Escribo para mí, para recordar algunas ideas que me interesan. Con el tiempo he descubierto que existe más o menos un nexo común en esas ideas. Aviso: Este blog no es un consultorio de salud.
¿Qué implicaciones tiene haber localizado indicios de agua líquida salada en Marte?
En Marte ya se conocía la existencia de sales, especialmente, en relación con las primeras etapas de evolución geológica del planeta. Todos los modelos indican que el agua líquida circuló por su superficie (y probablemente también bajo ella) generando una diversidad mineralógica, con sulfatos, carbonatos y cloruros procedentes de salmueras evaporíticas, hidrotermales, etc. En nuestro artículo nos referimos a la identificación y modelización de procesos actualmente activos, aunque efímeros, en los que estarían implicadas determinadas sales, como percloratos de calcio.
¿Cuáles son las causas?
Para comprender bien las causas hay que distinguir primero entre los sistemas de formación y evolución químico-mineralógica fósiles, que tuvieron lugar en el Marte antiguo, y los sistemas presentes. La dinámica geológica del planeta fue mucho más importante en sus inicios, con actividad volcánica, sistemas geotermales y escorrentía superficial, entre otros fenómenos. Esto sugiere una mayor complejidad en las causas geológicas que condicionan la salinidad de determinadas regiones del planeta, lo que contrasta claramente con la situación actual. Las causas están mucho más centradas en las variaciones transitorias de las condiciones térmicas o de humedad, afectando, sobre todo, a los niveles más superficiales del regolito (suelo) marciano.
Se esperaba que hubiera sales pero no en esa zona, ¿no es así?
Efectivamente, se ha propuesto que la existencia de percloratos podría estar extendida por la superficie de todo el planeta. En la zona de aterrizaje de Phoenix (68ºN) se identificaron en 2009 y en esta zona, en el cráter Gale, ya se detectaron en 2013.
"La existencia de percloratos podría estar extendida por la superficie de todo el planeta"
¿Qué papel tienen las estaciones y los días en su presencia?
La novedad de los resultados obtenidos no está relacionada tanto con su hallazgo como con los procesos implicados en su dinámica actual día-noche y en los cambios de hidratación de las sales. De esta manera, las condiciones serían favorables para la formación de salmueras líquidas durante la noche, que no serían estables y se secarían durante el día. La hidratación podría ser más estable en profundidad.
"Las condiciones serían favorables para la formación de salmueras líquidas durante la noche, que se secarían durante el día"
¿Son compatibles estas condiciones con formas de vida?
En cualquier estudio astrobiológico donde se aborde la interpretación ambiental o paleoambiental de la zona de un planeta (o de todo el conjunto) es importante diferenciar entre vida y condiciones de habitabilidad, porque son dos conceptos distintos. Las conclusiones obtenidas y reflejadas en nuestro estudio tienen claras implicaciones en cuanto a la habitabilidad y sugieren que, para los organismos terrestres, las zonas más superficiales del Marte actual son difícilmente habitables.
La NASA declaraba hace unos días que encontrará vida extraterrestre en menos de diez años. ¿Es una afirmación arriesgada?
Realmente no se trató de ningún comunicado institucional, sino de un comentario realizado durante un panel de debate sobre búsqueda de mundos habitables y vida extraterrestre. En él se describían y subrayaban los logros que se están alcanzando y los principales avances en el estudio de habitabilidad planetaria. En mi opinión, este comentario debe entenderse como un pronóstico estimativo sobre algo que es científicamente difícil de predecir.
¿Qué opina de los hipotéticos viajes de personas a Marte?
Queda aún mucho por resolver, pero estoy convencido de que en el futuro serán una realidad, tal vez en los próximos 25 o 30 años.
"En los próximos 25 o 30 años los viajes de personas a Marte serán una realidad"
Además de participar en esta misión, forma parte de otras dos en el planeta rojo, algo pionero en nuestro país.
