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miércoles, 30 de enero de 2019
Hitler, precursor de los transplantes fecales
Atención al minuto 7:05
Por lo visto, Morell, el médico personal de Hitler le recetaba un probiótico llamado Mutaflor para combatir su flatulencia.
domingo, 23 de septiembre de 2018
¿Son útiles los probióticos en todas las personas?
Una amiga muy querida se ha infectado comiendo hornado en el Mercado de Iñaquito. En el mercado, el cerdo casi entero está encima de unas bandejas que se recalientan todos los días. Cuando el mercado cierra el hornado se cubre y al día siguiente se vuelve a recalentar. Así, hasta que se acaba el hornado. Es fácil intoxicarse comiendo el hornado, especialmente cuando te dan hornado de los bordes de la bandeja, en esa parte la comida no alcanza los mismos grados de temperatura que la comida que está en el centro, debajo de los fogones.
Los síntomas de diarrea y malestar aparecieron 24 horas después de comer el hornado. Las tres personas que comieron hornado tuvieron los mismos síntomas. El médico le recetó un analgésico, un antiemético para que evitar las nauseas, sales para rehidratarse y un probiótico, Bacillus clausii.
¿Són útiles los probióticos? ya había escrito una entrada sobre lo inútiles que eran los yogures probióticos. Ahora, un trabajo científico publicado por el laboratorio de Eran Elinav en el Instituto Weizmann de Tel Aviv, Israel, resuelve la pregunta: los probióticos no son útiles, por mucho que la industria trate de convencernos de lo contrario.
El experimento es el típico experimento de control positivo y control negativo. ¿Qué pasa cuando nuestros intestinos carecen de bacterias después de un tratamiento antibiótico? lo que los investigadores comprobaron fue que si no tomabas probióticos la flora intestinal se regeneraba y más o menos volvía a ser la misma que antes del tratamiento antibiótico. Si después del tratamiento antibiótico se tomaban probióticos la flora intestinal ya no volvía a ser la misma porque los probióticos eran ahora una parte importante de la flora intestinal del paciente. El control negativo fue un autotransplante de heces, esto es, guardar tus heces antes del tratamiento antibiótico y después de los antibióticos inyectar las heces en el intestino.
A mi siempre me dijeron que después de un tratamiento antibiótico era bueno tomar un probiótico para regenerar la flora intestinal. Cuando mis conocidos tomaban antibióticos, con tono de sapiencia, les recomendaba un probiótico. Ahora resulta que no, que es mejor dejar que la flora se regenere por si misma si es que queremos tener la misma flora que teníamos antes.
Conclusión: con respecto a la ciencia deberíamos de marcar unas escalas, lo mismo que la escala Richter de terremotos. En medicina, la escala más alta de importancia son por ejemplo las vacunas. Las vacunas y la higiene han demostrado su eficacia y por tanto se les debe de dar la importancia que tienen. Los estudios sobre las grasas, siempre controvertidos, deberían estar en la escala más baja.
La ciencia, como método de conocimiento, en medicina funciona bien cuando las variables son pocas. Las vacunas son un ejemplo, te vacunas y ya no te contagias de ese patógeno. Cuando se quiere hacer ciencia debemos tener todas las variables controladas. Los estudios en grasas son más controvertidos porque las grasas intervienen en muuuuchos procesos.Por ese motivo, en una década te hablan del colesterol bueno y el colesterol malo y diez años después te dicen que todo eso son chorradas.
Si, a todo esto, juntamos que la industria nos "educa" constantemente y en todas partes a través de la publicidad, haciéndonos creer que por haber leído un publireportaje ya sabemos de lo que hablamos, tenemos como resultado, una población que siente que su opinión cuenta.
Ah, y por supuesto, en cuestiones de medicina nunca hagáis caso a un biólogo, como yo, porque a nosotros solo nos interesa que la selección natural elimine de la población a los portadores de genes estúpidos.
https://www.newscientist.com/article/2178860-probiotics-are-mostly-useless-and-can-actually-hurt-you/#.W5KZnmAx_FU.twitter
https://www.genomeweb.com/genetic-research/gut-microbiome-studies-question-influence-probiotics?utm_source=addthis_shares#.W5KuOxgnY8p
https://www.theguardian.com/science/2018/sep/06/probiotics-not-as-beneficial-for-gut-health-as-previously-thought?CMP=share_btn_tw
Los síntomas de diarrea y malestar aparecieron 24 horas después de comer el hornado. Las tres personas que comieron hornado tuvieron los mismos síntomas. El médico le recetó un analgésico, un antiemético para que evitar las nauseas, sales para rehidratarse y un probiótico, Bacillus clausii.
¿Són útiles los probióticos? ya había escrito una entrada sobre lo inútiles que eran los yogures probióticos. Ahora, un trabajo científico publicado por el laboratorio de Eran Elinav en el Instituto Weizmann de Tel Aviv, Israel, resuelve la pregunta: los probióticos no son útiles, por mucho que la industria trate de convencernos de lo contrario.
El experimento es el típico experimento de control positivo y control negativo. ¿Qué pasa cuando nuestros intestinos carecen de bacterias después de un tratamiento antibiótico? lo que los investigadores comprobaron fue que si no tomabas probióticos la flora intestinal se regeneraba y más o menos volvía a ser la misma que antes del tratamiento antibiótico. Si después del tratamiento antibiótico se tomaban probióticos la flora intestinal ya no volvía a ser la misma porque los probióticos eran ahora una parte importante de la flora intestinal del paciente. El control negativo fue un autotransplante de heces, esto es, guardar tus heces antes del tratamiento antibiótico y después de los antibióticos inyectar las heces en el intestino.
A mi siempre me dijeron que después de un tratamiento antibiótico era bueno tomar un probiótico para regenerar la flora intestinal. Cuando mis conocidos tomaban antibióticos, con tono de sapiencia, les recomendaba un probiótico. Ahora resulta que no, que es mejor dejar que la flora se regenere por si misma si es que queremos tener la misma flora que teníamos antes.
Conclusión: con respecto a la ciencia deberíamos de marcar unas escalas, lo mismo que la escala Richter de terremotos. En medicina, la escala más alta de importancia son por ejemplo las vacunas. Las vacunas y la higiene han demostrado su eficacia y por tanto se les debe de dar la importancia que tienen. Los estudios sobre las grasas, siempre controvertidos, deberían estar en la escala más baja.
La ciencia, como método de conocimiento, en medicina funciona bien cuando las variables son pocas. Las vacunas son un ejemplo, te vacunas y ya no te contagias de ese patógeno. Cuando se quiere hacer ciencia debemos tener todas las variables controladas. Los estudios en grasas son más controvertidos porque las grasas intervienen en muuuuchos procesos.Por ese motivo, en una década te hablan del colesterol bueno y el colesterol malo y diez años después te dicen que todo eso son chorradas.
Si, a todo esto, juntamos que la industria nos "educa" constantemente y en todas partes a través de la publicidad, haciéndonos creer que por haber leído un publireportaje ya sabemos de lo que hablamos, tenemos como resultado, una población que siente que su opinión cuenta.
Extracto de la película Idiocracia.
No, queridos lectores, por mucho que la publicidad, o los blogs de internet, te hagan creer que sabes, tu opinión es solo eso una opinión. Un médico puede hacer un diagnóstico después de examinarte y haberte hecho una serie de pruebas. Sólo un médico está capacitado para hacer un diagnóstico. Lo que diga la publicidad de probióticos, de electrolitos, de moléculas quemagrasa es solo un intento de venderte su producto.Ah, y por supuesto, en cuestiones de medicina nunca hagáis caso a un biólogo, como yo, porque a nosotros solo nos interesa que la selección natural elimine de la población a los portadores de genes estúpidos.
https://www.newscientist.com/article/2178860-probiotics-are-mostly-useless-and-can-actually-hurt-you/#.W5KZnmAx_FU.twitter
https://www.genomeweb.com/genetic-research/gut-microbiome-studies-question-influence-probiotics?utm_source=addthis_shares#.W5KuOxgnY8p
https://www.theguardian.com/science/2018/sep/06/probiotics-not-as-beneficial-for-gut-health-as-previously-thought?CMP=share_btn_tw
miércoles, 2 de mayo de 2018
B. fragilis y su papel benéfico en el autismo
Está ya demostrado
que las bacterias de los intestinos influyen en el desarrollo y
función del cerebro. Tanto es así que se observan cambios en las
bacterias de los intestinos de aquellas personas que sufren autismo.
Los distintos trabajos que han estudiado estos cambios de microbioma
entre los autistas y las personas sin esta enfermedad no han llegado
a descifrar los mecanismos por los que ocurren estas diferencias. El
investigador Mazmanian
y sus colegas han recientemente publicado
un artículo en “Cell” que pretende verificar si esta
relación entre microbioma-cerebro es una idea que merece ser
estudiada con más profundidad. Es lo que los anglosajones denominan
una “prueba
de concepto”. En este trabajo se muestra como, en el
autismo, los metabolitos producidos por las bacterias del intestino,
importan y mucho.
![]() |
| Los ratones MIA (maternal immune activation, en sus siglas en inglés) son un modelo para estudiar el autismo. Estos ratones MIA nacen de madres que han sido expuestas a una infección viral durante el embarazo. Cuando estos ratones nacen muestran un comportamiento autista: movimientos repetitivos y ansiedad. En humanos está demostrado que existe una relación entre infecciones prenatales y autismo. Fuente. |
Los autores
analizaron el microbioma de los intestinos de ratones que se utilizan
para estudiar el autismo. Ya se ha publicado
que la activación del sistema inmune de las madres (MIA, en sus
siglas en inglés) debido a infección durante el embarazo aumenta el
riesgo de que los hijos sufran autismo. Obviamente, para la
realización de estos experimentos se ha desarrollado una línea de
ratones para poder estudiar de manera repetitiva y reproducible esta
relación entre infección, sistema inmune y autismo. Pues bien,
Mazmanian lo que ha hecho es analizar el microbioma del intestino de
ratones en los que se estudia el MIA. De esta manera pueden
extrapolar sus resultado a humanos.
Para poder conocer
qué bacterias existen en el intestino de los ratones sin autismo y
los que tienen autismo, si, porque en los laboratorios hay ratones en
los que se ha conseguido que sean autistas, lo que hacen los
investigadores es estudiar unos genes que son característicos de
cada especie. Se trata de los genes 16S rRNA. Así los investigadores
extraen el ADN de las heces de los ratones y secuencian el ADN de
todas las bacterias que se encuentran en esas heces. Es como si, de
esa manera, sacasen una foto de familia de todas las bacterias del
intestino en ese momento.
Y los resultados
son: que en ratones MIA hay cambios en las bacterias intestinales.
Por ejemplo, el grupo de las Lachnospiraceae spp, que
pertenecen a la familia de los Clostridium, como las que
producen el botulismo o el tétanos, son cuatro veces más abundantes
en los ratones MIA que en lo ratones control, es decir, aquellos que
no tienen enfermedad. Otra cosa curiosa fue observar que los ratones
MIA tenían los intestinos inflamados y por culpa de esta inflamación
era más permeable y algunas bacterias podían atravesarlo. Estas
características han sido observadas en pacientes humanos con
autismo.
