martes, 20 de diciembre de 2011

Y que no me digan que no: vacuna de la malaria ya protege al 50% de los niños

 El ensayo clínico fase III que evalúa la efectividad de la vacuna contra la malaria RTS,S, ha demostrado que el fármaco protege frente a esta enfermedad y ofrece, además, un buen nivel de tolerabilidad y seguridad. Los resultados del estudio se han publicado en la edición ‘on line’ de la revista The New English Journal of Medicine, y se han presentado en Seattle durante la celebración del Foro de la Malaria, que patrocina la Fundación Bill y Melinda Gates. De acuerdo con esta investigación administrar tres dosis de RTS,S a niños de entre 5 y 17 meses de edad disminuye el riesgo de que desarrollen malaria grave en un 56%, o malaria clínica en un 47%. Los datos ahora presentados corresponden a los resultados obtenidos tras seguir durante doce meses a 6.000 niños de estas edades que habían sido inmunizados con la RTS,S. A finales del próximo año, además, se comprobará la efectividad de esta vacuna en bebés de seis a doce semanas y, para el 2014, se espera poder valorar la protección que ofrece a largo plazo. GlaxoSmithKline (GSK) está desarrollando la vacuna en colaboración con la Iniciativa para una Vacuna contra la Malaria (MVI) de PATH, e importantes centros de investigación africanos, así como diversas organizaciones y científicos procedentes de Europa, Norteamérica y África, y está siendo financiada preferentemente con 200 millones de dólares por la Fundación Bill y Melinda Gates. El mecanismo de acción de la vacuna se basa en activar el sistema inmunitario para que este actúe contra el parásito de la malaria, el Plasmodium falciparum, evitando que infecte el hígado, y prolifere en este órgano para, posteriormente, propagarse por el torrente sanguíneo y atacar a los glóbulos rojos. Si los organismos competentes aprueban el uso de la vacuna, una vez demostrada su seguridad y eficacia a largo plazo, la Organización Mundial de la Salud, podría recomendar su empleo en 2015, y se empezaría a administrar a los niños africanos, los más susceptibles de desarrollar esta enfermedad, que provoca la muerte de casi 800.000 personas cada año. Hasta aquí la información que ha proporcionado la casa que produce la vacuna: GlaxoSmithKline. Pero como hablamos de ciencia debemos de hacerlo con espíritu crítico. Por ejemplo, no dicen por cuanto tiempo estarán los niños vacunados protegidos contra la malaria. Tampoco se conoce el precio de la vacuna, lo que determinará si realmente la vacuna podrá llegar a todos los niños africanos, o de no poder acceder a ella ¿habrá algún mecenas que la pague?. Una de las cosas positivas de esta vacuna es que 50%, a pesar de ser una cifra pequeña si la comparamos con otras vacunas, supone que la mitad de los niños vacunados estarán protegidos. Ese es un gran avance. Además, este pequeño éxito servirá para animar a más compañías y más laboratorios a aunar esfuerzos para librar a la humanidad de este parásito.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Reconocer nuestro pasado VS pasar página para siempre



Elizabeth Eckford, la chica negra de la foto: «La verdadera reconciliación solo puede darse cuando reconocemos de forma sincera nuestro pasado doloroso, pero compartido».

La chica blanca racista que sale gritando en la foto:
«La verdadera reconciliación solo puede darse cuando nos liberamos de forma sincera de nuestro odio y pasamos página para siempre».

Reconocer nuestro pasado VS pasar página para siempre

Entiendo las dos posturas. Estoy de acuerdo totalmente con Elizabeth Eckford y en desacuerdo con la chica racista. Si en vez de hablar del suceso de Little Rock hablásemos de lo que ha pasado en España durante el Alzamiento Nacional en el que se asesinó a más de 100.000 civiles republicanos inocentes mi postura sería la misma sólo que aquí se entendería mejor al ser yo mismo hijo de una víctima de este horrible genocidio.


La chica racista, Hazel Bryan, en su frase reconoce que Elizabeth alberga odio en su corazón. ¿Cómo no tenerlo?. El odio es un sentimiento persistente. Puedes relativizarlo, puedes perdonar, pero una vez se forma es muy difícil erradicarlo de tu corazón. Conozco el caso de una señora mayor enferma de alzheimer que ya no reconocía ni a sus hijas que cuando se le nombraba el nombre de la persona que había delatado a su marido, un familiar de ella, era capaz de rememorar todos los pormenores de aquella historia. Es decir, tenía las neuronas machacadas por la enfermedad menos aquellas encargadas de recordar aquel suceso. Se puede perdonar pero no olvidar. Pedir perdón incondicional, como exige Hazel Bryan es una muestra más de su sadismo irredento.