Sí, desde el Instituto de Geociencias, IGEO (centro mixto CSIC-Universidad Complutense de Madrid) estamos participando actualmente en las misiones NASA-MSL (rover Curiosity) y en las futuras ESA-ExoMars yNASA-Mars-2020. Además, también estamos involucrados en el proyectoBIOMEX de la Agencia Espacial Internacional (ESA), con experimentos actualmente en funcionamiento en la Estación Espacial Internacional.
¿Cómo se puede buscar vida en el espacio con la geología planetaria, su área de investigación?
Los estudios planetarios requieren una gran interdisciplinariedad. Sin embargo, como está demostrando el roverCuriosity y otras muchas misiones, la geología planetaria es una disciplina crucial para cualquier investigación relacionada con la búsqueda de vida. Los geólogos podemos “ver y leer” en las rocas cosas que otros no ven, y un aspecto fundamental para determinar qué tipo de biomarcadores debemos utilizar es la identificación previa de los geomarcadores que nos indican el paleoambiente planetario en el que nos encontramos (una zona volcánica, un sistema fluvial o un área hidrotermal, por ejemplo).
Referencia bibliográfica: F. Javier Martín-Torres, María-Paz Zorzano, Patricia Valentín-Serrano, Ari-Matti Harri, Maria Genzer, Osku Kemppinen, Edgard G. Rivera-Valentin, Insoo Jun, James Wray, Morten Bo Madsen, Walter Goetz, Alfred S. McEwen, Craig Hardgrove, Nilton Renno, Vincent F. Chevrier, Michael Mischna, Rafael Navarro-González, Jesús Martínez-Frías, Pamela Conrad, Tim McConnochie, Charles Cockell, Gilles Berger, Ashwin R. Vasavada, Dawn Sumner y David Vaniman. “Transient liquid water and water activity at Gale crater on Mars”.Nature Geoscience, 13 de abril de 2015. DOI: 10.1038/NGEO2412.
Según Nicolai Tesla: "La ciencia no es sino una perversión de si misma a menos que tenga como objetivo final el mejoramiento de la humanidad". La humorista americana Wanda Sykes le da la vuelta al concepto y hace burla del programa espacial. ¿Para qué vale? ¿Para desarrollar un colchón de dormir en el que puedes dar botes? ¿Sabía Ud que existe agua en Marte?... Para Wanda todo eso está lejos muy lejos y además le parece un chiste
Antes del lanzamiento del Apolo 16 en abril de 1972, aún en plena Guerra Fría, un enviado especial de la NASA estuvo supervisando al detalle los trabajos de Gerda Horneck en Frankfurt. Por entonces, Horneck era una joven investigadora alemana a la que muchostomaban por "loca".
Trabajaba en un campo nuevo y marginal que después se llamaría astrobiología. Era una disciplina que intentaba entender si la vida pudo surgir en otros planetas igual que había surgido en la Tierra y saber si esta evoluciona igual que lo hace en nuestro planeta. Su primer estudio de calado era un experimento para estudiar el impacto de la radiación en microbios terrestres que iría a bordo del Apolo 16.
Mientras su grupo preparaba el experimento, con 200 pequeñas bandejas llenas de microbios que recibirían el bombardeo de las partículas solares y cósmicas, un enviado de la NASA estuvo presente en todo momento. Cuando por fin se terminó el ensamblaje, aquel hombre metió el experimento en el maletín, se lo ató a la muñeca con unas esposas y se lo llevó a EEUU, según recuerda Horneck más de cuatro décadas después.
Desde entonces la astrobiología se ha convertido en una disciplina respetable para las agencias espaciales y la comunidad científica que busca lugares aptos para la vida en otros mundos dentro y fuera del sistema solar se ha multiplicado. Horneck ha contribuido a este campo con importantes descubrimientos, como que los microbios pueden sobrevivir a la radiación espacial si les cubre con una capa de polvo de apenas un centímetro.
