June Almeida, una científica escocesa que desarrolló parte de su carrera
en Canadá, descubrió un tipo nuevo de virus en los años 60,
el coronavirus. El apellido "Almeida" viene de su marido, un venezolano.
En los 80, Almeida también consiguió una imagen del virus del SIDA. En
los últimos años fue profesora de yoga y, como muchas mujeres de su
generación, no recibió el reconocimiento de otros colegas hombres
Para saber más
lunes, 4 de mayo de 2020
viernes, 1 de mayo de 2020
Ciclo de multiplicación celular del SARS-CoV2
Fuente: Vega Asensio e Ignacio López-Goñi.
Disponible en inglés, castellano, italiano y euskera en Wikimedia Commons.
Disponible en inglés, castellano, italiano y euskera en Wikimedia Commons.
Se han observado unas secuencias de 12 nt en el ARN del virus que hacen que haya 4 aminoácidos diana para una proteasa, la furina.
¿Cómo detectamos ARNm?
Para la detección del virus del coronavirus primero hay que convertir su ARN en ADN mediante la enzima transcriptasa inversa. Una vez tenemos el ADN se amplifica por PCR
La secuencia que codifica para la secuencia diana de la proteasa furina en el ARNm es ccu cgg cgg gca. Podemos entrar en la página del NCBI en donde se encuentran las secuencias de ADN del coronavirus. Si buscamos por CCTCGGCGGGCA encontraremos la secuencia en los 29000 nt de la secuencia que codifican para prolina-arginina-arginina-alanina (Hf, +, +, Hf)
¿Cómo detectamos ARNm?
Para la detección del virus del coronavirus primero hay que convertir su ARN en ADN mediante la enzima transcriptasa inversa. Una vez tenemos el ADN se amplifica por PCR
RT-qPCR for diagnosing COVID-19 (former 2019-nCoV). Fuente University College London
Existen métodos alternativos a la PCR como es la técnica LAMP que no necesita un termociclador
Loop Mediated Isothermal Amplification (LAMP) Tutorial. Fuente
sábado, 25 de abril de 2020
Médicos antivacunas son excelentes biólogos
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| Fuente |
La exposición a una vacuna contra un virus determinado, por ejemplo
virus X, aumenta un tipo de linfocito B de 1 a 1000000 de linfocitos
memoria con capacidad para reconocer a este virus X. Sin vacuna no
existen linfocitos memoria contra este virus.
Dos
amigos, Juan y Pedro. Juan es hijo de unos hippies antivacunas, Pedro
ha sido vacunado. Ambos suben al Ecovía y se contagian con el virus.
Se necesitan 100 millones de linfocitos para tener una respuesta
eficaz para eliminar el virus.
Una vez
que te infecta el virus X te mata al cabo de 48 horas. Los linfocitos
B se dividen cada 2 horas. ¿Se salvarán los dos amigos? ¿Solo el
vacunado?
Solución:
en 48 hr los linfocitos se dividen 24 veces. 224 = 16
millones de linfocitos si partimos de 1 linfocito. No son suficientes
para eliminar el virus (hemos dicho que se necesitan 100 millones
para eliminarlo). A las 48 horas hay tantos virus que causan el
colapso de Juan y de esa manera los genes hippies de sus padres no
pasan a la siguiente generación. Si partimos de 1000000 de
linfocitos B memoria entonces en menos de 14 horas tenemos ya 128
millones de linfocitos suficientes para eliminar el virus antes de
que cause un daño letal. ¡Bien por los padres de Pedro!
martes, 21 de abril de 2020
Lecciones sobre la peste bubónica ¿Qué podemos aprender?
Medidas disciplinarias adoptadas en la Europa del siglo XVII para
combatir la epidemia de la peste
En su curso Los anormales, Michel Foucault habló de «la ciudad apestada», contrastando el modelo de expulsión de individuos que se utilizaba, por ejemplo, para controlar la lepra, con el de reclusión de poblaciones, que servía en el caso de la peste. «Creo —dice Foucault— que la sustitución, como modelo de control, de la exclusión del leproso por la inclusión del apestado es uno de los grandes fenómenos que se produjeron en el siglo XVIII.» Foucault explica entonces cómo operaba el modelo re-inclusión o reclusión de los apestados:
Foucault subraya en su explicación la manera como el control de la enfermedad se hacía mediante un control territorial, marcando y demarcando cada espacio, desde casas particulares hasta barrios y regiones enteras. Cómo todo y todos eran sometidos a incesante escrutinio, observados, revisados. «Al comienzo de la cuarentena, todos los ciudadanos que se encontraban en la ciudad tenían que dar su nombre. Sus nombres se escribían en una serie de registros. […] Y los inspectores tenían que pasar todos los días delante de cada casa, detenerse y llamar.» La gran diferencia, según Foucault, es que «en tanto la lepra exige distancia, la peste, por sumarte, implica una especie de aproximación cada vez más fina del poder en relación con los individuos, una observación cada vez más constante, cada vez más insistente.» Contrario a la lepra, la peste implica «una descomposición de la individualidad» y «el momento en que se cancela cualquier regularidad de la ciudad.»
