miércoles, 17 de octubre de 2012

El Ártico es una auténtica selva de microorganismos


A pesar de tener en común los cambios extremos en la radiación solar, las bajas temperaturas y la formación de hielo en invierno, los microorganismos marinos del Ártico y de la Antártida presentan profundas diferencias. Esta es una de las principales conclusiones de un estudio internacional con participación de científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) que también evidencia el carácter único de las comunidades bacterianas que pueblan el Océano Ártico, no sólo en comparación con la Antártida, sino también con el resto de océanos.
Un consorcio de investigadores de Francia, Nueva Zelanda, Estados Unidos, Canadá, Suecia y España ha analizado 800.000 secuencias genéticas procedentes de 90 muestras de microorganismos. En concreto, los científicos, que publican los resultados en la revista recogidas en la superficie y en las profundidades. Además, han incluido 48 muestras adicionales de latitudes más bajas para analizar la huella polar en la biogeografía bacteriana marina del océano global.
Los científicos han comparado específicamente muestras de las regiones costeras y de mar abierto, así como muestras recogidas en invierno y en verano
Los científicos han comparado específicamente muestras de las regiones costeras y de mar abierto, así como muestras recogidas en invierno y en verano. Los resultados señalan que los microorganismos que viven en las profundidades de los océanos polares comparten el 40% de las similitudes taxonómicas, mientras que sólo el 25% de los grupos taxonómicos identificados en la superficie es común.
“Las bacterias que forman el plancton de la superficie están sometidas a condiciones más variables que se desencadenan a corto plazo, mientras que las de las profundidades están estructuradas en función de la conectividad de la circulación oceánica”, explica uno de los autores del trabajo, el investigador del CSIC en el Instituto de Ciencias del Mar Carlos Pedrós.
Aporte de agua dulce
Las mayores diferencias tienen que ver con el aporte de agua dulce a estos ecosistemas. Aunque los polos reciben agua procedente del deshielo glacial, el agua dulce que recibe el Ártico llega, sobre todo, de las grandes cuencas continentales de los sistemas fluviales. Esta circunstancia es probablemente la explicación para las grandes diferencias entre los polos observadas en los microorganismos que viven en las regiones costeras.
Las mayores diferencias tienen que ver con el aporte de agua dulce a estos ecosistemas
“Hemos comparado las comunidades microbianas del Ártico y de la Antártida y hemos visto que son muy diferentes. Este resultado indica que las bacterias no tienen tanta capacidad para dispersarse con facilidad de una zona polar a otra como suponíamos. El aislamiento hace posible la especiación y, como consecuencia, la biogeografía”, destaca el investigador del CSIC.
El estudio es resultado de diferentes trabajos realizados en el marco del Año Polar Internacional 2007 de Vida Marina de la Fundación Sloan, que promovió los esfuerzos en ambos extremos del planeta y la realización de un programa separado dirigido a los microbios marinos. ‐2009. Los científicos también han contado con el apoyo del Censo  de Vida Marina de la Fundación Sloan, que promovió los esfuerzos en ambos extremos del planeta y la realización de un programa separado dirigido a los microbios marinos.
Referencia bibliográfica:
Jean Kevin Bakker, Stefan Bertilson, David L. Kirchman, Connie Lovejoy, Patricia L. Yager, and Alison E. Murray. ‐François Ghiglione, Pierre E. Galand, Thomas Pommier, Carlos Pedrós‐Alió, Elizabeth W. Maas, Pole‐to‐pole biogeography of surface and deep marine bacterial communities. PNAS. DOI: 10.1073/pnas.1208160109.

Los antibióticos disparan las alergias?


"Las enfermedades alérgicas han alcanzado niveles de pandemia", de esta forma comienza el nuevo trabajo de David Artis en la revista Nature Medicine. Artis viene a decir que, mientras todo el mundo sabe que las alergias son causadas por una combinación de factores que involucran tanto la naturaleza y la crianza, el conocimiento no nos ayuda a identificar lo que es culpable, no es del todo claro exactamente de qué se trata, o cómo los ciertos factores relevantes desencadenan respuestas alérgicas.

