sábado, 16 de agosto de 2014

¿Antibióticos sin receta? ¡No puede ser!


Acabo de empezar una estancia de investigación en microbiología en Quito. Hablando sobre el problema de la resistencia a los antibióticos me han comentado que en Ecuador los antibióticos se consiguen sin receta. Es más, existe una cadena de farmacias muy popular en la que los empleados son chicos y chicas jóvenes con solo el bachiller que atreven a suplantar las funciones del médico recomendando antibióticos. Los consumidores están completamente desinformados y les hacen caso ¿Por qué? ¿Por qué son empleados de farmacia, llevan bata y les hablan muy seguros?. ¡NO! sólo un médico puede hacer un diagnóstico y recetar un antibiótico. El médico aunque sea una persona joven, lleve melenas, piercings y su aspecto no te ofrezca confianza es una persona que tiene detrás cientos de laboratorios elaborando un conocimiento y una tecnología que él utiliza para combatir la enfermedad. Periodicamente son informados de nuevas novedades, de aparición de nuevos tratamientos y de alarmas sobre determinado virus o bacteria. Son la punta del iceberg de toda la infraestructura de salud. Cuando acudimos a un curandero, un homeópata, charlatan o le hacemos caso a un empleado de farmacia que no está cualificado para hacer un diagnósticos estamos invalidando, meando y escupiendo a toda esa infraestructura sanitaria.

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Si, es así de grave. Los antibióticos son una conquista de la humanidad. Han permitido que las familias puedan ser reducidas, y ello ha permitido que estas mismas familias dediquen más esfuerzo a la educación de esos hijos. Antes de existir antibióticos las familias tenían que ser grandes porque las enfermedades infecciosas mataban de promedio a uno o dos niños por familia, dependiendo del nivel de higiene y enfermedades de la zona. Los historiadores que investigan las necrológicas de antes de existir los antibióticos pueden dar fe de la enorme mortalidad infantil antes de la aparición de los antibióticos. Hoy en día, el uso irresponsable de los antibióticos ha propiciado la aparición de bacterias multirresistentes, que no quiere decir otra cosa que son bacterias a las que no puedes eliminar en caso de infección. Estas bacterias se han adaptado a nuestros hospitales y están matando a enfermos inmunodeprimidos que hace 10 o 20 años se habrían curado perfectamente con una dosis de penicilina.

Los antibióticos son un arma terapéutica formidable, son con la cirugía y quizás las células madre las únicas herramientas que posee la medicina que realmente curan. Son veneno para las bacterias y al mismo tiempo son inocuas para las células de nuestro organismo. La bioquímica de las bacterias es muy parecida a la de las células humanas. Es más, hoy en día sabemos que las células de los animales y de las plantas proceden de la simbiosis de distintas bacterias. Por tanto compartimos con ellas las mismas herramientas bioquímicas con algunas excepciones. Es ahí, en esas moléculas que tienen las bacterias pero no nosotros donde ejercen su función los antibióticos. Es lo que se llaman dianas, las dianas contra las que actúan los antibióticos. Estas dianas se cuentan con los dedos de las manos. Cada vez será más difícil encontrar antibióticos nuevos mientras que habrá más bacterias capaces de contrarrestar a todos lo antibióticos.

¿Qué hacer? seguir investigando es una opción. La más barata y la más inmediata es incidir en la educación de la población y extremar las medidas higiénicas. Si, las medidas higiénicas. Lavar las manos en los hospitales, evitar que entren plantas, flores, separar a los pacientes contagiados con bacterias resistentes a los antibióticos, extremar la vigilancia.

Pero si no me creen, pregunten, preguntes a las personas mayores si conocen a algún familiar, conocido, vecino que se haya muerto en el hospital por una bacteria que era resistente al tratamiento. Desde los años 50 del siglo pasado hasta nuestros días hemos vivido en la era antibiótica, una era en donde las enfermedades infecciosas parecían contenidas y bajo control. Desgraciadamente la irresponsabilidad nos ha llevado a donde estamos: la era postantibiótica. Cada vez que un empleado de farmacia le ofrezca un antibiótico recuerde que Ud también es parte del problema.


¿Es ético vender productos farmacéuticos utilizando las mismas estrategias que para vender caramelos?

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