La importancia de utilizar controles en los experimentos
La bacteria comensal
intestinal, Bacterioides fragilis, en trabajos anteriores se
demostró que era capaz de mejorar estos problemas intestinales, así
que en este trabajo de Mazmanian, los autores se preguntaron si un
tratamiento con B. fragilis podría revertir la patología
MIA. Para eso le dieron, a los ratones MIA, B. fragilis en su
comida y lo que observaron fue que las alteraciones intestinales
fueron parcialmente corregidas. Por ejemplo, los niveles de
Lachnospiraceae spp, se redujeron a niveles de los ratones control y,
lo que es más importante, algunos de los síntomas de los ratones
MIA como la ansiedad y el comportamiento repetitivo desaparecieron o
disminuyeron.
Sin embargo, los
autores observaron que los intestinos de los ratones MIA no se
colonizaban de manera permanente con B. fragilis. Curioso.
Quizás los efectos benéficos de B. fragilis eran indirectos
y dependían de cambios en la composición temporales del microbioma
y de los metabolitos que, producidos por B. fragilis, entraban
en la circulación sanguínea como efecto colateral de la
permeabilidad que tienen los intestinos de los ratones MIA. Para
comprobar esta hipótesis analizaron los metabolitos de origen
bacteriano en el plasma sanguíneo de ratones MIA sin tratar con B.
fragilis, de ratones MIA tratados con B. fragilis y de
ratones control, es decir, sin enfermedad. Para ello utilizaron un
aparato potente, espectómetro de masas, que permite, con mucha
sensibilidad, saber si un metabolito está o no está en el plasma
sanguíneo.
Ciencia es cuando se establece claramente una causa efecto
Y lo observado fue:
que obviamente los metabolitos cambiaban, el 4-etilfenilsulfato
(4EPS) producido por Clostridium spp,
incrementaba 46 veces en ratones MIA sin tratar con B. fragilis
comparado con ratones sanos. Y lo más importante, que en ratones MIA
tratados con B. fragilis estas concentraciones
revertían en los ratones a niveles normales.
![]() |
| El principio fundamental para establecer causa y efecto está en demostrar que los efectos observados en el experimento ocurrieron después de la causa, en este caso, los síntomas autistas ocurrieron en los ratones normales después de que se les administrase una concentración de 4EPS 46 veces más alta que lo normal. |
NOTA IMPORTANTE: Estos estudios han sido realizados en un modelo de ratón. Por lo tanto, aunque son muy prometedores, NO SE PUEDE decir que valgan para humanos. Si amigos, la ciencia es así. La diferencia entre un trabajo riguroso y los timadores es que los resultados se basan en hechos. Si lo que hemos leído es en ratones pues por ahora sólo sirve para ratones
sábado, 17 de marzo de 2018
Faecalibacterium prausnitzii, la pacificadora
Faecalibacterium prausnitzii es una de las bacterias anaeróbias más abundantes en el intestino humano. Esta bacteria constituye entre el 5-15% de todas las bacterias que se encuentran en las heces. La abundancia de esta bacteria es un indicador de una buena salud intestinal en adultos. En la literatura científica encontramos que Faecalibacterium prausnitzii:
- Proporciona energía a las células del colon, proporcionando butirato a las células epiteliales del colon
Faecalibacterium prausnitzii es una bacteria muy sensible al estrés oxidativo, es decir, que niveles altos de radicales libres matan a esta bacteria.
miércoles, 28 de febrero de 2018
Cremas faciales probióticas
Desde siempre ha habido estafadores. Personas que han sacado provecho de la ignorancia de las gentes. Hoy en día los estafadores cuentan con poderosas herramientas. Una de ellas son los estudios de mercado y el marketing en general. Una estafadora, con la que conviví muchos años, me contaba de una crema facial que había subido muchísimo en ventas simplemente porque empezó a utilizar la palabra "regeneración" en su publicidad. Los consumidores, normalmente mujeres que han dejado de ser jóvenes, están ávidos de retrasar ese momento y en su desesperación se dejan convencer por cualquier mentira bien contada.
El divulgador José Manuel López Nicolás (Scientia) ha acuñado el término "marketing pseudocientífico" para señalar y prevenirnos de estos timos.
Cada vez que ha aparecido un avance científico, antes de descubrir usos médicos de este avance, con premura aparecen las aplicaciones cosméticas. La radioactividad generó una panoplia de nuevos productos como podéis ver en esta página. Pero no solo la radioactividad, también el ADN, las células madre y ahora mismito cremas basadas en bacterias probióticas.
¿Es posible que algunas de estas cremas cumplan con lo que prometen? Si, es posible. Habría que hacer estudios para corroborar esas expectativas. Este tipo de estudios son caros porque decir que tal crema probiótica cumple con lo que promete supone hacer un estudio clínico con muchos consumidores, porque no vale con que valga para solo una parte de la población. Nadie va a hacer un estudio de esa clase porque la vida media de esos productos es muy corta. De lo que se trata es de vender, y la industria cosmética sabe que tiene que estar ofreciendo productos milagrosos todo el tiempo. No se trata de curar, se trata de vender y de generar expectativas "Alimentar el microbioma para darle a la piel lo que necesita es el futuro". Ya Lope de Vega lo dijo: "Porque, como las paga el vulgo, es justo hablarle en necio para darle gusto"
¿Cómo detectamos que nos están hablando en necio?
Según el blog cordópolis se podría resumir en:
Imágenes. Batas de laboratorio, personas con gafas, moléculas, equipos de química o biología molecular como probetas, matraces, guantes azules o pipetas de laboratorio (con o sin punta), aparatos electrónicos.
Palabras. Entre las más en boga en la industria cosmética están ADN, reparación del ADN, genes, daño oxidativo, regeneración celular, efecto regenerador, electroporación, respiración celular, nutrición celular, terapia celular, células madre o células madre vegetales, fibroblastos, epidermis/células epidérmicas/tejido epidérmico. Tienen también mucho éxito vocablos científicos o pseudocientíficos que llevan los prefijos nano o micro tales nanoparticulas, micronutrientes y nanoliposomas y otros conceptos inventados que suenan científicos como estrés /terapia/impacto fotolumínico.
Otras palabras usadas a partes iguales por las industrias cosmética y alimentaria incluyen: mecanismo biológico, aumenta las defensas, organismo, principio activo, ortomolecular, biotecnológico, genético o epigenético, cuántica, frecuencia, energía, resonancia, método científico, nanotecnología, tecnología avanzada.
Luego están los vocablos que suenan a producto químico (generalmente terminados en L): la tecnología Activinol, el Pro-Retinol A y el Pro- firmyl o a microrganismos, como el famoso Lactobacillus casei (que, por cierto, no aporta nada al ActimeL y en NADA ayuda a las defensas del organismo).
Acciones. Muestra de gráficos y curvas en ordenadores, demostraciones de experimentos que sugieren que es un proceso complicado o que requiere una amplia formación para su comprensión, imágenes televisivas de cambios químicos o material de laboratorio con líquidos fluorescentes.
¿Por qué se permite esta estafa?
José Manuel (Scientia) cree que son siete los culpables de este tipo de estafas. El séptimo culpable, la falta de sentido común. Desde los blogs de divulgación de ciencia tratamos de educar y paliar la falta de educación científica. Por eso merece la pena contrastar información con personas que no tienen interés alguno a la hora de informar.
Sin embargo, a las personas les gusta creer en milagros. En Quito existe la leyenda de la Virgen de la Empanada. Cuando en el S XVIII unas cocineras creyeron ver la cara de la Virgen en un papel el obispo dijo que usaran la cabeza y que el bien en el mundo se hace de fe, esperanza y caridad, trabajo duro y buenas obras. Y de eso se trata.
El divulgador José Manuel López Nicolás (Scientia) ha acuñado el término "marketing pseudocientífico" para señalar y prevenirnos de estos timos.
¿Es posible que algunas de estas cremas cumplan con lo que prometen? Si, es posible. Habría que hacer estudios para corroborar esas expectativas. Este tipo de estudios son caros porque decir que tal crema probiótica cumple con lo que promete supone hacer un estudio clínico con muchos consumidores, porque no vale con que valga para solo una parte de la población. Nadie va a hacer un estudio de esa clase porque la vida media de esos productos es muy corta. De lo que se trata es de vender, y la industria cosmética sabe que tiene que estar ofreciendo productos milagrosos todo el tiempo. No se trata de curar, se trata de vender y de generar expectativas "Alimentar el microbioma para darle a la piel lo que necesita es el futuro". Ya Lope de Vega lo dijo: "Porque, como las paga el vulgo, es justo hablarle en necio para darle gusto"
¿Cómo detectamos que nos están hablando en necio?
Según el blog cordópolis se podría resumir en:
Imágenes. Batas de laboratorio, personas con gafas, moléculas, equipos de química o biología molecular como probetas, matraces, guantes azules o pipetas de laboratorio (con o sin punta), aparatos electrónicos.
Palabras. Entre las más en boga en la industria cosmética están ADN, reparación del ADN, genes, daño oxidativo, regeneración celular, efecto regenerador, electroporación, respiración celular, nutrición celular, terapia celular, células madre o células madre vegetales, fibroblastos, epidermis/células epidérmicas/tejido epidérmico. Tienen también mucho éxito vocablos científicos o pseudocientíficos que llevan los prefijos nano o micro tales nanoparticulas, micronutrientes y nanoliposomas y otros conceptos inventados que suenan científicos como estrés /terapia/impacto fotolumínico.
Otras palabras usadas a partes iguales por las industrias cosmética y alimentaria incluyen: mecanismo biológico, aumenta las defensas, organismo, principio activo, ortomolecular, biotecnológico, genético o epigenético, cuántica, frecuencia, energía, resonancia, método científico, nanotecnología, tecnología avanzada.
Luego están los vocablos que suenan a producto químico (generalmente terminados en L): la tecnología Activinol, el Pro-Retinol A y el Pro- firmyl o a microrganismos, como el famoso Lactobacillus casei (que, por cierto, no aporta nada al ActimeL y en NADA ayuda a las defensas del organismo).
Acciones. Muestra de gráficos y curvas en ordenadores, demostraciones de experimentos que sugieren que es un proceso complicado o que requiere una amplia formación para su comprensión, imágenes televisivas de cambios químicos o material de laboratorio con líquidos fluorescentes.
¿Por qué se permite esta estafa?
José Manuel (Scientia) cree que son siete los culpables de este tipo de estafas. El séptimo culpable, la falta de sentido común. Desde los blogs de divulgación de ciencia tratamos de educar y paliar la falta de educación científica. Por eso merece la pena contrastar información con personas que no tienen interés alguno a la hora de informar.
Sin embargo, a las personas les gusta creer en milagros. En Quito existe la leyenda de la Virgen de la Empanada. Cuando en el S XVIII unas cocineras creyeron ver la cara de la Virgen en un papel el obispo dijo que usaran la cabeza y que el bien en el mundo se hace de fe, esperanza y caridad, trabajo duro y buenas obras. Y de eso se trata.
martes, 15 de noviembre de 2016
El Mundo Today se rie de los alimentos probióticos
En España tenemos la suerte de tener una revista como El Mundo Today. Los artículos recuerdan al estilo de The Onion. Son artículos de humor escritos como si fuesen serios. Lo cierto y verdad es que mucha prensa seria hoy en día se El Mundo Today.
Constantemente estamos viendo con grandes corporaciones alimenticias publicitan productos como si fuesen la gran revolución científica cuando en realidad no mejoran los productos existentes. ¿Un ejemplo? los famosos yogures con bífidos activos. Mis alumnos hicieron un trabajo en este blog denunciando el fraude de publicitar el yogur probiótico como una mejora para la salud.
