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jueves, 15 de septiembre de 2016

Conocimiento aplicado y tecnologias abiertas para Latinoamerica TECNOX

En el 2012 un equipo de la Universidad de Buenos Aires fue a probar
suerte en el concurso mundial de Biología sintética IGEM (Internactional
Genetically Engineered Machine) organizado por MIT ,en Boston ,
obteniendo una medalla de bronce , y el 2013 se llevaron la medalla de
oro, es aquí donde a los ganadores les nace la pregunta ¿Por que depender
de una iniciativa extranjera cuando tenemos el talento humano para
organizar una propia ?

Así nace TECNOx la primera competencia de Biología Sintética organizada
por la Argentina, y que cuenta con la participación de universidades
locales, México, Colombia y Brasil. Los mentalizadores de esta competencia
fueron los Doctores en Química e investigadores de CONICET Alejandro Nadra
e Ignacio Sanchez, que lideraron el equipo de la Universidad de Buenos
Aires en la competencia.

Si bien el fuerte del evento es la biologia sintetica, el objetivo
central del evento es promover el trabajo comunitario e interdiciplinario,
en torno a modelos de desarrollo científico que sean cooperativos y de
libre acceso; con el propósito de emplear de manera más rápida y sencilla
en distintas regiones o comunidades de Latinoamérica, para aumentar la
preparación del capital humano y principalmente, mejorar la calidad de
vida de las personas en la región.

Pagina web del evento y el poster: http://tecnox.exp.dc.uba.ar/

miércoles, 9 de marzo de 2011

La bacteria de hormigón armado



El experimento en si es sencillo. Como diría Jack el Destripador: "vayamos por partes". Primero el nombre BacillaFilla. Es un juego para freaks. Bacteria es en español el singular de bacterias. Sin embargo, en inglés, el singular de bacteria es bacterium. En este caso utilizan los casos latinos para formar el plural. Si la bacteria se llama Bacillus, su plural será Bacilla. Si a este nombre le ponemos la terminación Filla queda gracioso porque recuerda a Godzilla, el monstruo japones, al mismo tiempo que Fill significa rellenar en english. El nombre entonces tiene bastante enjundia.
Lo que se ve en el diagrama es un resumen del experimento. En el se ven las cinco fases en las que se puede encontrar la bacteria: como espora; en su forma mótil con un flagelo y tras la activación del mecanismo de sensor de muchedumbre (quorum sensing), la bacteria puede encontrarse en una de sus tres formas: productora de calcio, productora de un pegamento de tipo azucarado o como bacteria alargada. Aquí se acaba previsiblemente el ciclo de la bacteria ya que si no está en contacto con el hormigón, que tiene un pH (una acidez) determinada entonces se activa un gen de muerte. En el experimento se inocula la grieta con esporas (una forma latente de la bacteria), estas germinan y van llenando los recovecos del hormigón. Cuando alcanzan un número suficiente se activa el sensor de muchedumbre (quorum sensing) y en ese momento la población se diferencia en tres tipos de células: productoras de calcio, de pegamento y filiformes. Esto produce una amalgama que sella la fisura y evita que el hormigón se desintegre, o bien que penetre el agua, o la salitre y lo vaya deshaciendo.
Los chicos que han diseñado y realizado este experimentos son alumnos de varias carreras (informática, bioquímica, microbiología...) de la Universidad de Newcastel en Reino Unido. Se presentaron junto a otros 130 grupos al International Genetically Engineered Machines contest (iGEM), que es un concurso que organiza el MIT (Massachusetts Institute of Technology) en Boston. Hay que decir que este proyecto resultó el ganador.

viernes, 21 de enero de 2011

La bacteria que puede sustituir al cemento


La bacteria se reproduce y sella las grietas


La bacteria se reproduce y sella las grietas


Científicos de la Universidad de Newcastle ha modificado genéticamente una bacteria que se encuentra en los sueldos de casi todo el mundo para que adquiera la capacidad de rellenar las aberturas y grietas que se producen en estructuras de concreto. Cuando se encuentra en contacto con el cemento, esta bacteria se reproduce y segrega carbonato de calcio y una especie de pegamento que, juntos, poseen una solidez semejante a la del concreto. Sus creadores afirman que es el fin de las grietas, pero ¿no podrían resultar peligrosas?




