viernes, 7 de febrero de 2014

Microbiología hoy. Estado de las cosas (2/2)

La capacidad de adaptación de las bacterias es asombrosa, son capaces de tomar genes de otras bacterias, hacer que su mecanismo de copia del ADN introduzca mutaciones al azar cuando están en estrés, bombear hacia afuera los antibióticos e impedirles la entrada así como fabricar moléculas específicas para destruirlos. Incluso son capaces de quedarse en estado inerte durante el tiempo que dura el tratamiento antibiótico, con lo que éste es incapaz de ejercer su acción letal. Esta increible capacidad de adaptación hace que una vez que las sometas a tratamiento antibiótico siempre van a aparecer bacterias resistentes. ¿Sabíais que de 5500 toneladas de antibióticos que se producen al año sólo 500 toneladas son de uso humano? ¿Adonde van las otras 5000 toneladas? pues a las granja y piscifactorías. Actualmente muchos de los antibióticos se han prohibido para engorde aunque no para uso terapeutico. Y aquí estamos ante un dilema: queremos comer carne ecológica de vacas que no han sido tratadas con antibióticos pero también queremos carne que no esté contaminada por bacterias peligrosas como la E. coli O157:H7. Acordaos del revuelo del año pasado por los pepinos asesinos que decían que eran españoles y que mataron a 50 personas y que al final resultó ser alfalfa proveniente de Egipto que portaba la bacteria E. coli O104:H4 probablemente porque fueron regadas con aguas fecales. Desde mi blog de Bacterias Actuaciencia cubrí todo este brote. Predije en la Radio Galega que todo se habría acabado en un mes como de hecho ocurrió. La histeria sin embargo fue descomunal y todos los días este brote de E. coli fue portada y al menos tres noticias trataban los distintos aspectos en profundidad diariamente. En 2002 en EEUU 19 personas enfermaron por comer hamburguesas contaminadas por E. coli. El gobierno mandó destruir 8.5 millones de toneladas de carne de vacuno provenientes de ese matadero. Resultado: 10.000 vacas murieron en vano.
Aquí podemos ver a Alfred Gertler con su contrabajo

Una historia curiosa: Alfred Gertler es un músico de Jazz de Toronto, Canadá. En 1996 se embarcó como músico en un crucero. En una escala en Costa Rica se fue a caminar y se acabó cayendo por un terraplén. No me voy a extender mucho. Su herida se infectó por Staphylococcus aureus entró en el hueso, un lugar de difícil acceso para los antibióticos, por si fuera poco era una cepa resistente a los antibióticos. Perdió el trabajo, su mujer se divorció harto de que estuviera todo el día en casa sin trabajar. En el año 2000 la bacteria entró en el torrente sanguineo provocándole un shock séptico. Lo que le recomendaban los médicos era que se amputase el pie infectado. Cuando estaba en el hospital leyó una noticia sobre curación mediante bacteriófagos. Los bacteriófagos son virus que sólo infectan bacterias. Buscando en internet descubrió que aquel verano había un congreso científico sobre curación por bacteriófagos en Montreal, a 500 km de su casa. Allá que se fué y contactó con varios científicos que le ofrecieron su ayuda. El problema es que la legislación canadiense no permite el uso de bacteriófagos en humanos, así que se marchó a la República de Georgia, en el Caucaso, en donde hay un centro de investigación y clínica dedicada a tratar bacterias multirresistentes a los antibióticos con bacteriófagos. Recién llegado al hospital los médicos tomaron muestras de la bacteria y probaron distintos bacteriófagos de su colección. A los dos días le presentaron los resultados: tenían fagos que mataban a su bacteria. Entró en quirófano y el médico lavó la herida con esos fagos. A los tres días no tenía ni rastro de bacteria. Getler continuó dos semanas más en el hospital hasta que le dieron el alta. Conserva su pie y no se le ha vuelto a infectar desde entonces.

¿Y cómo es que existe este tratamiento en un país tan remoto y atrasado como la exrepública soviética de Georgia?: vicisitudes de la historia. La terapia antibacteriana usando bacteriófagos fue descubierta por un franco-canadiense en 1920, Felix d´Herelle. Autodidacta y un poco “outsider” d´Herelle tuvo algunos éxitos, controvertidos por la falta de controles apropiados en sus estudios.