Hoy, El Mundo Today se supera y publica:
Hace unos días fui a lavar mi ropa. La chica que atiende estornudó, le pregunté si tenía alergia al Sol. Me dijo que tenía cáncer, que estaba tomando quimioterapia y que la debilitaba. Le comenté que tenía un pelo hermoso y que bueno que no le hubiese afectado al pelo. Me dijo que estaba tomando un producto para eso. El producto quiso comprarlo en Quito pero no se lo vendieron, lo consiguió en un pueblo pequeño, El Carmen, por 20 dólares. El producto es un producto veterinario, un antiparasitario, Imovec. Es inyectable, ella cogió 2 cm (supongo que se refería a 2 centímetros cúbicos) y como le daba miedo pincharse se lo tragó. Me dijo que desde que tomaba ese producto ya no se le caía el pelo. En internet circula la información de que Imovec puede curar el cáncer. Le pregunté a compañeros veterinarios y me han dicho que esas dosis son dosis para vacas y que obviamente puede ser tóxico para humanos. No soy médico pero le recomendé que hablase con su oncólogo, que por favor tuviese cuidado, que los medicamentos se tienen que administrar por peso de paciente, que un medicamento veterinario no es de uso humano...
Constantemente estamos viendo con grandes corporaciones alimenticias publicitan productos como si fuesen la gran revolución científica cuando en realidad no mejoran los productos existentes. ¿Un ejemplo? los famosos yogures con bífidos activos. Mis alumnos hicieron un trabajo en este blog denunciando el fraude de publicitar el yogur probiótico como una mejora para la salud.
Hoy, El Mundo Today se supera y publica:
Hace unos días fui a lavar mi ropa. La chica que atiende estornudó, le pregunté si tenía alergia al Sol. Me dijo que tenía cáncer, que estaba tomando quimioterapia y que la debilitaba. Le comenté que tenía un pelo hermoso y que bueno que no le hubiese afectado al pelo. Me dijo que estaba tomando un producto para eso. El producto quiso comprarlo en Quito pero no se lo vendieron, lo consiguió en un pueblo pequeño, El Carmen, por 20 dólares. El producto es un producto veterinario, un antiparasitario, Imovec. Es inyectable, ella cogió 2 cm (supongo que se refería a 2 centímetros cúbicos) y como le daba miedo pincharse se lo tragó. Me dijo que desde que tomaba ese producto ya no se le caía el pelo. En internet circula la información de que Imovec puede curar el cáncer. Le pregunté a compañeros veterinarios y me han dicho que esas dosis son dosis para vacas y que obviamente puede ser tóxico para humanos. No soy médico pero le recomendé que hablase con su oncólogo, que por favor tuviese cuidado, que los medicamentos se tienen que administrar por peso de paciente, que un medicamento veterinario no es de uso humano...
Casos como el que menciono arriba me hacen cuestionarme sobre si es aconsejable, en divulgación de la ciencia, dar la sensación de que cualquiera puede entender procesos complejos. En divulgación de la ciencia se repite el aforismo de Einstein "No entiendes realmente algo a menos que seas capaz de explicárselo a tu abuela". Esta frase a animado a muchos científicos a hacer divulgación. Cuando conseguimos que conceptos complicados puedan ser entendidos por profanos sentimos que hemos triunfado. ¿Somos responsables de que personas sin formación se sientan en el mismo plano de igualdad de conocimiento que por ejemplo los médicos?. Esta anécdota me la contó mi hermana:
- Doctora, vengo a que me me haga una resonancia magnética
- ¿Y para que quiere una resonancia magnética?
- Para descartar que no tengo una enfermedad.
¿Cómo explicarle a esta señora que debe de confiar en el criterio del médico?
Extracto de la película "Idiocracia"
Hace unos días unos alumnos de medicina fueron a la consulta de una señora experta en hierbas, medicina magnética, bioenergética y algunas tonterías más. A la entrada de la "consulta" tenía una máquinita que te decía lo que tenías. ¿Fantástico no?
Y a donde no llegan los médicos llegamos los biólogos. ¿Es en este punto donde debemos dejar a la selección natural hacer su trabajo? Clorar el pool genético, como dicen en la página de los Darwin Awards, una página en internet que premia a aquellos que se han eliminado del pool genético de una manera elegante o sorprendente.
domingo, 3 de abril de 2016
Ratones sin bacterias resisten mejor el infarto cerebral
Desde que se ha inventado la secuenciación masiva y hemos empezado a poder ver tooooooooodas las bacterias que viven en nuestro intestino los investigadores no dejan de encontrar relaciones entre las bacterias que viven en nuestro sistema digestivo y todo tipo de enfermedades. Esta mes ha aparecido un trabajo en Nature Medicine que plantea una mejora en el tratamiento y prevención de una enfermedad cerebral como es el ictus. Si eliminamos las bacterias intestinales, por ejemplo, de los pacientes que se van a someter a una cirugía cardiaca mejoramos su porcentaje de éxito en la operación.
Ahora lo que queda es identificar a las bacterias del sistema digestivo que activan este proceso. Gracias a la secuenciación masiva podremos ver ya la fotografía nítida de todas las habitantes de nuestro intestino y reconocer a la culpable o a la responsable de este proceso.
Y como siempre ocurre, tendremos que pensar en prevenir el ictus teniendo en nuestro intestino a las bacterias correctas. Soluciones: alimentos probióticos o trasplantes fecales para pacientes que hayan sufrido un infarto cerebral.
lunes, 9 de noviembre de 2015
LGG en yogur Toni, ¿Realmente ayuda a tu intestino?
El
conjunto de bacterias que viven en tu intestino o también llamadas
flora intestinal, ayudan a tu organismo a absorber lo que necesitamos
y desechar lo que no para un funcionamiento óptimo de tu cuerpo.
Durante más de cuatro milenios las personas han utilizado el cultivo
o fermentación de las bacterias para producir alimentos de consumo
diario, un claro ejemplo es el mercado de lácteos fermentados como
el queso, yogur y la mantequilla. En la actualidad Toni, una
empresa dedicada a los lácteos, ha aumentado los Lactobacilus GG
(LGG) a su cultivo normal del yogur.
![]() |
Flora
normal del intestino, podemos observar la barrera que constituyen las
bacterias. (Yobalex, n.d.)
|
Los
yogures son hechos con bacterias llamadas Lactobacilus, estas
bacterias ayudan a fermentar la leche y convertirla en yogur, el que
se da por la relación o cooperación entre dos bacterias, a la A le
vamos a denominar Estreptococo y a la bacteria B vamos a denominarle
Lactobacilus, estas dos bacterias se estimulan entre sí para un
desarrollo conjunto. Adicional a esto algunas empresas de lácteos
deciden incrementar a su producto, algunas variedades de estas
bacterias o de otros, como en el caso de Toni que aumentó sus LGG,
que como explican son Lactobacilus casei o también llamados
bifidus, muy conocidos por las campañas publicitarias que nos
ofrecen “mejorar” nuestro organismo.
![]() |
|
Bacteria
A (Bio Agro, n.d.)
|
![]() |
|
Bacteria
B (Iteso, n.d.)
|
![]() |
|
Lactobacilus
casei (Psmicrographs, n.d.)
|
Toni
en su página
web nos dice que “Esta bacteria, a diferencia de otros
probióticos potenciales, sobrevive en las secreciones gástricas y
biliares, coloniza el tracto gastrointestinal y estimula una serie de
reacciones químicas que nos protegen contra enfermedades”. Pero la
flora intestinal no se gana por productos como el yogur, esta se
produce desde que eres un bebé a través de la leche materna,
higiene personal y otros factores como la temperatura y la dieta a
lo largo de tu vida. Por otro lado la mayoría de las bacterias que
consumimos no logran pasar del estómago al intestino, sin embargo
hay algunas que logran sobrevivir, a pesar de esto, no ayudan al
cuerpo ya que esta flora es suficiente y podríamos decir que el
espacio está ocupado.
Hay
maneras en las que nuestra flora intestinal es afectada y se altera
en gran parte, como con los antibióticos, así el intestino queda
sin bacterias y sin protección, en estos momentos si nos pueden
ayudar estos productos ya que las pocas bacterias que logran pasar
al intestino ocupan el espacio libre que hay y ayudan a reestablecer
nuevamente esta flora.
Entonces,
si estos productos no funcionan siempre como lo promete su
publicidad, ¿Por qué los consumimos de igual forma? Las empresas
abusan de los beneficios de sus productos exagerándolos. Incluso
poniendo datos falsos con el afán de vender y esto se liga a la
falta de conocimiento científico de parte de la comunidad
consumidora, dejándose convencer por las grandes empresas. Como
pudimos observar, en condiciones normales de nuestro organismo este
llamado Lactobacilus GG no nos sirve, tampoco nos perjudica,
simplemente pasa por nuestro intestino y se va de la misma manera.
Por lo tanto, ¿Con qué propósito tomamos este producto? Pues esto
ya es decisión de cada persona, el yogurt en si tiene muchos
beneficios en nuestro cuerpo, por el mismo hecho de ser un derivado
de la leche, pero los beneficios que nos proponen Toni en su
publicidad claramente no son los que vamos a obtener.
Bibliografía
Abastus. (s.f.).
Obtenido de
http://abastus.com/dipor-guayaquil/pw/productos?schflt%5Bfabricante%5D=67&schflt%5Bfamilia%5D=776&schflt%5Bmarca%5D=115
Bio Agro. (s.f.).
Obtenido de http://www.bioagro.it/ita/prodotti.php?f_cat=latcas
ESFA. (8 de Abril de 2011). European
Food Safety Authority. Obtenido de
http://www.efsa.europa.eu/en/efsajournal/pub/2047
Gamiño-Arroyo, A., Barrios-Ceballos, M. d., &
Anaya-Velázquez, F. P.-V. (2005). Flora
Normal, Probióticos y Salud Humana.
Guanajuato: Universidad de Guanajuato.
Iteso. (s.f.).
Obtenido de http://blogs.iteso.mx/alimentos
Kitaoka, M. (2012). Bifidobacterial
Enzymes Involved in the Metabolism of Human Milk Oligosaccharides.
Tsukuba: National Food Research Institute, National Agriculture and
Food Research Organization.
Nicolás, J. M. (3 de Septiembre de 2014).
Scientia.
Obtenido de
http://scientiablog.com/2014/09/03/activia-y-sus-barrigas-felices/
Psmicrographs.
(s.f.). Obtenido de
http://www.psmicrographs.co.uk/lactobacillus-casei-shirota-bacteria-sem/science-image/80201875
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Enciclopedia de Salud, dietética y psicología.
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Soteras, A. (08 de Julio de 2014). Obtenido de
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Tonisa. (s.f.). Toni.
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http://www.tonisa.com/centro-de-nutricion/nutricion/detalle/archive/saladeprensa/2012/01/17/sociedad-de-cardiologia-y-toni-unidos-en-la-prevencion-de-enfermedades-del-coraz.aspx
Tonisa. (s.f.). Toni.
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http://www.tonisa.com/centro-de-nutricion/nutricion/detalle/archive/saludynutricion/2008/09/05/LGG-en-el-Ecuador.aspx
Tonisa. (s.f.). Toni.
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http://www.tonisa.com/centro-de-nutricion/nutricion/detalle/archive/saludynutricion/2008/09/05/Lactobacillus-GG_3A00_-propiedades-y-beneficios.aspx
Yobalex. (s.f.).
