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miércoles, 1 de marzo de 2017

¿Hablas en virus?

 Los fagos pueden entender las señales químicas dejadas por sus antecesores para así decidir si matar o sólo infectar a sus víctimas
Fuente: Nature, Animated Healthcare Ltd./SPL
El descubrimiento en fagos que atacan a bacterias del género Bacillus, es un hito en la ciencia porque es la primera vez que se descubre un sistema de comunicación entre virus. Ahora se espera que sistemas similares se encuentren en otros virus, quizás con distintos lenguajes, quizás en virus responsables de enfermedades humanas. Si esto es así se podría utilizar ese conocimiento para desmantelar los ataques víricos a las células humanas. Y como todas las grandes historias ocurrió por casualidad. El equipo de Rotem Sorek, microbiólogo del Weizmann Institute of Science en Rehovot, Israel, publicó su descubrimiento en la revista Nature el 18 de enero de este año. El equipo de Sorek buscaba pruebas de como las bacterias Bacillus podía alertarse entre si de que estaban siendo infectadas por fagos. Ellos ya sabían que las bacterias pueden “hablar” químicamente entre si secretando varios compuestos químicos. Este fenómeno se llama “quorum sensing” que traducido al español sería como “percepción de quorum”, pero este nombre dice poco. Quorum sensing sería una pregunta tipo “¿Cuántos somos?” De esta manera las bacterias pueden tener una percepción de si son muchas o pocas para según que comportamientos sociales, como por ejemplo decidir si deben o no dividirse o cuando empezar una infección. Buscando ver cómo las bacterias se comunicaban entre si, se encontraron, con sorpresa, que los virus que invadían a las bacterias Bacillus, un tipo de fago llamado phi3T, producía un producto químico que influenciaba el comportamiento de otros virus phi3T.

Hasta ahora se sabía que los virus podían infectar de dos formas diferentes

Algunos fagos se pueden comportar, cuando infectan a una bacteria, de dos maneras distintas. Por un lado pueden infectar a la célula, empezar a dividirse y cuando la pobre bacteria esté ya en las últimas reventarla desde dentro y salir todos a buscar nuevas bacterias que infectar. La otra manera de comportarse es menos violenta y más sibilina. Cuando el fago introduce su ADN dentro de la bacteria, el ADN del fago en vez de empezar a copiarse a si mismo lo que hace es insertarse dentro del ADN de las bacterias. Esto lo hacen muchos virus, incluso virus que infectan a los humanos como el herpes simple, el que produce calenturones en los labios. El herpes simple también introduce su ADN en el ADN de nuestras neuronas. Cuando estamos estresados el virus salta del ADN de las neuronas se reproduce y se traslada a los labios, produciendo el calenturon, para así, por medio de comida compartida, o por medio de besos, trasladarse a otro hospedador, a otra persona, que esté menos estresada. El fago hace exactamente lo mismo, se introduce en la célula y su ADN se mete enmedio del ADN de la bacteria hasta que siente que la bacteria está en peligro. En ese momento sale del ADN de la bacteria y se pone a dividirse hasta que deja exhausta a la bacteria. En ese momento la revienta por dentro y salen cientos de copias a buscar nuevas bacterias en las que vivir.
Los dos comportamientos infecciosos de los bacteriófagos (fagos): ciclo lítico (pasos 1; 2; 3a y 4a) y ciclo lisogénico (pasos 2; 3b, 4b y 5).  En el paso 1 el fago se ancla a la pared de la célula bacteriana e inyecta su ADN en el interior de la bacteria. En el paso 2 el ADN del fago decide si entra en el ciclo lítico (el que revienta la célula bacteriana) o lisogénico. Es aquí donde la proteína arbitrium ejerce su actividad. Si no hay proteína arbitrium entonces el ADN del fago comienza a copiarse a si mismo y a producir proteínas necesarias para armar nuevos fagos. En el paso 3a la bacteria es reventada desde dentro por enzimas producidas por el fago y así, en el paso 4a, se liberan para poder infectar nuevas células. Los pasos 3b y 4b, son los pasos del ciclo lisogénico. En 3b vemos como el ADN del fago, en rojo, se introduce en el genoma de la bacteria. Se convierte en un fago durmiente, lo mismo que las células terroristas durmientes. A estos fagos se les llama profagos y se reproducen cada vez que el ADN de la bacteria se reproduce. Bajo ciertas condiciones de estrés, el ADN del profago se separa del ADN de la bacteria e inicia el ciclo lítico. (Copyright of E.V. Orlova) 
Los virus se preocupan por los virus que vienen detrás de ellos