El microbiólogo georgiano, Georgyi Eliava


Un microbiólogo georgiano, de hecho, el primer microbiólogo georgiano, Georgyi Eliava llevó estas técnicas a su país natal y convenció a las autoridades soviéticas de construir un centro específico para investigar y curar a través de los bacteriófagos. En 1934 Eliava fue “desaparecido” durante la represión política estalinista. El centro siguió adelante. De hecho la mayoría de los soviéticos estaban más familiarizados con los tratamientos mediante bacteriófagos que a los antibióticos. Cuando cae el bloque soviético los georgianos continuaron manteniendo el centro pasando múltiples penurias. No hay que olvidar que desde su independencia en 1990 el país ha tenido dos guerras civiles. Hoy en día ya hay algunas compañías que desarrollan terapias con bacteriófagos especialmente en el ámbito veterinario. Las regulaciones de las agencias del medicamento y la FDA americana son reacias a aprobar medicamentos antibacterianos por bacteriófagos ya que éstos son un cóctel de distintos fagos, y la filosofía de estas agencias es de un fármaco un principio activo. Además muchas veces estos fagos son seleccionados dentro del paciente en el curso de un tratamiento lo que hace difícil para una compañía proteger con una patente a esos bacteriófagos evolucionados, y ya se sabe, si no puedes proteger tu inversión con una patente, entonces ¿Para qué invertir el dinero?.

Nuestra relación con las bacterias está cambiando. A finales del siglo XIX y principios del XX empezamos a conocerlas y ponerles nombre. En 1969 el General Médico de los EEUU nos aconsejó a pasar página respecto a las enfermedades infecciosas y concentrarnos en el cancer y los problemas cardiovasculares. En el año 2002 supimos de un MRSA que había adquirido un gen de resistencia a la vancomicina (el último antibiótico que era capaz de matar esta cepa) de un enterococo. El resultado fue una bacteria que desafiaba hasta las concentraciones más altas de antibióticos. Hemos considerado a las bacterias como nuestras enemigas y a nuestro sistema inmune como un sistema de defensa. Hoy en día esa visión está cambiando. Necesitamos a las bacterias con nosotros, a las buenas se entiende, y nuestro sistema inmune más que un sistema de defensa es un sistema de protección pero también de bienvenida que si no está en contacto con bacterias acaba reaccionando contra nosotros mismos causándonos enfermedades autoinmunes y alérgicas.

Hasta ahora la única manera que teníamos los microbiólogos de estudiar una bacteria era creciéndola en el laboratorio. Normalmente se usan medios de cultivo que se basan en un caldo de carne. Si al caldo de carne se le añade gelatina se pueden cultivar las bacterias en una placa, lo cual es muy cómodo. Ahora bien, ni mucho menos todas las bacterias crecen en este medio de cultivo. Contra lo que pudiera parecer hay muchas bacterias que son muy muy sibaritas y si les falta algo no crecen. Hay medios de todo tipo: medios con sangre, medios sintéticos, negros con carbón activo... sin embargo la cantidad de especies distintas que se pueden crecer en un laboratorio es mínima. Pero en esto que apareció una técnica nueva: la secuenciación masiva de ADN que ha permitido conocer todos los genomas que hay en un sitio determinado, digamos por ejemplo en nuestros intestinos. Cuando se hicieron estos primeros estudios la sorpresa fue mayúscula: resulta que por cada 10 células que tiene un ser humano, 9 son bacterias. Es más, mientras el ser humano tiene 20.000 genes el conjunto de todas las bacterias que existen en el cuerpo humano, lo que se ha venido a llamar microbioma, es de 3 millones de genes diferentes. ¿Impresionante, no?.