Ocurre lo mismo con la violencia doméstica. Nunca puedes justificarla. Eres culpable, no debiste hacerlo y pedirás perdón toda tu vida por ello.

¿Por qué hablar de esto en un blog de ciencia y bacterias? bien, creo que este es un tema del que se tratará en la biología de sistemas: identidad y territorio. Para ganar niveles de complejidad biológica no sólo se puede lograr aumentando la complejidad morfológica. Se puede lograr con un aumento en las relaciones ecológicas, o en las redes neuronales, o cualquier sistema que interaccione de forma compleja. El odio, o la conciencia de uno mismo a través del odio es un mecanismo de identidad muy fuerte. Y sólo se puede acceder a un territorio, o a un nicho ecológico cuando se tiene una identidad definida. Seguiré hablando de esto en nuevas entradas del blog.

Os dejo ahora con este artículo escrito por David Margolick y que os pone al día en la historia de esta famosa foto

Las protagonistas de `la foto de la vergüenza´

Elizabeth, negra, quería ir al instituto, como una más. Hazel, blanca, no estaba dispuesta a permitirlo. Y el primer día de escuela estas dos adolescentes protagonizaron una de las fotografías más memorables de la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos. Sin embargo, ninguna sabía que sus vidas se iban a volver a cruzar varias veces años después...



«Apaga eso de una vez!», gritó Birdie Eckford a su hija Elizabeth. En la televisión se veían ya las multitudes apiñadas en torno al Instituto Central de Little Rock, el colegio público de Educación Secundaria al que la joven asistiría, por primera vez, en unos minutos. Era el 4 de septiembre de 1957. Nueve estudiantes negros habían sido seleccionados para ingresar por primera vez en una escuela de una ciudad importante del sur de Estados Unidos. El Tribunal Supremo acababa de sentenciar que la educación racialmente segregada era anticonstitucional. Elizabeth era uno de los nueve. «Si alguien te insulta -dijo Birdie a su hija-, finge no haber oído nada. O mejor: muéstrate amable, para dejarlos en evidencia».

A uno y otro lado de Park Street, muchos blancos vieron a Elizabeth caminar hacia el instituto. En segundos, una multitud avanzaba detrás de una Elizabeth temblorosa. Los soldados, en vez de protegerla, la enfrentaban al gentío. Frente al instituto, avanzó hacia un soldado que le bloqueó el paso con un fusil. Otros soldados le cortaron también el camino. En vano Elizabeth buscó eludirlos y siguió andando Park Street abajo, con cada vez más blancos siguiéndola hostilmente. Todos gritaban. «¡Hay que lincharla!», «¡no queremos putas negras en nuestro colegio!», «¡vuélvete a casa, negrata!». Ansiosa por dar con alguien amistoso, Elizabeth se giró hacia una anciana, que la escupió.

Tres adolescentes -alumnas del colegio- la seguían, coreando: «¡No queremos integración!». El rostro de una de ellas, Hazel Bryan, irradiaba odio. «¡Que te vuelvas a tu casa, negrata! -soltó Hazel-. ¡Que te vuelvas a África!». Will Counts, un fotógrafo del Arkansas Democrat, tomó la foto más famosa de su carrera en el instante en que Hazel gritaba: «África». A su lado, otros blancos interpretaban sus pequeños roles en la imagen, pero «esa boca era la mía», diría después una Hazel que, pese a su aspecto adulto, tenía solo 15 años.

A la mañana siguiente, Elizabeth y Hazel acaparaban todas las portadas. Elizabeth se convirtió en la alumna más famosa de Estados Unidos, seguida, en notoriedad y metros, por la muchacha blanca sin identificar. En la tienda del abuelo de Elizabeth, el teléfono no paraba. Los nueve estudiantes negros recibían cartas, pero nadie como ella: 50 al día. Hazel, pocas debido a que su nombre apenas había trascendido y todas, muy críticas. Ella no les prestó demasiada atención. Sus padres, alarmados por la repentina notoriedad de su hija, la sacaron del Central. Hazel no pasó un solo día con sus compañeros negros en las aulas.