El equipo primero añadió fagos phi3T a un frasco que contenía bacterias Bacillus subtilis, una bacteria que se utiliza mucho en los laboratorios, casi tan famosa como la Escherichia coli. El fago mataba a todas las bacterias. Ahora lo que hicieron fue filtrar el medio de cultivo eliminando bacterias y fagos, dejando sólo el medio de cultivo. Este medio lo utilizaron para crecer nuevas Bacillus subtilis. Cuando ya había una cantidad considerable de estas bacterias añadieron nuevos fagos phi3T. La sorpresa fue que los fagos en vez de infectar y matar a las bacterias lo que hicieron fue, infectarlas e introducir su ADN en el ADN de las bacterias. Conclusión: los virus que habían matado por primera vez a las bacterias habían dejado algo químico en el medio que cuando se usó por segunda vez les dijo a los nuevos fagos: mejor no matéis a las bacterias e introducir vuestro ADN en el suyo. El equipo de investigación, que no conocía aún este producto químico por lo que lo llamaron “arbitrium”, decisión en latín, y se pusieron a buscarlo.
El experimento realizado es elegante por lo sencillo. Paso 1: ponemos a crecer a Bacillus subtilis en un medio de cultivo fresco. 2: Cuando la bacteria está crecida en un número alto añadimos el fago phi3T que infecta a la bacteria. 3: el fago lisa (destruye) a casi todas las bacterias por lo que el medio de cultivo ahora se ve otra vez transparente. Los investigadores filtran para eliminar todas las bacterias y virus de ese medio usado que utilizan para volver a crecer Bacillus subtilis de nuevo (paso 4). Vuelve a añadir el fago phi3T, esperando ver como vuelve a destruir a las bacterias pero... ¡SORPRESA! paso 6, los fagos no lisan a las bacterias, se introducen dentro de ellas y se quedan temporalmente inactivos.
Después de dos años y medio de búsqueda, Sorek y el estudiante graduado Zohar Erez descubrieron que arbitrium era una proteína pequeña producida por el fago. Esta proteína se producía poco a poco después de la muerte de la bacteria. Cuando los niveles de arbitrium eran elevados porque había muchas bacterias muertas, los fagos paraban de matar las pocas bacterias que quedaban y su estrategia cambiaba, en vez de matarlas lo que hacía eran introducir su ADN en el ADN de las bacterias restantes para permanecer dentro de ellas como “virus durmientes”. Sorek, Erez y sus colegas identificaron otras dos proteínas producidas por phi3T que medían los niveles de arbitrium y de esa manera cambiaban la manera en la que el virus decidía que tipo de infección realizar. La lógica de este sistema de comunicación es el siguiente: cuando el fago se está quedando sin hospedador, lo que hace es limitar su capacidad de destrucción e introducirse en el ADN de la bacteria para permanecer quieto y callado hasta que la bacteria vuelva a crecer en grandes números.

 Cada familia de virus tiene su propio idioma

El equipo de Sorek ha visto que existe más de 100 sistemas basados en arbitrium en los genomas de otros virus de Bacillus. Esto quiere decir que los virus tienen distintos idiomas y que ellos sólo escuchan el idioma que les interesa.
Para los virus humanos se abre también una nueva línea de investigación. Por ejemplo, el HIV y los herpes también pueden causar los dos tipos de infecciones: la infección activa y la latente. Si se encuentra una molécula que haga que los virus se vuelvan latentes podría ser un buen medicamento.
"La vera ricchezza de un bacteriofago sono i fligli!"
Comunicarse entre ellos los vuelve todavía más poderosos

Si a un individuo le permitimos disfrutar de las ventajas de estar en un grupo entonces gana en poder Tengo en mente la frase de la mafia que dice "Si me pegas a mi, nosotros te pegamos". Este simple algoritmo hace que un individuo cualquiera, al estar dentro de un grupo se vuelva más poderoso que un individuo cualquiera.
De manera más cañí, en España algunas obras están vigiladas por gitanos. ¿Qué ventaja tiene que tu obra la vigilen gitanos? que si le pegas a uno le pegas a todos.
Dadas las similitudes que tienen los virus biológicos con los virus informáticos no dudo que en breve tendremos virus informáticos con comportamientos de grupo.