Hay evidencia de que una de las causas se encuentra dentro de nuestras entrañas. Los estudios epidemiológicos han relacionado los cambios en los billones de microorganismos presentes de bacterias comensales que residen en nuestro colon para el desarrollo de enfermedades alérgicas. (Por lo general, entre 1,000 y 15,000 especies diferentes de bacterias viven en nuestros intestinos.) E inmunólogos saben que las moléculas de señalización producidas por algunas células del sistema inmune intervienen en la inflamación alérgica.

Los estudios en animales han proporcionado la relación entre estos dos, que muestra que las bacterias comensales promueven la inflamación alérgica. Sin embargo, estos investigadores querían saber más acerca de cómo hacerlo.

Para averiguarlo, Artis y sus colegas en la escuela de Penn estudiaron ratones tratados con Medicina Veterinaria usando una amplia gama de antibióticos por vía oral para disminuir o agotar sus bacterias comensales y luego examinaban diferentes parámetros inmunológicos. Se utilizó una combinación de cinco antibióticos distintos, que van desde la ampicilina a la vancomicina.

Ellos encontraron que los ratones tratados con antibióticos tenían niveles elevados de anticuerpos importantes en las alergias y el asma (clase de antibióticos IgE). Los anticuerpos elevados a su vez aumentaron los niveles de los basófilos, células inmunes que juegan un papel en la inflamación, tanto alérgicas como de otro tipo.

Esta conexión no sólo se aplica a ratones sino también a los seres humanos que tienen altos niveles de IgE por razones genéticas. Las personas con niveles genéticamente elevados de IgE son hipersusceptibles de eccma y las infecciones, en tanto los anticuerpos que neutralizan la IgE se utilizan para tratar el asma.

Los tratamientos con antibióticos y de IgE no actuan mediante la promoción de la supervivencia de los basófilos maduros, sino más bien mediante la promoción de la proliferación de células precursoras de los basófilos en la médula ósea. Las bacterias comensales limitan esta capacidad proliferativa.

Este descubrimiento es la visión real aportada por este trabajo. Se ha sabido durante algún tiempo lo que medía las alergias IgE. Pero nadie sabía que las bacterias que viven en el intestino se pueden utilizar para controlar el crecimiento de las células precursoras inmunes de la médula ósea. El hallazgo podría tener implicaciones amplias que ayudarían a dar sentido a otros estados de enfermedades crónicas inflamatorias que también han sido asociadas con cambios en esta población bacteriana. Las bacterias comensales podrían afectar estas condiciones inflamatorias, incluyendo otros tipos de cáncer, infección y trastornos autoinmunes a través de este mecanismo, también.

Los expertos se han preguntado por la enorme explosión de asma y alergias en los últimos años y han sido incapaces de identificar la causa. Este artículo sugiere que tal vez el uso excesivo de productos antibacterianos podría ser el culpable.