En el instituto las cosas no fueron fáciles para Elizabeth. «Todo irá bien -dijo ella tras su primer día de clase-. La mayoría de los alumnos blancos son muy majos». Pero 20 días después la realidad volvió a irrumpir. Primero, un golpe en la nuca con un lápiz; luego, una pedrada lanzada en la clase de gimnasia... Elizabeth sufrió enormemente. Era la más vulnerable de sus compañeros negros y se había convertido en un símbolo: los segregacionistas creían que, si la echaban del instituto, los otros ocho estudiantes negros la seguirían. Con ella, todo el proyecto de integración racial caería. Elizabeth resistió.

No fue fácil convencer a Elizabeth de que participase en las celebraciones de 1997, 40 años después de aquel suceso. Y eso que el mismísimo presidente Bill Clinton iba a presidir la ceremonia. Finalmente, Elizabeth se implicó. En los festejos también iba a colaborar Elizabeth Jacoway, que estaba escribiendo un libro sobre la integración racial en los colegios del sur y que había entrevistado a las dos mujeres protagonistas de la foto. Tras décadas examinando el rostro de aquella adolescente blanca, Jacoway esperaba encontrarse con la encarnación de la cortedad de miras y zafiedad. Sin embargo, le sorprendió hablar con una mujer cultivada y que hacía gala de grandes remordimientos.

Jacoway fue quien sugirió entonces hacer una foto de Eckford y Bryan juntas. Will Counts, el fotógrafo que hizo la foto original, tenía una idea similar. Recién jubilado, había vuelto a Arkansas para documentar los cambios sucedidos en el Instituto Central desde 1957. Counts llamó a ambas y las convenció para reencontrarse.

Al verse, se miraron en silencio un momento. «Hola, siempre he querido conocerte -saludó Elizabeth-. Demuestras ser muy valiente al enfrentarte a las cámaras otra vez». A Hazel le sorprendió el comentario: Elizabeth parecía estar advirtiéndola de unos riesgos que ella no había sido capaz de ver. Según el fotógrafo, las dos estaban a gusto juntas. No era una simulación. De aquel primer encuentro surgió un famoso póster, símbolo de la reconciliación.

Cuando las celebraciones del 40.º aniversario terminaron, ambas mujeres siguieron con sus vidas. Sin embargo, con el tiempo, volvieron a verse y sus encuentros fueron haciéndose casi rutinarios. Hasta se inscribieron en un seminario sobre la superación de los problemas raciales. En él, a lo largo de 12 semanas, Elizabeth comprendió lo paralizada por la rabia y el odio que siempre había estado desde aquel suceso. Hazel, por su parte, tomó conciencia de que la amargura que algunos negros sentían era una herida que no curaría con palabras amables.

Para muchos, aquel reencuentro amistoso era solo el triunfo del buenismo y la propaganda oficial. Muchos criticaron a Elizabeth por distorsionar los hechos. «Algunos jóvenes negros piensan que trato de borrar el pasado de un plumazo y hacer creer que todo lo malo ha terminado y que no tiene consecuencias hoy», declaró a la BBC. Y pronto, quizá por esa presión, empezaron sus tensiones con Hazel.

El distanciamiento se hizo palpable después de 18 meses de relación, cuando se reunieron con Linda Monk, una escritora decidida a escribir la vida de ambas. Monk grabó algunos de esos encuentros, y las cintas desnudaron el mar de fondo de aquella amistad. Hazel aseguraba que nunca le había dado mucha importancia a aquel suceso y que ni siquiera se acordaba de lo que sintió en ese momento. Elizabeth no la creía: afirmaba que, en realidad, su antigua agresora no había asumido su pasado y que había logrado su perdón con argucias. Hazel se sintió ofendida.

Finalmente, en 1999, Hazel sentenció: «La luna de miel entre ella y yo se ha terminado». A principios de 2000, la socióloga Cathy Collins las reunió por última vez. Hazel ya había tenido bastante. No iban a volver a verse. El `póster de la reconciliación´, de tanto éxito, mereció una segunda impresión. Pero Elizabeth insistió en que debía incluir una matización escrita. Los nuevos pósteres llevaban una pequeña pegatina con la leyenda: «La verdadera reconciliación solo puede darse cuando reconocemos de forma sincera nuestro pasado doloroso, pero compartido». La firmaba Elizabeth Eckford.

