miércoles, 25 de mayo de 2011

Las bacterias intestinales tienen genealogía


Publicado por Susana Pérez en La Voz de Galicia 18/5/2011

Solo una décima parte de las células que componen nuestro organismo son humanas. Todas las demás son bacterias, de las cuales más de un 90% viven en el intestino. Desempeñan un papel fundamental para el mantenimiento de la salud, pues contribuyen a digerir los alimentos o a mantener a raya la proliferación de microorganismos nocivos, entre otras funciones.

Ahora, un estudio revela que los humanos no somos todos iguales en cuanto a la flora intestinal, sino que pertenecemos a uno de tres tipos bien diferenciados. Es una forma de identificar grupos de población que ha sido comparada a la de los grupos sanguíneos. Si el descubrimiento de estos permitió a los médicos aplicar las transfusiones de sangre con mayor seguridad, el conocimiento de las bacterias predominantes en el intestino de una persona podría en el futuro condicionar un tratamiento médico ante problemas asociados a este órgano.

Para llegar a estas conclusiones se analizó el ADN de muestras de heces de un total de 39 individuos de España, Dinamarca, Francia, Italia, Japón y Estados Unidos, y se compararon los resultados con bases de datos que identifican especies bacterianas por sus genes.

Se esperaba encontrar diferencias en la composición microbiana según el tipo de dieta, la edad o la procedencia, pero no fue así. Lo que se descubrió fue que hay una distribución de las muestras en tres grandes grupos, o enterotipos, caracterizados cada uno por un tipo de bacteria dominante, Bacteroides, Prevotella o Ruminococcus. Cada una de ellas a su vez determina qué otras especies pueden coexistir con ellas.

Cada una de estas comunidades muestra ciertas particularidades que las distinguen. Así por ejemplo, el tipo liderado por las del género Bacteroides se nutre sobre todo de carbohidratos y proteínas, y fabrica en mayor proporción vitamina C, B2, B5 y H; los intestinos dominados por Prevotella están especializados en digerir un tipo de azúcares, llamados mucopolisacáridos, y producir vitamina B1 y ácido fólico.

El estudio, que ha sido publicado en la revista científica Nature, forma parte del proyecto europeo MetaHIT, en el que participan investigadores de 13 instituciones, entre ellas dos españolas, el Vall d?Hebron Institut de Recerca y el Barcelona Supercomputing Center.

Para confirmar que los resultados se repiten en otros grupos de personas, se continuará el estudio con la incorporación de más muestras y se ampliará con los de otras procedencias, como Sudamérica o Australia.

Perspectivas de futuro

Tener uno u otro tipo de flora intestinal podría relacionarse con las diferencias en la forma de asimilar los alimentos en distintas personas, su vulnerabilidad a ciertas enfermedades o la forma de reaccionar a los medicamentos.

Así, por ejemplo, los investigadores han encontrado una correlación entre la abundancia de bacterias especializadas en extraer rápidamente energía de los alimentos con la propensión a la obesidad. Piensan también que podría haber relaciones similares con enfermedades como la de Crohn, el cáncer de colon, la diabetes o incluso el asma y el eccema.

Fotos de un caraculiano


Allende nuestro planeta hay vida. Publicamos en primicia mundial las fotos de un caraculiano. Los caraculianos proceden del planeta Caraculia. Son bacterias gigantes, de 1.67 metros de altura (un gigante para el mundo bacteriano). Como bacterias que son, los caraculianos son unicelulares. Los apéndices que vemos están formados por yuxtaposición de polímeros en vez de células como en el caso de los humanos. Más adelante en este blog iremos publicando más información sobre ellos de la mano de nuestro amigo caraculiano, quien ya ha escogido su nombre terraqueo: Esteban. Damos pues la bienvenida a nuestro blog a Esteban Caraculiano

Como podéis ver, los caraculianos carecen de pudor ninguno. Son asexuados y a pesar de provenir de una bacteria tipo Streptococcus pneumoniae han desarrollado por evolución un tamaño y unas extremidades muy parecidas a las humanas (aunque a los más pequeños les parezcan balones ahuevados).

Después de ver estas fotos, en especial la última, Karl Lagerfeld ha solicitado sus servicios para la colección del año que viene. Esperamos ilusionados ver a Esteban Caraculiano con el alzacuellos de Karl.