Obtenido de
http://www.yobalexblog.com/blog/2013/10/que-es-la-flora-intestinal/
Autores:![]() |
Carolina Solano, Germán Ágreda, Lorena Narváez y Ma. Fernanda Haro. Somos de la Universidad de las Américas, Quito, Ecuador. Estamos en Segundo Semestre de la carrera de Medicina. |
viernes, 16 de octubre de 2015
Por qué hay personas que nunca tienen caries
Por su interés reproduzco este artículo de El País.
Nuestro cuerpo es mucho más que genes. Somos también los
miles de bacterias que habitan en nuestro organismo y su genoma
multiplica por cien el material genético de nuestras células. A estos
huéspedes o microbios pegados en nuestra piel y mucosas no les sale
gratis el alojamiento, sino que trabajan todos los alimentos que
digerimos asimilándolos en forma de moléculas para ayudar al metabolismo
de las vitaminas, azúcares, colesterol o ácidos biliares. Gracias a las técnicas de la genómica,
el estudio de la microbiota podría ser un nuevo paso hacia la medicina
personalizada, de forma que si se logra descifrar su funcionamiento
podrían prevenirse futuras enfermedades asociadas a las alteraciones de
nuestras bacterias.
Para entender la microbiota, primero hay que despojarse de viejos prejuicios. Su imagen se asocia a los patógenos o gérmenes desde que investigadores del siglo XIX identificaran algunos microorganismos como vehículos de enfermedades infecciosas. Décadas después, el concepto pasó a considerarse como una carga innecesaria de bichos en nuestro interior. “En las facultades de Medicina de los años setenta, las bacterias se entendían como unos comensales que se aprovechaban de nosotros o que ensuciaban, pero no molestaban”, recuerda Francisco Guarner, jefe de sección de servicio de aparato digestivo del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona.
¿Mejor cuanto más sucios?
Los experimentos con animales completamente libres de bacterias, o germ-free, significaron un punto de inflexión a finales del siglo XX al comprobarse que la ausencia de microbiota se traducía en problemas en el crecimiento, en los sistemas inmune y endocrino y en el funcionamiento del cerebro y tubo digestivo. “Entendimos que estar libre de bacterias es peor, porque con los alimentos que comemos elaboran sustancias que nos sirven como nutrientes que no habíamos ingerido”, explica Guarner.
“Con las nuevas técnicas hemos descubierto de repente una variedad de microorganismos que desconocíamos, por eso debemos reconsiderar todos los axiomas establecidos hasta ahora. Por ejemplo, no podíamos sospechar que la dermis tuviera tanta variedad bacteriana, de forma que hay más diferencias entre la piel de detrás de la oreja y de la ingle que entre los microbiomas del desierto del Sáhara y del Polo Norte”, apunta Daniel Ramón, director científico de la compañía biotecnológica Biopolis, de Valencia.
Pero las funciones que mayor interés despiertan tienen que ver con la obesidad o la conducta. En 2013 un grupo de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington demostró que las bacterias transmiten el fenotipo (rasgos particulares heredados). Se escogieron a gemelos humanos de los que uno era delgado y otro obeso, y se transplantaron sus excreciones a ratones libres de bacterias. Los investigadores observaron que los roedores que engordaban eran los receptores de la microbiota del gemelo de mayor peso, mostrando que la flora intestinal puede ser clave entre la delgadez y la obesidad.
Cuando las preocupaciones y el estrés atacan a nuestros nervios, la
digestión se resiente. La explicación reside en el eje que conecta el
sistema nervioso con el aparato gastrointestinal, gut-brain axis,
que actúa como un segundo cerebro, de forma que los cambios de la
microbiota intestinal pueden influir en los circuitos neuronales, en la
percepción del dolor o la ansiedad.
Como ese eje actúa bidireccionalmente, el estrés psicológico puede alterar funciones y percepciones gastrointestinales (retortijones) mientras que las sensaciones del aparato digestivo pueden afectar a las emociones y la conducta (una comida que pone de buen humor). Aunque se pensaba que la conducta estaba ligada a la especie, una investigación de la Universidad McMaster de Hamilton, en Canadá, ha demostrado que el comportamiento depende también de las bacterias de cada especie. El estudio, de 2013, midió con dos razas distintas de ratones el tiempo que les costaba decidirse a saltar desde una plataforma: la raza rápida tardaba 20 segundos y la lenta varios minutos. A esta última, se le injertó microbiota intestinal de la raza rápida y los ratones lentos empezaron a acelerar su ritmo.
Además del consumo de antibióticos, la pérdida de diversidad
bacteriana se vincula a la aparición cada vez más frecuente de alergias
como resultado del exceso de higiene. En Suecia, un estudio ha analizado
los factores ambientales que influyen en las alergias infantiles al
polen de abedul. Investigadores de la unidad de Neumología Pediátrica
del Queen Silvia Children’s Hospital de Gotemburgo han observado que en
las casas donde hay lavaplatos el riesgo de que los niños sufran
alergias es mayor. La clave reside en la temperatura del agua, de 65ºen
el lavavajillas frente a 30º en el fregadero, eliminando bacterias
buenas para la diversidad microbiana.
“También han demostrado que los niños que consumen bacterias vivas gracias al yogur, chucrut o pepino fermentados ayudan a instruir mejor a su sistema inmune para evitar el error de identificar al polen como enemigo, el mecanismo por el que se produce la alergia”, explica Guarner, coordinador español del Proyecto Internacional del Microbioma Humano, un consorcio internacional que tiene el reto de analizar el catálogo de más de 10 millones genes que hay en el intestino humano, tras analizar a individuos de América, China y Europa.
Uno de los ecosistemas donde mejor puede observarse la estrecha relación entre factores ambientales y el equilibrio de la microbiota es el órgano genital femenino. La acidez de la vagina, similar a la del yogur, la convierte en un territorio inhóspito para los patógenos. Pero factores como la elevada frecuencia de las relaciones sexuales o las duchas vaginales de agua caliente y jabones íntimos neutralizan su pH eliminando las colonias de lactobacilos, el escudo bacteriano contra la invasión de microorganismos indeseables. “Los lactobacilos son muy sensibles también al tabaco, las penicilinas o los antitumorales. Pero, dada la proximidad de orificios, los patógenos más importantes causantes de infecciones se refieren a bacterias que en el intestino son buenas pero cuando pasan a la vagina resultan patógenas”, señala Evaristo Suárez, catedrático de Microbiología de la Universidad de Oviedo.
Al igual que el ADN, cada persona tiene una composición bacteriana personal. Un reciente estudio de la Escuela T.H. Chan de Salud Pública de la Universidad de Harvard, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Science, indica que las comunidades microbianas podrían identificarnos al igual que lo hace la huella digital, demostrando que es posible usar secuencias de ADN de los microbios residentes en nuestro cuerpo sin requerir ADN humano.“Si nuestro modo de vida no cambia con el tiempo esto podría funcionar, de lo contrario algunas de esas huellas desaparecerían. Nuestra microbiota cambia día a día, por lo que se necesitará tiempo para identificar qué bacterias son exclusivas de cada persona”, apunta el bioinformático Francisco Codoñer, director de Lifesequencing, la primera empresa española en secuenciación genómica que, desde 2012, lleva analizadas más de 8.000 secuencias de microbioma.
Lo más fascinante son las posibles asociaciones entre muchas patologías y los cambios en nuestros microorganismos. Pero la incógnita está en descifrar si son la causa o la consecuencia de una enfermedad. “Si se lograse entender llegaríamos a la medicina personalizada, porque la misma composición bacteriana tiene efectos totalmente distintos en cada persona. Dentro de 20 años se podrá seguir a partir de los perfiles individuales de microbiota para prevenir patologías”, vaticina Codoñer.
Tras experimentar el Proceliac en cultivos celulares y en animales, secuenciar su genoma y garantizar su seguridad alimentaria en colaboración con la empresa Biopolis y Lifesequencing, se realizó un ensayo clínico en el Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona y en el Sant Joan de Reus con niños recién diagnosticados como celíacos. “Se vio la misma respuesta antiinflamatoria, pero también se comprobó que su microbiota, como la de otras personas con inflamación intestinal, sufría un desequilibrio, y con el probiótico podían reequilibrarla”, explica Daniel Ramón, director científico de Biopolis. “Recomendamos su uso siempre en una dieta libre de gluten, porque el celiaco se expone a un montón de trasgresiones involuntarias”.
Otro probiótico pionero estudiado en España está relacionado con los patógenos que habitan en la boca. Las caries, que afectan a más del 80% de la población mundial, parecían no tener remedio hasta que el equipo liderado por Álex Mira, director del laboratorio de Microbioma Humano en FISABIO, dio con la clave de por qué en unas personas aparecen y en otras no sin depender del grado de higiene bucal. “Nuestra paciente cero fue una compañera que nunca había tenido caries, pero su novio las había padecido antes de conocerla y ya no las tenía tras estar juntos. Pensamos que podía pasarle bacterias con efecto protector a través de la saliva en los besos”, recuerda Mira.
Y así fue. Su equipo encontró en las personas libres de caries mayor presencia de una nueva especie de bacteria a la que llamaron ‘Streptococcus dentisani’, que mata a los causantes de esa enfermedad bucal a través de las bacteriocinas, antibióticos que de forma natural luchan contra otros microorganismos formando un escudo. Con función antibacteriana y antiácida para regular el pH de la boca, el producto Dentisani se encuentra en la fase clínica con humanos a la espera de llegar al mercado en forma de barniz para su uso profesional y en forma de pasta de dientes, comprimidos masticables o yogur para su consumo general.
¿Sirven para todo?
Con el punto de mira en nuestra piel y en las mucosas de los aparatos digestivo, respiratorio y de los órganos genitales, el término ‘probiótico’ acompaña a innumerables productos que prometen promover nuestra salud aumentando la microbiota en forma de lácteos, zumos, infusiones, grageas, cremas, champús, tampones o desodorantes.
“Los probióticos crean fans absolutos y detractores irreductibles. Los probióticos no valen para todo, solo cumplen una función determinada. Hay quien dice que los probióticos curarán el autismo. Puede ser, pero dentro de mucho tiempo. Hay que tener cuidado con los entusiastas”, señala el catedrático Evaristo Suárez.
Para Daniel Ramón, investigador en biotecnología de los alimentos, se deben distinguir los productos que contienen microorganismos vivos que cumplen la definición de la FAO como “suplementos nutricionales para el bienestar general”, y los probióticos para hacer frente a la diabetes tipo 2 o a la celiaquía, porque en estos se necesita invertir mucho dinero y tiempo para elaborar el informe científico que demuestre su evidencia clínica: “No hay duda de que dentro de 10 o 15 años saldrá al mercado un fármaco que será un probiótico. Las grandes corporaciones farmacéuticas están comprando empresas especializadas en microbioma o especializadas en probióticos porque se han dado cuenta de que eso tendrá salida. Pero ese futuro pasará por el rigor científico. Los probióticos que no cuenten con un informe científico se caerán”, advierte.
¿Qué hay de los prebióticos?
No hay que confundirlos: los probióticos, presentes en varios productos fermentados como la leche, el yogur o el kéfir, favorecen el crecimiento de la población microbiana. Los prebióticos, en cambio, alimentan a nuestros microorganismos a partir de una dieta rica en fibra y verduras impulsando las bifidobacterias
Para entender la microbiota, primero hay que despojarse de viejos prejuicios. Su imagen se asocia a los patógenos o gérmenes desde que investigadores del siglo XIX identificaran algunos microorganismos como vehículos de enfermedades infecciosas. Décadas después, el concepto pasó a considerarse como una carga innecesaria de bichos en nuestro interior. “En las facultades de Medicina de los años setenta, las bacterias se entendían como unos comensales que se aprovechaban de nosotros o que ensuciaban, pero no molestaban”, recuerda Francisco Guarner, jefe de sección de servicio de aparato digestivo del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona.