El mensaje sorprendió a Hazel. Nadie le había pedido su opinión. Hubiera preferido otro mensaje: «La verdadera reconciliación solo puede darse cuando nos liberamos de forma sincera de nuestro odio y pasamos página para siempre». El póster sigue presidiendo una pared del despacho de la directora del Instituto Central, Nancy Rousseau, más como expresión de un ideal que como reflejo de la realidad. «Me entristece por ellas, por los futuros alumnos del colegio y por los libros de historia. Me hubiera gustado un final feliz -dice Rousseau-. Y no se ha producido».

martes, 13 de diciembre de 2011

Danger: bacterias en tu zumo de naranja matutino


Leo este artículo "El 43% de los zumos de naranja de los bares tiene bacterias" por
Emilio de Benito en El País. ¿Qué aporta esta noticia? ¿Qué el 43% de los bares son unos guarretes?. ¿Qué puedo hacer con esta información? la verdad es que poco. La pregunta es ¿Enfermo si tomo un zumo que exceda los límites de microorganismos aerobios mesófilos?. ¿Estará excesivamente oxidado mi zumo si la presencia de enterobacterias excede el límite de lo aconsejado?. Creo que hay un exceso de información y noticias como esta sólo ayudan a aumentar el ruido, a hacer creer que vivimos rodeados de potenciales peligros. Las bacterias al servicio del amarillismo. No me parece una noticia como para informar al público de estos resultados. Más bien parece que el servicio de relaciones públicas de la Universidad de Valencia está haciendo bien su trabajo. La noticia abajo

El 43% de los zumos naturales de naranjas que se sirven en bares y restaurantes tiene niveles de bacterias superiores a los permitidos. Así lo ha concluido un estudio de la Universidad de Valencia que ha analizado 190 lotes. El estudio lo publica la revista Food control.

En concreto, el análisis destaca la presencia de enterobacterias, una familia que, en general, produce fermentaciones y oxidaciones de alimentos, lo que disminuiría la calidad nutricional del zumo. En los casos más graves, a esta familia pertenecen la Escherichia coli y la salmonela, que puede provocar trastornos digestivos graves. También se detectó que un 12% excedía los límites de microorganismos aerobios mesófilos (que son los que pueden vivir entre 25 y 40 grados), que incluyen hongos y levaduras.

La situación es mucho peor cuando los zumos en vez de producirse directamente para el consumo se preparan antes y se mantienen en jarras metálicas, dicen los autores del estudio. En este caso, el porcentaje de enterobacterias aumenta al 81%. Cuando el zumo se sirve directamente a un vaso, el porcentaje disminuye al 22%, lo que indica que parte de la contaminación está en las jarras que no se lavan lo suficiente.

En 2009 la población española bebió 138 millones de litros de zumo de naranja, según datos del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, de los cuales alrededor de un 40% se tomaron de forma natural en establecimientos de hostelería.

jueves, 8 de diciembre de 2011

La crisis de los pepinos con E. coli lo segundo más comentado en Facebook

¿Importa tanto una crisis alimentaria como para llegar a ser el segundo tema más comentado en Facebook? creo que los medios de comunicación se han equivocado en su cobertura y sobre todo en la falta de análisis de la información. Cualquier microbiólogo con criterio habría dicho que en un mes estaría localizado el brote y que lavando la fruta con agua abundante, y quizás un poco de lejía, no habría problemas. Pero como los actores principales de los medios de comunicación son los periodistas, unos desinformados científicos muy prepotentes así fue. Además su labor no se cuestionó desde la redacción de los periódicos desde el momento en que las noticias del pepino contaminado con E. coli eran esos días las más leídas

lunes, 5 de diciembre de 2011

Sydney Brenner: Necesitamos un tipo de educación distinta para que entendamos realmente cómo se integra nuestra vida con la tecnología, con la ciencia


Entrevista publicada en el diario Público a Sidney Brenner

Sydney Brenner (Germiston, Suráfrica, 1927) es un referente de la biología en el siglo XX. Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 2002 por sus trabajos sobre la regulación genética del desarrollo celular, Brenner es un infatigable investigador que reivindica la ciencia como la "mejor manera de solucionar los problemas". El científico, que firmó su primera investigación en solitario con tan solo 19 años, visitó la pasada semana Donostia para pronunciar una conferencia con el título La nueva biología humana: interpretando el genoma en el foro Zientzia Foroa, organizado por Fundación Ikerbasque y Jakiunde.