Yersin, descubre la bacteria de la peste y su vacuna, hacer fácil lo que parecía imposible
Alexander Yersin (Lavaux, cantón de Vaud, Suiza; 22 de septiembre de 1863-Nha Trang, Vietnam; 1 de marzo de 1943). En 1894 Yersin fue enviado a Hong Kong por el gobierno francés y el Instituto Pasteur para investigar un brote de peste. En esa ciudad se encontró que el famoso bacteriólogo japones Kitasato. El barón Kitasato tenía un laboratorio bien equipado y al enterarse de que un científico del Instituto Pasteur había llegado a la ciudad con la misma intención que él hizo que le comunicase a la policía local que no le entregasen al joven Yersin ningún cadáver muerto por la peste. Yersin vagaba por la ciudad hasta que se encontró con un italiano dueño de un restaurante. Éste se ofreció a llevarle un cadaver ¡A su restaurante!.
Pinchó las bubas y extrajo la bacteria de la peste que hoy lleva su nombre Yersinia pestis. Aquí tuvo un golpe de suerte. Al no tener un laboratorio de bacteriología, Yersin cultivó la bacteria a temperatura ambiente. Lo que había retrasado a Kitasato en la caracterización de la bacteria fue su empeño en crecer la bacteria a la temperatura corporal humana, 37ºC, cuando la mejor temperatura para crecer esta bacteria son 28ºC.
Un vez que se descubre la bacteria conseguir una vacuna ya no fue tan difícil y Waldemar Haffkine la desarrolló en el Instituto Pasteur. La vacunación y los antibióticos la han controlado. Ya no existen pandemias de peste negra aunque no ha sido erradicada ya que es una bacteria que se encuentra en las pulgas de animales de sangre caliente que actúan como reservorios en África, Asia y Sudamérica.
Sorprende lo fácil que fue aislar y lograr la erradicación de una de las plagas históricas de la humanidad. No estamos hablando del trabajo de cientos de equipos de investigación. Quizás solo ¿unas decenas? de personas fueron capaces, con la ayuda del método científico, de hacer desaparecer una pesadilla de la faz de la tierra. Desde luego muchas menos personas que todo aquel operativo de la "ciudad apestada" de la que hablaba Foucault en el siglo XVIII
De la ciudad apestada a la sociedad disciplinaria digital
El filósofo Byung-Chul Han nos advierte de como el capitalismo puede rebustecerse en esta crisis provocada por el coronavirus. La nueva industria del "big data" hace negocio de nuestros datos y amenaza a la sociedad liberal occidental que se compone de individuos con libertad de acción que no autorizan la injerencia estatal. Al sistema capitalista le vienen bien las crisis: las crisis generan crecimiento y eso espolea la competencia y todo tiene sentido en el sistema cuando unos quedan fuera y los bienes entran a formar parte del mismo a través del precio. Decir, como ha dicho el filósofo Zizek, que el coronavirus será el fin de la era neoliberal es bastante arriesgado.
Desde la izquierda se irá afianzando la idea de que el crédito social es algo bueno y deseable. Tener un control y premio de aquellos que sean buenos ciudadanos es algo que no tardará en aparecer apetecible. Un sistema que aparta a los maltratadores, a los defraudadores, a los incívicos, a los poco solidarios...
Desde la derecha, un sistema de control que pueda distinguir a los de casa de los de fuera, que permita perseguir al que disiente de los mecanismos básicos de poder: oprimir al de abajo y adular al de arriba, creo que también les puede hacer gracia.
Cuando se lee sobre los pioneros de la bacteriología sorprende la cantidad de investigadores que sufrieron de incomprensión, como Ignacio Semmelweis, o que debieron de abandonar sus países de origen por problemas de persecuciones políticas o religiosas, como el caso de Waldemar Haffkine. Afortunadamente en Europa, en un mismo periodo histórico han coexistido países cerrados y totalitarios y países más liberales. Cuando había persecuciones e intolerancia los intelectuales, artistas y científicos se movían a estas islas de libertad. Joseph Needham en su libro "Science and Civilization in China" sostiene la tesis que el poder central fue una de las causas del estancamiento tecnológico en China. Ya he escrito de como una decisión de un Emperador Chino en 1420 fue responsable de que el país perdiese su tecnología marítima mucho más evolucionada que la de los europeos en esa época.
Por tanto, creo que la sociedad disciplinaria digital es inevitable porque no veo que en caso de una pandemia haya personas que puedan rechazarla activamente por el peligro que suponen para las libertades individuales. El peligro ahora es que este tipo de sociedad disciplinaria digital sea global y que condicione el pensamiento y la sociedad, que modele a los individuos y que la autocensura esté tan interiorizada que perdamos la capacidad crítica y la imaginación. Lo que aprendemos de la peste es que necesitamos abordarla de maneras diferentes y aprender de los casos de éxito. No debe de ser una excusa para convertirnos en una sociedad de esclavos acríticos. La inanición intelectual solo servirá para afianzar el poder y evitar las soluciones creativas.