¿Mejor cuanto más sucios?
Los experimentos con animales completamente libres de bacterias, o germ-free, significaron un punto de inflexión a finales del siglo XX al comprobarse que la ausencia de microbiota se traducía en problemas en el crecimiento, en los sistemas inmune y endocrino y en el funcionamiento del cerebro y tubo digestivo. “Entendimos que estar libre de bacterias es peor, porque con los alimentos que comemos elaboran sustancias que nos sirven como nutrientes que no habíamos ingerido”, explica Guarner.
“Con las nuevas técnicas hemos descubierto de repente una variedad de microorganismos que desconocíamos, por eso debemos reconsiderar todos los axiomas establecidos hasta ahora. Por ejemplo, no podíamos sospechar que la dermis tuviera tanta variedad bacteriana, de forma que hay más diferencias entre la piel de detrás de la oreja y de la ingle que entre los microbiomas del desierto del Sáhara y del Polo Norte”, apunta Daniel Ramón, director científico de la compañía biotecnológica Biopolis, de Valencia.
El intestino como segundo cerebro
En el ecosistema del intestino grueso habitan entre 500 y 1000 especies de bacterias. En el colon, una de las residencias preferidas por estos huéspedes que actúa como una cámara a 37º con movimientos lentos, todo lo que hemos digerido se mantiene entre uno y dos días, no solo para que los microorganismos se pongan las botas, sino para que se active nuestro sistema inmune modulando la tolerancia o defensa frente a los agentes externos.Pero las funciones que mayor interés despiertan tienen que ver con la obesidad o la conducta. En 2013 un grupo de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington demostró que las bacterias transmiten el fenotipo (rasgos particulares heredados). Se escogieron a gemelos humanos de los que uno era delgado y otro obeso, y se transplantaron sus excreciones a ratones libres de bacterias. Los investigadores observaron que los roedores que engordaban eran los receptores de la microbiota del gemelo de mayor peso, mostrando que la flora intestinal puede ser clave entre la delgadez y la obesidad.
Los miles de microorganismos que viven en
nosotros podrían tener la llave de la medicina personalizada si se logra
descifrar la asociación entre enfermedad y los cambios de nuestras
bacterias
Como ese eje actúa bidireccionalmente, el estrés psicológico puede alterar funciones y percepciones gastrointestinales (retortijones) mientras que las sensaciones del aparato digestivo pueden afectar a las emociones y la conducta (una comida que pone de buen humor). Aunque se pensaba que la conducta estaba ligada a la especie, una investigación de la Universidad McMaster de Hamilton, en Canadá, ha demostrado que el comportamiento depende también de las bacterias de cada especie. El estudio, de 2013, midió con dos razas distintas de ratones el tiempo que les costaba decidirse a saltar desde una plataforma: la raza rápida tardaba 20 segundos y la lenta varios minutos. A esta última, se le injertó microbiota intestinal de la raza rápida y los ratones lentos empezaron a acelerar su ritmo.
La limpieza, enemiga de nuestra microbiota
¿Quién no ha sentido que su energía baja al tomar un antibiótico? Esa falta de fuerza se debe a la acción antibacteriana del medicamento, que elimina patógenos y a la vez un buen número de bacterias amigas para nuestro organismo. Pero, tras ese síndrome de depresión metabólica, la microbiota puede llegar a recuperarse por sí misma. “Pensamos que existen reservorios (conjunto de organismos vivos) en zonas como el íleon, próximo al apéndice, que restauran la microbiota. Pero todavía no sabemos a qué nivel intervienen la microbiota interna y la externa que recibimos en la dieta”, explica Andrés Moya, catedrático de Genética de la Universidad de Valencia e investigador de la Unidad Mixta de Investigación en Genómica y Salud de la Fundación para el Fomento de la Investigación Sanitaria y Biomédica de la Comunidad Valenciana (FISABIO).
Cada persona tiene una composición bacteriana personal y podría identificarnos al igual que lo hace la huella digital
“También han demostrado que los niños que consumen bacterias vivas gracias al yogur, chucrut o pepino fermentados ayudan a instruir mejor a su sistema inmune para evitar el error de identificar al polen como enemigo, el mecanismo por el que se produce la alergia”, explica Guarner, coordinador español del Proyecto Internacional del Microbioma Humano, un consorcio internacional que tiene el reto de analizar el catálogo de más de 10 millones genes que hay en el intestino humano, tras analizar a individuos de América, China y Europa.
Uno de los ecosistemas donde mejor puede observarse la estrecha relación entre factores ambientales y el equilibrio de la microbiota es el órgano genital femenino. La acidez de la vagina, similar a la del yogur, la convierte en un territorio inhóspito para los patógenos. Pero factores como la elevada frecuencia de las relaciones sexuales o las duchas vaginales de agua caliente y jabones íntimos neutralizan su pH eliminando las colonias de lactobacilos, el escudo bacteriano contra la invasión de microorganismos indeseables. “Los lactobacilos son muy sensibles también al tabaco, las penicilinas o los antitumorales. Pero, dada la proximidad de orificios, los patógenos más importantes causantes de infecciones se refieren a bacterias que en el intestino son buenas pero cuando pasan a la vagina resultan patógenas”, señala Evaristo Suárez, catedrático de Microbiología de la Universidad de Oviedo.
Una vía hacia la medicina personalizada
La microbiota no solo cambia por la alimentación o los hábitos. Debido a su plasticidad y dependencia del hábitat, las bacterias también evolucionan con la edad. “Los niños todavía no tienen establecida su microbiota. La del bebé es muy distinta de la del adulto, pero no sabemos por qué cambia. Tampoco podemos definir qué es una microbiota normal o sana, porque es muy heterogénea según cada persona. Por eso, el concepto de salud podría estar ahora en cuestionamiento”, indica Moya, cuyo equipo espera trabajar en cooperación con otros grupos de investigación para hallar alteraciones de la microbiota asociadas a patologías como la artritis reumatoide, la colitis por la bacteria clostridium, la obesidad, diabetes tipo 2, insuficiencia cardíaca, bronquitis crónica, fibrosis quística, sida, lupus o epilepsia.Al igual que el ADN, cada persona tiene una composición bacteriana personal. Un reciente estudio de la Escuela T.H. Chan de Salud Pública de la Universidad de Harvard, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Science, indica que las comunidades microbianas podrían identificarnos al igual que lo hace la huella digital, demostrando que es posible usar secuencias de ADN de los microbios residentes en nuestro cuerpo sin requerir ADN humano.“Si nuestro modo de vida no cambia con el tiempo esto podría funcionar, de lo contrario algunas de esas huellas desaparecerían. Nuestra microbiota cambia día a día, por lo que se necesitará tiempo para identificar qué bacterias son exclusivas de cada persona”, apunta el bioinformático Francisco Codoñer, director de Lifesequencing, la primera empresa española en secuenciación genómica que, desde 2012, lleva analizadas más de 8.000 secuencias de microbioma.
Lo más fascinante son las posibles asociaciones entre muchas patologías y los cambios en nuestros microorganismos. Pero la incógnita está en descifrar si son la causa o la consecuencia de una enfermedad. “Si se lograse entender llegaríamos a la medicina personalizada, porque la misma composición bacteriana tiene efectos totalmente distintos en cada persona. Dentro de 20 años se podrá seguir a partir de los perfiles individuales de microbiota para prevenir patologías”, vaticina Codoñer.
Probióticos ‘made in Spain’
Con patentes transferidas a más de 30 países, Proceliac supuso cuatro años de desarrollo para salir al mercado como probiótico en forma de leche en polvo para prevenir el efecto inflamatorio asociado a la ingesta accidental de gluten en las personas celíacas. En 2007, el grupo de la investigadora Yolanda Sanz, del Instituto de Agroquímica y Tecnología de los Alimentos del CSIC, aisló la bacteria Bifidobacterium longum ES1, que combate la gliadina (una proteína), presente en la formación del gluten de varios cereales, capaz de dar una respuesta antiinflamatoria en el intestino.Tras experimentar el Proceliac en cultivos celulares y en animales, secuenciar su genoma y garantizar su seguridad alimentaria en colaboración con la empresa Biopolis y Lifesequencing, se realizó un ensayo clínico en el Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona y en el Sant Joan de Reus con niños recién diagnosticados como celíacos. “Se vio la misma respuesta antiinflamatoria, pero también se comprobó que su microbiota, como la de otras personas con inflamación intestinal, sufría un desequilibrio, y con el probiótico podían reequilibrarla”, explica Daniel Ramón, director científico de Biopolis. “Recomendamos su uso siempre en una dieta libre de gluten, porque el celiaco se expone a un montón de trasgresiones involuntarias”.
Otro probiótico pionero estudiado en España está relacionado con los patógenos que habitan en la boca. Las caries, que afectan a más del 80% de la población mundial, parecían no tener remedio hasta que el equipo liderado por Álex Mira, director del laboratorio de Microbioma Humano en FISABIO, dio con la clave de por qué en unas personas aparecen y en otras no sin depender del grado de higiene bucal. “Nuestra paciente cero fue una compañera que nunca había tenido caries, pero su novio las había padecido antes de conocerla y ya no las tenía tras estar juntos. Pensamos que podía pasarle bacterias con efecto protector a través de la saliva en los besos”, recuerda Mira.
Y así fue. Su equipo encontró en las personas libres de caries mayor presencia de una nueva especie de bacteria a la que llamaron ‘Streptococcus dentisani’, que mata a los causantes de esa enfermedad bucal a través de las bacteriocinas, antibióticos que de forma natural luchan contra otros microorganismos formando un escudo. Con función antibacteriana y antiácida para regular el pH de la boca, el producto Dentisani se encuentra en la fase clínica con humanos a la espera de llegar al mercado en forma de barniz para su uso profesional y en forma de pasta de dientes, comprimidos masticables o yogur para su consumo general.
¿Sirven para todo?
Con el punto de mira en nuestra piel y en las mucosas de los aparatos digestivo, respiratorio y de los órganos genitales, el término ‘probiótico’ acompaña a innumerables productos que prometen promover nuestra salud aumentando la microbiota en forma de lácteos, zumos, infusiones, grageas, cremas, champús, tampones o desodorantes.
“Los probióticos crean fans absolutos y detractores irreductibles. Los probióticos no valen para todo, solo cumplen una función determinada. Hay quien dice que los probióticos curarán el autismo. Puede ser, pero dentro de mucho tiempo. Hay que tener cuidado con los entusiastas”, señala el catedrático Evaristo Suárez.
Para Daniel Ramón, investigador en biotecnología de los alimentos, se deben distinguir los productos que contienen microorganismos vivos que cumplen la definición de la FAO como “suplementos nutricionales para el bienestar general”, y los probióticos para hacer frente a la diabetes tipo 2 o a la celiaquía, porque en estos se necesita invertir mucho dinero y tiempo para elaborar el informe científico que demuestre su evidencia clínica: “No hay duda de que dentro de 10 o 15 años saldrá al mercado un fármaco que será un probiótico. Las grandes corporaciones farmacéuticas están comprando empresas especializadas en microbioma o especializadas en probióticos porque se han dado cuenta de que eso tendrá salida. Pero ese futuro pasará por el rigor científico. Los probióticos que no cuenten con un informe científico se caerán”, advierte.