Referencia:
Allergic diseases have reached pandemic levels,” begins David Artis’s new paper in Nature Medicine. Artis goes on to say that, while everyone knows allergies are caused by a combination of factors involving both nature and nurture, that knowledge doesn’t help us identify what is culpable — it is not at all clear exactly what is involved, or how the relevant players promote allergic responses.
arstechnica
There is some evidence that one of the causes lies within our guts. Epidemiological studies have linked changes in the species present in commensal bacteria — the trillions of microorganisms that reside in our colon — to the development of allergic diseases. (Typically, somewhere between 1,000 and 15,000 different bacterial species inhabit our guts.) And immunologists know that signaling molecules produced by some immune cells mediate allergic inflammation.
Animal studies have provided the link between these two, showing that commensal bacteria promote allergic inflammation. But these researchers wanted to know more about how.
To figure it out, Artis and his colleagues at Penn’s School of Veterinary Medicine treated mice with a broad range of oral antibiotics to diminish or deplete their commensal bacteria and then examined different immunological parameters. They used a combination of five different antibiotics, ranging from ampicillin, which is fairly run of the mill, to vancomycin, which is kind of a nasty one.
They found that mice treated with antibiotics had elevated levels of antibodies known to be important in allergies and asthma (IgE class antibodies). The elevated antibodies in turn increased the levels of basophils, immune cells that play a role in inflammation, both allergic and otherwise.
This connection doesn’t only apply to mice but also to humans who have high levels of IgE for genetic reasons. People with genetically elevated levels of IgE are hypersusceptible to eczema and infections, and antibodies that neutralize IgE are used to treat asthma.
The antibiotic treatments and IgE did not act by promoting the survival of mature basophils, but rather by promoting the proliferation of basophil precursor cells in the bone marrow. Commensal bacteria limit this proliferative capacity.
That discovery is the real insight contributed by this paper. It has been well known for some time that IgE mediates allergies. But no one knew that bacteria living in the gut may use it to check the growth of immune precursor cells in the bone marrow. The finding might have wide-ranging implications and help us make sense of other chronic inflammatory disease states that have also been associated with changes in this bacterial populations. Commensal bacteria might impact these other inflammatory conditions — including cancer, infection, and autoimmune disorders — through this mechanism, as well.
Experts have puzzled over the enormous explosion of asthma and allergies in recent years, and been unable to pinpoint the cause. This paper suggests that perhaps the overuse of antibacterial products could be to blame.
Image: Janice Haney Carr/CDC

Inyecciones de esteroides contaminadas propagan la meningitis en EEUU


Sede donde se produjeron las inyecciones

Menuda chapuza. Para que veáis que las chapuzas no sólo ocurren en países latinos:
Las autoridades federales han iniciado una investigación en New England Compounding Center, el centro farmacéutico de Massachusetts que fabricó y distribuyó los productos que supuestamente están en el origen del brote de meningitis que ha provocado la muerte de 15 personas en Estados Unidos, ha dejado 200 pacientes más y amenaza a otras 14.000 personas.
La fiscal Carmen Ortiz ha confirmado que "nuestra oficina está investigando las acusaciones relacionadas con New England Compounding Center".
A lo largo de la tarde del martes, agentes del departamento de Drogas y Alimentación de Massachusetts están registrando las instalaciones de la compañía, con el apoyo de la policía local, según han explicado fuentes policiales.
La fiscal Ortiz, sin embargo, ha hecho una llamada a la cautela y ha asegurado que es "prematuro" aventurar las conclusiones de la investigación.
El brote de meningitis se ha convertido en un auténtico escándalo en Estados Unidos, donde se han confirmado casos en un total de 11 estados.
Desde que se diera la voz de alerta, los legisladores han estado bajo presión para cerrar lo que muchas voces críticas ven como una laguna grave en la supervisión de las inyecciones de esteroides que podrían estar en el origen de la epidemia. Alegan que no se regulan las mezclas que hacen las farmacéuticas, en este caso concreto la compañía NECC, que ya anunció la suspensión de sus operaciones.
Las farmacias son propiedad de Gregory Conigliaro, un ingeniero, y su hermano Cadden Barry, un farmacéutico que estaba a cargo de las operaciones de la farmacia.

lunes, 15 de octubre de 2012

Single cell genomics: an individual look at microbes


Available online 29 September 2012

Single cell genomics: an individual look at microbes

  • Bigelow Laboratory for Ocean Sciences, 60 Bigelow Drive, P.O. Box 380, East Boothbay, ME 04544, United States


Single cell genomics (SCG) uncovers hereditary information at the most basic level of biological organization. It is emerging as a powerful complement to cultivation-based and microbial community-focused research approaches. SCG has been instrumental in identifying metabolic features, evolutionary histories and inter-organismal interactions of the uncultured microbial groups that dominate many environments and biogeochemical cycles. The SCG approach also holds great promise in microbial microevolution studies and industrial bioprospecting. Methods for SCG consist of a series of integrated processes, beginning with the collection and preservation of environmental samples, followed by physical separation, lysis and whole genome amplification of individual cells, and culminating in genomic sequencing and the inference of encoded biological features.