La revista Science todos los años resalta los hallazgos más importantes del año. En el año 2013 escogió cinco trabajos relacionados con el estudio del microbioma. Pero a esto ya le dediqué 4 entradas el mes pasado que podéis ver aquí

http://bacteriasactuaciencia.blogspot.com.es/2013/12/el-estudio-del-microbioma-entre-los.html

Y nos queda en el tintero hablar de guerra bacteriológica, biocombustibles y bioremediación. Pero eso, otro día.






jueves, 6 de febrero de 2014

Microbiología hoy. Estado de las cosas (1/2)

Si miramos a través de un telescopio potente podemos ver galaxias lejanas, ¿y si en vez de ver a lo lejos vemos “a lo cerca”? ¿Qué ocurrirá? pues que veremos el mundo microscópico de las bacterias.
El ser humano sabe de las estrellas prácticamente desde el inicio de su historia, recordemos que el conocimiento de las estrellas servía para tener conocimiento del tiempo, de en qué momento plantar la cosecha, predecir las crecidas del río. Sin embargo nuestra relación con las bacterias se asociaba a los caprichos de los dioses. Los dioses eran los que hacían fermentar el pan o la uva, o los que nos mandaban las enfermedades por haber despertado su ira.
Microscopio de una sola lente de Leeuwenhoek


Fue Leeuwenhoek el primero en observar unos animalitos microscópicos en una gota de su saliva. Fue la primera vez que un ser humano veía una bacteria cara a cara. Estamos en 1673. Tenemos que llegar al siglo XIX para ponerle nombre a las bacterias, varios miles de años después de que la humanidad pusiese nombre a los astros del cielo. Pasteur demostró en el siglo XIX que los alimentos se pudrían por efecto de microorganismos y que no había tal cosa como la generación espontanea de vida. Fueron Pasteur y Koch los que enunciaron y probaron, respectivamente, la teoría germinal de las enfermedades infecciosas y que no es otra cosa que el origen de la medicina científica en la que se demuestra que las enfermedades infecciosas están producidas por microorganismos y no por los cambios de humor de dioses caprichosos.


Prácticamente todos nuestros oyentes han nacido y se han criado en la era antibiótica. Cualquier problema infeccioso es atajado por un antibiótico milagroso que te libera de sufrir dolor de oídos, pneumonía etc. Todos hemos tomado antibióticos alguna vez en nuestras vidas y gracias a ellos la mortalidad infantil por enfermedades infecciosas es ya cosa del pasado en donde todas las familias tenían el caso de un niño que se había muerto antes de los 2 años por difteria, meningitis, pneumonía, tuberculosis, cólera... Desde que Fleming descubrió la penicilina y esta se empezó a encontrar en las estanterías de las farmacias a partir de 1944, la humanidad dejó de preocuparse, como hasta entonces lo había hecho, por las enfermedades infecciosas. Tal llegó a ser el grado de autoconfianza que el US Surgeon General William H. Stewart anunció en el senado americano en 1969: “It is time to close the book on infectious diseases” (Es la hora de cerrar el libro de las enfermedades infecciosas) y también: “The war against pestilence is over” (La guerra contra la peste se acabó). Según el médico de más rango en los Estados Unidos, los científicos debían reconducir sus investigaciones hacia el cancer en vez de hacia la tuberculosis y reemplazar el estudio del cólera por la investigación sobre los ataques al corazón. Estaban equivocados.


Es curiosa lo irreflexivo de esta euforia, sobre todo viniendo del el General Médico Jefe de los EEUU, porque las bacterias resistentes a los antibióticos ya empezaron a aparecer desde el principio del uso comercial de la penicilina. Por ejemplo, en 1944, algunos pacientes no se podían curar con la penicilina. Dos años antes de esta fecha un hospital de Londres ya anunciara que el 14% de los Staphylococcus eran resistentes a la penicilina. En 1949 este número ya había subido al 59%. En 1955 el 80% de todas las cepas de Staphylococcus ya era resistente a la penicilina.


Antibióticos y bacterias. Aquí tenemos una historia de evolución en vivo y en directo. ¿Hay todavía alguien que diga que la evolución es una “teoría”?. Los antibióticos mataban prácticamente al 100% de las bacterias. Hoy en día hay bacterias como Staphylococcus aureus o Enterococcus spp que prácticamente son resistentes a todos los antibióticos conocidos. ¿Cómo se llega a esa situación? pues por SELECCIÓN NATURAL. El antibiótico es capaz de matar a todas las bacterias en un principio, si la concentración es elevada. Pero siempre hay lugares de difícil acceso. Allí no todas mueren y las que sobreviven lo han hecho porque de partida ya eran capaces de resistir ciertos niveles de antibiótico, bien porque la molécula en la que hace blanco el antibiótico presentaba algún cambio, es decir, alguna mutación, bien porque eran más impermeables al antibiótico o porque tenían bombas para expulsar hacia afuera al mismo. Por si fuera poco cuando las bacterias crecen en estres, y el tratamiento antibiótico es un estres para ellas, tienen un mecanismo que hace que cuando copian el ADN cometen fallos a propósito para generar bacterias distintas y que al menos una de esas mutaciones distintas pueda hacer que la molécula que está atacando el antibiótico sea invulnerable y así la bacteria sobreviva convirtiéndose en resistente. Y no acaban ahí los trucos de nuestras amigas: son capaces de intercambiarse genes de resistencia a los antibióticos lo mismo que los niños intercambian cromos...