¿Qué hay de los prebióticos?
No hay que confundirlos: los probióticos, presentes en varios productos fermentados como la leche, el yogur o el kéfir, favorecen el crecimiento de la población microbiana. Los prebióticos, en cambio, alimentan a nuestros microorganismos a partir de una dieta rica en fibra y verduras impulsando las bifidobacterias
lunes, 3 de noviembre de 2014
Probióticos contra la tuberculosis
El probiótico es un suplemento alimenticio que tiene la función de
moderar la respuesta inmune del cuerpo cuando se infecta por la bacteria
y ha sido desarrollado después de constatar que las personas infectadas
enferman por una reacción inflamatoria exagerada contra el bacilo. Los resultados de este ensayo se han presentado en la Conferencia Mundial de Salud Pulmonar que se celebra en Barcelona con la participación de más de 3.000 especialistas.
Según ha informado el Hospital de Can Ruti, prevenir el desarrollo de tuberculosis en personas con riesgo de estar infectadas sin necesidad de confirmar que el bacilo está dentro de su cuerpo es el objetivo de Nyaditum resae, un probiótico fabricado en Badalona (Barcelona) en el último año y medio y validado gracias a un ensayo clínico con humanos.
Con un coste de menos de 5 euros al año, se espera que a partir de 2015 este suplemento alimenticio pueda empezar a beneficiar a miles de personas, especialmente a ciudadanos de países en vías de desarrollo, que es en donde la tuberculosis causa más muertes.
AYUDA A TOLERAR LA BACTERIA
El probiótico, que está basado en la necesidad que el cuerpo tolere la bacteria en lugar de quererla erradicar, es una creación de la Unidad de Tuberculosis Experimental (UTE) del Instituto de Investigación en Ciencias de la Salud Germans Trias i Pujol (Institut Germans Trias).
Este equipo de investigadores, liderado por el doctor Pere-Joan Cardona, se dedica desde 1997 a la tuberculosis y es conocido internacionalmente por haber hecho numerosas aportaciones innovadoras en referencia a las causas de la enfermedad. Por ejemplo, ha concluido que las personas infectadas que enferman lo hacen porque su cuerpo genera un respuesta inflamatoria demasiado intensa contra las bacterias, lo que termina siendo perjudicial para el propio cuerpo. También han descubierto que el tratamiento con antiinflamatorios comunes, como el ibuprofeno, ayuda a curar la enfermedad.
Después de todo esto, los investigadores de la UTE han decidido buscar un mecanismo no farmacológico para regular la respuesta inflamatoria y evitar que sea exagerada y que cause la enfermedad. Así, han creado un suplemento alimenticio fabricado a partir de una micobacteria, de la misma familia que el que causa la tuberculosis, llamada Mycobacterium manresensis, y que fue descubierta en el agua del río Cardener (Barcelona) e identificada por primera vez por los investigadores de la UTE.
EN COMPRIMIDOS O EN POLVO
Según los investigadores, el probiótico derivado de la bacteria, al ser administrado en comprimidos o en polvo durante dos semanas, hace que el cuerpo aprenda a tolerar de forma natural la micobacteria de la tuberculosis, de forma que la respuesta inflamatoria que genera contra este microorganismo, en caso de infección, es menos intensa. Eso evita que se desarrolle la enfermedad, como han logrado demostrar primero en ratones y ahora en ensayos con humanos.
"Cuando tomas por vía oral un probiótico como este de forma repetida, el sistema inmune lo acaba considerando un alimento, como si se acostumbrara. Así es como generamos la tolerancia del cuerpo a este tipo de micobacteria y evitamos una reacción demasiado intensa contra la bacteria de la tuberculosis", ha explicado Cardona. El producto se patentó como Nyaditum resae en 2013 y luego el Instituto Germans Trias creó una spin-off en colaboración con el CIBER Enfermedades Respiratorias del Instituto Carlos III, para poder producirlo y comercializarlo.
Así nació Manresana de Micobacteriologia SL'(Manremyc), que acaba de ampliar capital para viajar a la India con la finalidad de buscar socios licenciatarios para distribuir el producto. El ensayo se ha llevado a cabo este verano en el Hospital Germans Trias con la participación de 51 voluntarios, 21 de los cuáles infectados por tuberculosis. Los resultados hechos públicos este sábado demuestran que los voluntarios, después de tomar el probiótico, aumentan significativamente su porcentaje en sangre de células que han de permitir generar tolerancia a la presencia del microorganismo, informó Efe.
Según ha informado el Hospital de Can Ruti, prevenir el desarrollo de tuberculosis en personas con riesgo de estar infectadas sin necesidad de confirmar que el bacilo está dentro de su cuerpo es el objetivo de Nyaditum resae, un probiótico fabricado en Badalona (Barcelona) en el último año y medio y validado gracias a un ensayo clínico con humanos.
Con un coste de menos de 5 euros al año, se espera que a partir de 2015 este suplemento alimenticio pueda empezar a beneficiar a miles de personas, especialmente a ciudadanos de países en vías de desarrollo, que es en donde la tuberculosis causa más muertes.
AYUDA A TOLERAR LA BACTERIA
El probiótico, que está basado en la necesidad que el cuerpo tolere la bacteria en lugar de quererla erradicar, es una creación de la Unidad de Tuberculosis Experimental (UTE) del Instituto de Investigación en Ciencias de la Salud Germans Trias i Pujol (Institut Germans Trias).
Este equipo de investigadores, liderado por el doctor Pere-Joan Cardona, se dedica desde 1997 a la tuberculosis y es conocido internacionalmente por haber hecho numerosas aportaciones innovadoras en referencia a las causas de la enfermedad. Por ejemplo, ha concluido que las personas infectadas que enferman lo hacen porque su cuerpo genera un respuesta inflamatoria demasiado intensa contra las bacterias, lo que termina siendo perjudicial para el propio cuerpo. También han descubierto que el tratamiento con antiinflamatorios comunes, como el ibuprofeno, ayuda a curar la enfermedad.
Después de todo esto, los investigadores de la UTE han decidido buscar un mecanismo no farmacológico para regular la respuesta inflamatoria y evitar que sea exagerada y que cause la enfermedad. Así, han creado un suplemento alimenticio fabricado a partir de una micobacteria, de la misma familia que el que causa la tuberculosis, llamada Mycobacterium manresensis, y que fue descubierta en el agua del río Cardener (Barcelona) e identificada por primera vez por los investigadores de la UTE.
EN COMPRIMIDOS O EN POLVO
Según los investigadores, el probiótico derivado de la bacteria, al ser administrado en comprimidos o en polvo durante dos semanas, hace que el cuerpo aprenda a tolerar de forma natural la micobacteria de la tuberculosis, de forma que la respuesta inflamatoria que genera contra este microorganismo, en caso de infección, es menos intensa. Eso evita que se desarrolle la enfermedad, como han logrado demostrar primero en ratones y ahora en ensayos con humanos.
"Cuando tomas por vía oral un probiótico como este de forma repetida, el sistema inmune lo acaba considerando un alimento, como si se acostumbrara. Así es como generamos la tolerancia del cuerpo a este tipo de micobacteria y evitamos una reacción demasiado intensa contra la bacteria de la tuberculosis", ha explicado Cardona. El producto se patentó como Nyaditum resae en 2013 y luego el Instituto Germans Trias creó una spin-off en colaboración con el CIBER Enfermedades Respiratorias del Instituto Carlos III, para poder producirlo y comercializarlo.
Así nació Manresana de Micobacteriologia SL'(Manremyc), que acaba de ampliar capital para viajar a la India con la finalidad de buscar socios licenciatarios para distribuir el producto. El ensayo se ha llevado a cabo este verano en el Hospital Germans Trias con la participación de 51 voluntarios, 21 de los cuáles infectados por tuberculosis. Los resultados hechos públicos este sábado demuestran que los voluntarios, después de tomar el probiótico, aumentan significativamente su porcentaje en sangre de células que han de permitir generar tolerancia a la presencia del microorganismo, informó Efe.
sábado, 4 de octubre de 2014
Conoce la microbiota (con el yogur Toni)
Un estudio publicado por el grupo de Fernando Baquero, Jefe del Servicio de Microbiología del Hospital Ramón y Cajal de Madrid mostró que la influencia en la microbiota humana de los Lactobacillus ingeridos mediante yogures bebibles era insignificante. La mayoría se morían en el ácido del estómago y los que sobrevivían eran un número muy bajo comparados con los millones de millones de bacterias que ya existen en nuestro tracto intestinal. Beber yogures con Lactobacillus es muy beneficioso, sin embargo, después de un tratamiento antibiótico ya que ayudan a repoblar la flora intestinal.
http://www.nutricionhospitalaria.com/pdf/6540.pdf
Hoy en día los fabricantes de yogures echan mano de la microbiología para ayudar a vender su producto. Hace veinte años se anunciaban yogures con el reclamo de que tenían calcio, fosforo, proteínas y vitaminas. Estoy hablando de la publicidad de los Petit Suisse. El caso es vender y hoy la microbiota vende así que lo utilizan como reclamo. Comiendo verduras y fruta fresca también están dándole de comer microorganismos a sus hijos así que no se apuren si no tienen para pagar por el yogur Toni, cualquier otro alimento saludable servirá para que sus hijos estén bien alimentados.
miércoles, 1 de octubre de 2014
Nitrosomonas eutrophas, transforman el amoniaco de nuestro sudor en nitrato
| David Whitlock lleva 12 años sin ducharse gracias a Nitrosomonas eutrophas |
La
bruma bacteriológica, como su nombre indica se trata de pulverizar
sobre la piel y el cuero cabelludo una ligera capa de un líquido
habitado por billones de simpáticas Nitrosomonas eutrophas, unas
bacterias capaces de transformar el amoniaco de nuestro sudor en
nitrato. O, lo que es lo mismo, de ‘comerse’ aquellas
sustancias corporales que generan mal olor dejando la piel libre de
suciedad y de malos efluvios y con un aspecto envidiable. El punto de
partida es que estas bacterias solían vivir felices sobre nuestra
anatomía zampándose nuestros desechos antes de que nos dedicáramos a
exterminarlas con detergentes. Esos mismos agentes químicos que luego
acaban por resecar la piel y que obligan a aplicar una crema hidratante o
a buscar jabones orgánicos, aceites naturales y otros ungüentos que
re-equilibren el estado de la piel. El artífice del invento, el
científico David Whitlock, tomó su propia persona como conejillo de Indias y lleva doce años sin ducharse.
Así descubrió que esas bacterias brotan espontáneamente sobre la piel
cuando no abunda la higiene convencional y permiten que el cuerpo se
autolimpie. Y que son las mismas criaturas que viven en el barro o el
agua sucia (que es de donde extrae las necesarias para este cosmético).
Solo le quedaba aislarlas, cultivarlas en laboratorio y embotellarlas
listas para usar. Ahora se lava únicamente las manos con agua y jabón.
El resto es rancho para las bacterias. Y espera hacerse rico vendiendo
pulverizadores de nitrosomonas vivas.