domingo, 14 de octubre de 2012

El Ártico y la Antártida tienes poblaciones microbianas diferentes


A pesar de tener en común los cambios extremos en la radiación solar, las bajas temperaturas y la formación de hielo en invierno, los microorganismos marinos del Ártico y de la Antártida resultan ser muy diferentes, según un estudio internacional de secuencias genéticas. El estudio, en el que han participado científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), también pone en evidencia el carácter único de las comunidades bacterianas que pueblan el océano Ártico, no solo en comparación con las aguas antárticas, sino también con el resto de océanos.
El consorcio de investigadores, de Francia, Nueva Zelanda, EE UU, Canadá, Suecia y España, ha analizado 800.000 secuencias genéticas procedentes de 90 muestras de microorganismos. En concreto, los científicos, que publican los resultados en la revista PNAS, han comparado 20 muestras del océano Antártico con 24 del Ártico recogidas en la superficie y en las profundidades. Además, han incluido 48 muestras adicionales de latitudes más bajas para analizar la huella polar en la biogeografía bacteriana marina del océano global.
Los científicos han comparado específicamente muestras de las regiones costeras y de mar abierto, así como muestras recogidas en invierno y en verano. Los resultados señalan que las similitudes taxonómicas son mayores entre microorganismos que viven en las profundidades del océano, ya que el 40% de las especies son comunes, mientras solo el 25% de los grupos taxonómicos de microorganismos identificados en la superficie de los océanos polares es común.
“Las bacterias que forman el plancton de la superficie están sometidas a condiciones más variables que se desencadenan a corto plazo, mientras que las de las profundidades están estructuradas en función de la conectividad de la circulación oceánica”, explica Carlos Pedrós‐Alió, uno de los autores del trabajo, del Instituto de Ciencias del Mar.
Las mayores diferencias tienen que ver con el aporte de agua dulce a estos ecosistemas. Aunque los dos polos reciben agua procedente del deshielo glacial, el agua dulce que recibe el Ártico llega, sobre todo, de las grandes cuencas continentales de los sistemas fluviales. Esta circunstancia es probablemente la explicación para las grandes diferencias entre los polos observadas en los microorganismos que viven en las regiones costeras.
“Hemos comparado las comunidades microbianas del Ártico y de la Antártida y hemos visto que son muy diferentes. Este resultado indica que las bacterias no tienen tanta capacidad para dispersarse con facilidad de una zona polar a otra como suponíamos”, destaca el investigador del CSIC.
El estudio es resultado de diferentes trabajos realizados en el marco del Año Polar Internacional 2007‐2009. Los científicos también han contado con el apoyo del Censo de la Vida Marina de la Fundación Sloan, que promovió los esfuerzos en ambos polos del planeta y la realización de un programa separado dirigido a los microbios marinos.

sábado, 13 de octubre de 2012

Milestones in microbiology (vídeo en inglés)

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Milk-derived antimicrobial peptides to protect against Neonatal Diarrheal Disease: An alternative to antibiotics


Volume 6, 2012, Pages 21–32
  • a Vaccine & Infectious Disease Organization-International Vaccine Centre (VIDO-InterVac), University of Saskatchewan, 120 Veterinary Road, Saskatoon,SK, S7N 5E3, Canada
  • b Vaccinology & Immunotherapy Program, School of Public Health, University of Saskatchewan, 120 Veterinary Road, Saskatoon,SK, S7N 5E3, Canada