Vamos con una anécdota que ejemplifique cómo funcionan esta evolución en vivo y en directo:
En 1970, las cepas de Neisseria (la que produce la gonorrea) comenzaron a hacerse resistentes a la penicilina. Este aumento se debió a lo que ocurría en los prostíbulos del sudeste asiático. Durante la ocupación de los Estados Unidos en países como Vietnam o países satélites como Filipinas, a las prostitutas se les administraba penicilina como una medida preventiva para prevenir principalmente a sus clientes militares. Hoy en día muchos países están luchando contra esta consecuencia de la guerra de Vietnam. En el sudeste asiático el 98% de las cepas de Neisseria son resistentes, no solo a la penicilina, sino también a otros antibióticos.


Esta historia ilustra lo que algunos expertos vienen a llamar la “Era postantibiótica”, es decir, una era en la que los antibióticos ya han dejado de ser efectivos al 100% y debemos empezar a preocuparnos de nuevo por las bacterias. Donde primero se ha empezado a notar que vivimos en esta era en donde no estamos cubiertos por los antibióticos es en las unidades de cuidados intensivos de los hospitales. Ciertas bacterias típicamente medioambientales y que sólo causan enfermedades de manera oportunista se han adaptado al ambiente hospitalario. Se han acostumbrado a vivir entre desinfectantes y tratamientos prolongados de antibióticos en pacientes inmunodeprimidos, como es el caso de los pacientes sometidos a quimioterapia, enfermos de Sida, receptores de órganos transplantados, ancianos, accidentes severos... Es en estos pacientes con un sistema inmunológico en mínimos los que son colonizados por estas bacterias patógenas oportunistas. Hablamos de Staphylococcus aureus, Klebsiella pneumoniae, Pseudomonas aeruginosa, Enterococcus spp, Acinetobacter baumannii... Estas bacterias viven libres en el medioambiente y tienen una gran capacidad de adaptación a distintos medios, eso es lo que les ha permitido adaptarse al ambiente hospitalario.


Por ejemplo, Pseudomonas crece en las piscinas, independientemente del cloro que eches. Es esa especie de “verdín” que tiene la superficie si no se rasca. A veces en los parques acuáticos producen la urticaria de piscina que son unos granitos en las nalgas y piernas resultado de roces en los toboganes y colonización por esta bacteria. Al cabo de un día o dos estos granitos desaparecen porque tenemos un sistema inmune sano. Los pacientes con fibrosis quística, una enfermedad que provoca un exceso de moco en los pulmones, son colonizados por esta bacteria, en parte porque los macrófagos humanos encargados de digerirlas no pueden hacer su trabajo en esa capa de moco. Ahí crece Pseudomonas y el tratamiento prolongado con antibióticos hace que se seleccionen bacterias resistentes. Hoy en día la esperanza de vida de estas personas es de 30 años. Pero eso no es todo. Supongo que conoceréis el famoso Betadine. Bien, en los hospitales hay dispensadores de betadine como medida higiénica, pues los investigadores han encontrado Pseudomonas aeruginosa viviendo en estos dispensadores. Las vacunas que son una barrera eficaz contra las bacterias patógenas no lo son en el caso de estas bacterias medioambientales que causan daños en los pacientes inmunodeprimidos. Si tus defensas están bajas ¿Qué ventajas tiene estar vacunado frente a una de estas bacterias?.


