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viernes, 6 de marzo de 2020

No hay dos sin tres: el papel de los fagos en la interacción bacteria-célula eucariota

La bacteriología dio un paso de gigante gracias a una investigadora, Fanny Hesse (22 de junio de 1850-1 de diciembre de 1934), que ayudó a su marido, un investigador que trabajaba en el laboratorio del pionero de la microbiología médica Robert Koch. La aportación de Fanny Hesse consistió en mezclar carne de carne con un gelificante que se extrae de algas, el agar agar. Fanny, que era de Nueva York, sabía del agar-agar por unos vecinos que había tenido que habían vivido en Java y en esa isla, sus habitantes, utilizaban el agar-agar como gelificante para sus jaleas y para espesar caldos. El marido de Fanny había intentado obtener cultivos sólidos para bacterias con gelatina extraída de huesos de vaca. El problema de la gelatina es que las bacterias producían enzimas que la degradaban tranformándola placa en un líquido turbio. Además, en verano, con el calor, la gelatina se licuaba. El agar agar se licuaba a partir de una temperatura más alta, 50°C.
Cultivo bacteriano en placa Petri. Divulgación científica (IQOG-CSIC)

Cultivos sólidos de bacterias ¡Un paso de gigante en la microbiología!
Al tener placas sólidas de caldo de carne se podían crecer las bacterias en un medio en dos dimensiones. ¿Por qué supuso este descubrimiento un paso de gigante? Porque se podían, en este medio, rascar una muestra de bacterias de manera que se pudiese aislar una única bacteria. ¿Cómo sabemos esto? porque si obtenemos una colonia separada de las demás bacterias al día siguiente de rascar la muestra en esta placa de medio sólido, esto quiere decir que esa colonia procede de una única bacteria. De esta manera tan elegante se aíslan bacterias en los laboratorios de hoy en día, 140 años después del descubrimiento de Fanny Hesse.

Trabajar con cultivos puros, provenientes de una única bacteria, se ha convertido en un estandar en los laboratorios de microbiología. Esto es así porque en ciencia siempre se tiende a reducir variables. Si trabajamos con cultivos en los que puede haber distintas células, sin que estemos seguros de qué células se trata, entonces no nos podemos fiar de las conclusiones de nuestro estudio. Siempre habría un colega que nos diría ¡Eso depende! y tendría razón, dependería de lo que hubiese allí metido.
Los biofilms se pueden visualizar con microscopía confocal, se pueden disgregar y crecer en medio líquido, en placas Petri. La mayor parte de las bacterias crecen en biofilms asociadas a algún sustrato.
Hoy en día, los microbiólogos estamos empezando a trabajar con varias especies al mismo tiempo. Utilizamos unos reactores patentados por el Center for Disease Control de Atlanta, en los EEUU, en donde unas pequeñas piezas redondas sirven para que se forme una película, como las bacterias que crecen en las paredes de piscinas cuando están sucias, o en los bordes de nuestras bañeras, y en esa película (biofilm) pueden crecer otras especies. De esta manera empezamos a trabajar con cultivos controlados de dos especies, en un ambiente más tridimensional. Pero ya sabemos que no hay dos sin tres:

Los fagos son esenciales para la interacción bacteria-hospedador
Estudiando el microbioma de esponjas de la costa norte española, los investigadores se encontraron con un viroma impresionante. Al analizar este viroma encontraron que en los bacteriófagos (virus que atacan a las bacterias) contenían secuencias genéticas de repeticiones de ankirina.
Las ankirinas son proteínas que ayudan a las bacterias patogénicas o comensales para infectar y manipular a sus hospedadores eucarióticos. 

Las células de las esponjas y las de sus bacterias endosimbióticas son difíciles de cultivar. Así que probar el papel de la ankirina en la asociación de bacterias endosimbióticas y las esponjas es una tarea muy ingrata. En esos casos, los biólogos utilizan especies conocidas ¡Y a correr!. Obviamente, las conclusiones luego se extrapolan. Extrarpolar, para los lectores de memes y los estudiantes españoles de la Logse, es cuando se espera que lo que valga para unas especies valga para las otras, aunque como os podéis imaginar a veces esto no sucede así.
En las esponjas marinas que albergan bacterias endosimbióticas se han encontrado una panoplia de bacteriófagos (A).  Los experimentos in vitro revelaron que una proteína producida por un subconjunto de los virus transmitidos por esponjas, conocidos como ankifagos, parece ayudar a suprimir las respuestas inmunes en los macrófagos murinos cuando es absorbida y exhibida, o expresada y secretada por E. coli (B). Las células del sistema inmune destruyeron menos bacterias con la proteína ankirina comparado con bacterias que no expresaban esta proteína. Estos resultado sugieren que los ankifagos pueden facilitar la cohabitación de bacterias comensales con sus hospedadores eucariotas.  Fuente