Pueden elegir, con conciencia, entre ser competitivos o ser agresivos

Tengo que reconocer mi ignorancia. Pensaba, y creo que equivocadamente, que la transmisión era lo más importante para un virus. Mi idea mental de un virus era el de una entidad biológica cuyo único fin era saltar de un hospedador a otro. Este modelo, en el que los fagos dejan un rastro químico que condiciona la estrategia del virus, amplía mi visión de los mismos. Un zasca en toda la boca.

Si hay muchos hospedadores (muchas bacterias a las que depredar) el virus tiene una estrategia competitiva, una estrategia que hace que la selección natural vaya seleccionando a aquellos virus que hagan más copias de si mismo en el menor tiempo. Sin embargo, cuando hay pocos hospedadores, la proteína arbitrium cambia la estrategia a cooperativa: el fago se integra en el ADN de la bacteria y forma parte de la misma. Sabemos que el ADN de los fagos es portador de genes de toxina antitoxina. Esto permite que las bacterias no puedan vivir sin esos genes del fago, y también, y esto es pura cooperación y simbiosis, este tipo de genes toxina antitoxina evita que otros virus entren en la bacteria. Esta ventaja es tan interesante que mucho de estos genes de fagos han acabado por ser parte de los cromosomas de las bacterias como por ejemplo el sistema mazEF, o el chpBIK, relBE etc.

Todo indica que debemos de cambiar nuestra manera de pensar y admitir que los virus son seres vivos. Tienen un comportamiento sofisticado y han evolucionado a partir de un mismo ancestro común al igual que las células de animales y plantas

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Entender la bioquímica bacteriana para entender nuestra bioquímica

El premio Nobel español, Santiago Ramón y Cajal, fue el primero en darse cuenta que el cerebro estaba constituido por una red de células muy enmarañadas. Cajal hacía cortes de cerebros de animales adultos y no era capaz de distinguir nada dado lo enmarañado de las neuronas. Fue una persona analfabeta la que le sugirió la solución. A Cajal le proporcionaba los animales con los que hacer sus cortes del cerebro un señor que se los traía del campo. Este hombre le dijo algo así como que para buscar cosas sencillas hay que ir a lo sencillo y le sugirió que hiciese cortes de cerebros de embriones, no de cerebros ya adultos. Gracias a este consejo Cajal fue capaz de ver a las neuronas de manera individual.
Cuando se explica, por ejemplo la bioquímica del cuerpo humano se tiende a estudiar los sistemas como si se hubiesen desarrollado en el cuerpo humano. Esto no es así. La mayoría de la bioquímica humana se ha desarrollado en las bacterias. Si pensamos que de los 4000 millones de años que tiene la vida en la Tierra, los humanos sólo representamos una fracción de tiempo significante, entonces buscaríamos la solución en seres vivos más sencillos: las bacterias. Si representásemos los 4000 millones de años como la altura de la Torre Eiffel, la aparición del hombre sobre la Tierra estaría representado como la capa de pintura que hay sobre la bola que hay en el mástil arriba de todo de la torre: una insignificancia.
Para entender la complejidad bioquímica de un ser humano hay que entenderla bajo una perspectiva evolutiva. Las bacterias nos dan muchas pistas de porqué tenemos sistemas bioquímicos tan sofisticados. Por ejemplo:


Toma de decisiones
Muchos organismos unicelulares pueden hacer que bacterias de su propia especie que se encuentran en sus cercanías se “suiciden”, una habilidad conocida como "quorum sensing" (1). Cada bacteria libera una pequeña cantidad de una sustancia química en su entorno, un producto químico que pueden detectar a través de receptores en su pared externa. Si hay muchas otras bacterias a su alrededor, todas liberan el mismo producto químico, los niveles pueden llegar a un punto crítico. En este momento, cuando se alcanza una concentración determinada de este producto químico se activan los receptores de todas las bacterias y esto ocasiona que esas bacterias al unísono cambien de comportamiento. De esta manera puden formar una película que les ayude a vivir sobre una superficie gracias a los componentes celulares de las bacterias muertas, pueden emitir luz, resistir a los antibióticos, producir una especie de moco que les ayude a fijarse etc. Las bacterias patógenas (causantes de enfermedades), utilizan con frecuencia el quórum sensing para decidir el momento de lanzar un ataque contra su anfitrión. Una vez que han acumulado el número suficiente para abrumar al sistema inmunológico, entonces colectivamente lanzan un asalto al cuerpo. Bloqueando sus señales puede prepararnos de una forma de defendernos.