En su curso Los anormales, Michel Foucault habló de «la ciudad apestada», contrastando el modelo de expulsión de individuos que se utilizaba, por ejemplo, para controlar la lepra, con el de reclusión de poblaciones, que servía en el caso de la peste. «Creo —dice Foucault— que la sustitución, como modelo de control, de la exclusión del leproso por la inclusión del apestado es uno de los grandes fenómenos que se produjeron en el siglo XVIII.» Foucault explica entonces cómo operaba el modelo re-inclusión o reclusión de los apestados:
Foucault subraya en su explicación la manera como el control de la enfermedad se hacía mediante un control territorial, marcando y demarcando cada espacio, desde casas particulares hasta barrios y regiones enteras. Cómo todo y todos eran sometidos a incesante escrutinio, observados, revisados. «Al comienzo de la cuarentena, todos los ciudadanos que se encontraban en la ciudad tenían que dar su nombre. Sus nombres se escribían en una serie de registros. […] Y los inspectores tenían que pasar todos los días delante de cada casa, detenerse y llamar.» La gran diferencia, según Foucault, es que «en tanto la lepra exige distancia, la peste, por sumarte, implica una especie de aproximación cada vez más fina del poder en relación con los individuos, una observación cada vez más constante, cada vez más insistente.» Contrario a la lepra, la peste implica «una descomposición de la individualidad» y «el momento en que se cancela cualquier regularidad de la ciudad.»
Yersin, descubre la bacteria de la peste y su vacuna, hacer fácil lo que parecía imposible
Alexander Yersin (Lavaux, cantón de Vaud, Suiza; 22 de septiembre de 1863-Nha Trang, Vietnam; 1 de marzo de 1943). En 1894 Yersin fue enviado a Hong Kong por el gobierno francés y el Instituto Pasteur para investigar un brote de peste. En esa ciudad se encontró que el famoso bacteriólogo japones Kitasato. El barón Kitasato tenía un laboratorio bien equipado y al enterarse de que un científico del Instituto Pasteur había llegado a la ciudad con la misma intención que él hizo que le comunicase a la policía local que no le entregasen al joven Yersin ningún cadáver muerto por la peste. Yersin vagaba por la ciudad hasta que se encontró con un italiano dueño de un restaurante. Éste se ofreció a llevarle un cadaver ¡A su restaurante!.
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| Estas anécdotas sobre la vida de Yersin vienen recojidas en la biografía escrita por Patrick Deville que recomiendo |
Pinchó las bubas y extrajo la bacteria de la peste que hoy lleva su nombre Yersinia pestis. Aquí tuvo un golpe de suerte. Al no tener un laboratorio de bacteriología, Yersin cultivó la bacteria a temperatura ambiente. Lo que había retrasado a Kitasato en la caracterización de la bacteria fue su empeño en crecer la bacteria a la temperatura corporal humana, 37ºC, cuando la mejor temperatura para crecer esta bacteria son 28ºC.
Un vez que se descubre la bacteria conseguir una vacuna ya no fue tan difícil y Waldemar Haffkine la desarrolló en el Instituto Pasteur. La vacunación y los antibióticos la han controlado. Ya no existen pandemias de peste negra aunque no ha sido erradicada ya que es una bacteria que se encuentra en las pulgas de animales de sangre caliente que actúan como reservorios en África, Asia y Sudamérica.
Sorprende lo fácil que fue aislar y lograr la erradicación de una de las plagas históricas de la humanidad. No estamos hablando del trabajo de cientos de equipos de investigación. Quizás solo ¿unas decenas? de personas fueron capaces, con la ayuda del método científico, de hacer desaparecer una pesadilla de la faz de la tierra. Desde luego muchas menos personas que todo aquel operativo de la "ciudad apestada" de la que hablaba Foucault en el siglo XVIII
De la ciudad apestada a la sociedad disciplinaria digital
El filósofo Byung-Chul Han nos advierte de como el capitalismo puede rebustecerse en esta crisis provocada por el coronavirus. La nueva industria del "big data" hace negocio de nuestros datos y amenaza a la sociedad liberal occidental que se compone de individuos con libertad de acción que no autorizan la injerencia estatal. Al sistema capitalista le vienen bien las crisis: las crisis generan crecimiento y eso espolea la competencia y todo tiene sentido en el sistema cuando unos quedan fuera y los bienes entran a formar parte del mismo a través del precio. Decir, como ha dicho el filósofo Zizek, que el coronavirus será el fin de la era neoliberal es bastante arriesgado.
Desde la izquierda se irá afianzando la idea de que el crédito social es algo bueno y deseable. Tener un control y premio de aquellos que sean buenos ciudadanos es algo que no tardará en aparecer apetecible. Un sistema que aparta a los maltratadores, a los defraudadores, a los incívicos, a los poco solidarios...
Desde la derecha, un sistema de control que pueda distinguir a los de casa de los de fuera, que permita perseguir al que disiente de los mecanismos básicos de poder: oprimir al de abajo y adular al de arriba, creo que también les puede hacer gracia.
Cuando se lee sobre los pioneros de la bacteriología sorprende la cantidad de investigadores que sufrieron de incomprensión, como Ignacio Semmelweis, o que debieron de abandonar sus países de origen por problemas de persecuciones políticas o religiosas, como el caso de Waldemar Haffkine. Afortunadamente en Europa, en un mismo periodo histórico han coexistido países cerrados y totalitarios y países más liberales. Cuando había persecuciones e intolerancia los intelectuales, artistas y científicos se movían a estas islas de libertad. Joseph Needham en su libro "Science and Civilization in China" sostiene la tesis que el poder central fue una de las causas del estancamiento tecnológico en China. Ya he escrito de como una decisión de un Emperador Chino en 1420 fue responsable de que el país perdiese su tecnología marítima mucho más evolucionada que la de los europeos en esa época.