Hace años, muchos creían que una vez se conociera la secuencia completa del genoma (conjunto de genes) se entendería todo sobre el ser humano, pero no ha sido así. ¿Qué falta para ello?
"La ciencia es la mejor forma que conocemos de resolver problemas"
Tenemos que aprender a interpretar el genoma, saber qué significa, porque ahora es como un montón de letras. Sabíamos que secuenciar el genoma era fácil y que interpretarlo iba a ser lo más difícil. Lo que hemos hecho es como mandar a alguien a la Luna, es lo fácil. Lo difícil es traerle de vuelta. Es como si tienes allí, en la Luna, toda esta tira de genes, pero no sabemos realmente qué significa. Esa es la principal tarea ahora. Intentar interpretarlo.

Más del 90% de la biología humana sigue sin entenderse. ¿Por qué cuesta tanto descifrar, por ejemplo, por qué el hombre tiene capacidad de razonar, hablar, agarrar cosas o caminar erguido?
Esta pregunta realmente trata de dos cosas: de la evolución y del cerebro. Creemos, por ejemplo, que el genoma de los chimpancés, que son los más próximos al ser humano, es muy parecido a nuestro genoma, pero tiene que tener algo distinto. Y no entendemos, realmente, cuáles son los cambios que se produjeron, quizá hace un millón de años, y que provocaron que una de las ramas llegara a los chimpancés y la otra a nosotros, a los seres humanos. Incluso, realmente no entendemos qué diferencias implican, en el campo de las funciones, los cambios que se produjeron en los genomas.

¿Se han producido avances significativos dentro de la interpretación del genoma la última década?
Yo creo que no muchos. Lo que ha ocurrido es que ahora tenemos la capacidad de estudiar muchos genomas porque es barato secuenciarlos. Eso sí ha sido un descubrimiento tecnológico. En cualquier caso, creo que el gran hito que se ha producido recientemente es que podemos coger una célula de su piel y convertirla en una célula madre o en una célula pluripotencial. Y creo que va a ser posible coger esa célula de grandes capacidades y convertirla en cualquier cosa. Se trata de una célula con su genoma. Ese va a ser el gran nuevo descubrimiento. Quizá no tanto, por ejemplo, para tratamientos destinados a reemplazar tejidos, si no más bien para que nosotros entendamos cómo podemos crear estas células especializadas de nuestro cuerpo.

¿En qué centraría su carrera si fuese ahora un joven investigador?
Yo sigo haciendo investigación (sonríe). Es lo que hago y lo me gustaría hacer si iniciara ahora mi carrera. Me interesa muchísimo el cerebro, que es lo más importante, lo que marca la diferencia entre los simios y nosotros. Hay que intentar entender qué cambios se produjeron en el genoma que nos hicieron capaces de ser como somos. Y también quiero saber, con las nuevas técnicas de experimentación, cómo funcionan la retina o el glóbulo del ojo. Y, además, cómo han evolucionado también los distintos componentes, desde el ojo primitivo hasta el globo ocular que tenemos ahora. Ese es el gran reto para mí.

Usted ha defendido que se puede investigar, en lugar de con ratones, con seres humanos.Esto no quiere decir que tratemos a los seres humanos como animales para hacer investigación, pero, por primera vez, se puede investigar con nosotros mismos e intentar entender cómo hace millones de años se produjo ese cambio en el genoma.

¿Qué beneficios reportaría la investigación con seres humanos? ¿Podría avanzarse más rápido en las investigaciones?
Yo creo que significaría mucho para la ciencia porque, quizá, se podrían abordar directamente algunos de sus problemas. Creo que también significaría mucho para la propia sociedad. Cambiaríamos la manera de ver las cosas.

¿A qué se refiere?

Ahora vemos que el hombre es el único animal que puede cambiar su medio. Hasta que aparecieron los seres humanos, todos los animales estaban a merced del medio; si no se adaptaban, se extinguían. Por ejemplo, cuando ocurrió la época glacial, solamente pudieron sobrevivir los animales que desarrollaron mucho pelo. Los seres humanos, que hacía muchísimo tiempo que habían perdido el pelo, no habrían podido sobrevivir. Sin embargo, lo que hicieron es salir a su medio y conseguir la piel que no tenían. Entonces fue cuando los seres humanos empezamos a aprender a controlar el medio.