Escherichia coli dando guerra


Publicado por Raul Romar en La Voz de Galicia 25/5/2011

Alemania ha declarado la alerta sanitaria. La alarma se ha disparado a causa de una minúscula y conocida bacteria, la Escherichia coli, que ha atacado en su forma más virulenta a través de la cepa O157:H7 y se ha propagado en un veloz brote epidémico que ha causado ya al menos tres muertos y que podría haber infectado ya a más de 400 personas, de la que 140 ya están confirmadas. Más de cuarenta enfermos se encuentran hospitalizados en estado grave afectados por el denominado síndrome urémico hemolítico, que se caracteriza por insuficiencia renal, anemia, daños vasculares y signos neurológicos variables.

«La cantidad de casos en tan poco tiempo es sumamente inusual y la edad de las personas también es atípica. Esperamos más muertos», explicó el presidente del Instituto Robert Koch (RKI), el principal organismo epidemiológico del país, Reinhard Burger. Habitualmente infecta a niños, pero en este caso la mayoría de los afectados son adultos y, sobre todo, mujeres. La bacteria se localiza en el intestino y comúnmente causa diarreas, solo que en este caso son mucho más intensas y sangrantes hasta derivar en un cuadro clínico bastante más peliagudo. Y sorprende su rápida propagación, ya que el primer caso se conoció el 10 de mayo.

Lo peor, en todo caso, es la virulencia que la cepa ha alcanzado en Alemania, sobre todo si se tiene en cuenta que en Galicia la presencia de la variante O157:H7 no resulta excepcional, sin que hasta ahora se haya observado ningún caso grave. «Cada año vemos de uno a tres casos aislados de pacientes infectados por esta cepa», confirma José Llovo Taboada, médico especialista en microbiología y parasitología en el Complejo Hospitalario Universitario de Santiago. Hace años incluso se detectó un brote en Compostela, sin que la incidencia epidemiológica tuviera mayor repercusión en la salud. En la mayoría de los casos, la infección se ha manifestado en Galicia con episodios de diarreas leves, que incluso pasan inadvertidas. «Aquí en Santiago -señala el especialista- tuvimos un brote en el que llegamos a identificar al carnicero que suministró la carne infectada por la bacteria e hicimos un seguimiento que también nos llevó a la ternera». Lo que todavía no se explica es por qué la misma variante de la bacteria, que infecta a los humanos a través del consumo de carne contaminada poco cocinada, leche cruda (sin pasteurizar) o vegetales, causa episodios graves en Alemania y leves en Galicia.

sábado, 21 de mayo de 2011

Caraculianos

Los caraculianos es una serie de relatos de dos bacterias extraterrestres del tamaño aproximado al de una persona. Aunque presentan características humanoides, en el fondo, nuestros caraculianos son bacterias y piensan y actúan como tal. En los próximos días pondré las fotografías de nuestros protagonistas Ernesto y Esteban, que son los nombres terraqueos que han adoptado nuestros protagonistas.