Los fagos reducen la respuesta inflamatoria
Para probar el papel de la ankirina, lo que se hizo fue expresar la ankirina en Escherichia coli y dársela de comer a macrófagos de ratones. Lo que vieron los investigadores fue que los macrófagos comían menos E. coli con ankirina que sin ankirina.  Además se observó que cuando E. coli secretaba ankirina al medio los macrófagos dejaban de secretar sustancias que activaban la respuesta inflamatoria.
Los ankifagos introducen su genoma en la bacteria. En el genoma del ankifago contiene un gen para la producción de la proteína ankirina. Esta proteína reduce la respuesta proinflamatoria reduciendo NF-kB, Tnfa, Cxcl1, Ifnb, Il1b. Esto favorece la coexistencia de bacterias y macrófagos de ratón (arriba). En las bacterias que no expresan ankirina (abajo) son engullidas y destruídas por los macrófagos. Fuente
Ankirina por todas partes
Los investigadores buscaron en las bases de datos genómicas por otros especies en grupos distantes. Encontraron pruebas de que existía ankirina en otros microbiomas, incluidos microbiomas humanos. Este descubrimiento subraya la importancia que tienen los fagos en una relación a tres entre célula eucariota-bacteria-fago.

Estudiar bacterias aisladas no es entender qué es una bacteria
El estudiar bacterias aisladas en colonias ha permitido muchísimos avances. Sin embargo, la dimensión social de las bacterias ha sido más complicada de entender utilizando cultivos puros. Richard Lenski comenzó un experimento a partir de una colonia de E. coli. Separó este cultivo en seis y los dejó evolucionar en placas Petri durante años. Observó que con el tiempo y completamente al azar, estas seis colonias divergían genéticamente en el tiempo. De esta manera demostró que no existe un cultivo puro en el tiempo. Greg Velicer y otros investigadores del comportamiento social de las bacterias comprobaron que las bacterias Myxococcus xantus, también a partir de cultivos puros, cuando están sometidas a hambruna son capaces de diferenciarse en un cuerpo vegetativo que se eleva de la placa en donde crecen para formar unas esporas que tienen como objetivo diseminarse. Con esto quiero decir que en principio los cultivos, aunque sean puros y clonales pueden cambiar en el tiempo y dependiendo de las condiciones de alimentos. Si además, añadimos espacialidad y la presencia de otras especies todo se complica enormemente.
Si nosotros quisiésemos estudiar chimpancés tendríamos que ir a África. Poco podríamos entender sobre ellos estudiando chimpancés viviendo solos en una jaula de barrotes. Fuente
Crecer bacterias solas en cultivos sólidos en placas Petri no es fácil. Solo una minoría de bacterias crece en estas condiciones. Lograr cultivar una bacteria en placa Petri abre la posibilidad de investigar esa bacteria. Sin embargo, son bacterias aisladas, lo mismo que un chimpancé, un animal social, igual que las bacterias, viviendo aislado solito en una jaula.
Para crecer Legionella pneumophila hace falta añadir carbón activo. La función del carbón activo es capturar alguna sustancia que existe en el agar agar y que impide el crecimiento de Legionella. Si no le añadimos carbón activo Legionella no crece, pero si crecería una bacteria más generalista como E. coli. Hay una manera de crecer Legionella sin añadir carbón activo: si lavamos varias veces el agar agar y posteriormente lo secamos antes de utilizarlo para hacer las placas de Legionella, con el agar lavado Legionella puede crecer en las placas Petri.
Las bacterias tienen que crear interacciones con bacterias de su misma especie y otras, normalmente en biofilms. Tienen que crear territorios, fronteras. Estas son las limitaciones de trabajar con cultivos puros de bacterias.

Para saber más:
The scientist
https://www.cell.com/cell-host-microbe/fulltext/S1931-3128(19)30428-7

miércoles, 27 de marzo de 2019

Buscando nuevos antibióticos en las hormigas

Investigadores recolectaron más de 2500 insectos de toda clase procedentes de diversos hábitats en las Américas buscando microbios que produzcan nuevos antibióticos. Autores: Cameron Currie y Marc Chevrette


Para saber más:

https://www.labroots.com/trending/microbiology/13968/potential-antibiotic-insect-linked-microbe

miércoles, 2 de mayo de 2018

¿Suicidio en masa?