Aunque lleva nueve años retirada, Horneck sigue siendo asesora de varios grupos científicos en el Instituto de Medicina Aeroespacial del Centro Aeroespacial Alemán, donde desarrolló gran parte de su carrera y del que fue vicedirectora durante siete años. También es una acérrima defensora de crear parques nacionales en la Luna y en Marte para preservarlos de la actividad humana. De paso por Madrid para impartir una conferencia en la Fundación BBVA, Horneck explicó a Materia su visión sobre la búsqueda de vida en otros planetas, las futuras colonias en la Luna o Marte y las misiones sin retorno al planeta rojo, que no ve viables hasta dentro de 100 años.
¿Qué posibilidades hay de que una misión espacial humana extinga la vida en Marte?
Es un problema serio. En los 70, cuando se envió la misión Viking a Marte, se esterilizó toda la nave. Fue puesta en un horno para reducir la carga de microbios residuales cuatro órdenes de magnitud. Tenían unas 300.000 esporas bacterianas (etapa inactiva de algunas bacterias) y lo redujeron a 30. Ese es el número mínimo que probablemente no se pueda reducir. Viking mostró que Marte no tiene tantos microbios en la superficie como se pensaba. Y aunque aún hay algo de discusión sobre el tema, la visión mayoritaria es que no se encontraron microbios en las muestras analizadas. Por eso se pensó que no había razón para ser tan cuidadosos y la NASA fijó unos niveles de esterilización menos estrictos que con Viking. Así quecada nave que ha ido a Marte desde entonces tiene hasta 300.000 esporas bacterianas.
¿Ya hemos contaminado Marte con vida terrestre?
En principio sí. Pero si no perforas el subsuelo o vas a zonas muy concretas donde crees que hay muchas posibilidades de que haya agua bajo la superficie, el ambiente de Marte es tan tóxico que probablemente no hayan sobrevivido. Esto con suerte. Hay zonas especiales de Marte que se llaman regiones en las que podrían propagarse organismos terrestres, por ejemplo, zonas donde hubo flujo de agua. Si vas a visitarlas con una nave tienes que esterilizar ciertas partes. Por ejemplo, Phoenix tenía un brazo robótico que se esterilizó y se envolvió para preservarlo hasta después del aterrizaje.
¿Esa contaminación puede suponer que la vida que se encuentre sea terrestre?
Correcto. Pero todo está muy limpio. Si miras los análisis, siempre hay un control para poder saber si lo que estás viendo es terrestre o no. Creo que por el momento estamos bien. Además ha habido experimentos que han demostrado que con los niveles de presión que hay en Marte los organismos terrestres no podrían crecer en la superficie.
¿Podremos traer de vuelta formas de vida de Marte a la Tierra?
Si hay vida en Marte, creo que hay que estudiarla allí mismo. Cuando traes una muestra de vuelta a la Tierra, haya o no formas de vida en ella, tienes que asegurar que hay varios niveles de aislamiento para que nada de la atmósfera de Marte o de las rocas pueda propagarse en la Tierra. El límite es que nada mayor que 0,1 micras pueda escapar. El análisis hay que hacerlo en un laboratorio BSL4, del tipo donde se analizan los virus más patogénicos. Si hay pruebas de que existe vida en Marte, no creo que la traigamos a la Tierra de esta forma. Hay además razones éticas, morales y médicas que nos dicen que hay que analizarlos in situ. Es demasiado peligroso. Podrían ser virus. No creo que hubiera peligro para la salud humana. Sería más peligrosa para la microflora de la Tierra, por ejemplo.
¿La radiación ya no es un impedimento para mandar humanos a Marte?
Hay dos tipos de radiación. Una es la cósmica galáctica, que es continua y de dosis muy, muy bajas, 10 o 20 veces más que en la Tierra. Esta radiación probablemente no sea un problema. El límite para la radiación es que la dosis no aumente en más de un 3% los riesgos de morir de cáncer. Hay un estudio hecho por un colega japonés estudiando el efecto cancerígeno de la radiación. Se ha hecho en India, en Kerala, donde los niveles de radiación natural también son 10 veces más altos que en el resto de la Tierra. Se ha visto que las dosis no aumentan la incidencia del cáncer en esa zona. Es diferente si consideras gente que sufrió Hiroshima o supervivientes del cáncer a los que se trató con radiación. En esos casos las dosis son altas y muy frecuentes.