Por tanto, creo que la sociedad disciplinaria digital es inevitable porque no veo que en caso de una pandemia haya personas que puedan rechazarla activamente por el peligro que suponen para las libertades individuales. El peligro ahora es que este tipo de sociedad disciplinaria digital sea global y que condicione el pensamiento y la sociedad, que modele a los individuos y que la autocensura esté tan interiorizada que perdamos la capacidad crítica y la imaginación. Lo que aprendemos de la peste es que necesitamos abordarla de maneras diferentes y aprender de los casos de éxito. No debe de ser una excusa para convertirnos en una sociedad de esclavos acríticos. La inanición intelectual solo servirá para afianzar el poder y evitar las soluciones creativas.
lunes, 20 de abril de 2020
Antimicrobianos de la antiguedad
Las civilizaciones más antiguas como los egipcios o los fenicios ya
construían las cisternas de almacenamiento de agua con plata para
reducir las enfermedades causadas por el consumo de aguas contaminadas o
para mantenerla en buenas condiciones durante sus largas travesías en
barco. Los emperadores chinos utilizaban cubiertos de plata, igual que
más tarde lo hicieron las familias acomodadas europeas, como medida
preventiva de las plagas. En el año 1000 el Vaticano decretó el uso de
cálices de plata para la comunión con el propósito de reducir las
frecuentes «indisposiciones» entre sus sacerdotes y feligreses.
Las referencias a la plata como protectora contra las infecciones son continuas a lo largo de la historia, aunque no fue hasta 1893 cuando Karl Wilhelm von Nageli, botánico suizo, hizo pública la primera investigación demostrando las características antimicrobianas de la plata. Es el caso de la introducción de monedas de plata en los tanques de agua o leche para evitar su deterioro, así como su temprana utilización en la medicina: limaduras de plata para curar heridas, ungüentos antibióticos y para quemaduras, gotitas en los ojos de los recién nacidos, amalgama dental. Durante el siglo XIX se desarrollaron tratamientos con sales de plata por sus propiedades antimicrobianas e incluso a finales de siglo se comenzó a utilizar el hilo de plata por los cirujanos para prevenir las posibles infecciones posoperatorias. En el siglo XX la NASA utilizó iones de plata para proteger el agua durante los viajes espaciales.
Otro ejemplo en este mismo siglo lo tenemos en la colonización del Far West por el hombre blanco. El desconocimiento de la orografía y de lugares donde abastecerse de agua daban especial importancia al traslado de grandes cantidades de esta y, sobre todo, a su conservación. Y el método de conservación no era otro que echar una moneda de plata al agua.
Pues en el siglo V a. C., como decía al principio, no sabrían explicar cómo ni por qué, pero según nos cuenta Heródoto, Ciro II de Persia siempre llevaba consigo grandes vasijas de plata para transportar el agua en sus múltiples expediciones de conquista.
La plata funciona como antibacteriano cuando está húmeda
Los antimicrobianos son sustancias naturales o sintéticas, orgánicas o inorgánicas, que inhiben el crecimiento de los microorganismos (bacterias y hongos y levaduras, virus, protozoos). Su eficacia depende de parámetros como su concentración, tipo de microorganismo y de sustrato además de temperatura, pH, humedad y niveles de oxígeno. Para ser eficaces, los iones de plata deben interaccionar con el microorganismo y penetrar en él. La plata se introduce en el interior de la célula a través de unos transportadores de metales presentes en su membrana compitiendo con ellos por los lugares de captación.
Los iones de plata actúan interfiriendo en la permeabilidad gaseosa de la membrana (respiración celular) y una vez en el interior de la célula, alteran su sistema enzimático, inhibiendo su metabolismo y producción de energía y modificando su material genético. El resultado es que el microorganismo pierde rápidamente toda capacidad de crecer y reproducirse. De esta manera se evita el desarrollo de microorganismos patógenos como Salmonella, Legionella, Escherichia coli y Staphylococcus aureus entre otros.
Una de las virtudes de la plata es que constituye un antimicrobiano de amplio espectro. La plata iónica destruye las bacterias, hongos, virus y protozoos, aunque es menos activa frente a microorganismos más resistentes, como las esporas. Además, los estudios revelan que es muy poco probable que los microorganismos desarrollen algún tipo de resistencia al tratamiento. Son ecológicos, permanentes y no contaminantes. Los iones de plata quedan atrapados en un sustrato matriz o film protector desde donde actúan. A diferencia de otros productos desinfectantes químicos, su actividad es continua y duradera, no eliminándose a través de la limpieza del producto tratado. Además, su efecto es limpio e inocuo para otros seres vivos. No tienen efectos tóxicos en las células humanas 'in vivo'
El cobre, efectivo como la plata pero más barato
Los antiguos egipcios usaban cobre para esterilizar el agua potable, curar dolores de cabeza y ayudar con las afecciones de la piel, y los soldados utilizaban las limaduras de sus espadas de bronce (aleación de bronce yo estaño) para evitar las infecciones de las heridas. Hipócrates, uno de los primeros referentes de la medicina, recomendaba el cobre como tratamiento para diversas enfermedades.