La higiene es muy importante para evitar la dispersión de estas bacterias. Como nos hemos criado en una época de confianza absoluta en el poder de los antibióticos les hemos perdido el respeto. Si nos enfermamos ya habrá un antibiótico que nos cure. Al haber Staphylococcus aureus (el famoso MRSA en sus siglas en inglés) y Enterococcus fecalis resistentes a todos los antibióticos en los hospitales lo primero que hay que hacer es establecer barreras para evitar el contagio. Comparemos lo que ocurre en el Reino Unido con Holanda. En el Reino Unido entre un 5 y un 10% de todos los pacientes tratados en los hospitales se infectan en el mismo hospital, a menudo con bacterias resistentes a los antibióticos, unas 300.000 personas al año, de los cuales mueren 5000 personas debido a esa enfermedad infecciosa. Por ejemplo de los infectados en el año 2004 en Reino Unido por Staphylococcus aureus, el 40 lo era por MRSA, es decir, por un Staphylococcus resistente a todos los antibióticos. En Holanda, en donde la separación de enfermos con bacterias resistentes es muy estricta, el porcentaje es de un 1%. 40% de infectados por MRSA en Reino Unido frente a un 1% en Holanda. ¿Y cómo hacen los holandeses? lo que primero hacen los higienistas cuando entra un paciente es comprobar si éste es portador de bacterias multirresistentes. Si da positivo, por ejemplo, portando MRSA en la nariz, algo bastante frecuente, porque como he dicho si no estamos inmunodeprimidos esta bacteria no es patógena, lo primero es aislarlo en una habitación para él solo, la enfermera que lo atiende tiene que llevar obligatoriamente un mandilón, guantes y una máscara quirúrgica. Al paciente no se le permite utilizar la cafetería. Esta cuarentena no se levanta hasta que los médicos han conseguido erradicar el MRSA, lo cual ocurre solo a veces. En el Reino Unido hay hospitales con un 90% de presencia de MRSA. Por este motivo algunos de sus ciudadanos acuden a hospitales holandeses a tratarse. En un hospital de Munich examinaron la presencia de bacterias en los endoscopios que se suponen deben de estar estériles para la examen del aparato digestivo. La mitad de ellos estaban contaminados por bacterias. Una vez que se supieron estos datos se les dió a conocer y pasado un tiempo se volvió a hacer el mismo estudio: un 40% de los endoscopios continuaban contaminados.


¿Qué soluciones tenemos? Desarrollar nuevos antibióticos. Desde luego con la higiene esta es la solución más factible y en la que se está trabajando. Sin embargo ¿Por qué no aparecen más antibióticos?. Hay dos problemas que hacen que la aparición de nuevos antibióticos sea tan desesperadamente lenta. La primera tiene que ver con las dianas que atacan los antibióticos: que son limitadas. Me explico: los antibióticos tienen que ser tóxicos para las bacterias pero no para nuestras células. El problema es que la biología de las bacterias y la de nuestras células son muy parecidas. De hecho nuestras células provienen de las bacterias, pero eso es otra historia para otro día. Por lo tanto los antibióticos atacan aquellas dianas, es decir aquellas moléculas, que en las bacterias son distintas a nuestras clélulas y que por tanto las van a matar y a ser inocuas para nosotros mismos. Las penicilinas (o sus derivados sintéticos como la amoxicilina) atacan la malla que rodea las células bacterianas, malla que sólo está presente en las bacterias, los ribosomas bacterianos son distintos a los nuestros, pues bien, hay todo un grupo de antibióticos especializados en bloquearlos: los macrólidos (azitromicina) y los aminoglucósidos. Los cromosomas bacterianos son circulares y para enrrollarlos y desenrrollarlos tienen unas enzimas propias, pues bien, éstas son las dianas de las fluoroquinolonas como la ciprofloxacina. Y podría seguir hasta unos ejemplos más, menos de diez. A partir de ahí la biología de la bacteria y las de nuestras células es prácticamente parecida y claro está no podemos tomar algo que mate nuestras células.


Aparte de que los investigadores se estén devanando los sesos para encontrar nuevas dianas hay también otro actor en esta historia: las compañías farmacéuticas. Las compañías farmacéuticas tienen como misión última generar beneficios y esto en principio no es malo, ahora bien, que nadie se confunda con la publicidad hecha de adorables viejecitas y tiernos niños. Según las declaraciones del experto canadiense en antibióticos, Julian Davies, a la revista Science “Es aterrorizador pensar que una simple mutación en un gen que codifique una beta-lactamasa puede tirar por el desague 500 millones de dólares en el desarrollo de un nuevo antibiótico por una compañía farmacéutica”. Esto hace que si ya el tiempo del que goza una compañía famacéutica para explotar su patente no es muy dilatado, el que aparezca una mutación que haga inservible su producto es una auténtica pesadilla para los ejecutivos encargados de realizar estos trabajos. Por eso motivo muchas compañías han desatendido la producción de nuevos antibióticos. Y en ellas estamos.