Pero aquí tienes dosis bajas en periodos de tiempo muy largo, unos tres años. Probablemente haya que reconsiderar los cálculos sobre el cáncer porque el cuerpo siempre puede reparar parte del daño en el ADN de dosis bajas Por esto creo que hay que reconsiderar los umbrales para misiones tripuladas a Marte. Después están lastormentas solares. Estas pueden aportar dosis altas que podrían ser como Chernóbil e incluso ser letales.
¿Cómo se puede proteger a los astronautas?
Primero, necesitamos predicción vía satélites que orbiten el Sol. En las erupciones solares siempre hay primero un incremento de la luz solar y después llegan los protones (radiación). Eso te permite avisar a los astronautas. Y después necesitas un refugio. Este puede ser un refugio mecánico. Por ejemplo poner todo el agua que tengas almacenada en torno a un habitáculo pequeño donde puedas refugiarte por un día, por ejemplo. Cuanto menos masa atómica, mejor. Si lo haces de plomo generarás mucha radiación secundaria, en cambio el agua absorbe la radiación. Así que puedes usar todo el agua que necesites para beber y el resto de usos en torno al refugio.
La otra opción es generar un escudo electromagnético, aunque habría que saber si eso puede tener un efecto en la salud de los astronautas.
La empresa Mars One planea en crear la primera colonia en Marte en 2023 ¿Cree que es viable?
A veces todo va muy rápido. Creo que no hay problemas que no se puedan resolver, pero hay que hacer mucha investigación. Hacerlo en 10 años es muy improbable. Necesitas crear una infraestructura en Marte, necesitas dos o tres misiones previas. Nadie sabe lo que puede suceder si la industria se pone al mando.
¿Cree que habrá minas en Marte o la Luna?
Hay un tratado de la ONU que dice que hay que evitar la contaminación de otros planetas. También está el tratado de la Luna, que no ha sido firmado por muchos países, incluidos Rusia y EEUU. El tratado quiere que la Luna sea como la Antártida, que no pertenezca a nadie. Junto a otro científico he desarrollado el concepto de los parques planetarios, parques nacionales en la Luna y en Marte que deberían ser protegidos por razones naturales o históricas. Pero creo que con el tiempo no podremos evitar que la industria explote los recursos si los hay.
China, que acaba de tener éxito enviando un robot de exploración a la Luna, dice que su objetivo es buscar minerales ¿Cree que se podría evitar que no cumplan los tratados?
China no ha firmado el tratado de la Luna. No creo que podamos evitar la contaminación de la Luna. Depende de si lo hace un Gobierno o una empresa, pero en China las dos cosas son lo mismo, todo está en las mismas manos.
¿Qué opina de las misiones sin retorno a Marte?
A largo plazo es viable pero no como primera misión, es imposible. Es muy difícil mantener toda la infraestructura para una estancia de largo plazo. Yo quiero ir a Marte y tengo la edad adecuada porque para cuando aumente mi riesgo de cáncer ya estaré muerta. Pero creo que es posible hacer una misión de ida y vuelta y por eso deberíamos hacerla. No iría en una misión de solo ida. Hacerlo en condiciones solo será viable en 100 años.
¿Cuándo habrá una misión que pueda encontrar el primer ser vivo extraterrestre? Por ejemplo, ‘Curiosity’ no podrá hacerlo aunque la haya
Si una misión va a buscar vida tiene que estar completamente esterilizada. Eso lo haremos con ExoMars, buscaremos vida extinta o viva porque taladraremos dos metros bajo tierra. Curiosity solo investiga habitabilidad. Es una simple cuestión de dinero porque la esterilización cuesta unos 200 millones de euros. Pero por ahora no hay ningún proyecto activo para encontrar actividad microbiana en sí, como hizo Viking. Esos experimentos fueron excelentes y tuvieron lugar en los setenta.
¿Por qué acabaron en vía muerta?