Esta capacidad de las bacterias para suicidarse de manera altruísta a favor de la comunidad se aprovecha por la evolución. Todos sabemos que la mitocondria, un orgánulo de las células eucariotas (las de las personas, plantas, hongos) en origen era una bacteria que se integró en un consorcio con otras bacterias para formar la célula eucariota. La nueva célula eucariótica utilizó estas habilidades para sus propios fines. Uno de los mecanismos de suicidio que tienen las células eucarioticas es la apoptosis. La apoptosis es un suicidio celular programado. Muy útil, por ejemplo, para las ranas cuando hacen su metamorfosis y van reduciendo poco a poco su cola. O en el desarrollo humano. Nosotros nacemos con una membrana entre los dedos que se pierde durante el desarrollo. La membrana de los dedos y la cola de las ranas se reabsorbe mediante la apoptosis.
Las rutas de activación del suicidio celular en humanos son realmente complicadas e involucran receptores en la membrana celular, en el nucleos, cascadas de señales, pero.. ¿Qué hay en el centro? ¡Una mitocondria! un orgánulo de origen bacteriano. Entendiendo cómo se suicidan las bacterias podemos entender fácilmente este mecanismo en los humanos.
La vida en la ciudad
Las bacterias no sólo pueden ser locuaces y cooperativas, sino que también forman comunidades. Cuando lo hacen, el resultado es una biopelícula, más conocida como la delgada capa de limo que cubre los interiores de las tuberías de agua, o las superficies de cocina en las residencias de estudiantes. También se encuentran en refugios biológicos, como el interior del sistema digestivo humano y en cualquier lugar, de hecho, donde haya mucha agua. Muchas especies distintas viven en un lado u otro de estas "ciudades bacterianas", masticando los desperdicios de otros, cooperando para aprovechar las fuentes de alimentos, y salvaguardándose unos a otros frente a las amenazas externas, como los antibióticos. Dentro de estas ciudades se ha observado que, dentro de la misma especie, algunas bacterias producen sustancias para el mantenimiento de la ciudad, con el gasto de energía que eso conlleva y otras por el contrario prescinden de cooperar y ahorran esa energía invirtiéndola en dividirse. Cuando hay muchos individuos “egoistas” en la ciudad colapsa y se viene abajo.

Comunicación
Las bacterias sehablan unas a otras por medio de productos químicos como por ejemplo Bacillus subtilis. Si los individuos de B. subtilis crecen en un zona determinada y en esta zona se empiezan a acabar las fuentes de nutrición entonces liberan unas sustancias químicas en su entorno. Básicamente, dicen a sus vecinos: "No hay mucho alimento aquí, fuera de aquí o pasa hambre". En respuesta a estos mensajes químicos, las otras bacterias evitan aproximarse donde viven las B. subtilis. Este tipo de comportamiento es un forma de comunicación celular, bien como paracrina (cuando ocurre en un organismo pluricelular, donde actuarían como hormonas), bien como feromona (cuando actúa sobre individuos distintos)

Mutación acelerada
Muchos microbios pueden acelerar el ritmo en que sus genes mutan. Esto les permite obtener nuevas habilidades que les ayuda cuando las condiciones se ponen difíciles. Esta es una estrategia arriesgada, ya que muchas de las nuevas mutaciones pueden ser nocivas e incluso mortales, en efecto, es el último recurso cuando queda poco por perder.

Los ejemplos son legión: La Escherichia coli (E. coli) muta más rápidamente cuando está bajo estrés (2), y la levadura también se ha demostrado que realiza el mismo truco (3).

Durante los primeros años de la década de 1990, los investigadores sugirieron que las bacterias podrían tener una forma de "elegir" las mutaciones particularmente útiles. Esta idea de la mutación dirigida fue extremadamente controvertida, y en 2001, las pruebas se amontonaban en su contra (4).