El producto en cuestión se llama AO+ Refreshing Cosmetic Mist, de los laboratorios AOBiome, y acaba de ponerse a la venta. Cuesta 77 € para un mes y 194 € el lote para tres meses. Por supuesto, como si se tratara de un Birkin o un Kelly para el aseo corporal, ya hay lista de espera. No tanto porque la afluencia de peticiones sea tal que haya desbordado toda previsión, sino porque cada frasco lleva bacterias vivas y su ritmo de reproducción lleva un tiempo que no puede alterarse como si se tratara de una producción en cadena. Estos microorganismos resisten un mes a temperatura ambiente y hasta seis meses en la nevera. No hay duda de que se trata de un producto frágil, de ahí que, por ahora, solo esté disponible en Estados Unidos (país productor), Puerto Rico y Canadá. A los consumidores de cualquier otro punto del planeta no les queda otra que apuntarse en una lista de pre-venta. En cuanto se despache a otros lugares, serán los primeros en hacerse con su propia bruma bacteriológica.
Entonces, ¿adiós al baño para siempre? No del todo. Aunque el creador lleva más de una década sin pasar por la ducha y quienes lo conocen aseguran que no huele mal, lo cierto es que en la letra pequeña el AO+ se presenta como complemento de una higiene diaria convencional. Es más, se recomienda usarlo después de ducharse o antes de irse a la cama. La ducha ha de ser normal, con agua y jabón. Al acabar, hay que secarse y es entonces cuando se pulveriza la bruma. Quienes la han probado juran que parece agua. Ni huele ni deja huella. Una vez aplicada su misión será nutrirse del amoniaco de nuestro sudor mejorando, de paso, el aspecto y la salud de la piel. Y, con suerte, eliminar el olor. De hecho, en los estudios previos al lanzamiento, un tercio de quienes lo probaron reconocieron que les funcionaba como desodorante. Otra tercera parte, en cambio, afirmaba que el ‘aroma’ de sus axilas seguía siendo tan intenso que no había otra que echar mano del desodorante. No hay datos aún respecto al olor de pies.
Ya que parece que por ahora las nitrosomonas no van a desbancar al desodorante, el principal beneficio de este spray es equilibrar el pH normal de la piel (que debería ser de 5,5). Sin embargo, la mayoría de los jabones, geles y champús disponibles en el mercado suelen superar este valor y llegan a tener un pH de hasta12.38, cifras que arruinan el manto ácido protector de la piel y pueden causar irritaciones. Al aplicar el spray con sus bacterias amoniacales, se puede espaciar o disminuir el uso de estos productos de higiene corporal. Con esto, prometen desde AOBiome, se ahorra agua y disgustos al cuerpo. Si hay más ventajas, están por ver. Sus creadores incluso animan a los usuarios a probar a hacer más ejercicio para sudar más o a no lavarse para ver qué pasa. Por así decirlo, aunque está a la venta, anda aún en fase Beta.
Sabedores de que pensar en un ejército de bacterias campando a sus anchas sobre nuestra piel da repelús, desde el laboratorio lanzan el mensaje tranquilizador de se trata de un tipo de microorganismos no patogénicos (incapaces de causar una infección). Las nitrosomonas no pueden anidar en azúcares o proteínas, responsables de las funciones celulares más relevantes. Lo suyo es el amoniaco así que no hay riesgo de enfermar. De hecho, si antaño vivían sobre la piel de nuestros antepasados y estamos todavía sobre la faz de la Tierra, es porque no son letales para el humano. Y, ya puestos, si ha de llegar un apocalíptico final, que nos pille aseados.
El producto en cuestión se llama AO+ Refreshing Cosmetic Mist, de los laboratorios AOBiome, y acaba de ponerse a la venta. Cuesta 77 € para un mes y 194 € el lote para tres meses. Por supuesto, como si se tratara de un Birkin o un Kelly para el aseo corporal, ya hay lista de espera. No tanto porque la afluencia de peticiones sea tal que haya desbordado toda previsión, sino porque cada frasco lleva bacterias vivas y su ritmo de reproducción lleva un tiempo que no puede alterarse como si se tratara de una producción en cadena. Estos microorganismos resisten un mes a temperatura ambiente y hasta seis meses en la nevera. No hay duda de que se trata de un producto frágil, de ahí que, por ahora, solo esté disponible en Estados Unidos (país productor), Puerto Rico y Canadá. A los consumidores de cualquier otro punto del planeta no les queda otra que apuntarse en una lista de pre-venta. En cuanto se despache a otros lugares, serán los primeros en hacerse con su propia bruma bacteriológica.
Entonces, ¿adiós al baño para siempre? No del todo. Aunque el creador lleva más de una década sin pasar por la ducha y quienes lo conocen aseguran que no huele mal, lo cierto es que en la letra pequeña el AO+ se presenta como complemento de una higiene diaria convencional. Es más, se recomienda usarlo después de ducharse o antes de irse a la cama. La ducha ha de ser normal, con agua y jabón. Al acabar, hay que secarse y es entonces cuando se pulveriza la bruma. Quienes la han probado juran que parece agua. Ni huele ni deja huella. Una vez aplicada su misión será nutrirse del amoniaco de nuestro sudor mejorando, de paso, el aspecto y la salud de la piel. Y, con suerte, eliminar el olor. De hecho, en los estudios previos al lanzamiento, un tercio de quienes lo probaron reconocieron que les funcionaba como desodorante. Otra tercera parte, en cambio, afirmaba que el ‘aroma’ de sus axilas seguía siendo tan intenso que no había otra que echar mano del desodorante. No hay datos aún respecto al olor de pies.
Ya que parece que por ahora las nitrosomonas no van a desbancar al desodorante, el principal beneficio de este spray es equilibrar el pH normal de la piel (que debería ser de 5,5). Sin embargo, la mayoría de los jabones, geles y champús disponibles en el mercado suelen superar este valor y llegan a tener un pH de hasta12.38, cifras que arruinan el manto ácido protector de la piel y pueden causar irritaciones. Al aplicar el spray con sus bacterias amoniacales, se puede espaciar o disminuir el uso de estos productos de higiene corporal. Con esto, prometen desde AOBiome, se ahorra agua y disgustos al cuerpo. Si hay más ventajas, están por ver. Sus creadores incluso animan a los usuarios a probar a hacer más ejercicio para sudar más o a no lavarse para ver qué pasa. Por así decirlo, aunque está a la venta, anda aún en fase Beta.
Sabedores de que pensar en un ejército de bacterias campando a sus anchas sobre nuestra piel da repelús, desde el laboratorio lanzan el mensaje tranquilizador de se trata de un tipo de microorganismos no patogénicos (incapaces de causar una infección). Las nitrosomonas no pueden anidar en azúcares o proteínas, responsables de las funciones celulares más relevantes. Lo suyo es el amoniaco así que no hay riesgo de enfermar. De hecho, si antaño vivían sobre la piel de nuestros antepasados y estamos todavía sobre la faz de la Tierra, es porque no son letales para el humano. Y, ya puestos, si ha de llegar un apocalíptico final, que nos pille aseados.
lunes, 14 de abril de 2014
¿Y si los bacteriofagos fuesen probióticos?
Los cocktails de fagos no se aprueban por la FDA y la EMA por varias razones: La filosofía es aprobar un principio activo por medicamento; es muy dificil hacer un ensayo clínico controlado cuando las preparaciones de los fagos no son lo estables que suelen ser los compuestos químicos de síntesis, obviamente más sencillos estructuralmente que un fago, que es una estructura de proteínas y ácidos nucleicos compleja; las compañías farmacéuticas no están interesadas en algo que es difícilmente patentable. Pensad que si uno de estos virus muta tenemos "otro tipo" de virus, y por lo tanto cualquier tipo de patente se invalidaría. Además que es complicado patentar entidades biológicas que se encuentran en la naturaleza.
Pero, ¿Y si los fagos no se considerasen medicamentos y si productos probióticos?. Bien, aunque todavía no han sido considerados como probióticos, los bacteriófagos podrían encasillarse dentro de la definición que da la Organización de Comida y Agricultura de las Naciones Unidas (Food and Agriculture Organization, FAO en sus siglas en inglés): microorganismos vivos los cuales administrados en cantidades adecuadas confieren un beneficio para el hospedador (1).
Los fagos empezaron a utilizarse como antimicrobianos en los años 30 siendo relegados por la aparición de la penicilina, un antibiótico de amplio espectro. En aquel momento la gran especificidad de los fagos fue vista como un problema: era necesario hacer un diagnóstico adecuado para saber qué fago era el más adecuado para atajar la infección. Se trató paliar este problema administrando cócteles de fagos. Posteriormente los antibióticos, debido a su amplio espectro relegaron el uso de fagos en occidente (no así en los países soviéticos).
Pues bien, parece que lo que en principio se pensaba que era su debilidad: la especificidad de los fagos, si los consideramos probióticos entonces podría ser su fortaleza. Ud ingiere estos fagos que eliminarán las bacterias perjudiciales de su intestino sin afectar a las bacterias beneficiosas. Incluso la ingesta habitual de de probioticos basados en fagos podría alterar la flora intestinal a favor de aquellas bacterias que protegiesen de patógenos bacterianos que causan diarrea. Los fagos probióticos podrían ser utilizados profilácticamente en vez de terapeuticamente, aunque claro está que estos fagos profilácticos también podrían actuar terapeuticamente en caso de ser administrados en infecciones bacterianas tempranas.
Debido a su alta especificidad los fagos son herramientas úicas para manipular la composición microbiana del tracto digestivo, mucho mejor que cualquier otra técnica alternativa. Sinceramente creo que aquí se abre una línea de investigación que va a dar muchos frutos en el futuro
Para saber más:
1.- WHO F. Health and nutritional properties of probiotics in food including powder milk with live lactic acid bacteria. Food and Agriculture Organization of the United Nations World Health Organization; 2001.
Pero, ¿Y si los fagos no se considerasen medicamentos y si productos probióticos?. Bien, aunque todavía no han sido considerados como probióticos, los bacteriófagos podrían encasillarse dentro de la definición que da la Organización de Comida y Agricultura de las Naciones Unidas (Food and Agriculture Organization, FAO en sus siglas en inglés): microorganismos vivos los cuales administrados en cantidades adecuadas confieren un beneficio para el hospedador (1).
Los fagos empezaron a utilizarse como antimicrobianos en los años 30 siendo relegados por la aparición de la penicilina, un antibiótico de amplio espectro. En aquel momento la gran especificidad de los fagos fue vista como un problema: era necesario hacer un diagnóstico adecuado para saber qué fago era el más adecuado para atajar la infección. Se trató paliar este problema administrando cócteles de fagos. Posteriormente los antibióticos, debido a su amplio espectro relegaron el uso de fagos en occidente (no así en los países soviéticos).
Pues bien, parece que lo que en principio se pensaba que era su debilidad: la especificidad de los fagos, si los consideramos probióticos entonces podría ser su fortaleza. Ud ingiere estos fagos que eliminarán las bacterias perjudiciales de su intestino sin afectar a las bacterias beneficiosas. Incluso la ingesta habitual de de probioticos basados en fagos podría alterar la flora intestinal a favor de aquellas bacterias que protegiesen de patógenos bacterianos que causan diarrea. Los fagos probióticos podrían ser utilizados profilácticamente en vez de terapeuticamente, aunque claro está que estos fagos profilácticos también podrían actuar terapeuticamente en caso de ser administrados en infecciones bacterianas tempranas.
Debido a su alta especificidad los fagos son herramientas úicas para manipular la composición microbiana del tracto digestivo, mucho mejor que cualquier otra técnica alternativa. Sinceramente creo que aquí se abre una línea de investigación que va a dar muchos frutos en el futuro
Para saber más:
1.- WHO F. Health and nutritional properties of probiotics in food including powder milk with live lactic acid bacteria. Food and Agriculture Organization of the United Nations World Health Organization; 2001.
sábado, 22 de marzo de 2014
The Fecal transplant Foundation
En casos extremo los antibióticos pueden tener un efecto
altamente nocivo. Sólo en Estados Unidos, unos 14.000 pacientes
sometidos a intensos y prolongados tratamientos con antibióticos mueren
por una infección muy difícil de controlar. La causa una bacteria
llamada Clostridium difficile (C. difficile o C. diff), que forma parte del ecosistema microbiano que habita en los intestinos humanos.
