jueves, 31 de enero de 2019

Porphyromonas gingivalis y su posible relación con la enfermedad de Alzheimer

P. gingivalis gingipains en rojo entre las neuronas de un paciente con Alzheimer. Fuente Cortexyme
En los últimos años, hay cada vez más artículos científicos apoyando la hipótesis de que el Alzheimer es una infección. Jan Potempa, de la Universidad de Louisville, ha revelado la presencia de Porphyromonas gingivalis, una de las bacterias que producen la gingivitis, en cerebros de pacientes muertos por Alzheimer.

Esta no es la primera vez que tenemos pruebas de que esta bacteria podría estar relacionada con esta enfermedad neurodegenerativa. En dos experimentos realizados por separado por la startup farmacéutica Cortexyme, vieron que si se infectaban ratones con la bacteria patógena, se observaba colonización del cerebro por la bacteria, lo que originaba un incremento en la producción de la proteína amiloidea beta, que es la proteína asociada con el Alzheimer. Sin embargo, según el autor de este trabajo, Stephen Dominy, todavía no tienen la prueba definitiva de que la bacteria causa Alzheimer, aunque las pruebas presentadas parecen ser prometedoras.

Este grupo de investigación ha descubierto también unas enzimas tóxicas llamadas gingipains secretadas por la bacteria en los cerebros de los pacientes con Alzheimer. Estas proteínas, en los cerebros infectados colocalizan con otras dos proteínas características del Alzheimer: la proteína Tay y la ubiquitina. Las gingivinas se han encontrado también en los cerebros de pacientes muertos pero que nunca han sido diagnosticados con Alzheimer.
Todavía no tenemos la prueba definitiva
A pesar de lo prometedor de estos descubrimientos todavía no se ha presentado la prueba definitiva que nos diga que las gingipains causan Alzheimer. En ciencia es importante establecer una causa efecto. Podría ser que muchos pacientes con Alzheimer descuiden su limpieza buca y por ese motivo se colonicen por P. gingivalis y la presencia de la bacteria y de los gingipains sean resultado de la falta de higiene.

Mientras esperamos por la prueba definitiva, la compañía Cortexyme está probando un nuevo producto, el COR388, el cual está ya siendo probado en ensayos clínicos en pacientes de Alzheimer. Este producto en ratones ha demostrado disminuir la carga bacteriana y reducir la producción de la proteína amiloidea beta y la neuroinflamación.
En las encías que sufren gingivits puede vivir la bacteria Porphyromonas gingivalis

miércoles, 30 de enero de 2019

viernes, 25 de enero de 2019

Bacterias come lindano

En en valle de a Louriña en donde se encuentra el pueblo de O Porriño se encuentran dos empresas de pesticidas. Mi padre trabajó 40 años en una de ellas, mi madre 11 años, varios de mis tíos toda su vida laboral. Durante años, desde finales de los 40 hasta los años 60 en los que se prohibió el lindano, trabajaron con este pesticida. El plan de gestión de los residuos fue: tíralo por ahí. Ahora se encuentra lindano por muchas cunetas de la población.
Residuos de lindano se encuentran en O Porriño en varios puntos en vertederos ilegales. Fuente
En Huesca tienen un problema similar. La lucha contra el lindano en Huesca empieza a dar resultados. Están tratando el lindano con bacterias que degradan este producto.

lunes, 21 de enero de 2019

Normativas contras el abandono de excrementos de perros en los parques

 En Quito, como muchas ciudades, el problema de los excrementos de perros en los parques es un problema, ya no solo estético, sino también higiénico. En muchas de estas heces se encuentran bacterias resistentes a los antibióticos. La transmisión fecal-oral de estas bacterias se produce porque en los parques juegan niños que constantemente se llevan objetos recogidos del parque a la boca. En el municipio de Quito se multa con un salario básico, 347$, el no recoger los deshechos de tu mascota. Sin embargo, el que existan multas no alivia el problema.
Cartel en el parque de Solanda, sur de Quito

Ordenanzas municipales de Quito:

10 year challenge


Resistencia a antibióticos: cada circulito de papel secante tiene un antibiótico distinto que se ha puesto sobre una placa en la cual se ha cultivado una bacteria. Después de un tiempo, las bacterias se multiplican y, como se observa en 2009, no crecen cerca del antibiótico (un halo de inhibición grande), pero como se observa en 2019, los halos de inhibición del antibiótico son pequeñitos o inexistentes, dando cuenta que las cepa bacteriana es resistente al medicamento.