Pero ¿a qué se refiere cuando plantea un cambio en la manera de ver las cosas?
Los animales siguen estando a merced del medio, pero nosotros, los seres humanos, no. Lo que podemos aprender de todo esto es a vernos en el contexto total, que es nuestra biología, y ver cómo todas las actividades humanas forman parte de un complejo. Parece que hace unos cientos de miles de años los genomas dejaron de evolucionar, por lo que ya no están adaptados al medio que nosotros mismos, los seres humanos, hemos creado. Nuestros cuerpos, nuestra bioquímica, nos dice todavía: "Come todo lo que puedas siempre, cuando tengas comida. La comida se convierte en grasa y se almacena. La grasa es una manera muy buena de almacenar la energía. Entonces, si llega un periodo sin comida, tus posibilidades de sobrevivir son mayores". El cuerpo nos dice que hagamos eso. Seguimos comiendo y comiendo.. Sin embargo, ahora nos damos también cuenta de que hay que comportarse de una manera más sostenible, llegar a un equilibrio entre lo que tenemos y lo que el medio nos puede proveer. Debe producirse ahí una gran transformación de la cultura. No sé cuándo ocurrirá, pero debe producirse.

¿Cómo puede corregir el ser humano ese instinto, por ejemplo, por la comida?
Los temas básicos, relacionados con el instinto, están alojados en el hipotálamo, una parte del cerebro, y ahí es donde usted, como ser humano, sigue siendo el animal que vive en usted. No obstante, también tiene un córtex frontal que hace que pueda cambiar lo que usted hace. Tenemos una tecnología para controlar lo que se hace a partir del córtex frontal, que se llama educación. Así que vamos a tener que cambiar la manera en que nos vemos a nosotros mismos. Tenemos que aprender de cómo uno se mueve, cómo envejece... y todo eso debe ir embebido en lo que hacemos. Toda nuestra actitud ante la cultura, ante la educación, debe ser considerada como una. Esto no quiere decir que todo el mundo vaya a cambiar, pero realmente lo que siempre vemos que hay que hacer es seguir adelante.

Las reticencias a investigar la interpretación del genoma con seres humanos, ¿es un síntoma de la contraposición ancestral entre la religión y la ciencia?
Eso también requiere un cambio de actitud. En el último siglo, se ha hablado de una integración total de lo que era el universo, del origen del universo. Ahora, por los estudios en astronomía, todos sabemos cómo es la cosmología, que todo empezó con el Big Bang y que el universo se sigue expandiendo. Con la capacidad de nuestro cerebro, hemos llegado a entender cómo es la materia y la energía en el universo. En la era de la biología, vamos a tener que hacer lo mismo: entender la continuidad de las formas vivas, de dónde venimos, que es la evolución. Y para ello hay que utilizar algo que sea realmente integrador. Precisamente, la ciencia va a contribuir a eso. Tenemos que basar nuestra vida en la ciencia, porque es la mejor forma que conocemos para resolver los problemas.

¿Qué quiere decir exactamente?
Hace miles de años hubo personas que empezaron a pensar de dónde vienen las estrellas. Y se inventaron cosas, algunas de las cuales resultaron ciertas. Ahora, en cambio, sabemos mucho más sobre el universo. Tenemos pruebas gracias a la ciencia. Y como la ciencia siempre está buscando la verdad, debe ser la parte que domine nuestra cultura. Hay un cierto conflicto entre la ciencia y la religión, pero debe desaparecer. Yo suelo decir que lo que la historia nos enseña es que la magia no funciona, que no te puedes fiar de la religión. Sin embargo, la ciencia sí funciona, y lo sabemos ya desde hace 500 años.

¿Es un problema para la ciencia la dificultad existente para la difusión de las investigaciones y sus resultados en la sociedad?Sí, es muy difícil comunicar estas cosas. Cuando el tema se convierte en algo muy técnico y se habla en un lenguaje especial, es difícil que la gente lo entienda. Pero si se enseñara como parte de la cultura general, sería distinto. Necesitamos un tipo de educación distinta para que entendamos realmente cómo se integra nuestra vida con la tecnología, con la ciencia. Y, sin embargo, esto no se ha hecho así, en absoluto.

