lunes, 16 de febrero de 2026

Avispa usa un virus domesticado para castrar orugas

 Las avispas parasitarias del género Cotesia vestalis tienen una estrategia sorprendente —y bastante brutal— para asegurarse de que sus crías sobrevivan dentro de las orugas de la polilla de la col del diamante (Plutella xylostella). Cuando la avispa pone sus huevos dentro de la oruga, no solo introduce los embriones: también inyecta un virus domesticado, un antiguo bracovirus que quedó integrado en el genoma de la avispa hace millones de años.

Cotesia vestalis

Este virus actúa como un arma biológica al servicio de la avispa. Una vez dentro de la oruga, algunos de sus genes virales se integran en el ADN del huésped y empiezan a manipular su biología. El nuevo estudio revela exactamente cómo lo hacen: un gen viral llamado CvBV_22-9 produce una proteína que ataca a Rad9A, una proteína clave para la supervivencia de las células de los testículos de la oruga. Al bloquearla, las células testiculares mueren masivamente.

El resultado es que la oruga queda químicamente castrada. Ya no puede desarrollarse sexualmente ni reproducirse. Toda su energía queda disponible para alimentar a las larvas de la avispa que crecen dentro de ella.

El estudio también muestra que este mecanismo no es exclusivo de esta especie: otras avispas parasitarias usan estrategias similares, lo que sugiere que la domesticación de virus para manipular a los huéspedes es un fenómeno extendido en la evolución de estos insectos.

Referencia: Gao, H. et al. Proc. Natl Acad. Sci. USA 123, e2524949123 (2026).

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