De manera similar, en la India y el Lejano Oriente, el cobre se usaba para tratar afecciones de la piel y enfermedades pulmonares. También conocían sus propiedades en la antigua civilización azteca, donde trataban el dolor de garganta y las infecciones respiratorias con una especie de infusiones de cobre. En Roma, los médicos recomendaron el uso de cobre para limpiar el cuerpo de toxinas, curar úlceras bucales e incluso enfermedades venéreas. Durante la epidemia de cólera del siglo XIX en París, los médicos se quedaron perplejos ante la «aparente» inmunidad de los trabajadores del cobre.
También el mundo del vino ha sabido sacar provecho a esta panacea antimicrobiana, ya que se utiliza el sulfato de cobre para prevenir la aparición de hongos, una de las grandes amenazas que puede arruinar la cosecha. En 1882, Pierre Marie Alexis Millardet, un profesor de Botánica en Burdeos, observó en una viña afectada por mildiu que la mayoría de las viñas habían perdido sus hojas, excepto las filas más cercanas a la carretera que se habían impregnado con una pasta de sulfato de cobre y agua. Millardet comenzó a hacer mezclas con sulfato de cobre, cal y agua, y en 1885 elaboró el bouillie bordelaise o “caldo bordelés”, uno de los primeros fungicidas de la historia. Y una prueba más que, con la información que tenemos en estos momentos todos sabemos, es que la superficie en la que menos tiempo sobrevive el bicho es sobre nuestro querido cobre.
El cobre comenzó a ser frecuente desde la Revolución industrial como materia prima de objetos, accesorios o instalaciones, y aunque hoy en día sostiene nuestra civilización (la electricidad, el abastecimiento de agua, los transportes y las telecomunicaciones dependen de este metal conductor), a lo largo del siglo XX su uso se fue sustituyendo por otros materiales más elegantes y, sobre todo, más baratos, como el plástico, el vidrio templado, el aluminio o el acero inoxidable.
Estudios recientes puestos a prueba en entornos sanitarios han demostrado que, con la mismo limpieza y hábitos de siempre, con superficies y materiales de cobre (o aleaciones) se produce una reducción de hasta el 90% de las bacterias en las superficies, y este mismo trabajo llevado a las unidades de cuidados intensivos mostró una reducción del 58% de las infecciones en los pacientes. Así que, se puede concluir que el cobre, que además con el paso del tiempo no disminuyen sus propiedades, no solo puede curar varias enfermedades, sino que también ayuda a prevenirlas.
Referencias:
Las referencias a la plata como protectora contra las infecciones son continuas a lo largo de la historia, aunque no fue hasta 1893 cuando Karl Wilhelm von Nageli, botánico suizo, hizo pública la primera investigación demostrando las características antimicrobianas de la plata. Es el caso de la introducción de monedas de plata en los tanques de agua o leche para evitar su deterioro, así como su temprana utilización en la medicina: limaduras de plata para curar heridas, ungüentos antibióticos y para quemaduras, gotitas en los ojos de los recién nacidos, amalgama dental. Durante el siglo XIX se desarrollaron tratamientos con sales de plata por sus propiedades antimicrobianas e incluso a finales de siglo se comenzó a utilizar el hilo de plata por los cirujanos para prevenir las posibles infecciones posoperatorias. En el siglo XX la NASA utilizó iones de plata para proteger el agua durante los viajes espaciales.
Otro ejemplo en este mismo siglo lo tenemos en la colonización del Far West por el hombre blanco. El desconocimiento de la orografía y de lugares donde abastecerse de agua daban especial importancia al traslado de grandes cantidades de esta y, sobre todo, a su conservación. Y el método de conservación no era otro que echar una moneda de plata al agua.
Pues en el siglo V a. C., como decía al principio, no sabrían explicar cómo ni por qué, pero según nos cuenta Heródoto, Ciro II de Persia siempre llevaba consigo grandes vasijas de plata para transportar el agua en sus múltiples expediciones de conquista.
La plata funciona como antibacteriano cuando está húmeda
Los antimicrobianos son sustancias naturales o sintéticas, orgánicas o inorgánicas, que inhiben el crecimiento de los microorganismos (bacterias y hongos y levaduras, virus, protozoos). Su eficacia depende de parámetros como su concentración, tipo de microorganismo y de sustrato además de temperatura, pH, humedad y niveles de oxígeno. Para ser eficaces, los iones de plata deben interaccionar con el microorganismo y penetrar en él. La plata se introduce en el interior de la célula a través de unos transportadores de metales presentes en su membrana compitiendo con ellos por los lugares de captación.
Los iones de plata actúan interfiriendo en la permeabilidad gaseosa de la membrana (respiración celular) y una vez en el interior de la célula, alteran su sistema enzimático, inhibiendo su metabolismo y producción de energía y modificando su material genético. El resultado es que el microorganismo pierde rápidamente toda capacidad de crecer y reproducirse. De esta manera se evita el desarrollo de microorganismos patógenos como Salmonella, Legionella, Escherichia coli y Staphylococcus aureus entre otros.