Somos Ernesto y Esteban. Venimos del planeta Kligor, que en nuestro idioma quiere decir planeta. Aquí en Coruña a nuestro planeta lo llaman Caraculia y a nosotros caraculos, más que nada porque nuestra anatomía recuerda a la parte posterior saliente del cuerpo de los humanos. Hace ya un año que hemos llegado a Coruña desde nuestro planeta. Nuestra misión es vivir entre los humanos como si fuéramos una especie de Marco Polos. A lo largo de las entradas de este blog os iremos contando qué es lo que hacemos aquí, cómo somos y cómo os vemos a vosotros.
¿Por qué escogimos Coruña?
Antes de venir al planeta Tierra tuvimos que decidir en que punto del planeta aterrizaríamos. Nos gustaba la selva, pero estaba lejos del mar y además hacía mucho calor. A Ernesto y a mi nos gusta la selva porque en ella viven tribus que son más parecidas a los caraculianos que las personas que viven en las ciudades. Lo malo de las personas de las tribus es que no son muy amistosas con las personas extrañas y les encanta tirar flechas y lanzas a personas esféricas y con forma de culo como nosotros. Esto no nos lo estamos inventando. La anterior misión caraculiana en la Tierra fracasó por este motivo. Cuando bajaron de la nave al primero lo alcanzó una lanza en todo el ojo. El pobre explotó y su compañero se metió en la nave y se marchó a escape de allí. Ahora se dedica a dar conferencias y a recaudar dinero para borrar el planeta Tierra del mapa. Los caraculianos somos gente pacífica, por eso nuestra misión actual: congraciarnos con los terraqueos y demostrarles a nuestros paisanos que los terraqueos son guays y que no hay que eliminarlos de la faz del universo. Como iba diciendo, escogimos Coruña por la temperatura media, que está entre los 10 y los 18 grados de temperatura. Es para nosotros la mejor temperatura. Lo malo es que no tuvimos en cuenta el viento. El problema lo tengo yo que me gusta llevar una gorra que me han regalado y claro, como soy tan esférico no me cabe en la cabeza y tengo que fijármela con una ventosa. Ernesto no lleva gorra por que le gusta que se le mueva esa especie de pelo que tiene en la cocorota y que no es pelo como el de los humanos (es una especie de pelo de origen vírico, pero ya hablaré de eso más adelante). La verdad es que no sabíamos como íbamos a ser acogidos. Un factor de éxito de nuestra misión fue que desde el primer momento anunciamos que no queríamos movernos de Coruña. A partir de ese momento las autoridades locales dijeron que Coruña era la capital intergaláctica en el planeta Tierra. Todos los coruñeses parecen muy contentos con esta denominación. Parece como si hubiesen encontrado su sitio en el mundo y en la historia. Hay quien dice que es más importante para la ciudad nuestra presencia que la liga de la temporada 1999-2000. El concello nos ha alquilado dos habitaciones en el Meliá María Pita y le reportamos muchos beneficios a la ciudad ya que vienen muchos turistas con la intención de vernos, televisiones extranjeras a entrevistarnos, académicos de muchos países para preguntarnos nuestra opinión sobre diversos temas. Intentamos complacerlos a todos. Por ejemplo, solemos ir a darnos un baño a la playa Berbiriana, o al Orzán en medio de los surfistas. Damos ruedas de prensa en nuestro mismo hotel, o en los estudios de la radiotelevisión de Galicia. Nos dejamos ver en las terrazas de María Pita cuando llegan los cruceristas. A veces nos llegan a acosar, por eso el concello ha puesto a nuestra disposición dos guardaspaldas que también hacen de chóferes. Así que cuando queremos privacidad nos vamos fuera de Coruña, a una o dos horas en coche a disfrutar de cierta soledad y ver la cara de asombro de los paisanos.


lunes, 2 de mayo de 2011

Mars Rover


Este vídeo sobre el Mars Rover es espectacular. Desgraciadamente con la tecnología que llevaba el Mars Rover no pudieron descubrir si hay bacterias en Marte, pero haberlas seguro que hailas.

jueves, 28 de abril de 2011

PRODUCEN HIDRÓGENO EN BACTERIAS PARA OBTENER ENERGÍA LIMPIA


Bacterias productoras de hidrógeno

Tiene un alto contenido energético y no genera gases de efecto invernadero
Con ese objetivo, cultivan microorganismos en el LIPATA de la Facultad de Ingeniería de la UNAM
En esta idea, que puede constituir a futuro una economía basada en ese elemento en lugar del petróleo, también trabajan, en proyectos independientes, científicos de China y Estados Unidos


Para obtener una fuente de energía que no contamine, investigadores del Laboratorio de Investigación en Procesos Avanzados de Tratamiento de Aguas (LIPATA) de la Facultad de Ingeniería (FI) de la UNAM, cultivan bacterias que producen hidrógeno, elemento de alto contenido energético que no genera gases de efecto invernadero.

Especialista en el tratamiento de aguas residuales, Germán Buitrón Méndez, coordinador e investigador del LIPATA, ha detectado que en el proceso para limpiar el líquido, existen subproductos aprovechables para generar energía de manera sustentable y crear un ciclo que ofrece una alternativa para obtenerla sin recurrir al petróleo.

Con Christian Hernández, estudiante doctoral, Buitrón ensaya en su laboratorio del campus Juriquilla, en Querétaro. “Nos hemos enfocado a la producción que se conoce como fermentación oscura, es decir, la utilización de bacterias en esa fase de degradación para producir el hidrógeno”.

Cómo funciona


En un proceso anaerobio o de ausencia de aire, las bacterias del género Clostridium (formadoras de esporas) degradan la materia orgánica y originan ácidos grasos, dióxido de carbono (CO2) e hidrógeno.

