Mostrando entradas con la etiqueta Pedro Leiva. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pedro Leiva. Mostrar todas las entradas

martes, 28 de mayo de 2024

La quinina: una molécula maravillosa

 
Molécula de la quinina. Fuente

La quina fue descubierta por Pedro Leiva, en Malacatos, Loja, Ecuador en 1630. La quina era un tratamiento eficaz contra la malaria malaria, producida por el protozoo parásito Plasmodium falcifarum, el cual no existía en América y que probablemente se introdujo en el continente desde África, continente endémico para esta enfermedad. Esto indica que el descubrimiento de Pedro Leiva no se trata de un conocimiento ancestral ya que esta enfermedad, cuando empezó a afectar las tierras de Loja, era una enfermedad reciente en tiempos de Pedro Leiva.

En el año 2000 publiqué mi primer trabajo sobre fluoroquinolonas:


y en 2023 he seguido publicando con esta molécula




Aunque la quinina ha sido reemplazada por la artemisina, la cloroquina todavía se usa con éxito para tratar malaria.


Video 1: Chloroquine & Hydroxychloroquine | Mechanism of Action, Targets (Malaria), Adverse Effects

miércoles, 26 de julio de 2023

Cardenal Xoan de Lugo y sus polvos

El Cardenal Xoan de Lugo, Madrid, 25 de noviembre de 1583-Roma, 20 de agosto de 1660, introdujo en Europa la quina conocida como Cortex peruvianus, como tratamiento médico. Sus padres pertenecían a nobles familias gallegas. Ingresó en la Compañía de Jesús y cursó estudios de Teología en Salamanca.​Durante uno de los Capítulos de la Orden, conoció a los representantes venidos del Virreinato del Perú, que le mostraron una nueva especie vegetal, llamada quinaquina, procedente de los bosques lluviosos del Reino de Quito, utilizada para curar las fiebres intermitentes, lo que hoy en día se conoce como paludismo o malaria. Viendo el potencial de esta medicina que había sido descubierta por el cacique de Malacatos, Ecuador, Pedro Leiva, encargó los análisis necesarios y la elaboración de una receta apropiada para su consumo masivo. De ahí que la corteza de quina también se conozca como «los Polvos del Cardenal» o «los Polvos de Juan de Lugo».

El agua de las fuentes de San Pedro molían la corteza de la quina

Xoan de Lugo creó, en el Hospital del Espíritu Santo en Roma, un centro de tratamiento del paludismo. En este centro se utilizaban los polvos de la corteza del árbol de la quina. Para ello se instaló un molino movido por el agua de una de las fuentes de la plaza de San Pedro. Xoan de Lugo pidió a los jesuitas que propagaran el uso de la quina y empezó a utilizarse en muchas áreas aquejadas por este mal. Los protestantes clamaban que la quina era sólo una treta de los jesuitas para ganar adeptos. 

Su obra más famosa es De Iustitia et Iure, publicada en 1642, en la que hace importante contribuciones a la teoría económica. En ella explicó cómo el precio de mercado de un bien se origina a través de la valoración subjetiva de la gente y de la interacción de multitud de personas. Como esta valoración no depende de ninguna cualidad objetiva del bien en cuestión sino de las preferencias de los distintos individuos (con las que podemos coincidir o no) el precio justo de un bien será siempre su precio de mercado.

jueves, 22 de junio de 2023

En 2023 seguimos investigando derivados de la quina: es hora de honrar a su descubridor, Pedro Leiva

 En 2001 presenté mi tesis doctoral que trataba de los blancos moleculares de un grupo de antibióticos, las fluoroquinolonas. 

Estamos en 2023 y sigo trabajando con moleculas derivadas de la quina


Nunca supe quién había descubierto los usos medicinales de la molécula de la quina hasta llegar al Ecuador. Si, el descubridor de la quina fue un chamán indígena de Malacatos en Loja, Ecuador, llamado Pedro Leiva, en 1630.  

Pedro Leiva, indígena de Malacatos, hoy Ecuador, hizo un descubrimiento fundamental para la historia de la medicina: el primer tratamiento contra la malaria.  El descubrimiento de la corteza de la quina y sus propiedades antimaláricas. Posteriormente se extraería el principio activo, la quinina, una molécula que abrió la puerta para el desarrollo de otras moléculas de importancia clínica. 

La única calle dedicada a Pedro Leiva en todo el Ecuador se encuentra en su Malacatos natal. 
4°13'09.5"S 79°15'40.5"W -4.219294, -79.261261

Pedro Leiva, además de descubridor también fue padre (suponemos) y seguro que sufrió angustia al ver que otros se arrogaban el mérito del descubrimiento y los beneficios de la explotación de una corteza que llegó a valer su peso en oro. Era un hombre de conocimiento, eso si lo podemos dar por cierto, porque alguien que hace un descubrimiento científico de tal magnitud tenía que serlo. Quizás la mayor angustia fue la de ver que sus hijos no eran conscientes de lo que suponía haber descubierto el primer tratamiento para una enfermedad tan devastadora. Unos hijos y sus descendientes, que nunca le dieron su nombre o a una calle. El reconocimiento a un árbol que supuso tanto en la historia de la medicina. Un árbol que no está en el escudo del Ecuador y sí en el de un país vecino. La angustia de ver como la medicina ancestral de la que él era parte no recibía reconocimiento y si lo llevaban los sabios europeos, las mismas personas que habían condenado a su gente a llevar una existencia de segunda clase.