Fue una decisión de la NASA. Primero se dijo que habían encontrado vida pero después un análisis demostró que no había compuestos orgánicos en las muestras. La percepción pública fue tan mala que se redujo a cero la financiación de proyectos de ciencias de la vida por dos años y redujeron la exploración de Marte. A cambio se hizo la Estación Espacial Internacional y el programa shuttle. La única manera de buscar vida presente es buscar indicios de actividad microbiana. Los sofisticados instrumentos de hoy como espectrómetros buscan minerales y moléculas orgánicas. Pero eso no basta para decir que hay vida, debes probar que hay microbios activos. Ni siquiera ExoMars podrá hacer eso y no hay planes más allá de esta misión. Quizás los chinos lo hagan porque tienen más coraje y además son fiables.
¿Cree que China será el primer país en encontrar vida extraterrestre?
Puede ser. Ahora hay colaboraciones entre Europa y China. Quizás se pueda recuperar la competición de antaño e intentar derrocar el dominio actual de la NASA.
Mosaico construido a partir de imágenes de la MastCam de la formación Yellowknife Bay. / AAAS-Science
Las muestras recogidas por el Curiosity prueban la existencia de un antiguo lago en la superficie de Marte, probablemente con agua dulce y con unas condiciones propicias para albergar vida, aunque fueran simples microbios. Así lo ha constatado el equipo de científicos de la misión Mars Science Laboratory (MSL) tras analizar los datos enviados por el roverde la NASA.
En las seis investigaciones, publicadas en la revista Science, los científicos han analizado sedimentos de roca procedentes de una zona denominada Yellowknife Bay en el cráter de Gale, cerca del ecuador marciano. Este cráter de 150 kilómetros de ancho, lugar en el que aterrizó el Curiosity en 2012, fue la cuenca de un lago de hace 3,6 millones de años que pudo permanecer con agua durante cientos de miles de años, indican los investigadores.
Los resultados muestran que esta balsa de agua, probablemente dulce, estaba en calma y tenía elementos biológicos como carbono, hidrógeno, oxígeno, nitrógeno y azufre, esenciales para que microbios simples, como los quimiolitoautótrofos -que obtienen energía de la oxidación de compuestos inorgánicos- pudieran vivir. En la Tierra, estos organismos habitan en cuevas, en fuentes hidrotermales y se alimentan descomponiendo rocas y minerales para obtener energía.
"Es importante señalar que no hemos encontrado indicios de vida en Marte, lo que hemos encontrado es que el cráter Gale mantuvo un lago en su superficie con condiciones que podrían haber sido favorables para la vida microbiana hace miles de millones de años", explica Sanjeev Gupta, miembro de la MSL, investigador del Imperial College de Londres y unos de los autores de estos estudios.
Un lago calmado
Gracias al sistema de perforación del Curiosity, coordinado de forma remota por el equipo de MSL desde Pasadena (EE UU), los científicos analizaron las muestras recogidas por el robot. En concreto, se estudiaron las lutitas, unas rocas formadas por compactación de sedimentos muy finos en condiciones de aguas tranquilas. "Es emocionante pensar que millones pudo haber existido vida microbiana en las tranquilas aguas del lago", comenta Gupta.
El investigador señala que estos hallazgos son "un gran paso adelante" en la exploración de Marte y que los estudios continuarán en esta línea. "La siguiente fase de la misión, en la que exploraremos los afloramientos más rocosos en la superficie del cráter, podría ser la clave para saber si hubo vida en el planeta rojo", añade Gupta.
En estudios anteriores, los científicos del MSL ya habían encontrado evidencias de agua en la superficie de Marte en otros sedimentos como rocas conglomeradas. Sin embargo, los nuevos datos obtenidos aportan las pruebas más claras hasta ahora de que Marte pudo haber sido lo suficientemente habitable para que la vida se pudiera afianzar.
Misión tripulada a Marte
Además, en uno de los seis estudios, en el que participa el español Javier Gómez-Elvira, director del Centro de Astrobiología asociado a la NASA, los investigadores también han realizado mediciones detalladas de la radiación cósmica y el ambiente de la superficie de Marte.