“El reto es maximizar la generación, porque las cantidades que se obtienen son bajas. Actualmente, estudiamos cómo hacer que las velocidades de producción del hidrógeno se incrementen”.

En esta idea, que puede constituir a futuro una economía basada en ese elemento en lugar del petróleo, también trabajan, en proyectos independientes, científicos de China y Estados Unidos.

Subproducto de agua residual

En el tratamiento del líquido residual por vía anaerobia, la materia orgánica, empleada como sustrato por los microorganismos, es transformada, principalmente en una mezcla de metano (CH4) y CO2, que se conoce como biogás.

La idea del proyecto es emplear ese proceso para producir hidrógeno sin llegar a la transformación del sustrato en metano.

“El principal interés en el uso del primer elemento es que no genera gases de efecto invernadero, pues como subproducto de su combustión sólo se produce agua. Además, tiene un alto poder calorífico”. El valor energético de un kilogramo de hidrógeno es equivalente al de 2.4 kilogramos de metano, ó 2.75 veces más energía que los hidrocarburos.

Aunque la materia orgánica procedente de aguas residuales es quizá insuficiente para sostener una energía global, esta forma podría ayudar a compensar, de manera sustancial, los costos del tratamiento de líquidos, especialmente aquellos con altas concentraciones de materia orgánica.

Biohidrógeno por todas partes


El biohidrógeno, es decir, el hidrógeno obtenido mediante procesos biológicos, puede ser producido por cultivos puros o mixtos de bacterias provenientes de diferentes fuentes, como suelo, sedimentos, composta, lodos aerobios y anaerobios.

Muchos organismos anaerobios pueden producir hidrógeno en ausencia de luz, a partir de los carbohidratos contenidos en residuos orgánicos. Las bacterias del género Clostridium, estrictamente anaerobias, son una excelente opción para obtenerlo a partir de la fermentación. Ésa es la razón por la que los expertos de LIPATA ensayan con ellas.

“Hemos trabajado con desechos de la industria tequilera, como las vinazas, azúcares concentrados después de destilar licor”, señaló el universitario, que se concentra en el estudio de las condiciones más adecuadas para obtener y mantener estas bacterias, de tal manera que puedan optimizar el proceso.

viernes, 22 de abril de 2011

Bacteria Divide People Into 3 Types, Scientists Say


Este es un artículo publicado por el periodista científico Carl Zimmer en The NY Times. Muy recomendable. Prometo traducirlo

In the early 1900s, scientists discovered that each person belonged to one of four blood types. Now they have discovered a new way to classify humanity: by bacteria. Each human being is host to thousands of different species of microbes. Yet a group of scientists now report just three distinct ecosystems in the guts of people they have studied.

Blood type, meet bug type.

“It’s an important advance,” said Rob Knight, a biologist at the University of Colorado, who was not involved in the research. “It’s the first indication that human gut ecosystems may fall into distinct types.”

The researchers, led by Peer Bork of the European Molecular Biology Laboratory in Heidelberg, Germany, found no link between what they called enterotypes and the ethnic background of the European, American and Japanese subjects they studied.

Nor could they find a connection to sex, weight, health or age. They are now exploring other explanations. One possibility is that the guts, or intestines, of infants are randomly colonized by different pioneering species of microbes.

The microbes alter the gut so that only certain species can follow them.

Whatever the cause of the different enterotypes, they may end up having discrete effects on people’s health. Gut microbes aid in food digestion and synthesize vitamins, using enzymes our own cells cannot make.

Dr. Bork and his colleagues have found that each of the types makes a unique balance of these enzymes. Enterotype 1 produces more enzymes for making vitamin B7 (also known as biotin), for example, and Enterotype 2 more enzymes for vitamin B1 (thiamine).

The discovery of the blood types A, B, AB and O had a major effect on how doctors practice medicine. They could limit the chances that a patient’s body would reject a blood transfusion by making sure the donated blood was of a matching type. The discovery of enterotypes could someday lead to medical applications of its own, but they would be far down the road.

“Some things are pretty obvious already,” Dr. Bork said. Doctors might be able to tailor diets or drug prescriptions to suit people’s enterotypes, for example.