Bibliografía: 

Quinina y homeopatía: la historia de un héroe y un villano

El médico aborigen Pedro Leiva y la Quina

Pedro Leiva, descubridor ancestral de la quina, remedio para la malaria

El verdadero descubridor de las propiedades antimaláricas de la quina

miércoles, 20 de marzo de 2019

Quinina y homeopatía: la historia de un héroe y un villano

Pedro Leiva, un héroe de la medicina moderna

Todavía hoy muchos peruanos piensan que el árbol de la quina, que está representado en su escudo, fue descubierto en Perú, cuando en realidad fue descubierto en Malacatos, Ecuador, por Pedro Leiva
Para saber quien era Pedro Leiva y su papel en el descubrimiento de la quina pincha aquí
La única calle dedicada a Pedro Leiva en todo el Ecuador se encuentra en su Malacatos natal. 
4°13'09.5"S 79°15'40.5"W -4.219294, -79.261261

Un imbécil alemán crea un timo diluido en agua

Si amigos, la homeopatía es un timo diluido en agua. La homeopatía fue creación de un solo hombre, Samuel Hahnemann (1755-1843). En su época aún no se había separado la ciencia de la filosofía, los autores no solían demostrar sus teorías mediante experimentación pues, como buenos filósofos, consideraban el pensamiento superior a la evidencia y literalmente cada maestrillo tenía su librillo, cada profesor tenía opiniones individuales sobre los procesos naturales y sobre cómo tratar las enfermedades. La mayoría de estas teorías médicas nos resultan un disparate actualmente.
Samuel Hahnemann Monument en Scott Circle, Washington, D.C
En este contexto Hahnemann ideó su propia teoría estúpida. Comenzó a trabajar con la quinina, cuya administración a una persona sana producía, según Samuelín, síntomas similares a la malaria (no sé cuántos gin tonics harán falta para pillar una cuartana) y esa era la razón de su actividad antipalúdica. Esta observación, de por sí errónea, fue la iluminación que indujo a la creación de su sistema para “curar lo similar con lo similar”, como si en esto sirviera multiplicar negativos para obtener positivos.

Se puso Hahnemann a intoxicarse él mismo con múltiples sustancias, al uso romántico de los médicos kamikaze (aquí lo comentamos: 1 y 2). Posteriormente siguió ensayando en sus alumnos hasta tener un corpus de los efectos que estos principios producían. El problema es que sus estudios no seguían el método científico moderno, no había control ni doble ciego, los sesgos eran abundantes y en realidad se buscaba amoldar los resultados a la teoría.

El siguiente paso del alemán este fue intentar reducir los efectos indeseables del remedio diluyendo el principio activo. Pero se le fue la mano con el invento. Se sacó un sistema de diluciones centesimales (CH) que reducía exponencialmente la concentración en cada paso hasta que ciertamente no quedaba nada del principio activo pero gracias a la ingenuidad de la gente, el desparpajo del señor este y a un concepto llamado el efecto placebo, esta estupidez de la homeopatía funcionó comercialmente.
Chiste homeopático diluído entre millones de píxiles blancos para que sea más graciosos
En 1810 vio la luz EL LIBRO, el Organon der rationellen Heilkunde (“Órganon del arte de curar racionalmente”). La doctrina fue atacada por el stablishment y Hahnemann tuvo que marcharse primero de Leipzig y después de Viena. Sin embargo fue creando apóstoles y conversos. La homeopatía tenía una gran ventaja en su momento: era inocua a diferencia de muchos procedimientos y tratamientos prescritos por la primitiva medicina estándar, que a veces causaban más daño que beneficio. La homeopatía es inocua porque no contiene nada.

Su creador fue inflexible ante las disensiones de sus alumnos y la modificación del dogma. Así que los homeópatas actualmente siguen elucubrando sobre las bases estipuladas en 1810. En ese año Napoleón dominaba media Europa y se casaba con María Luisa de Austria, dominaba España con el servil aplauso de Fernando VII y se establecían las Cortes de Cádiz. En ese año se iniciaba el movimiento de independencia en las colonias americanas españolas. Mire usted si ha pasado tiempo. ¿Desea usted ser tratado mediante un vestigio arqueológico de la medicina occidental? Si la respuesta es afirmativa seguro que también Ud cree en los horóscopos, un vestigio de los sumerios.


El problema es que Hahnemann se inventó su teoría. Era lo que hacían los profesores de su tiempo, no así Pedro Leiva, que desde Malacatos y utilizando el método científico pudo determinar que la corteza del árbol de la quina aliviaba la malaria. Hoy en día, 200 años después, existen médicos titulados salidos de la universidad que siguen creyendo con fe ciega en una estupidez sin fundamento racional y sin demostración de eficacia en estudios controlados, y que en el Ecuador, muchos médicos y estudiantes de medicina sigan sin conocer quien fue Pedro Leiva.