domingo, 18 de octubre de 2015

Premio Nobel de Medicina 2015 y el Ecuador

De lo mejor que he leído sobre este premio es la entrada del blog Cerca del Leteo de Javier Peteiro. Es muy interesante la historia de una de las ganadoras del premio Nobel de Medicina de este año, Youyou Tu, descubridora de un nuevo medicamento contra la malaria, la dihidroartemisina, que es más eficaz que la cloroquina que se utilizaba anteriormente. En ambos descubrimientos, la artemisina y la quina, hubo un rastreo previo de conocimientos ancestrales.
Quina Roja, se trata de la corteza de árboles de Cinchona succirubra. Se distingue de las otras Quinas por su color rojo al interior de la corteza y por el sabor menos aromático y más astringente.
En el caso de la quina hay que señalar que se descubrió en el Ecuador. Un Jesuita, Juan López, le recomienda a la condesa de Chinchón, esposa del Virrey de Perú, allá por 1638, que había enfermado de "fiebres malignas" que tomara la corteza de un árbol nativo de Loja, el “yuragchuchu”. Dice él mismo que se había curado por consejo del indio malacato Pedro Leyva, cacique de Rumishitama, cerca de Malacatos, hoy provincia de Loja, Ecuador, quien tenía conocimiento de las virtudes medicinales de esta planta que crecía en la selva lojana. Este cacique a su vez cuenta que estando muy enfermo por fiebres bebió de las aguas de un río donde había un bosque de la planta, habiéndose curado. El medicamento, con no poca resistencia, es administrado a la condesa, quien se cura.

Por algún tiempo la planta de la quina permanece relegada y sobre todo sin un conocimiento científico de su especie y sus virtudes, hasta que en 1739 con la llegada de la Misión Geodésica Francesa a Ecuador, liderada por Charles Marie de La Condamine, y el médico y botánico, Joseph Jossieu. La Condamine estudia los bosques de Cajanuma (10 Km. al Sur de Loja), enviando una muestra botánica a Carlos Lineo, quien la clasifica científicamente y bautiza a la planta como Cinchona officinalis en honor de la Condesa Ana de Chinchón, a quien se atribuye como la primera mujer curada por la planta.
José Celestino Mutis, botánico y matemático. Fuente Wikipedia
Posteriormente vienen a la Real Audiencia de Quito los sabios Humboldt, (en 1802), alemán (foto); y Mutis, (en 1808), español. Los dos científicos estuvieron en Cuenca y Loja, describen a la planta y otras variedades de la misma, pero la mejor dicen que es la quina roja de Loja, y la clasifican como Cinchona Succirubra (Humboldt). José Celestino Mutis envía plantas a Linneo hijo, quien clasifica siete variedades.

En el caso de Youyou Tu, el descubrimiento del remedio de la malaria basada en la planta Artemisa annua L. se debe a los escritos de un sabio chino del S IX dc. Pero para eso mejor leer la entrada de Cerca del Leteo. Hoy en día muchos laboratorios buscan en el conocimiento ancestral plantas y sustancias que puedan ser aprovechadas para su explotación comercial. El problema es que muchas de estas sustancias se patentan fuera del país que las ha descubierto, sin que haya ningún retorno económico para aquellas comunidades poseedoras del conocimiento de sus propiedades terapéuticas. Por ejemplo, en 1970, se colectaron en el Ecuador ranas Epipedobates tricolor para extraerle una sustancia más potente que la morfina. Esta sustancia fue patentada en los EEUU. En 1986, la Ayahuasca, utilizada por chamanes indígenas, fue patentada por la Oficina de Patentes y Marcas de EE.UU aunque en 1999 esta patente fuera revocada (Fuente Propiedad Intelectual Ecuador)

3 comentarios:

  1. Muchas gracias por tu generoso comentario, Esteban.
    En cuanto a lo que describes aquí, es muy triste eso que indicas: que no haya retorno económico a países que tantos beneficios médicos han proporcionado
    Un abrazo.
    Javier

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  2. Esteban me da tanto gusto el hecho de que escribas que vienen a Ecuador como un ecuatoriano más, y me da un mayor gusto aún el que los saberes ancestrales que es una de las apuestas de nuestra Escuela de Medicina ya tengan un Nobel encima, respecto a la propiedad intelectual, seguirá beneficiando a quienes tengan el dinero para producir no a los investigadores, ni a los inventores ni a los puebles, se ha vuelto un arma macabra de dominación.

    Un abrazo.

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