Según los científicos, los datos recogidos proporcionan nueva información sobre los peligros de la radiación en el planeta rojo que afectarían a una posible misión tripulada. Estos análisis permitirán averiguar los tiempos de supervivencia de cualquier posible forma de vida existente y la preservación de firmas biológicas orgánicas del antiguo ambiente marciano.
Las bacterias crecen y viven sobre la superficie de rocas salinas a dos metros de profundidad en el desierto de Atacama (Chile).
La colonización. Establecer pequeños
asentamientos más allá de los límites conocidos. Buscar prados más
verdes, caza más abundante y mejores condiciones de vida más allá
de los límites conocidos. Esa fue la motivación que llevó a los
primeros hombres a alejarse de las sabanas de África y adentrarse en
nuevos continentes. Adaptarse a nuevos climas y nuevas faunas y
floras. Es la historia de la humanidad. Las próximas fronteras son
los planetas del sistema solar. Marte es sin duda el reto para los
próximos decenios. Es el planeta más cercano a la Tierra, aunque no
es tan acogedor como nuestro planeta. Carece de atmósfera, está más
alejado del Sol por lo que hace más frío y los paneles solares
rendirían menos energía que en la Tierra, además parece que el
agua es escasa. ¿Quién podría vivir allí?. Los científicos
sospechan que las bacterias. ¿Quién si no?. Víctor
Parro del Centro de Astrobiología acaba de publicar un artículo
en el que descubre unas bacterias que viven a dos metros bajo tierra,
sin luz ni oxígeno sobre piedras de sal. Estas condiciones serían
similares a las que se podría encontrar vida en Marte. Marte al no
tener atmósfera tiene su superficie sometida a la radiación cósmica
y a los cambios bruscos de temperatura. Vivir a dos metros bajo el
suelo te protege de la radiación. La sal es altamente higroscópica,
es decir, tiene la capacidad de captar el agua del ambiente (recordad
las bolsitas de sal que vienen en las cajas de los aparatos
eléctricos para protegerlos de la humedad). Además cuando el agua
se mezcla con la sal es un anticongelante fantástico (¿No se le
echa sal a las carreteras para evitar el hielo?). La investigación
en el desierto de Atacama continúa arrojando luz sobre las
condiciones de vida en Marte. Atacama recibe menos de 1 mm de agua al
año, proveniente de la humedad en el aire. Es el desierto más seco
de la Tierra. Las bacterias de ese desierto nos enseñaran cómo
sobrevivir y desarrollar vida en nuestro próximo ecosistema a
explorar como especie.
Parro
et al. "A microbial oasis in the hypersaline Atacama subsurface
discovered by a life detector chip: implications for the search
for life on Mars". Astrobiology 11(10): 969-96, December 2011.
Doi: 10.1089/ast.2011.0654.
Artículo publicado hoy en El País por Alicia Rivera. Al final se ha demostrado que las conclusiones de Felisa Wolfe-Simon han sido precipitadas y chapuceras. Le ha podido el ego y las ganas de notoriedad. A su favor tengo que decir que me parece bien que se planteen hipótesis arriesgadas y que ha corrido su riesgo planteando sus conclusiones. Lo bueno de la ciencia es que es transparente. Se publica cómo y con qué se han hecho los experimentos. Las bacterias se prestan a otros laboratorios para que puedan repetir las conclusiones. Al final ha resultado todo un bluff. El nombre de la investigadora quedará siempre asociado a este caso. La NASA ha quedado con el culo al aire y la ciencia ha salido fortalecida. La capacidad que tiene la ciencia de reproducir resultados y probar la veracidad de sus conclusiones se ha escenificado en este caso. Los economistas e investigadores sociales no pueden desgraciadamente presumir de unos controles tan estrictos como los que tiene la biología, la química o la física. Sólo se puede hablar de ciencia cuando se publica en unas condiciones de transparencia, de reproducibilidad y supervisión realizada por expertos en el tema. Os dejo con el artículo de Alicia Rivera
El espectacular anuncio del descubrimiento de unas bacterias que abrirían el espectro de posibilidades de vida extraterrestre se ha venido abajo. Han tenido que recular los investigadores, liderados por el Instituto de Astrobiología la NASA, que hace seis meses presentaron en la prestigiosa revista Science unas bacterias en las que el normalmente tóxico arsénico sustituiría al fósforo en sus moléculas vitales, incluido en su ADN. Las duras críticas de los expertos han obligado a la revista a abrir un inusual debate al respecto y los autores del hallazgo han tenido que aguantar el chaparrón, contestar a sus colegas que han cuestionado el trabajo y poner muestras de sus bacterias libremente a disposición de quien quiera repetir los experimentos. Ellos sostienen que su "interpretación de la sustitución del arsénico, basada en múltiples líneas confluyentes de evidencias, es plausible", pero Science ha puesto ya en su resumen de aquel artículo de principios del pasado diciembre una advertencia destacada en tinta roja: "Este artículo describe una bacteria que sustituye por arsénico un pequeño porcentaje de su fósforo, pero no que vive enteramente de arsénico".