¿Quien no ha visto una grieta en una pared? Las estructuras rígidas, aún las que mejor han sido construidas, tienen una inconveniente tendencia a rajarse. Por eso los ingenieros refuerzan sus obras más importantes con hierros, buscando la manera de proporcionar mayor solidez al conjunto. Pero aunque no lleguen a poner en peligro la estabilidad de un puente o edificio, las fisuras que se presenten en muros y fachadas deben ser selladas, ya que la acción de la lluvia y demás elementos puede convertir una pequeña grieta en un gran problema. Es difícil estimar cuanto dinero se gasta en el mundo reparando ese tipo de daños, pero seguramente no debe de ser una cifra pequeña.

Un grupo de nueve estudiantes de la la Universidad de Newcastle podría acabar con este problema, gracias al “trabajo” de una pequeña bacteria modificada genéticamente. Estos alumnos, procedentes de carreras tan dispares como la informática, la ingeniería civil, la microbiología y la bioquímica, participaron en el concurso Internacional Genetically Engineered Machines (iGEM, o Máquinas Manipuladas Genéticamente), que organiza el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) en Cambridge, Boston. El objetivo del iGEM es incentivar a los estudiantes para que desarrollen organismos -generalmente bacterias- mediante técnicas de ingeniería genética para que puedan hacer algo nuevo y útil. Más de 130 equipos participaron en el evento de este año y es la tercera vez que la Universidad de Newcastle consigue el oro. El trabajo de estos estudiantes ha producido una bacteria, llamada BacillaFIlla, que es capaz de sellar grietas en estructuras de hormigón.

Excretan calcio y cola


Los microbios originales, una bacteria común que vive en los suelos, fueron modificados genéticamente para introducirse en las delgadas grietas existentes en el hormigón. Una vez allí, comienzan a reproducirse y excretar una mezcla de carbonato de calcio y cola, que al endurecerse adquiere una rigidez semejante a la del cemento, sellándola. Esto contribuye de forma directa a prolongar la vida útil de las estructuras expuestas al medio ambiente, a un costo ridículamente bajo. Además, estas reparaciones podrían tener un positivo impacto ecológico.



La Doctora Jennifer Hallinan, instructora del equipo ganador del iGEM, explica que “alrededor de cinco por ciento de las emisiones de dióxido de carbono provocadas por el hombre provienen de la producción de hormigón, siendo esta actividad una importante contribución al calentamiento global. Encontrar una forma de prolongar la vida útil de las estructuras existentes significa que podríamos reducir este impacto ambiental, y trabajar hacia una solución más sostenible.” En este contexto, la BacillaFilla con su utilísima habilidad podría convertirse en el invento del año.

Gen de autodestrucción


Hallinan cree que la bacteria “podría ser particularmente útil en zonas de terremotos, donde cientos de edificios tienen que ser derribados porque no disponemos de una forma simple de reparar las grietas y devolverles sus buenas condiciones estructurales." Sin embargo, hay otros factores a tener en cuenta. Por ejemplo, es lícito preguntarse qué ocurre con estos bichos una vez que la grieta en la que tan a gusto se han reproducido como conejos está sellada. ¿Adónde van? ¿No existe el peligro de que se multipliquen peligrosamente, sellando ranuras que en realidad no son grietas sino partes necesaria de la estructura? Dada la importancia de estas cuestiones, los integrantes del equipo han previsto que la BacillaFilla sólo comiencen a reproducirse cuando están en contacto con el hormigón -"reconocen” el pH específico de este material- y le han adosado un “gen de autodestrucción” que impide que puedan sobrevivir en el medio ambiente.
Todo parece haber sido previsto. Las bacterias llegan a un muro, comienzan a introducirse en las grietas, y “saben” que han llegado al fondo de la misma debido al incremento del número de bacterias a su lado. Esta situación activa el funcionamiento de la colonia, que está compuesta por tres tipos de individuos: los que producen cristales de carbonato de calcio, los que se convierten filamentos de refuerzo y las que producen un pegamento que actúa como agente de enlace y llena el vacío. Sin dudas, se trata de un gran avance que posee el potencial de solucionar un gran problema a la vez que protege el medio ambiente. Solo habría que comprobar a fondo la eficacia del “mecanismo de autodestrucción” incorporado en sus genes para no terminar con enorme problema entre manos.