En situaciones normales, está contenida y no causa problemas, pero cuando el cuerpo es bombardeado con antibióticos, muchas de la poblaciones de las otras bacterias que forman ese ecosistema mueren y permiten que el número de C. diff crezca en forma desproporcionada.
Es exactamente lo que le pasó a Catherine Duff, una estadounidense de 57 años, que estuvo cerca de la muerte por esta causa. En total Duff pasó por ocho infecciones confirmadas. "Me deshidrataba en forma severa frecuentemente, y eso afectó a mis riñones". La infección con C. diff también provoca diarrea, fiebre y dolores abdominales, todos síntomas que pueden volverse severos y hasta ser fatales. Cada vez que ella tomaba antibióticos, por pequeña que fuera la dosis (aún en gotas para los ojos), volvía a ocurrir.
La solución para el problema de Duff llegó en la
segunda mitad de 2012, en la forma de un tratamiento cuyo nombre -y
ejecución- es poco atractivo: trasplante fecal, conocido en inglés
también como FMT, siglas de trasplante fecal de microbiota (que suele
usarse como sinónimo de micrombioma).
El procedimiento es relativamente sencillo, aunque no del todo agradable (suele hacerse vía enema) y "prácticamente cualquier humano sirve" como donante.
En el caso de Duff, el donante fue su marido. Y ella asegura que todas las incomodidades valieron la pena: "A las pocas horas empecé a sentirme mejor y al día siguiente tenía la energía para salir de la cama, tomar una ducha y cambiarme, algo que no había podido hacer por meses".
Quedó tan sorprendida con la eficacia del tratamiento que hasta estableció una fundación, The Fecal Transplant Foundation, para intentar ayudar a gente que se encuentra en su misma situación.
Sin embargo, la manipulación de la microbioma a través de la FMT todavía no está libre de controversia.
"La preocupación con los trasplantes fecales es que esta gente que los recibe se recupere de la infección inicial pero luego desarrolle otras enfermedades; reciben este microbio inoculado de otra persona, y tal vez su sistema inmune no está fuerte o el mismo microbio en mi cuerpo no es patógeno pero podría serlo en el tuyo", asegura Lita Proctor, coordinadora del Human Microbiome Project de Estados Unidos.
En situaciones normales, está contenida y no causa problemas, pero cuando el cuerpo es bombardeado con antibióticos, muchas de la poblaciones de las otras bacterias que forman ese ecosistema mueren y permiten que el número de C. diff crezca en forma desproporcionada.
Es exactamente lo que le pasó a Catherine Duff, una estadounidense de 57 años, que estuvo cerca de la muerte por esta causa. En total Duff pasó por ocho infecciones confirmadas. "Me deshidrataba en forma severa frecuentemente, y eso afectó a mis riñones". La infección con C. diff también provoca diarrea, fiebre y dolores abdominales, todos síntomas que pueden volverse severos y hasta ser fatales. Cada vez que ella tomaba antibióticos, por pequeña que fuera la dosis (aún en gotas para los ojos), volvía a ocurrir.
El FMT utiliza los microbios de otra persona para combatir la infección y normalizar la microbiota intestinal del paciente.
El procedimiento es relativamente sencillo, aunque no del todo agradable (suele hacerse vía enema) y "prácticamente cualquier humano sirve" como donante.
En el caso de Duff, el donante fue su marido. Y ella asegura que todas las incomodidades valieron la pena: "A las pocas horas empecé a sentirme mejor y al día siguiente tenía la energía para salir de la cama, tomar una ducha y cambiarme, algo que no había podido hacer por meses".
Quedó tan sorprendida con la eficacia del tratamiento que hasta estableció una fundación, The Fecal Transplant Foundation, para intentar ayudar a gente que se encuentra en su misma situación.
Sin embargo, la manipulación de la microbioma a través de la FMT todavía no está libre de controversia.
"La preocupación con los trasplantes fecales es que esta gente que los recibe se recupere de la infección inicial pero luego desarrolle otras enfermedades; reciben este microbio inoculado de otra persona, y tal vez su sistema inmune no está fuerte o el mismo microbio en mi cuerpo no es patógeno pero podría serlo en el tuyo", asegura Lita Proctor, coordinadora del Human Microbiome Project de Estados Unidos.
martes, 4 de marzo de 2014
La espirulina es una bacteria, no un alga
Planta de producción de espirulinas en USA.
miércoles, 12 de febrero de 2014
No es el Lactobacillus casei sino el marketing
![]() |
| Fuente: Scientia |
Desde el blog Scientia nos aclara los trucos que hacen Danone y Hacendado para publicitar de manera engañosa sus yogures bebibles.
http://scientiablog.com/2012/06/18/la-verdadera-historia-del-actimel-ii-me-siento-enganado-por-danone/
Viene de antiguo aprovecharse de una noticia científica para darle a tu producto un reclamo del que antes carecía. Los yogures bebibles eran un producto más en el catálogo de Nestlé. Cuando se apuntaron al carro de lo probiótico sacando el Actimel consiguieron hacer de este producto una estrella, cobrándolo más caro, claro está, una cosa es que sea nutritivo pero si es que además mejora tu sistema inmune... eso ya es otra cosa y merece más precio.
Lo cierto es que en la letra pequeña dicen que es la vitamina B6 la que mejora el sistema inmune. Estos yogures bebibles llevan el mínimo permitido para decir que llevan esta vitamina, así se zafan de la prohibición de asociar Lactobacillus casei con mejora del sistema inmune, cosa que no está probada y así siguen rentabilizando sus tremendas campañas publicitarias.
Cuando hago obras de teatro con niños y hablamos de bacterias siempre sale la palabra Actimel en todas esas conversaciones.
El grupo de Baquero en el Hospital Ramón y Cajal vio que la mayoría de las bacterias de los probióticos morían al entrar en contacto con un pH similar al del estómago. Algunas sobreviven, eso si, y esto puede ser importante para las personas que han eliminado su flora bacteriana después de un tratamiento intensivo con antibióticos. Estas bacterias supervivientes se encargarán de repoblar el intestino delgado y grueso. Sin embargo en personas normales con millones de millones de bacterias en su intestino, las pocas Lactobacillus que logren llegar intactas poca diferencia van a hacer en un colon saturado ya de bacterias.
miércoles, 25 de septiembre de 2013
Bacterias procedentes del intestino de bacterias de humanos delgados pueden adelgazar a ratones gordos
Un estudio publicado en la revista Science añade las bacterias intestinales a la lista de las posibles causas de la obesidad.
El intestino es el hogar de trillones de bacterias que ayudan al cuerpo humano a degradar y utilizar la comida. Previamente ya había sido observado que la población bacteriana variaba significativamente entre personas, e incluso entre gemelos idénticos.

Jeffrey Gordon, de la Washington University en St. Louis tomó bacterias de parejas de gemelos idénticos, uno de ellos gordo y el otro delgado y mediante transplante fecal los introdujo en ratones clonados, es decir iguales genéticamente, liberados previamente de sus bacterias mediante tratamiento antibiótico.
Los resultados indicaron que las bacterias juegan de hecho un papel importantísimo: los ratones que adquirieron las bacterias del gemelo gordo engordaron y desarrollaron problemas metabólicos relacionados con la resistencia a la insulina, incluso cuando fueron alimentados sólo con comida de ratones baja en grasa.
Cuando los investigadores pusieron a los ratones gordos y delgados juntos en la misma jaula éstos hicieron lo que hacen normalmente los ratones que es comerse cacas de sus compañeros. Los ratones son así. Al mezclar sus floras intestinales los ratones gordos se volvieron delgados. Es decir las bacterias de los ratones delgados ganaron por goleada en los intestinos de los ratones gordos.
Entonces, ¿La obesidad es cuestión simplemente de bacteria intestinal? Pues no. Las bacterias "delgadas", específicamente un grupo llamado Bacteroidetes, sólo fue capaz de triunfar cuando la dieta que comían los ratones gordos era baja en grasa. Cuando los ratones gordos se alimentaban de una dieta rica en grasas, similar a la dieta típica americana, entonces los ratones gordos continuaban gordos como focas.
"El alimentarse con una dieta equilibrada ayudó a las bacterias asociadas con la delgadez a colonizar con rapidez el intestino. Pero una dieta saturada en grasa y baja en frutas y vegetales impidió la proliferación de bacterias asociadas con la delgadez. Esto es importante si queremos utilizar probióticos como tratamiento para la obesidad" dijo Jeff Gordon.
No vamos a tardar mucho en ver Bacterioides a la venta en el supermercado
Pero los compradores deben estar prevenidos. Los estudios con ratones están lejos de ser definitivos. El próximo paso de Jeff Gordon y su equipo será crecer microbios en el laboratorio y mezclarlos en combinaciones que tengan efectos metabólicos en humanos.
El intestino es el hogar de trillones de bacterias que ayudan al cuerpo humano a degradar y utilizar la comida. Previamente ya había sido observado que la población bacteriana variaba significativamente entre personas, e incluso entre gemelos idénticos.

Jeffrey Gordon, de la Washington University en St. Louis tomó bacterias de parejas de gemelos idénticos, uno de ellos gordo y el otro delgado y mediante transplante fecal los introdujo en ratones clonados, es decir iguales genéticamente, liberados previamente de sus bacterias mediante tratamiento antibiótico.
Los resultados indicaron que las bacterias juegan de hecho un papel importantísimo: los ratones que adquirieron las bacterias del gemelo gordo engordaron y desarrollaron problemas metabólicos relacionados con la resistencia a la insulina, incluso cuando fueron alimentados sólo con comida de ratones baja en grasa.
Cuando los investigadores pusieron a los ratones gordos y delgados juntos en la misma jaula éstos hicieron lo que hacen normalmente los ratones que es comerse cacas de sus compañeros. Los ratones son así. Al mezclar sus floras intestinales los ratones gordos se volvieron delgados. Es decir las bacterias de los ratones delgados ganaron por goleada en los intestinos de los ratones gordos.
Entonces, ¿La obesidad es cuestión simplemente de bacteria intestinal? Pues no. Las bacterias "delgadas", específicamente un grupo llamado Bacteroidetes, sólo fue capaz de triunfar cuando la dieta que comían los ratones gordos era baja en grasa. Cuando los ratones gordos se alimentaban de una dieta rica en grasas, similar a la dieta típica americana, entonces los ratones gordos continuaban gordos como focas.
"El alimentarse con una dieta equilibrada ayudó a las bacterias asociadas con la delgadez a colonizar con rapidez el intestino. Pero una dieta saturada en grasa y baja en frutas y vegetales impidió la proliferación de bacterias asociadas con la delgadez. Esto es importante si queremos utilizar probióticos como tratamiento para la obesidad" dijo Jeff Gordon.
No vamos a tardar mucho en ver Bacterioides a la venta en el supermercado
Pero los compradores deben estar prevenidos. Los estudios con ratones están lejos de ser definitivos. El próximo paso de Jeff Gordon y su equipo será crecer microbios en el laboratorio y mezclarlos en combinaciones que tengan efectos metabólicos en humanos.
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