La presentación del artículo de las bacterias del arsénico, el 2 de diciembre de 2010, estuvo precedida por el anuncio de la NASA convocando una rueda de prensa que alimentó el suspense y las expectativas sobre un importante hallazgo de astrobiología que muchos quisieron interpretar, antes de tiempo, como anuncio inminente del descubrimiento de vida extraterrestre. Ahora el protagonismo recae en Felisa Wolfe-Simon, primera firmante del famoso artículo, y la propia revista Science que lo publicó tras superar el proceso habitual de revisión entre pares.
El trabajo en cuestión se basa en unas moléculas de la familia Halomonadaceae, obtenidas en el lago Mono de California -muy salado y rico en arsénico- que, una vez en el laboratorio, fueron cultivadas en un medio cada vez más rico en arsénico y más pobre en fósforo. Wolfe-Simon y sus colegas concluyeron que las bacterias habían acabado por vivir enteramente de arsénico y que incluso habían incorporado en su ADN ese elemento normalmente tóxico. Las implicaciones astrobiológicas se derivaban del hecho de que todas las formas de vida en la Tierra (las únicas conocidas) utilizan seis elementos básicos (oxígeno, carbono, hidrógeno, nitrógeno, fósforo y azufre), por lo que añadir uno nuevo a la receta ensancharía la perspectiva de búsqueda de vida extraterrestre.
"Si fuera verdad, este hallazgo provocaría importantes cuestiones acerca de los requerimientos básicos de la vida", afirma ahora Science en una declaración sobre la revisión del trabajo original.
La revista reconoce que recibió "muchos comentarios técnicos, artículos y otras formas de correspondencia tras la publicación del trabajo de Wolfe-Simon". También en foros científicos, revistas especializadas y blogs se expusieron inmediatamente dudas y críticas acerca de esa investigación, cuestionando desde aspectos concretos de los experimentos y mediciones incompletas hasta la interpretación misma de los datos, pasando por las alertas sobre la contaminación en los ensayos.
Lo que ha hecho Science ha sido seleccionar las críticas argumentadas de ocho investigadores de todo el mundo que, en cierto modo, sintetizan las numerosas objeciones, publicarlos y dar a Wolfe-Simon y sus colegas la posibilidad de respuesta, debate y rectificación. Todo el proceso, destaca la revista, ha seguido los procedimientos habituales en ciencia de revisión entre expertos, algo que ha sido valorado positivamente en la comunidad científica. Pero el mismo hecho de que se produzca esta situación deja en mal lugar a los revisores del artículo original que direon luz verde para su publicación a un trabajo que tantas críticas ha suscitado, incluidas algunas muy fuertes sobre escasas explicaciones y detalles acerca de los pasos dados en el laboratorio con esas bacterias amantes del arsénico.