Una bacteria que vive en el suelo, Paenibacillus tundrae, puede acidificar tanto el ambiente de la colonia que llega a pH de 4, mortales para las células, y de esa forma la colonia desaparece en 24 horas. ¿Suicidio en masa? ¿Cuál podría ser la razón?. Fuente

miércoles, 18 de abril de 2018

H. influenzae y su vecino S. pneumoniae

H. influenzae fue la primera célula en ser secuenciado todo su genoma. Un genoma de 1.8 millones de pares de bases y sólo 1740 genes. Seis años después se publica el genoma de 2.0 millones de pares de bases de Streptococcus pneumoniae R6 que también vive, como H. influenzae en la parte superior del tracto respiratorio humano. Un año antes se secuenció Pseudomonas aeruginosa PA01, con 6.3 millones de pares de bases.

Cuantos más genes más ambiental es la bacteria. Las bacterias patógenas suelen sufrir una reducción del genoma. Es una evolución comprensible. Cuanto más patógeno menos cosas tienes que saber hacer. Sólo saber cómo extorsionar y vivir a cuenta del esfuerzo ajeno.
Breaking Bad - La evolución de Walter WhiteEl profesor, padre de familia, trabajador a tiempo parcial en un lavado de carros se vuelve poco a poco en un criminal que gana harta plata sólo fabricando metaanfetamina y quitándose de en medio a los competidores

¿Cómo son las relaciones de vecindad entre H. influenzae y S. pneumoniae en la garganta?

Un estudio, publicado en 2005, puso en una placa de Petri a las dos bacterias para ver si competían. Lo que observaron es que S. pneumoniae siempre superaba a H. influenzae. La manera que tenía de dejar KO a H. influenzae era atacándolo con peróxido de hidrógeno.

Pero todos sabemos que las condiciones de una placa Petri no se parecen nada al hábitat natural de ambas bacterias, por ese motivo, los investigadores utilizaron ratones que, como mamíferos, son bastante parecidos a los humanos. A los pobres ratones les inocularon sus narices con ambas bacterias. Al cabo de dos semanas ¡Sorpresa! solo H. influenzae sobrevivía. Cuando se ponen por separado las dos sobreviven, faltaría más, les encanta el ambiente húmedo, caliente y rico en nutrientes de las gargantas de los mamíferos.

Al examinar el tejido fino respiratorio superior de los ratones expuestos a ambas especies de bacterias, se encontró un número extraordinariamente grande de células inmunes neutrófilas. En los ratones expuestos a solamente una de las bacterias, estas células no estaban presentes. Por lo tanto, parecía que los neutrófilos podían explicar porque H. influenzae desplazaba a S. pneumoniae de los ratones.

Cuando inoculaban con H. influenzae muertos al ratón, sus neutrófilos atacaban agresivamente a S. pneumoniae, mientras que cuando S. pneumoniae estaba sola en el ratón los neutrófilos no las atacaban. Sin embargo, los H. influenzae muertos no tenían ningún efecto en H. influenzae vivos.

Por ahora no hay todavía una buena explicación. Una podría ser que cuando S. pneumoniae ataca a H. influenzae, esto actúa como señal para que el sistema inmune ataque a S. pneumoniae.
La combinación de las dos especies acciona una respuesta del sistema inmune que no es disparada por cualquiera de las especies individualmente. El porqué H. influenzae no es afectado por la respuesta inmune se desconoce.

Referencia:
Lysenko E, Ratner A, Nelson A, Weiser J (2005). «The role of innate immune responses in the outcome of interspecies competition for colonization of mucosal surfaces». PLoS Pathog1 (1): e1. PMID 16201010.
Fleischmann R, Adams M, White O, Clayton R, Kirkness E, Kerlavage A, Bult C, Tomb J, Dougherty B, Merrick J (1995). «Whole-genome random sequencing and assembly of Haemophilus influenzae Rd». Science 269 (5223): 496-512. PMID 7542800.

domingo, 9 de julio de 2017

Proteger las plantas de hongos con la proporción correcta de bacterias

Proteger las plantas de hongos con la proporción correcta de bacterias ¡Qué buena idea! Estos investigadores utilizaron esta idea para proteger a las plantas jóvenes de cacao. Ahora que tenemos en la península ibérica ya la plaga de los olivos por el hongo Xylella fastidiosa podría ser una de las líneas de actuación.

domingo, 1 de marzo de 2015

Bacterias de distintas especies se alimentan entre si a través de nanotubos

Micrografia electrónica de Acinetobacter baylyi y Escherichia coli modificadas geneticamente. La bacteria intercambia alimento por
Micrografia electrónica de Acinetobacter baylyi y Escherichia coli modificadas geneticamente. La bacteria intercambia alimento por “nanopuentes” © Universitätsklinikum Jena/Martin Westermann

¿Son las bacterias seres unicelulares o pueden comportarse como organismos multicelulares?