Or, he speculated, doctors might be able to use enterotypes to find alternatives to antibiotics, which are becoming increasingly ineffective. Instead of trying to wipe out disease-causing bacteria that have disrupted the ecological balance of the gut, they could try to provide reinforcements for the good bacteria. “You’d try to restore the type you had before,” he said.

Dr. Bork notes that more testing is necessary. Researchers will need to search for enterotypes in people from African, Chinese and other ethnic origins. He also notes that so far, all the subjects come from industrial nations, and thus eat similar foods. “This is a shortcoming,” he said. “We don’t have remote villages.”

The discovery of enterotypes follows on years of work mapping the diversity of microbes in the human body — the human microbiome, as it is known. The difficulty of the task has been staggering. Each person shelters about 100 trillion microbes.

(For comparison, the human body is made up of only around 10 trillion cells.) But scientists cannot rear a vast majority of these bacteria in their labs to identify them and learn their characteristics.

As genetics developed, scientists learned how to study the microbiome by analyzing its DNA. Scientists extracted DNA fragments from people’s skin, saliva and stool. They learned how to recognize and discard human DNA, so that they were left with genes from the microbiome. They searched through the remaining DNA for all the variants of a specific gene and compared them with known species. In some cases, the variants proved to be from familiar bacteria, like E. coli. In other cases, the gene belonged to a species new to science.

These studies offered glimpses of a diversity akin to a rain forest’s. Different regions of the body were home to different combinations of species. From one person to another, scientists found more tremendous variety. Many of the species that lived in one person’s mouth, for example, were missing from another’s.

Scientists wondered if deeper studies would reveal a unity to human microbiomes. Over the past few years, researchers have identified the genomes — the complete catalog of genes — of hundreds of microbe species that live in humans. Now they can compare any gene they find with these reference genomes.

They can identify the gene’s function, and identify which genus of bacteria the microbe belongs to. And by tallying all the genes they find, the scientists can estimate how abundant each type of bacteria is.

In the recent work, Dr. Bork and his team carried out an analysis of the gut microbes in 22 people from Denmark, France, Italy and Spain. Some of their subjects were healthy, while others were obese or suffered from intestinal disorders like Crohn’s disease. Dr. Bork and his colleagues searched for fragments of DNA corresponding to the genomes of 1,511 different species of bacteria. The researchers combined their results with previous studies of 13 Japanese individuals and 4 Americans.

The scientists then searched for patterns. “We didn’t have any hypothesis,” Dr. Bork said. “Anything that came out would be new.”

Still, Dr. Bork was startled by the result of the study: all the microbiomes fell neatly into three distinct groups.

And, as Dr. Bork and his colleagues reported on Wednesday in the journal Nature, each of the three enterotypes was composed of a different balance of species. People with type 1, for example, had high levels of bacteria called Bacteroides. In type 2, on the other hand, Bacteroides were relatively rare, while the genus Prevotella was unusually common.

“You can cut the data in lots of different ways, and you still get these three clusters,” Dr. Bork said.

Dr. Bork and his colleagues found confirmation of the three enterotypes when they turned to other microbiome surveys, and the groups continue to hold up now that they have expanded their own study to 400 people.

This article has been revised to reflect the following correction:

Correction: April 20, 2011

An earlier version of this article misstated the number of microbes relative to the number of cells in the human body. Each person shelters about 100 trillion microbes, not 10 trillion, and is made up of about 10 trillion cells, not one million.

La bacteria comecarne y el éxito del guerrero civilizado

Fig. 1 En todas las charlas científicas se utiliza el powerpoint. Son charlas de 50 minutos, en los que se pasan alrededor de 50 diapositivas. Al final de la charla se aplaude hay un turno de preguntas de entre 5 y 15 minutos. 

En el campo de la microbiología las dos primeras diapositivas siempre, y quiero decir SIEMPRE, son para demostrar al auditorio cuan mala malísima es la bacteria con la que está trabajando el que da la charla. Luego resulta que la charla versa sobre una enzima fosforilasa que controla la junta de la trócola y para nada se habla de la cura de la horrible enfermedad que provoca esa bacteria.
Es el caso de Streptococcus pyogenes, una bacteria que vive en nuestra piel y que puede causar problemas como faringitis que se pueden complicar en escarlatinas. Se le llama comecarne porque puede provocar la necrosis (muerte) de las células del tejido blando conocido como fascia, que es una capa de células que están debajo de la piel. Aunque este bacteria todavía es sensible a la penicilina cuando provoca esta fascitis necrotizante hay que eliminar el tejido dañado con cirugía. Causa entre 500 y 1000 casos al año en todo el mundo, del que el 20% son mortales. Sin embargo, ¿podemos llamarle bacteria comecarne cuando seguramente se pueda aislar Streptococcus pyogenes en la piel de cada uno de nosotros?. Está claro que lo que el investigador pretende es demostrar a la audiencia: “mirad que bacteria más mortal y cuan importante es el trabajo que yo hago”, es lo que en castizo se llama “arrimar el ascua a la sardina”.