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| Bacterias de Escherichia coli previas a un tratamiento con una solución de iones de plata a 0,2 ppm (a) y su posterior desarrollo (b, c, d)./Foto: /Woo Kyung Jung et al. |
Una de las virtudes de la plata es que constituye un antimicrobiano de amplio espectro. La plata iónica destruye las bacterias, hongos, virus y protozoos, aunque es menos activa frente a microorganismos más resistentes, como las esporas. Además, los estudios revelan que es muy poco probable que los microorganismos desarrollen algún tipo de resistencia al tratamiento. Son ecológicos, permanentes y no contaminantes. Los iones de plata quedan atrapados en un sustrato matriz o film protector desde donde actúan. A diferencia de otros productos desinfectantes químicos, su actividad es continua y duradera, no eliminándose a través de la limpieza del producto tratado. Además, su efecto es limpio e inocuo para otros seres vivos. No tienen efectos tóxicos en las células humanas 'in vivo'
El cobre, efectivo como la plata pero más barato
Los antiguos egipcios usaban cobre para esterilizar el agua potable, curar dolores de cabeza y ayudar con las afecciones de la piel, y los soldados utilizaban las limaduras de sus espadas de bronce (aleación de bronce yo estaño) para evitar las infecciones de las heridas. Hipócrates, uno de los primeros referentes de la medicina, recomendaba el cobre como tratamiento para diversas enfermedades.
De manera similar, en la India y el Lejano Oriente, el cobre se usaba para tratar afecciones de la piel y enfermedades pulmonares. También conocían sus propiedades en la antigua civilización azteca, donde trataban el dolor de garganta y las infecciones respiratorias con una especie de infusiones de cobre. En Roma, los médicos recomendaron el uso de cobre para limpiar el cuerpo de toxinas, curar úlceras bucales e incluso enfermedades venéreas. Durante la epidemia de cólera del siglo XIX en París, los médicos se quedaron perplejos ante la «aparente» inmunidad de los trabajadores del cobre.
También el mundo del vino ha sabido sacar provecho a esta panacea antimicrobiana, ya que se utiliza el sulfato de cobre para prevenir la aparición de hongos, una de las grandes amenazas que puede arruinar la cosecha. En 1882, Pierre Marie Alexis Millardet, un profesor de Botánica en Burdeos, observó en una viña afectada por mildiu que la mayoría de las viñas habían perdido sus hojas, excepto las filas más cercanas a la carretera que se habían impregnado con una pasta de sulfato de cobre y agua. Millardet comenzó a hacer mezclas con sulfato de cobre, cal y agua, y en 1885 elaboró el bouillie bordelaise o “caldo bordelés”, uno de los primeros fungicidas de la historia. Y una prueba más que, con la información que tenemos en estos momentos todos sabemos, es que la superficie en la que menos tiempo sobrevive el bicho es sobre nuestro querido cobre.
El cobre comenzó a ser frecuente desde la Revolución industrial como materia prima de objetos, accesorios o instalaciones, y aunque hoy en día sostiene nuestra civilización (la electricidad, el abastecimiento de agua, los transportes y las telecomunicaciones dependen de este metal conductor), a lo largo del siglo XX su uso se fue sustituyendo por otros materiales más elegantes y, sobre todo, más baratos, como el plástico, el vidrio templado, el aluminio o el acero inoxidable.
Estudios recientes puestos a prueba en entornos sanitarios han demostrado que, con la mismo limpieza y hábitos de siempre, con superficies y materiales de cobre (o aleaciones) se produce una reducción de hasta el 90% de las bacterias en las superficies, y este mismo trabajo llevado a las unidades de cuidados intensivos mostró una reducción del 58% de las infecciones en los pacientes. Así que, se puede concluir que el cobre, que además con el paso del tiempo no disminuyen sus propiedades, no solo puede curar varias enfermedades, sino que también ayuda a prevenirlas.
Referencias:
- Amani D. Politano et al. “Use of Silver in the Prevention and Treatment of Infections: Silver Review”, Surgical Infections, volumen 14, número 1.
- Woo Kyung Jung et al. “Antibacterial Activity and Mechanism of Action of the Silver Ion in Staphylococcus aureus and Escherichia coli”, Applied Environmental Microbiology, volumen 74 (7), pp. 2171–2178 (2008).
sábado, 4 de abril de 2020
Los fragmentos de Okazaki son unidos por la ligasa
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| La doctora Okazaki y su marido (que murió joven porque era originario de Hiroshima y fue radiado con la bomba atómica) descubrieron los fragmentos que llevan su nombre. Fuente |
Cada fragmento de Okazaki comienza con un primer y se detiene antes del siguiente fragmento. La ADN polimerasa I elimina el primer y lo reemplaza con ADN. La ADN ligasa hace el enlace que conecta el extremo 3’ del fragmento de Okazaki con el extremo 5’ que inicia el siguiente fragmento.
procedente del bacteriófago T4. Es la que usamos para pegar fragmentos de ADN.
Cuando se rompe el enlace fosfodiester de una cadena de ADN se repara este enlace mediante la ligasa
Replicación del ADN (español). Fuente del video
lunes, 23 de marzo de 2020
Reflexiones sobre el coronavirus
Antes de nada decir que solo soy un simple biólogo con algún conocimiento de bacteriología. No soy virólogo, ni infectólogo ni epidemiólogo, es decir, no tengo un criterio de autoridad para hablar de este tema. Traigo al blog algunas reflexiones sobre el coronavirus, que como persona interesada en el tema me parecen interesantes.