Las ocho críticas publicadas suscitan un amplio abanico de pegas a los experimentos del equipo de Wolfe-Simons y sus conclusiones. Uno de los comentarios técnicos seleccionados por Science plantea la posibilidad de que las bacterias a las que supuestamente no se aportó fósforo en el cultivo hasta convertirlas en dependientes del arsénico en realidad tomasen el primer elemento de pequeñas cantidades residuales e impurezas del entorno, y dichos microorganismos "sencillamente sobrevivieron con cantidades minúsculas de fósforo", como se sabe que hacen otros. También es posible que los porcentajes medios de presencia de los elementos en los análisis sean incorrectos. Los expertos argumentan varias pegas relacionadas con diferentes procesos bioquímicos que condujeron a interpretaciones erróneas de los resultados.
El trabajo de Wolf-Simon y sus colegas durante los pasados seis meses ha debido ser realmente duro para hacer frente a un aluvión de críticas y preguntas planteadas por especialistas mundiales en la materia que cuestionan o incluso descartan sus conclusiones. Ellos responden en Science a los ocho seleccionados. En unos casos proporcionan más detalles de cómo hicieron los experimentos y análisis, en otros defienden su trabajo básicamente, pero admiten que "es interesante hacer más experimentos" sobre algunas cuestiones; admiten críticas a sus cálculos, pero insisten en que se han repetido y que los resultados siguen admitiendo sus conclusiones iniciales.
Stefan Oeheler, por ejemplo, plantea en su crítica que el estudio original "presenta exclusivamente resultados preliminares y no los experimentos de confirmación que uno esperaría encontrar en apoyo de las conclusiones", y propone diferentes pruebas y análisis para verificar esa supuesta sustitución de fósforo por arsénico en las bacterias del lago Mono. A esto Wolfe-Simon y sus colegas responden que esperan trabajar con otros equipos de investigación para probar su hipótesis. Anuncian, además, que ponen a disposición de la comunidad científica muestras de la cepa de bacterias en cuestión, GFAH, para que otros puedan repetir los experimentos (principio esencial de la ciencia). De momento agradecen "la oportunidad de explicar mejor nuestros métodos y de tomar en consideración interpretaciones alternativas".
Este vídeo sobre el Mars Rover es espectacular. Desgraciadamente con la tecnología que llevaba el Mars Rover no pudieron descubrir si hay bacterias en Marte, pero haberlas seguro que hailas.
Después de que la comunidad científica aceptara la existencia de agua en Marte en el pasado, los investigadores buscan ahora analizar las condiciones de habitabilidad del planeta rojo. Para ello, un grupo de científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha sometido a un grupo de bacterias a las condiciones simuladas de vida en Marte.
El equipo empleó organismos y muestras de la cuenca del río Tinto, en Huelva, por su similitud al ecosistema marciano y un alto porcentaje de las bacterias empleadas sobrevivió a las condiciones expuestas.
Los investigadores escogieron las bacterias quimiolitotrofas -muy relacionadas con el ciclo del hierro- para hacer las pruebas de habitabilidad, ya que los datos recibidos del planeta rojo indicaron el alto contenido en minerales de hierro en su superficie.
Así, las bacterias fueron sometidas a condiciones muy restrictivas, como las marcianas: presiones de 7 milibares, temperaturas por encima de los 170 grados centígrados y alta presencia de rayos UV.
Siguiente misión a Marte
La investigación, presentada en la revista norteamericana 'Icarus', ha estado dirigida por el científico Felipe Gómez, del Centro de Astrobiología en Madrid y es un estudio preparatorio para el futuro viaje de la sonda Mars Science Laboratory previsto en 2011 y que estudiará la habitabilidad de Marte.
"El siguiente paso de las expediciones a Marte será conocer el subsuelo del planeta", indica Gómez. "La radiación en Marte es muy alta, lo que genera mucho estrés oxidativo y parece impedir la vida en la superficie. Ahora queremos saber si ésta sería posible bajo la protección del subsuelo", continúa el experto.
Los análisis realizados con bacterias terrestres arrojaron altos niveles de supervivencia cuando estaban protegidas por una capa de subsuelo (hasta un 50%), según los autores. "Pero será el futuro estudio en Marte el que determine la posibilidad de vida en el planeta o no", aclara Gómez.