“Arrimar el ascua a mi sardina” 

 En eso consiste gran parte del esfuerzo de los científicos. No llega con hacer tu trabajo. Imagínate. Trabajas 40 horas a la semana, concentrado, a buen ritmo. Publicas un artículo cada dos años. Hay personas de tu misma edad que en dos años publican 10 artículos. ¿Es que trabajan 400 horas? pues no. Publican más porque son más eficaces, dominan el arte de arrimar el ascua a su sardina. El trabajo no acaba en esas 40 horas. Hay que tener buena relación con los miembro de tu laboratorio y laboratorios afines, así se consiguen colaboraciones: yo trabajo un poquito en tu proyecto y tu en el mío, así yo iré en tu artículo y viceversa. Es importante trabajar en técnicas y proyectos que te permitan meterte en el trabajo de otros. Por ejemplo si yo consigo un mutante luego vendrán a pedírmelo y yo lo cederé con la promesa de ir en ese artículo. Llevarse bien con el jefe, conseguir entrar en el proyecto “sexy” o importante del laboratorio. Ir a los congresos, hablar con los capos científicos, empatizar con ellos porque serán los que al final corrijan tus artículos. Hay una amplia panoplia de movimientos que se pueden hacer para ser eficaz y hacer que tus 40 horas de trabajo cundan como 400.

El joven científico aprende desde el primer momento a “arrimar el ascua a su sardina”. Los hay más exitosos y ese éxito los va consolidando en su puesto de trabajo. Con cuarenta años tienen ya plaza propia y a partir de ahí el resto de su vida laboral es un suma y sigue. Es bastante alucinante asistir a los congresos y ver a los grandes capos de 55 y 60 años rodeados de dos o tres investigadores jóvenes que decididamente quieren ser como ellos. Ver como uno de estos capos viene a hablar con otro capo que está hablando contigo y se lo lleva del brazo para que vea su póster pasando ambos olímpicamente de ti. Te preguntas ¿pero a estas alturas, a esta gente le hace falta hacer este tipo de cosas?. La respuesta es que no saben hacer otras. Tienen 65 años y siguen haciendo aquello que saben hacer bien. Tienen 400 artículos y todavía les hace ilusión tener uno más. Es meritorio en cierto sentido.
¿Cuáles son las consecuencias de esta dinámica?: hay campos como la patogénesis microbiana en donde hay 40 laboratorios, es decir, 40 capos que publican prácticamente en todas las revistas buenas constantemente. Lo mismo ocurre con los congresos. El jefe de un laboratorio bien posicionado viaja cada 10 días a un congreso donde vuelve a exponer una y otra vez los mismos trabajos.
Fig. 2. La mejor obra de Pierre Clastres

¿Es buena para la ciencia la sobreproducción? 

Los indios Yanomami del Amazonas resolvieron este problema de la siguiente forma. Para evitar que ciertos guerreros acumularan poder los obligaban a superar en cada batalla sus gestas. Si, por ejemplo, habían matado a dos enemigos, en la siguiente batalla debían matar al menos tres. La propia tribu los rechazaba, o al menos no revalidaba su gloria si no era capaz de superarse. Esto es lo que cuenta el antropólogo francés Pierre Clástres en el capítulo “la desgracia del guerrero salvaje” de su libro “La sociedad contra el estado”. ¿Se imaginan? en vez de darles premios, reconocimientos y honores se les exigiría arriesgarse en donde nadie se había arriesgado antes. Enunciar hipótesis atrevidas con el alto riesgo consabido de fracaso. ¿Les serviría ese fracaso de algo?, ¿serviría a la ciencia como empresa?.
Fig. 3. Los yanomami son indígenas del norte de Brasil y sur de Venezuela