miércoles, 5 de febrero de 2014

El redescubrimiento de la terapia por bacteriófagos en occidente

Investigadores de la Universidad de Leicester han aislado fagos que se unen específicamente a Clostridium difficile, una bacteria que causa infecciones en el intestino que ha causado en Reino Unido 1646 muertes el año pasado. En el laboratorio los virus eran un 90% efectivos contra las cepas más virulentas de esta bacteria. El problema con esta bacteria es su alta capacidad para resistir todo tipo de antibióticos, por ello se están buscando métodos alternativos para tratar estas infecciones como lo es la terapia por fagos.

La Dra Martha Clokie, del Dpto de Enfermedades Infecciosas, Inmunidad e Inflamación de la U. de Leicester ha declarado que los fagos van a jugar un papel principal en las próximas décadas: "Las soluciones que proporcionan los antibióticos están disminuyendo a un ritmo que nadie había podido imaginar con más y más bacterias volviéndose multirresistentes, esto tiene que relanzar la búsqueda de nuevos tratamientos" ha declarado.


Los virus de bacterias, conocidos como bacteriófagos que significa comedores de bacterias, o fagos como también se les conocen se unen específicamente a la membrana de las bacterias e inyectan el contenido de su cápside (la cabeza) dentro de la bacteria. El ADN del fago se multiplica y fabrica las proteínas necesarias para volver a ensamblar virus nuevos. Una vez hay más de 200 copias del virus, rompen la membrana de la bacteria y se dispersan para buscar nuevas "víctimas"
Al contrario que los antibióticos los fagos generalmente solo infectan a una cepa de una especie de bacteria determinada. Son así de específicos. Esto los podría hacer particularmente efectivos para el tratamiento de infecciones de Clostridium difficile que se vuelven peligrosas en los tratamientos con antibióticos ya que interfieren en el equilibrio con las bacterias beneficiosas del intestino. Clostridium vive en ambientes anaeróbicos, sin oxígeno, así que suelen ocultarse en pliegues de las vellosidades del intestino que son difíciles de alcanzar por los antibióticos. Cuando la mayoría de la flora bacteriana ha desaparecido entonces es su momento y colonizan en solitario el intestino cuando se ha cesa la ingesta de antibióticos.

Esta técnica con fagos se usó por primera vez en los años 20 del siglo pasado por el pionero Felix d´Herelle. Con la llegada de la penicilina fue dejada de lado en los países occidentales y sólo se continuó en el bloque soviético, especialmente en Polonia y en la República de Georgia.
Fases del ciclo de un bacteriófago
"Una enfermedad bacteriana comienza a ser problemática cuando nos quedamos sin antibióticos para tratarla, por eso se está viendo resurgir el interés por este campo" ha declarado la Dra Clokie. "Mis colegas rusos en la U. de Leicester todos recibieron fagos cuando eran niños por problemas que en UK hubiesen sido tratados con antibióticos" ha dicho. Una de las ventajas de los fagos es que no son efectivos contra las células humanas, solo atacan bacterias.

El trabajo de la Dra Clokie es la primera vez que los fagos se usan contra Clostridium difficile. El siguiente paso será desarrollar una mezcla que contenga los fagos más efectivos contra esta bacteria. Así si aparece una bacteria mutante resistente a un fago habrá otros que todavía puedan realizar su trabajo de exterminación haciendo que este producto se pueda mantener efectivo en el tiempo. Ahora se encuentra en fase I de los ensayos en personas financiado por la farmaceutica AmpliPhi.

lunes, 3 de febrero de 2014

Un macrófago se come a unos Mycobacterium

 Un macrófago de ratón se "come" a unas bacterias de  Mycobacterium bovis. PLOS Pathogens, Somdeb BoseDasgupta, Jean Pieters, Center for Microscopy, University of Basel http://bit.ly/1n76ciu