Vaya vaya es China el país que mejor ha resistido
Cuando estaba en el departamento de patogénesis microbiana de la Universidad de Míchigan había algunas charlas en las que venían militares vestidos de camuflaje. Había un laboratorio que trabajaba investigando Bacillus anthracis. Ante la perspectiva de una pandemia mundial, en 2001-2006 la opinión mayoritaria de los expertos era que quien más iban a sufrir eran los habitantes del sudeste asiático por la pobre infraestructura médica y el hacinamiento de sus ciudades. La pandemia de coronavirus, en 2020 nos ha enseñado que son los países asiáticos: China, Corea del Sur, Taiwan, Japón los que mejor han reaccionado a esta crisis. Por lo tanto, si había alguien pensando en occidente que una de las maneras de evitar que China se convirtiese en la potencia líder mundial a través de una pandemia que los debilitase pues va a ser que no.
Cibervigilancia, una solución eficaz para combatir la pandemia
El filósofo coreano Byung-Chul Han ha publicado en El País un artículo en el que alaba las ventajas de la cibervigilancia para contener la pandemia. Sin embargo, no menciona que fuera de este momento concreto, en el cual tener a toda la población bajo control puede ser una buena idea, hay que pensar en el día después. Si se implementa una sociedad en la que el estado lo controla todo, y hasta puede decidir qué y qué no tiene una puntuación, este tipo de prácticas conducirá a la pérdida de la responsabilidad individual. Es retroceder de una condición de ciudadano a la de súbdito. Un ciudadano se responsabiliza de sus acciones, un súbdito no, un súbdito solo tiene que preocuparse de no dejar evidencias, de que no lo cojan en un renuncio.
Además, cuando se concentra todo el poder en unas pocas manos, puede haber decisiones erróneas por parte de ese poder, sin nadie enfrente que sea capaz de denunciar la estupidez. Es la fábula del emperador desnudo. Precisamente en China saben de esto. En 1420, en China, el almirante Zheng Ho, dirige expediciones gigantescas de China a África. El emperador de aquel momento decide que esas expediciones son costosísimas y por decreto decide que desde ese momento los chinos no navegan bajo pena de muerte. Cuando los jesuitas llegan a China, los chinos se habían olvidado del arte de la navegación. Joseph Needham en su libro "Science and Civilization in China" sostiene la tesis que el poder central fue una de las causas del estancamiento tecnológico en China.
¿Es una buena idea la Academia de Ciencia Militar?
Hoy ha aparecido esta noticia enprensa: China dice haber logrado una vacuna. Lo cual es una gran noticia. El trabajo ha estado liderado por la doctora Chen Wei, reconocida por su estudios sobre los virus del SARS y del Ébola. Esta doctora ha dicho en la cadena china CCTV, citada por el Daily Mail “Si China es el primer país en inventar un arma así y logramos nuestras patentes, eso demostrará el progreso de nuestra ciencia y la imagen de un país gigante”. Los trabajos han sido realizados en la Academia de Ciencia Militar de China.
Vaya vaya es China el país que mejor ha resistido
Cuando estaba en el departamento de patogénesis microbiana de la Universidad de Míchigan había algunas charlas en las que venían militares vestidos de camuflaje. Había un laboratorio que trabajaba investigando Bacillus anthracis. Ante la perspectiva de una pandemia mundial, en 2001-2006 la opinión mayoritaria de los expertos era que quien más iban a sufrir eran los habitantes del sudeste asiático por la pobre infraestructura médica y el hacinamiento de sus ciudades. La pandemia de coronavirus, en 2020 nos ha enseñado que son los países asiáticos: China, Corea del Sur, Taiwan, Japón los que mejor han reaccionado a esta crisis. Por lo tanto, si había alguien pensando en occidente que una de las maneras de evitar que China se convirtiese en la potencia líder mundial a través de una pandemia que los debilitase pues va a ser que no.
Cibervigilancia, una solución eficaz para combatir la pandemia
El filósofo coreano Byung-Chul Han ha publicado en El País un artículo en el que alaba las ventajas de la cibervigilancia para contener la pandemia. Sin embargo, no menciona que fuera de este momento concreto, en el cual tener a toda la población bajo control puede ser una buena idea, hay que pensar en el día después. Si se implementa una sociedad en la que el estado lo controla todo, y hasta puede decidir qué y qué no tiene una puntuación, este tipo de prácticas conducirá a la pérdida de la responsabilidad individual. Es retroceder de una condición de ciudadano a la de súbdito. Un ciudadano se responsabiliza de sus acciones, un súbdito no, un súbdito solo tiene que preocuparse de no dejar evidencias, de que no lo cojan en un renuncio.
¿Es una buena idea la Academia de Ciencia Militar?
Hoy ha aparecido esta noticia enprensa: China dice haber logrado una vacuna. Lo cual es una gran noticia. El trabajo ha estado liderado por la doctora Chen Wei, reconocida por su estudios sobre los virus del SARS y del Ébola. Esta doctora ha dicho en la cadena china CCTV, citada por el Daily Mail “Si China es el primer país en inventar un arma así y logramos nuestras patentes, eso demostrará el progreso de nuestra ciencia y la imagen de un país gigante”. Los trabajos han sido realizados en la Academia de Ciencia Militar de China.
