martes, 10 de julio de 2012

Yersinia pestis: menage a cinq (y 2)


Las ratas son portadoras de la bacteria Yersinia pestis. La bacteria se puede propagar entre la población de ratas, bien por fomites, esto es, por las gotitas de saliva que se producen en los estornudos, o por la mordedura de pulgas que conviven con las ratas. Las ratas viven como comensales asociadas a las poblaciones humanas. Las alcantarillas y almacenes son refugios que las protegen de sus depredadores naturales y les proporcionan acceso a los excedentes alimenticios humanos, ya sean despensas de alimentos o basuras. Como vimos en el capítulo anterior, las ratas utilizaron los barcos mercantes medievales para distribuirse por los principales puertos europeos y alcanzar nuevas áreas de distribución.
Las ratas negras son reservorio natural es decir que sobreviven a la infección. Para los humanos la rata no es el vehículo que transmite la peste si no la pulga de la rata. Sólo recientemente se ha llegado a culpar a la pulga por transmitirnos la peste y durante todo este tiempo se culpó a las ratas, o a un mal divino. Hoy sabemos que en caso de peste no se puede matar a las ratas. Al matar las ratas haríamos que las pulgas no tuviesen que comer y buscarían otros mamíferos de sangre caliente de los que alimentarse. Dado la cercanía de las ratas a los humanos imagináos a quien iban a picar.
El transmisor más común de esta infección es la rata negra (Rattus rattus). Este animal es amigable con el hombre, tiene aspecto agradable y está cubierto de una piel negra y brillante. A diferencia de la rata marrón que habita en las cloacas o establos, ésta tiende a vivir en casas o barcos. La cercanía con el hombre favoreció la traslación de las pulgas entre ratas y humanos, y así se propagó la peste. La enfermedad, ya fuera en el caso de las ratas o de los humanos, tenía una altísima tasa de mortandad, y en algunas epidemias alcanzó el 90 por ciento de los casos, siendo considerado “normal” un índice de fallecimiento promedio del 60 por ciento.

Los médicos medievales que no tenían ni idea de que estaban tratando creían protegerse de la enfermedad con estas máscaras que no eran más que unas máscaras de gas primitivas. Humanos y ratas estaban al mismo nivel de conocimiento de la enfermedad, eso si, las ratas no tenían por qué disimular su ignorancia.






Actualmente se utilizan trajes como estos para manejar a los animales contaminados

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