El señor es mi Pasteur


El dilema del prisionero de William Pounstone


Para mi gusto el mejor libro que he leído sobre el "Dilema del Prisionero". La teoría de juegos desarrollada por Von Neumann y John Nash entre otros está fantásticamente explicada. Conceptos como juegos de suma cero o el dilema del gallina que ilustra la lógica de la carrera armamentística vienen fantásticamente explicados. La última parte del libro viene a profundizar en temas como si ¿Puede ser genético el interés propio? y la cómo los sistemas cooperadores son más eficientes cuando en la teoría de juegos los jugadores tienen memoria de los resultados anteriores. En cierta manera el capítulo 12 explica mejor "La evolución de la cooperación" de Axelrod que el mismo libro, en parte porque lo encuadra dentro del marco de evolución del pensamiento de la teoría de juegos. MUY RECOMENDABLE.

Virus contra superbacterias


Hacía mucho que no disfrutaba tanto con un libro de divulgación. El libro tiene tres partes bien definidas, comienza relatando un caso real de un músico que lleva 4 años sufriendo una infección en el hueso por un Staphylococcus multirresistente a los antibióticos. Consigue curarse gracias a un tratamiento basado en bacteriófagos (virus de bacterias) en la República de Georgia. Esta introducción sirve para indagar en cómo se origina esta corriente terapéutica alternativa. La primera parte habla de Felix d´Herelle, un pionero canadiense-francés que descubre la terapia fágica y sus vicisitudes como pionero. La segunda parte está dedicada a Georgiy Eliava, el primer microbiólogo georgiano que después de formarse con d´Herelle funda un instituto para el estudio de los fagos que continua todavía hoy su existencia a pesar de la precariedad que se vive en la república caucásica. La última parte trata de la terapia fágica hoy en día, de sus pros y contras. MUY recomendable

sábado, 1 de febrero de 2014

Quorum Quenching como alternativa a los antibióticos

No mata a las bacterias, pero evita que estas se organicen para iniciar su ataque a la célula y propagar las enfermedades infecciosas. Es la alternativa gallega a los antibióticos para el control y el tratamiento de patologías infecciosas de origen bacteriana en animales, tanto en acuicultura como en ganadería. Y no es un proyecto, sino una firme realidad que ha recibido una patente internacional que protege el hallazgo en Europa, Estados Unidos y China. Es más, tiene firmes posibilidades de llegar al mercado. Tres multinacionales negocian la licencia con la Fundación Barrié, el socio inversor de un proyecto incluido en su Fondo en Ciencia desarrollado por el grupo de Acuicultura e Biotecnoloxía de la Universidade de Santiago. El recorrido comercial del producto, una familia de enzimas que interfiere la comunicación de las bacterias y evitan su ataque, es prometedor, en especial porque en agricultura el uso de antibióticos convencionales está muy limitado y prácticamente vetado en acuicultura.
«El acuerdo de licencia está avanzado con tres multinacionales, con las que ya hemos intercambiado los materiales y que han suscrito con nosotros acuerdos de confidencialidad», explica Javier López, director de la Fundación Barrié. Ninguna de las tres empresas, una de ellas líder mundial en su área, compite entre sí, por lo que incluso se podría negociar la cesión a tres bandas. «Esto es lo bueno, porque unas pueden ser proveedoras de otras y sería factible dividir la patente», subraya López. La familia de enzimas podría incluirse en el pienso de los animales, alternativa ya probada con éxito, o en el agua que beban.
«El producto funciona»
El equipo de la Fundación Barrié cuenta con uno de sus colaboradores asiduos, la empresa Isis Innovation de la Universidad de Oxford, que busó potenciales clientes para el producto. De momento, las pruebas que se han realizado en animales, en peces y larvas de ostra y almejas, son más que satisfactorias. «El producto funciona», explica Ana María Otero Casal, la investigadora principal. A diferencia de los antibióticos, que atacan las bacterias, el sistema ideado por los científicos gallegos consiste en bloquear la relación entre ellas, un proceso denominado quórum quenching.
«Las bacterias patógenas que atacan a los organismos -dice Otero- se comunican entre ellas mediante señales. Desarrollamos varias enzimas que cortan esa comunicación, eliminan las señales y las bacterias ya no atacan». Los resultados, ya probados, demuestran que el mecanismo funciona. «Los peces que se alimentaron con pienso que incorporaba la enzima se curaron mucho más rápido que los que no la tenían», corrobora la investigadora.