¿La actual crisis puede poner en peligro investigaciones importantes?
Siempre ocurre algo así. Cuando la gente tiene que dejar de gastar dinero, se quitan de en medio algunas cosas, las más fáciles. Es parte de la actividad humana. La crisis no va a poner en peligro la ciencia, sino que la va a desacelerar, a ralentizar. La gente se adaptará porque la ciencia ya es una actividad muy grande y organizada. Hay grandes instituciones con estructuras especiales, funciona a gran escala. No obstante, si nos remontamos a todos los grandes hitos, los grandes cambios, los grandes descubrimientos, realmente surgen de grupos muy pequeños. Una o dos personas pueden llegar a un gran descubrimiento. Sí es importante ser tolerante, porque no se puede organizar todo totalmente como a mucha gente le gustaría. Hace falta algo de libertad para que la gente pueda pensar de una manera nueva. Eso es lo que produce los cambios.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Si quieres investigar, mejor marcharse fuera

Pues eso

Lo que sobrecoge de esta entrevista es el siguiente párrafo:

"Y eso que, según él, la edad ya juega en su contra: "en otras profesiones cuanta mayor experiencia mejor, te cuenta en positivo, pero en investigación no", asegura. "Si no has progresado lo suficiente en cuanto a publicación de artículos especializados siendo uno el investigador principal y demás, tienes más problemas para desarrollar investigaciones propias, que te concedan ciertos recursos, etc. Y en mi caso, con los traslados de país se ha hecho más complicado".

Aquí Marcos J. Arauzo-Bravo se sale de la imagen típica que se da en los medios de los investigadores, un personaje cercano a la imagen típica de Ramón y Cajal, y deja traslucir la angustia que se sufre al estar permanentemente cuestionado, especialmente cuando tu carrera ha sufrido algún retraso y ya no estás en el "golden path", que en el caso de este investigador han sido "los traslados de país" que le habrán hecho menos productivo que otros investigadores de su promoción.

La discriminación por edad es el mayor factor de discriminación en Europa según una encuesta realizada hace pocos años, mucho mayor que la discriminación por raza, religión o sexo. Cuando se evalúa por expectativas estamos dejando que los valores de nuestro sistema económico permeen la labor investigadora que debiera estar condicionada sólo por las buenas ideas. Producción, producción, producción dejan poco espacio para la creatividad, humanismo y los valores que queráis poner y que no estén relacionados con la productividad.

viernes, 2 de diciembre de 2011

La pseudociencia acampa en la Universidad de Córdoba

En la Universidad de Córdoba (España) han hecho un congreso para dictaminar la autenticidad de la Sábana Santa que está en Turín y por supuesto han dictaminado que si. ¿Pruebas?. Un laboratorio de la Escuela Politécnica de Zurich ya en 1988 afirmó, al 95% y tras una prueba de carbono 14, que la Sábana Santa databa de la Edad Media. Hay que añadir que la prueba de carbono 14 es una prueba estandar para este tipo de dataciones. Creo que después de esa prueba se prohibieron pruebas ulteriores.

La Universidad de Córdoba se defiende.


El vicerrector de Comunicación y Coordinación Institucional de la entidad académica, Manuel Torralbo, justifica la organización de este congreso "por la Hermandad Universitaria, para explicar el proceso de creación de una obra artística y parte del patrimonio cultural cordobés, como es el Cristo de la Universidad".

Desde el Círculo Escéptico lamentan que ni el congreso ni la publicación contaran con científicos que sí que cuestionan la autenticidad de la Sábana Santa y del Sudario de Oviedo (que, según la leyenda, cubrió el rostro de Cristo cuando fue amortajado). El profesor turinés Luigi Garlaschelli, por ejemplo, logró reproducir usando técnicas medievales la que supuestamente fue la mortaja de Jesús de Nazaret y demostró así que se trata de una falsificación del siglo XIII.

Hablando de otra cosa


Ayer he estado grabando una nueva sección de Circo de Bacterias dentro del programa de Radio Galega Efervesciencia. Pues bien, tuvimos que grabar en una esquina de las oficinas porque el estudio de grabación estaba ocupado por un locutor que estaba hablando de PSICOFONÍAS. Yo hablando de Bruce Beutler, uno de los ganadores del premio Nobel de este año y el otro hablando de psicofonías.

jueves, 1 de diciembre de 2011

The identity-tag rules


Lo tengo claro desde hace mucho tiempo. La gestión de los símbolos es fundamental en la organización de los sistemas biológicos. ¿De qué vale tener un dominio, un espacio, una estructura si no eres capaz de marcarla como propia?. Leer este artículo

Por cierto, tambíen es genial, a modo de curiosidad, cuando los robots aprenden a reconocerse a si mismos.