La navegación
Es de común conocimiento que muchos animales pueden navegar a través de grandes distancias, las abejas y las aves migratorias se encuentran entre los ejemplos más conocidos. Pero los microbios son también muy buenos en eso.

Las algas unicelulares, llamadas colectivamente Chlamydomonas, nadan hacia la luz, pero sólo si es de una longitud de onda que puedan utilizar para la fotosíntesis.

Del mismo modo, algunas bacterias se mover de acuerdo a la presencia de sustancias químicas en su medio ambiente, un comportamiento llamado quimiotaxis. Las E. coli, por ejemplo, se mueven como tiburones siguiendo un rastro de sangre, si algunas moléculas de alimentos se reducen en su entorno. Myxococcus xantus también hace lo mismo solo que se agrupan entre ellas formando una “babosa” movil de varios cientos de Myxococcus que se lanzan como una manada de lobos a la búsqueda de alimento.

Otro grupo de bacterias se adhieren al campo magnético de la Tierra, lo que les permite direccopnarse al norte o al sur (5). Conocidas como bacterias magnetotácticas, su especial capacidad viene determinada por unos orgánulos especializados cargados con cristales magnéticos.

Pero tal vez, la más notable hazaña de navegación microbiana, se realiza por la Physarum polycephalum del limo. Esta colonia de organismos similares a las amebas, siempre encuentran el camino más corto a través de un laberinto.

Aprendizaje y memoria
Cuando la ameba Dictyostelium busca alimentos en la superficie de una placa de Petri, lo hace en turnos frecuentes. Pero no lo hace totalmente al azar. Busca hacia la derecha, y vuelta hacia la izquierda, en turnos alternativos. En cierto modo, "recuerda" cuál es la dirección de última vez. El esperma humano tiene la misma capacidad.

La E. coli todavía es mejor. Esta bacteria, dedica parte de su ciclo de vida a viajar por el sistema digestivo humano, encontrando diferentes ambientes allá por donde va. En el curso de su viaje, se encuentra la lactosa antes de que se encuentre relacionada con el azúcar, la maltosa. En su primera digestión de la lactosa, se activa la maquinaria bioquímica para digerirla, pero también se activa, en parte, los mecanismos de la maltosa, de modo que estará lista para una fiesta tan pronto como la alcance.

Para demostrarlo, los investigadores de la Universidad de Tel Aviv alimentaron una E. coli durante varios meses con lactosa, pero sin maltosa. Descubrieron que las bacterias gradualmente cambiaron su comportamiento, de manera que ya no se molestaban en cambiar el sistema para digerir maltosa (6).

La invención del cadaver
Myxococcus xantus consigue desarrollar el primer cadaver. Cuando hay escasez de alimento Myxococcus forma una colonia que crea un tallo y un cuerpo fructífero. Recuerda a una seta. Hay ciertas células, llamadas egoístas, que se sitúan en la cúspide del cuerpo fructífero, son aquellas que van a tener la mayor probabilidad de dispersarse a otros lugares en donde quizás en tengan la oportunidad de encontrar alimento. Las células altruístas que han formado el tallo desgraciadamente permanecerán ancladas al lugar actual sin recursos y morirán de inanición. Las células egoístas  de Myxococcus son un remedo de las células reproductivas en los humanos (espermatozoides y óvulos), mientras que las células altruístas seríamos nosotros sin las células sexuales: un carrier que sólo trata de pasar las células egoístas a la siguiente generación buscando un background genético apropiado para mezclar genes y darle mayores oportunidades de tener éxito en su vida.
 
Cuando escasea el alimento Myxococcus forman un cuerpo fructífero (Fruiting body) las células que están arriba tendrán más oportunidades de dispersarse que las que forman el tallo de cuerpo, consideradas células altruístas. Estas células son un ejemplo de protocadaver. Fuente de la fotografía: Nature.
Referencia:
(1) Nealson, K.; Platt, T.; Hastings, J.W. (1970). "The cellular control of the synthesis and activity of the bacterial luminescent system". Journal of Bacteriology 104 (1): 313–22. PMC 248216. PMID 5473898.
(2) Science, DOI: 10.1126/science.1082240
(3) Critical Reviews in Biochemistry and Molecular Biology, DOI: 10.1080/10409230701507773
(4) Nature Reviews Genetics, DOI: 10.1038/35080556
(5) Science, DOI: 10.1126/science.170679
(6) Nature, DOI: 10.1038/nature08112

