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martes, 28 de mayo de 2024

La quinina: una molécula maravillosa

 
Molécula de la quinina. Fuente

La quina fue descubierta por Pedro Leiva, en Malacatos, Loja, Ecuador en 1630. La quina era un tratamiento eficaz contra la malaria malaria, producida por el protozoo parásito Plasmodium falcifarum, el cual no existía en América y que probablemente se introdujo en el continente desde África, continente endémico para esta enfermedad. Esto indica que el descubrimiento de Pedro Leiva no se trata de un conocimiento ancestral ya que esta enfermedad, cuando empezó a afectar las tierras de Loja, era una enfermedad reciente en tiempos de Pedro Leiva.

En el año 2000 publiqué mi primer trabajo sobre fluoroquinolonas:


y en 2023 he seguido publicando con esta molécula




Aunque la quinina ha sido reemplazada por la artemisina, la cloroquina todavía se usa con éxito para tratar malaria.


Video 1: Chloroquine & Hydroxychloroquine | Mechanism of Action, Targets (Malaria), Adverse Effects

jueves, 22 de junio de 2023

En 2023 seguimos investigando derivados de la quina: es hora de honrar a su descubridor, Pedro Leiva

 En 2001 presenté mi tesis doctoral que trataba de los blancos moleculares de un grupo de antibióticos, las fluoroquinolonas. 

Estamos en 2023 y sigo trabajando con moleculas derivadas de la quina


Nunca supe quién había descubierto los usos medicinales de la molécula de la quina hasta llegar al Ecuador. Si, el descubridor de la quina fue un chamán indígena de Malacatos en Loja, Ecuador, llamado Pedro Leiva, en 1630.  

Pedro Leiva, indígena de Malacatos, hoy Ecuador, hizo un descubrimiento fundamental para la historia de la medicina: el primer tratamiento contra la malaria.  El descubrimiento de la corteza de la quina y sus propiedades antimaláricas. Posteriormente se extraería el principio activo, la quinina, una molécula que abrió la puerta para el desarrollo de otras moléculas de importancia clínica. 

La única calle dedicada a Pedro Leiva en todo el Ecuador se encuentra en su Malacatos natal. 
4°13'09.5"S 79°15'40.5"W -4.219294, -79.261261

Pedro Leiva, además de descubridor también fue padre (suponemos) y seguro que sufrió angustia al ver que otros se arrogaban el mérito del descubrimiento y los beneficios de la explotación de una corteza que llegó a valer su peso en oro. Era un hombre de conocimiento, eso si lo podemos dar por cierto, porque alguien que hace un descubrimiento científico de tal magnitud tenía que serlo. Quizás la mayor angustia fue la de ver que sus hijos no eran conscientes de lo que suponía haber descubierto el primer tratamiento para una enfermedad tan devastadora. Unos hijos y sus descendientes, que nunca le dieron su nombre o a una calle. El reconocimiento a un árbol que supuso tanto en la historia de la medicina. Un árbol que no está en el escudo del Ecuador y sí en el de un país vecino. La angustia de ver como la medicina ancestral de la que él era parte no recibía reconocimiento y si lo llevaban los sabios europeos, las mismas personas que habían condenado a su gente a llevar una existencia de segunda clase.

Bibliografía: 

Quinina y homeopatía: la historia de un héroe y un villano

El médico aborigen Pedro Leiva y la Quina

Pedro Leiva, descubridor ancestral de la quina, remedio para la malaria

El verdadero descubridor de las propiedades antimaláricas de la quina

domingo, 31 de agosto de 2014

Antibióticos en nuestra cadena alimenticia

Desde su descubrimiento hace ya 80 años, los antibióticos han revolucionado la medicina. Sin embargo, su uso, y lo que es más dramático, su maluso, ha seleccionado algunas bacterias que son capaces de resistir a todos los antibióticos disponibles por la medicina. La mayoría de las bacterias que se encuentran en los hospitales presentan algún grado de resistencia a uno o varios antibióticos, esto lleva a que muchos tratamientos fallen, aumenta los costes para el hospital y la sociedad y fatalmente puede llevar a la muerte en casos de ancianos, inmunodeprimidos... La resistencia de las bacterias a los antibióticos ha inaugurado la nueva "Era Post-antibiótica" en donde ya no estamos 100% a salvo de las enfermedades infecciosas. En la Unión Europea mueren al año 25000 personas por esta causa.
Cuando utilizamos cualquier tipo de antibióticos en personas, animales, plantas favorecemos la selección natural de bacterias resistentes. Además, las bacterias resistentes no conocen fronteras ni límites geográficos. El mal uso de los antibióticos en un país afecta a los demás ya que las bacterias viajan con nosotros en los barcos, carros, aviones.
A muchos animales de granja se les administra, de manera rutinaria en el pienso, antibióticos. De esta manera preventiva se evita que se enfermen. Antes de que esta práctica fuese prohibida en Europa en 2006 era común utilizar los antibióticos para favorecer el crecimiento de los animales. Dado que existe una cabaña ganadera inmensa a nivel mundial, la cantidad usada de antibióticos en ganadería excede de largo la usada para uso humano.
A pesar de ello hay muchas asociaciones médicas, ambientalistas... dando fondos para prohibir este tipo de mala práctica aberrante
El mal uso de los antibióticos en ganadería tiene serias consecuencias para la salud pública. La selección de bacterias resistentes en ganadería llega a los humanos a través del consumo de alimentos, por contacto con esos mismos animales o a través de aguas contaminadas. Debido a que los productos cárnicos viajan a través de todo el mundo este tipo de bacterias resistentes se dispersan rápido.
Salmonella y Campylobacter, dos de las bacterias responsables de muchas intoxicaciones alimentarias están alcanzando cada vez mayores niveles de resistencia a antibióticos. Un buen ejemplo son las fluoroquinolonas, un grupo de antibióticos que se usan para tratar diarrea en humanos ya que son activas contra Campylobacter sp, Salmonellae, Shigellae, Vibrios, Yersinia enterocolítica. Las fluoroquinolonas son antibióticos de amplio espectro que juegan un papel importante en el tratamiento de varias infecciones bacterianas graves, especialmente infecciones adquiridas en hospital y en infecciones en las que se sospecha que las bacterias implicadas ya son resistentes a antibióticos más clásicos.  Pues bien, un estudio de 2012, demuestra que este tipo de antibióticos tan importantes se siguen utilizando de manera preventiva en ganadería en EEUU a pesar de estar prohibidos. 
Referencia:
http://www.sciencedaily.com/releases/2012/04/120405131431.htm

