viernes, 6 de junio de 2014

Deus ex microbia

Deus ex machina  es una expresión que se origina en el teatro griego y romano, cuando una grúa (machina) introduce un dios (deus) proveniente de fuera del escenario para resolver una situación.
 
Actualmente es utilizada para referirse a un elemento externo que resuelve una historia sin seguir su lógica interna. Desde el punto de vista de la estructura de un guión, “Deus ex Machina” hace referencia a cualquier acontecimiento cuya causa viene impuesta por necesidades del propio guion, a fin de que mantenga lo que se espera de él desde un punto de vista del interés, de la comercialidad, de la estética, o de cualquier otro factor, incurriendo en una falta de coherencia interna.

Falta de coherencia es que una bacteria o un virus cause daños en el hospedador en el que se encuentra. Lo que les interesa es mantenerse en el hospedador ya que es su nicho ecológico y que pueda saltar fácilmente de un hospedador a otro. Según aquellos que investigan parásitos, una enfermedad no es otra cosa que un estado inicial en la relación entre un parásito y su hospedador. Según esta idea el ébola, un virus terrible con una mortalidad altísima, sería un virus recien llegado a los humanos. Por eso mismo se comporta como un elefante en una cacharrería. Al ser tan mortal tiene problemas para transmitirse: mata a su hospedador antes de que éste permita al virus saltar al siguiente hospedador. Al no poder transmitirse cada persona infectada es un callejón sin salida para el virus.

Los microbiólogos están empezando a acuñar nuevas hipótesis como la de la evolución fortuita, esto es, que la virulencia vírica o bacteriana no es una habilidad para causar enfermedad, no es  una adaptación contra su hospedador, sino que es un efecto secundario o un "daño colateral".
Nuestro antropocentrismo nos lleva a pensar que las bacterias están ahí para causarnos enfermedades, pero parece que no es así, nosotros somos meros actores secundarios en un drama que tiene que ver con luchas entre bacterias o entre virus y bacterias. Nosotros somos "aquel tipo que pasaba por allí".
Streptococcus pneumoniae, un coco que viene a pares
Vamos a ver que pasa con Streptococcus pneumoniae: ésta bacteria vive en el tracto respiratorio superior, es decir, garganta y nariz. Normalmente no causa problemas, śolo cuando las defensas del hospedador bajan es cuando puede causar neumonía, meningitis, sepsis y otras enfermedades. Hoy en día hay quien sostiene que la altísima mortalidad de la gripe de 1918 no se debe a la gripe en si sino a que la gripe bajó las defensas de un grupo de población muy grande, lo que, unido al estrés provocado por la Primera Guerra Mundial, hizo que S. pneumoniae causase muchísimas muerte, 60 millones.


Parece ser que su virulencia no es una adaptación frente a su hospedador sino una adaptación contra una competidora: Haemophilus influenza. Streptococcus se vuelve más "jabonosa" y por este motivo es más difícil ser destruida por los macrófagos del sistema inmune humano
 
En 2007, Elena Lysenko descubrió que era la competición que se establecía entre S. pneumoniae y Haemophilus influenza lo que determinaba que S. pneumoniae decidiese crear una cápsula de azucares para protegerse de los macrófagos que eran azuzados en su contra por H. influenza. Cuando Lysenko incubaba las dos especies de microbios en ratones pudo comprobar que normalmente S. pneumoniae era desplazada del tracto respiratorio mientras que H. influenzae permanecia
La coraza gruesa que protege a S. pneumoniae de los macrófagos cuesta mucha energía producirla, por eso se ve rebasada en número por bacterias que son más ligeras y que tienen cubiertas menos costosas energéticamente hablando, pero cuando H. influenzae pone al sistema inmune en alarma una cubierta "jabonosa" es muy interesante, además le permiten a la bacteria colonizar partes más bajas del sistema respiratorio causando neumonía a los humanos. Lo que era una defensa frente a los macrófagos originada por su activación por una bacteria competidora resulta en enfermedad para su hospedador humano. Daños colaterales.
 
A la bacteria colonizar zonas profundas del tracto respiratorio no le interesa demasiado. Pensemos que es una bacteria que se transmite en los fomites, gotitas de moco que expulsamos en los estornudos y toses. Irse a un lugar donde no puede dispersarse no es buen negocio. Si somos capaces de entender que las bacterias no son villanos cuyo "disfrute" es causarnos enfermedad quizás podamos llegar a soluciones de compromiso, "win-win situations" como dicen los americanos, situaciones en las que ganamos todos. Quizás una estrategia sea no eliminar la bacteria sino eliminar aquello que la estresa o al menos hacer una presión selectiva, por ejemplo con un tratamiento con fagos, que haga presión sobre los estado virulentos o contra las cepas virulentas dejando las cepas "inocuas" intactas. 

Peter Hermans de la Universidad St. Radboud en Holanda se han dado cuaneta que muchas veces cuando desarrollan vacunas para eliminar una especie lo que están haciendo es dejar un nicho ecológico libre para que sea colonizado por otra especie, quizás peor que la primera que se ha eliminado. Que tomen nota algunos "iluminados" que se creen que vacuna es solución aunque sea una vacuna contra una bacteria que solo causa problemas en pacientes inmunodeprimidos. ¿Qué tontería verdad?. Ya, pero cuando eres un capo con muchas publicaciones nadie te niega los fondo, aunque la idea sea poco inteligente.

 
Referencia:

http://aeon.co/magazine/nature-and-cosmos/bacteria-kill-us-by-accident/ http://www.cell.com/current-biology/abstract/S0960-9822%2810%2900654-8 Brogden, K., J. Guthmiller, and C. Taylor. 2005. Human polymicrobial infections. Lancet 365(Jan. 15):253–255. Abstract available at http://dx.doi.org/10.1016/S0140-6736(05)17745-9. http://www.pnas.org/content/103/34/12879.full

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