Las bacterias viven en comunidades y esas comunidades tienen varias especies. En estas comunidades se intercambian nutrientes y otros metabolitos. Hasta el reciente artículo, no estaba claro si las bacterias intercambiaban metabolitos liberándolos al ambiente o si ellas utilizaban algún tipo de “puente” para conectarse entre ellas. Científicos del grupo de Ecología Experimental y Evolución del Instituto Max Planck de Jena, Alemania han resuelto esta pregunta. Empleando la bacteria que vive en el suelo Acinetobacter baylyi y Escherichia coli, lo que hicieron fue eliminar genes del genoma de ambas especies, de esa manera generaron mutantes incapaces de sintetizar ciertos aminoácidos esenciales. El aminoácido que no era capaz de sintetizar Acinetobacter lo era E. coli y viceversa.
Cuando los científicos cultivaban estas dos especies juntas pudieron observar que se alimentaban la una a la otra compensando de esta manera sus deficiencias. Sin embargo, si las dos especies de bacterias crecían en el mismo tubo pero separadas por una membrana que dejaba pasar aminoácidos y nutrientes pero no a las bacterias, de esta forma se evita que haya “puentes” entre ellas, en ese caso las bacterias no eran capaces de crecer.
En "No me chilles que no te veo" un sordo que no oyó y un ciego que no lo vió, colaboran para resolver un asesinato que los incrimina. En el experimento realizado son dos bacterias, una incapaz de sintetizar un aminoácido esencial y otra incapaz de sintetizar otro aminoácido distinto también esencial colaboran para proporcionarse mutuamente lo que les falta.
Al observar estos co-cultivos bajo microscopio electrónico se pueden ver unas estructuras formadas entre las dos especies de bacterias. Estas estructuras son nanotubos que permiten el intercambio de nutrientes entre los dos tipos de células. E. coli es la especie bacteriana capaz de formar estos nanotubos y conectarse con Acinetobacter baylyi o con otras E. colis.
Algo curioso es que si los científicos suplementan el medio de cultivo con el aminoácido que falta en ese caso no se forman los nanotúbos. Es decir, formar nanotubos es costoso energéticamente y si no hacen falta la bacteria no los produce.
Hasta aquí es lo que nos cuentan los resultados del artículo. En la parte de “Discusión” los autores especulan sobre si la división de trabajo puede ser una ventaja para las comunidades bacterianas: de ese modo los recursos pueden ser optimizados y mejorar el crecimiento y la eficiencia. Otra hipótesis es que ciertos tipos de bacterias puedan usar estos nanotubos como “pajitas” para “chupar” nutrientes de otras células, como una especie de parasitismo o de vampirismo. Todavía está por determinar si algunas especies bacterianas pueden actuar como vampiros o de si estas bacterias pueden elegir a que células atacar. También puede ser posible que las bacterias atacadas de esta forma puedan utilizar el tubo para devolver sustancias peligrosas para la bacteria vampírica. Parece ser que todas estas interacciones mutualistas entre especies distintas empiezan por una relación parasítica que evoluciona a relación simbiótica, como sugieren los últimos estudios que explican como las mitocondrias evolucionaron de un ladrón de energía a central energética de la célula.
Existen casos de bacterias vampíricas como es el caso de Bdellovibrius
Estos resultados serán muy citados en el futuro. Hoy en día hay un boom de biología sintética. Se modifican bacterias para realizar delicadas reacciones bioquímicas en el medio ambiente. La manera que tienen los científicos para evitar que estas bacterias se descontrolen es convertirlas en auxótrofas, es decir, incapaces de sintetizar aminoácidos al igual que las dos bacterias del experimento de hoy. Este estudio ha demostrado que las bacterias pueden colaborar para paliar sus deficiencias. Esto nos hace pensar que la "auxotrofía" no es una garantía suficiente para liberar bacterias genéticamente modificadas al medio ambiente. Lo más probable es que no pase nada, pero habiendo mecanismos de mutualistas de ayuda se deberían de revisar los protocolos de seguridad.