sábado, 1 de febrero de 2014

Quorum Quenching como alternativa a los antibióticos

No mata a las bacterias, pero evita que estas se organicen para iniciar su ataque a la célula y propagar las enfermedades infecciosas. Es la alternativa gallega a los antibióticos para el control y el tratamiento de patologías infecciosas de origen bacteriana en animales, tanto en acuicultura como en ganadería. Y no es un proyecto, sino una firme realidad que ha recibido una patente internacional que protege el hallazgo en Europa, Estados Unidos y China. Es más, tiene firmes posibilidades de llegar al mercado. Tres multinacionales negocian la licencia con la Fundación Barrié, el socio inversor de un proyecto incluido en su Fondo en Ciencia desarrollado por el grupo de Acuicultura e Biotecnoloxía de la Universidade de Santiago. El recorrido comercial del producto, una familia de enzimas que interfiere la comunicación de las bacterias y evitan su ataque, es prometedor, en especial porque en agricultura el uso de antibióticos convencionales está muy limitado y prácticamente vetado en acuicultura.
«El acuerdo de licencia está avanzado con tres multinacionales, con las que ya hemos intercambiado los materiales y que han suscrito con nosotros acuerdos de confidencialidad», explica Javier López, director de la Fundación Barrié. Ninguna de las tres empresas, una de ellas líder mundial en su área, compite entre sí, por lo que incluso se podría negociar la cesión a tres bandas. «Esto es lo bueno, porque unas pueden ser proveedoras de otras y sería factible dividir la patente», subraya López. La familia de enzimas podría incluirse en el pienso de los animales, alternativa ya probada con éxito, o en el agua que beban.
«El producto funciona»
El equipo de la Fundación Barrié cuenta con uno de sus colaboradores asiduos, la empresa Isis Innovation de la Universidad de Oxford, que busó potenciales clientes para el producto. De momento, las pruebas que se han realizado en animales, en peces y larvas de ostra y almejas, son más que satisfactorias. «El producto funciona», explica Ana María Otero Casal, la investigadora principal. A diferencia de los antibióticos, que atacan las bacterias, el sistema ideado por los científicos gallegos consiste en bloquear la relación entre ellas, un proceso denominado quórum quenching.
«Las bacterias patógenas que atacan a los organismos -dice Otero- se comunican entre ellas mediante señales. Desarrollamos varias enzimas que cortan esa comunicación, eliminan las señales y las bacterias ya no atacan». Los resultados, ya probados, demuestran que el mecanismo funciona. «Los peces que se alimentaron con pienso que incorporaba la enzima se curaron mucho más rápido que los que no la tenían», corrobora la investigadora.

sábado, 25 de agosto de 2012

La estrategia no es matar a las bacterias es prevenir que se vuelva mala.

La investigadora Helen Blackwell de la Universidad de Wisconsin-Madison ha publicado un trabajo en el que propone que bloquear las señales de quorum sensing de las bacterias podría ser una estrategia para evitar su virulencia. Las bacterias son organismos sociales. Cuando sus colonias alcanzan cierto número umbral, es decir, cierta concentración, un metabolito producido por ellas mismas y que llamamos señal de quorum sensing, hace que comiencen a producir un biofilm. Biofilm es el sarro y la placa dental, biofilm es esa capa de moco que aparece en los cuartos de baño cuando llevan tiempo sin lavarse, biofilm es el verdín de las piscinas. Muchas bacterias cuando producen un biofilm desarrollan características virulentas para el ser humano. Es lo que le ocurre a Acinetobacter baumanii, una bacteria ambiental que se ha vuelto un habitante habitual de los ambientes hospitalarios por su gran resistencia a los antisépticos, los antibióticos y capacidad para vivir en ambientes secos. Acinetobacter ha causado una gran mortalidad a los soldados estadounidenses en la guerra de Irak, por lo que algunos la han denominado Iraquíbacter. Helen Blackwell ha demostrado en su artículo que inhibiendo las señales de quorum sensing se puede evitar que Acinetobacter forme biofilms y desarrolle capacidades virulentas. Esta sería una estrategia novedosa en el que se evitaría que la bacteria se volviese mala en vez de eliminarla. Esta por ver si la selección natural busque alguna estrategia para evitar que Acinetobacter viva feliz a costa de los pobres inmunodeprimidos.