Neonatal Diarrheal Disease is responsible for significant economic losses to the livestock industries in Canada and around the world. Microbes responsible are diverse and include Escherichia coli, Salmonella, Rotavirus, Coronavirus and Cryptosporidia. While the use of antibiotics as a treatment for bacterial infections and as a prophylactic additive in feed has dramatically improved cattle production in recent decades, the increasing pressure to reduce or eliminate use of antibiotics in animals has caused the livestock industry to seek appropriate alternatives. Antimicrobial/Host Defense Peptides are natural compounds present on skin and in secretions in plants and animals that are microbicidal for bacteria, viruses, and parasites and they stimulate the immune system to combat infectious diseases. Our objective is to establish orally-obtained Host Defense Peptides (HDPs) as an alternative to antibiotics to protect against Neonatal Diarrheal Disease in calves. We devised a method to allow the cow udder to act as a factory to produce HDPs so that suckling calves will receive a continuous oral dose of HDPs over several weeks to protect them against neonatal diarrhea. We will use Adenovirus to deliver a gene coding for several HDPs in-frame into mammary epithelial cells. The epithelial cells will secrete the HDP protein into milk to be consumed by the suckling calves and trypsin in the calf gut will release the HDPs through cleavage. Thus, the novelty of this research lies not only in the proposed alternative to antibiotics to protect neonates against disease, but in the method by which we introduce the peptides to the suckling offspring.

martes, 9 de octubre de 2012

¿Por qué Cambridge tiene 77 premios Nobel y España sólo 2?

La respuesta está aquí:

No se aproximan a los 150.000 euros anuales que cobra Ángel María Villar como presidente de la Federación Española de Fútbol. Pero el sueldo mensual de Fernando Carpena de 7.142 euros netos al mes, más gastos de representación, tampoco está nada mal. Carpena cumple su cuarto año al frente de la polémica Federación Española de Natación, en la que la destituida Anna Tarres, la entrenadora del milagro, ha reconocido que cobraba 3.500 euros mientras que Mireia Belmonte, la doble medallista olímpica en Londres, tenía el año pasado una nómina de 2.200 euros brutos en su club, el CN Sabadell.
Así es como está repartido el dinero en la Federación Española de Natación, en la que el éxito no ha traído la paz. El presidente Carpena justificó el éxito Londres 2012, porque se ha trabajado "de una manera más ordenada uniendo y no separando esfuerzos". Pero de regreso a España no ha sido así y, entre otras cosas, se ha descubierto que en esta Federación el dinero no estaba repartido de la manera más democrática.
El sueldo de Carpena es tres veces superior al de Mireia Belmonte que, en la actualidad, es una nadadora en la encrucijada tras quedarse sin equipo. Su entrenador, el mítico Fred Vergnoux, la ha acusado de perder el rumbo. "El éxito se ha comido a Mireia". De nada valieron sus advertencias: "Se lo advertí muchas veces: pese a las victorias no hay que cambiar, hay que centrarse en el trabajo; pero fue en vano ".
Los últimos meses han sido duros para Mireia. No ha debido sentirse tan apoyada, porque ayer, cuando volvió a los entrenamientos en la piscina del CAR de Sant Cugat, retuiteó por la tarde un mensaje de la cantante Amaia Montero que delataba su estado de ánimo: "No dependas de nadie en este mundo..., porque hasta tu sombra te abandona cuando estás en la oscuridad".

Su predecesor no cobraba 

Pese a todo, Mireia no se quedará sin nada ("tengo ofertas") y ya ha recuperado la fuerza para luchar en el Mundial de Barcelona 2013. Sin embargo, la ruptura con el CN Sabadell, su club de toda la vida, ya no tiene solución. Y, al parecer, ha sido por dinero.
Mireia ha sido acusada de querer cuadriplicar los 2.200 euros brutos de ficha que cobraba al mes antes de ser medallista. Y no se trata de que fuese un sueldo tan bajo. Hay una precariedad casi peligrosa en algunos deportes. Sin embargo, lo que parece más difícil de justificar es la diferencia de dinero con Fernando Carpena, que va a cumplir su cuarto año en la Federación, donde sustituyó en diciembre de 2008 a Juan Gerardo Konickxen con un mensaje motivador, 'Unidos por el cambio'.
Sin embargo, en él no se hablaba ni una palabra de su futuro sueldo ni de la diferencia con su antecesor. Konickxen no cobraba nada, como pasa en otras federaciones, caso de Lorenzo Miret, presidente de la de tiro con arco desde hace doce años. Pero no hay problema: Carpena, que cobra tres veces más que su nadadora estrella, lo hace por él.