Referencia:

Boletín del Max Plank (en inglés)

Artículo original en Nature Communications

martes, 14 de octubre de 2014

Jugando con la secuenciación masiva: Hoy presentamos el microbioma de Central Park

Pero a cinco centímetros de profundidad, el Central Park de Nueva York es un universo diferente: un mundo habitado por cerca de 170.000 variedades de microbios, la mayoría de los cuales (entre el 8,5% y el 16,2%) son completamente desconocidos por los científicos.
Esto fue lo que descubrió un equipo de investigadores liderado por la Universidad del Estado de Colorado y la Universidad de Colorado Boulder, que analizó alrededor de 600 muestras de tierra del parque.
"Encontramos una biodiversidad enorme, desde microbios -como pequeñas bacterias- hasta gusanos de tierra", le explica a BBC Mundo Kelly Ramírez, investigadora de la Universidad del Estado de Colorado y autora principal del estudio.
Sólo están catalogados entre el 8,5% y el 16,2% de los organismos que habitan el suelo del parque.
"No resulta inusual encontrar semejante biodiversidad en la tierra, pero lo interesante es que la biodiversidad de Central Park es equivalente a la que puedes encontrar en otras partes del planeta, como un bosque tropical, un desierto, o el Ártico", añade.
El análisis de las muestras -tomadas durante un caluroso día de verano en 2012- mostró, además, una dramática variación cada pocos metros.
"Recogimos muestras cada cincuenta metros y en cada punto encontramos una comunidad de organismos totalmente diferente", explica la investigadora.

"La piel de la tierra"

Los científicos eligieron Central Park como objeto de estudio por el perfil alto de este espacio icónico y para llamar la atención sobre la falta de investigación en torno a la biodiversidad escondida bajo nuestros pies.
"Existen todos estos organismos y no sólo no tenemos nombres para ellos, sino que no sabemos nada sobre ellos", señala Noah Fierer, coautor del estudio. "No sabemos bajo qué condiciones prefieren vivir o qué papel cumplen respecto a su hábitat o la fertilidad del suelo", agrega.
Desierto en Namibia
La biodiversidad del suelo de Central Park es semejante a la que se puede hallar en un bosque tropical o en un desierto.
Según explica Ramírez, para conservar la biodiversidad del suelo, es crucial entender la función de estos organismos, saber si consumen carbono y producen CO2 o si fijan nitrógeno. En síntesis, cómo hacen para mantener el suelo sano.
"Necesitamos un suelo sano lo usemos para cultivar o no, porque el suelo es algo así como la piel de la tierra".
El estudio de los microorganismos también puede aportar información valiosa en el campo de la producción de antibióticos.
Noah Fierer
Los investigadores recogieron muestras durante un sólo día.
Muchos de los organismos presentes en el suelo compiten por los recursos y uno de los mecanismos naturales de defensa es crear antibióticos.
"Los microbios crean antibióticos para alejar a los otros microbios" y así disponer de los recursos para ellos mismos, explica Ramírez.
"Hay muchos fármacos nuevos y aplicaciones biotecnológicas que recién estamos empezando a descubrir", agrega Fierer.
El estudio fue publicado en la revista especializada Proceedings of the Royal Society B.

miércoles, 13 de agosto de 2014

¿Cuánto tiempo tarda la comida en recorrer el aparato digestivo?


El tiempo que tarda un alimento en recorrer los nueve metros de tracto digestivo, desde que entra en la boca hasta que se defeca, varía dependiendo de múltiles factores, como su naturaleza -sólido o líquido- y su composición en grasas, proteínas e hidratos de carbono. También influye el estado de salud del aparato digestivo; por ejemplo, el equilibrio de la microflora que tapiza los intestinos. Así, la digestión total de un alimento puede durar entre diez horas y varios días.

Lo que conocemos por hacer la digestión sucede en el estómago y dura entre dos y cuatro horas. En el estómago se vierten grandes cantidades de jugo gástrico, para que con su fuerte acidez consiga desnaturalizar las proteínas que aún estuvieran y matar las bacterias. También se segrega la enzima pepsina, que se encargará de dividir las proteínas ya desnaturalizadas en cadenas más cortas de sus aminoácidos constituyentes. La digestión en el estómago puede variar entre 2-4 horas y la temperatura se eleva por encima de los 40 grados.

