así, el diario abrió la noticia con el titular El mercader de la muerte ha muerto, pasando a describir a Alfred Nobel como el hombre “que hizo su fortuna encontrando maneras de matar a más gente que nunca en el menor tiempo posible”. Aquella descripción conmocionó profundamente a Nobel, y que influyó en su decisión de legar su fortuna “a aquellos que, durante el año precedente, hayan conferido los mayores beneficios a la humanidad”. Nobel murió en 1996 sin hijos y en 1900 se constituyó la Fundación Nobel con los 31 millones de coronas suecas de su herencia (actualizado a hoy, unos 235 millones de euros) para crear los cinco premios anuales que él había especificado en su testamento: economía, química, medicina, literatura y de la paz.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Cada vez que lees un artículo y no dejas un comentario, alguien mata a un gatito en alguna parte del mundo...