sábado, 17 de septiembre de 2016

Subida la volcán Sumaco a por bacterias del crater

Alfonso Molina es un profesor e investigador de la Universidad Central de Quito. Tiene un proyecto que consiste en secuenciar el genoma de las bacterias de los volcanes del Ecuador. Afortunadamente para mi, Alfonso tiene vértigo. Eso hizo posible que Pablo Castillejos y servidor lo acompañásemos en su expedición al volcán Sumaco. El volcán tiene dos cráteres, los dos tienen en su interior una laguna. Tardamos un día entero en llegar al refugio.
Comienzo del camino, unas tablas sobre un lodazal, al fondo el volcán Sumaco
El camino era pura selva. Eramos pequeñitos diminutos en medio de la vegetación.
Había algunos tramos que había que abrirse paso con el machete. Para un novelero como yo un paraíso.
Desde el refugio se ve el crater inferior del volcán y su laguna, del otro lado se divisa toda la selva amazónica ecuatoriana. De noche se pueden ver el Tena y el Coca.

De día se observa cómo se forman las nubes. La producción de vapor es tan intensa que se ve como se forman los cumulonimbos, que son esas nubes en forma de peinado de Marge Simpson.
Pablo y yo hicimos cumbre. Tomamos muestras de agua, de barro, medimos pH y conductividad. En breve, cuando Pablo regrese de Guatemala, le pediré las fotos. Cuando bajamos fuimos tomando muestras. Pablo se empeñó en tomar una muestra extra, ¡Qué celo científico el de este hombre! y se nos hizo de noche. Había luna llena pero no se veía un burro a dos pasos. Menos mal que el guía tenía un teléfono móvil con linterna... sino hubiésemos tenido que pasar la noche a oscuras en la selva. Como anécdota hay que decir que los zapatos de Pablo, que no llevó botas de agua, se fueron desintegrando por el camino. Se hizo tres o cuatro horas de bajada con los pies descalzos, caminando en un lodazal permanente.

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