jueves, 23 de julio de 2015

Publicar os hará libres

Es a los esclavos y no a los hombres libres a quienes se recompensa por su buena conducta (Baruch de Spinoza, Ética II, 15, esc.)
En vez de "El trabajo os hará libres" la perversidad del sistema científico se traduce ahora en "Publicar os hará libres"

Javier Peteiro, lector de este blog, critica en su libro "El autoritarismo científico" que la actividad científica está dirigida a producir  artículos científicos, cuantos más mejor. En sus palabras "No importa la creatividad, sino la productividad, es decir, el número e impacto bibliométrico de publicaciones, más allá de su interés real en los ámbitos fundamental o aplicado". La explicación a esta logorrea científica es la necesidad de pasar una evaluación. A los científicos, sobre todo a los de bajo rango, nos están evaluando constantemente. Antes era cada cinco años (años dorados), luego empezaron a ser cada tres. A mi personalmente, en mi actual beca, se me examina cada mes y exhaustivamente cada año. Esto supone que gran parte de mi tiempo de trabajo se esfuma en pasar controles. Eso, y perseguir a los proveedores para que entreguen los productos a tiempo, o pidiendo facturas de productos no entregados para poder cursarlas antes del cierre de años económicos etc. Tener muchas publicaciones te permite tener un currículum que no sufra demasiado en las manos de los gestores científicos. Pero ya no solo eso. Ahora los gestores quieren patentes, el amo quiere patentes y todos nos devanamos los sesos para conseguir patentes, casi todas inútiles a efectos prácticos, pero que dan puntos en las evaluaciones (telemáticas como no podía ser de otra manera) de becas, proyectos etc. Luego se les ocurrió valorar en el CV del investigador su participación en asesorías en la elaboración de políticas públicas, gestión de recursos nacionales e internacionales, diseño de programas de postgrado y dentro de poco empezarán a valorar la divulgación científica. 

Esto en que se traduce, en que para cada una de estas evaluaciones, tengas que subir a la aplicación telemática (solo el nombre me pone en alerta del pánico que le tengo) todos los PDFs acreditativos de tu participación en cada una de estas actividades
Estos son los papelitos acreditativos de mi CV. Cada vez que presento algo tengo que subir el PDF de cada uno a la aplicación telemática (sólo oír esta palabra hace que me estremezca)
No sigo para no aburrir y para evitar ser un llorón. La pregunta ahora sería ¿Quién evalúa a los evaluadores? ¿Cómo evitar que el tiempo de trabajo de un investigador sea sólo el 10% de su tiempo de trabajo total? La solución es que sean científicos los que contraten a los científicos. Se que puede haber sesgo y que el proceso no sea todo lo "objetivo" que se quisiese, pero creo que es un sistema más efectivo. Además quien quiere objetividad si una vez que has contratado a esa persona no la dejas trabajar ahogada en una evaluación permanente. Un científico senior no necesita miles de papeles, sólo con hablar con la persona sabe perfectamente si esa persona vale o no vale. Libertad operativa, responsabilidad con el proyecto, trabajar por objetivos y una patada en el culo si no se logran los objetivos. Esas son las bases de los "task forces" anglosajones que tan bien han funcionado. 
Lo llaman CV porque lo escribes una media de 105 veces a lo largo de tu vida.
La aplicación telemática es la recreación moderna del mito de Sísifo
Postdata: 

Mi amigo Luis Mariñas, investigador y emprendedor, me manda su colección de papelitos y se solidariza con el "Mal de Sísifo" que sufrimos los investigadores a manos de los gestores
Los papelitos del CV de Luis Mariñas

3 comentarios:

  1. Gracias, Esteban, por la alusión a mi libro.
    Es lamentable esta obsesión actual por la métrica de la actividad científica. Dices que sólo un 10% de tu tiempo de trabajo es propiamente tuyo como investigador. Produce tristeza ver a qué grado ha conducido ese criterio industrial, burocrático, aplicado a la ciencia. Estamos asistiendo a un control pseudocientífico de la actividad científica.
    Dices que “la solución es que sean científicos los que contraten a los científicos”. El problema reside entonces en otra cuestión ¿qué es ser científico? Sabemos que quienes contratan ahora no lo son en general, sabemos también de gente concreta que nos merece el máximo respeto como científicos, pero no hay tantos como los que dicen que hay (eso de que ahora hay muchos más que en el resto de la historia humana es una tontería), pero ¿quiénes podrían actuar como tales? ¿los que tienen buen curriculum? Hemos entrado en una dinámica dura y de un difícil control de racionalidad.
    No me imagino (creo que es imposible hacerlo) a Einstein rellenando todos los papeles que hay que rellenar ahora para conseguir vivir de la investigación. Einstein puede verse como un caso extraordinario, especial, pero tampoco me imagino a Brenner, a Benzer, a Mullis, a Smooth, a nadie de los que han aportado algo impactante, sometido a la crítica de los dichosos factores de impacto, de tantas publicaciones / año, etc. Y es que el pretendido impacto (de la revista) asfixia lo impactante (de un investigador).
    Desde el momento en que la investigación se equipara a “productividad”, mal vamos.
    La ciencia necesita sosiego, calma, y mucha libertad de acción. Una cosa es que uno sea controlado en sus gastos y tenga que presentar facturas: hablamos de medios. Otra muy distinta es que se le exija una producción, como si de bombillas o zapatos se tratara: hablamos de resultados. En tanto el resultado se equipare a “papers” publicados, la ciencia será la que hay ahora, una actividad laboral en vez de artística en el mejor sentido.
    Dicho esto, estoy convencido de que, por tus merecimientos, lograrás más pronto que tarde poder hacer ciencia de la buena, de la lúdica, de la que vale la pena. Y no digo con esto, obviamente, que no la estás haciendo ya; sólo expreso el deseo de que no seas constreñido por tanta idiotez en tu trabajo.

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