viernes, 12 de agosto de 2011

El Trován es una fluoroquinolona de cuarta generación. Es uno de los cuatro antibióticos pertenecientes a la clase de las fluoroquinolonas en los que hice mi tesis doctoral. Ahora salta a las páginas de los periódicos por la millonaria indemnización de la compañía que lo producía a las familias de los niños participantes en un estudio clínico realizado en Nigeria. La ceftriaxona es un antibiótico perteneciente a la clase de las cefalosporinas. Os dejo el artículo publicado por Ángel Díaz publicado en el periódico El Mundo.

La farmacéutica Pfizer ha comenzado a entregar las compensaciones a 200 familias nigerianas por haber participado en un polémico estudio de un tratamiento experimental contra la meningitis. El ensayo se realizó hace 15 años, durante una fuerte epidemia de esta enfermedad, y ha sido objeto de un prolongado litigio que se saldó en 2009 con el pago de 75 millones de dólares (casi 59 millones de euros) por parte de Pfizer.

De esa suma de dinero, 35 millones de dólares (24,5 millones de euros) fueron destinados a un fondo para las familias de los niños que participaron en el ensayo. Sin embargo, sólo ahora se han podido entregar estas compensaciones a las cuatro primeras familias, cada una de las cuales ha recibido 175.000 dólares (123.000 euros), mientras que el resto deberá seguir esperando.

El motivo de esta tardanza, que se suma a los años de litigio entre el Gobierno de Kano y Pfizer, es que se han presentado 547 solicitudes, por lo que está siendo necesario comprobar escrupulosamente -incluidos análisis de ADN- quiénes son los auténticos padres de los niños que participaron en el estudio. En plena epidemia, Pfizer administró a 100 de ellos un fármaco en fase experimental llamado Trovan, y a otros tantos un tratamiento ya establecido, ceftriaxona.

El resultado fue que murieron cinco de los niños que tomaron Trovan y seis de los que recibieron ceftriaxona. Otros varios sufrieron daños cerebrales, parálisis o problemas del habla. A esta circunstancia, se añadieron las sospechas de que Pfizer no había informado debidamente a las familias de los niños que probaron Trovan, por lo que ni los padres ni las autoridades habrían dado el consentimiento requerido para que se administrara un fármaco experimental.

La farmacéutica siempre ha mantenido, a pesar del acuerdo económico al que ha llegado con las autoridades, que los daños fueron causados por la propia meningitis, y no por los antibióticos que administró a los niños. Trovan fue aprobado como medicamento en 1998 y posteriormente retirado de la circulación, tanto en Europa como en EEUU. Pero en ambos casos se debió a problemas hepáticos, y no a daños en el sistema nervioso central como los sufridos por los niños del estudio.

Las autoridades de Nigeria, por su parte, sostienen que Pfizer violó la normativa internacional al realizar ensayos con un fármaco sin obtener los permisos necesarios por parte del Gobierno del país.

Partes iguales

Los 35 millones de dólares serán ahora repartidos a partes iguales entre todas las familias que participaron en el estudio, tanto si sus hijos murieron, quedaron gravemente afectados o salieron beneficiados del tratamiento, según fuentes de Pfizer, aunque otras informaciones apuntan a que la cuantía que recibirá cada afectado es decisión de la Fundación Healthcare/Meningitis, encargada también de contrastar la veracidad de las reclamaciones.

En cualquier caso, los cuatro reclamantes que han recibido ya su compensación han cobrado la parte correspondiente de dividir la suma total -35 millones- entre el número de afectados -200 familias-.

Del resto del dinero que recibió el Gobierno de Kano en 2009, se destinarán 30 millones de dólares a distintos programas de salud, y los 10 restantes fueron abonados por la farmacéutica en concepto de costes asociados al litigio.

El padre de una niña que murió después de participar en el ensayo, y que no ha recibido aún su dinero, ha declarado a la prensa que la tardanza en el pago se debe a disputas locales y que aún no le ha dicho nadie cuándo podrá cobrar. "Nuestros hijos están muertos y otros están incapacitados. Pero algunos están siendo oportunistas con el dinero", ha comentado este padre afectado, según informa el rotativo británico 'The Guardian'.