La barrera ácida del estómago consigue matar a la mayoría de las bacterias que comemos. Si nuestra comida consigue diluir el ácido del estómago, por ejemplo con la ingesta de muchos líquidos o de alimentos que neutralicen el ácido, habrá un pequeño porcentaje de bacterias que sean capaces de resistir este proceso y llegar a el intestino delgado. Hay bacterias como Helicobacter pylori que vive comodamente en este ambiente ácido.

La mayor parte de la digestión ocurre en los intestinos, especialmente en el grueso. En el intestino delgado el alimento se sigue descomponiendo, que es donde el páncreas produce unas secreciones que lo dejan con el grado de acidez necesario para que las diferentes enzimas actúen sobre él  y puedan fraccionar las proteínas que no habían podido ser digeridas con la pepsina del estómago. La digestión en el intestino delgado dura de 1-4 horas.

Es en el intestino grueso donde existe la mayor concentración de bacterias en el cuerpo humano. Las personas somos genómicamente un 99.9% similares mientras que nuestra flora bacteriana difiere de un 80% los unos de los otros.
 
Esta mezcla pasa al intestino grueso, donde existe gran cantidad de bacterias y protozoos que constituyen la flora intestinal, que segregarán enzimas digestivas muy potentes que atacarán a los polisacáridos de la fibra. Todo esto, junto con el agua y las sales minerales, serán absorbidos formando excrementos, que se expulsarán a través del ano. La digestión en el intestino grueso puede durar de 10 horas a varios días. ¿Pueden ser estas variaciones de tiempo tan grande en el recorrido del alimento en el intestino grueso importantes en la gran variabilidad entre la flora bacteriana entre individuos?

miércoles, 26 de febrero de 2014

La plastisfera alberga bacterias peligrosas


Los científicos están revelando cómo los microbios que viven en las masas flotantes marinas de desechos de plástico afectan el ecosistema marino, y el daño potencial que suponen para los invertebrados, los humanos y otros animales.
Balsa de plásticos a 1000 km de Hawai
Una nueva investigación profundiza en el mundo en gran parte inexplorado de la plastisfera, una comunidad ecológica de organismos microbianos que viven en el plástico del océano, que fue descubierto por primera vez el año pasado. Cuando los científicos estudiaron inicialmente la plastisfera, encontraron que al menos 1.000 tipos diferentes de microbios prosperan en estas pequeñas islas de plástico, y que pueden suponer un riesgo para los animales más grandes, incluyendo invertebrados y seres humanos.
Los estudios originales también mostraban que los habitantes de la plastisfera incluyen bacterias que se sabe causan enfermedades en animales y humanos . Desde entonces, los investigadores han estado tratando de averiguar por qué estas bacterias potencialmente peligrosas viven en ese hábitat, cómo llegaron allí y cómo están afectando el océano circundante.
Nuevas evidencia sugiere que bacterias supercolonizadoras forman grupos detectables en el plástico en cuestión de minutos. Otros hallazgos indican que algunos tipos de bacterias dañinas se ven más favorecidas por unos plásticos que otros. Y los científicos están estudiando si los peces u otros animales marinos podrían estar ayudando a estos patógenos a desarrollarse al ingerir el plástico. Eso podría permitir que las bacterias adquieran nutrientes adicionales a medida que pasan a través de las agallas de los peces , aseguró Tracy Mincer, científica asociada en la Institución Oceanográfica Woods Hole.
Revelar esta información podría ayudar a los científicos a comprender mejor la amenaza potencial qie plantean estas bacterias dañinas y el papel que la plastisfera desempeña en el ecosistema marino, incluyendo su potencial para alterar los nutrientes en el agua.

Esta información también podría ayudar a reducir el impacto de la contaminación por plástico en el océano, por ejemplo, si los fabricantes de plásticos aprendieron a fabricar sus productos de manera que se degraden a un ritmo óptimo, explicó Mincer.
Otros resultados incluyen nuevos descubrimientos sobre cómo se coloniza el plástico y cómo interactúa con otros organismos marinos. Sin embargo, los hallazgos adicionales arrojan luz sobre las similitudes y diferencias entre las comunidades de plastisfera en diferentes lugares y en diferentes tipos de plástico.
Esta investigación podría ayudar a los científicos a determinar la edad de plástico flotando en el océano, lo que podría ayudarles a descubrir la forma en que se descompone en el agua. También podría potencialmente ayudar a determinar de dónde vienen los restos de plástico, y cómo el plástico y los microbios que viven a bordo podrían afectar a los organismos que entran en contacto con ellos, dijeron los científicos.