La noticia aparecida en infobae parece que es la traducción del inglés que a su vez ha sido traducida del chino, digo esto, porque considerar a una vacuna como un "arma" es algo bastante inquietante. Pero, en cierta medida, si lo es. Un arma biológica tiene dos características: la toxina y la antitoxina. Los primeros entes biológicos en entender esta estrategia han sido los virus. Ellos producen una toxina y una antitoxina siempre. La toxina mata a otros virus que quieran entrar en la célula, y la antitoxina protege al virus a la célula hospedadora. También, si la célula hospedadora se divide y por lo que sea el virus no está en alguna de las células hijas, la célula hija que no sea portadora de virus también morirá. Es una estrategia que tiene el virus para evitar que otros virus entren en su célula y para que la célula cuando se divida siempre lleve un virus consigo. Por lo tanto, si hablamos de guerra biológica podemos pensar en un agente biológico letal, y con la tecnología que teníamos en los años 80 del siglo pasado ya podíamos hacer algunos muy competentes en este sentido, ahora bien, si no tenemos el antídoto, la antitoxina, este tipo de estrategias serían como si con un arma disparásemos sin ton ni son y nos diésemos en un pie. Dicho esto, es lógico que una científica que trabaja para una "Academia de Ciencia Militar" piense en una vacuna como un arma.
La ciencia requiera de responsabilidad individual. Si creamos una academia de ciencias militar se supone que esa responsabilidad individual queda supeditada a la cadena de mando, a acatar órdenes. No parece una buena idea. La sociedad civil debe tomar control de la ciencia.
La ciencia requiera de responsabilidad individual. Si creamos una academia de ciencias militar se supone que esa responsabilidad individual queda supeditada a la cadena de mando, a acatar órdenes. No parece una buena idea. La sociedad civil debe tomar control de la ciencia.
¿Confinamiento o protección de grupo?
El epidemiólogo de la Universidad de Stanford, John P. A. Ioannidis, ha declarado que las decisiones políticas sobre confinar a la población para bajar el pico de infectados se basan en informaciones incompletas. En su opinión, el virus es menos letal de lo que se ha publicado. En el estudio de un crucero, el Princess Diamond, en el cual se infectaron 700 pasajeros y 7 muertes, es sobre ese universo turístico sobre el que Ioannidis basa parte de su hipótesis. “Proyectando la tasa de mortalidad de Diamond Princess en la estructura de edad de la población de Estados Unidos, la tasa de mortalidad entre las personas infectadas con COVID-19 sería del 0,125%. Pero dado que esta estimación se basa en datos extremadamente delgados (solo hubo siete muertes entre los 700 pasajeros y la tripulación infectados), la tasa de mortalidad real podría extenderse de cinco veces más baja (0,025%) a cinco veces más alta (0,625%). También es posible que algunos de los pasajeros infectados mueran más tarde y que los turistas puedan tener diferentes frecuencias de enfermedades crónicas". Es interesante leer su opinión publicada en Stat.
Confinar a la gente en casa se hizo para no tener un pico de infectados que saturasen los sistemas de salud. Ahora bien, ¿Qué ocurre con los homeless, las personas que viven al día y dependen de conseguir su sustento cada día? Igual en países ricos pueden conseguir garantizar una renta básica para todos sus ciudadanos. En América Latina no creo, tampoco países como la India. Es el momento del debate: ¿Qué son más importantes los muertos por coronavirus o los muertos de hambre?. Expertos epidemiólogos dicen que los datos con los que contamos son insuficientes para decidirnos por una estrategia u otra.
La cuarentena es una medida de protección frente a las epidemias con una larga tradición histórica. Quizás por eso los gobiernos se hayan sentido seguros en su aplicación. Pensar que es mejor que es mejor dejar que el virus nos contagie a todos (gráfico de la derecha) y tratar de aislar solo a los mayores de 70 años para que así aumente rápidamente la población con memoria inmunológica frente al virus es una estrategia que habrá que estudiar. La alternativa, a la que se han adherido la mayoría de países, es la de la cuarentena (gráfico de la izquierda) que evite un pico de infectados (en verde) que permita que no se saturen los sistemas de salud. El problema de esta estrategia es que la población protegida (en negro) va a aumentar paulatinamente y más despacio en el tiempo.
Como el coronavirus es un virus ARN tiene una tasa alta de mutación. Puede de esta manera haber un problema y es que al demorar en el tiempo la respuesta inmunitaria de la población, algunos estén inmunizados contra una versión temprana del virus y otros, los que se infectaron tardíamente, estén inmunizados contra la versión mutante de ese mismo virus. Un poco lo que pasa con la gripe común, que la vacuna que te protege este año es inservible para el año que viene porque el virus habrá cambiado y la vacuna no servirá.
La ganadería industrial está industrializando la aparición de patógenos
Rob Wallace en su libro "Big farms make big flu" nos advierte de los peligros de industrializar la producción ganadera. Su propuesta es interesante: estudiar la presión selectiva que ejercen sobre los patógenos la producción agrícola y ganadera. La producción industrial de carne ha evitado hambrunas en países como la India. En este país, una de las mayores empresas de producción de pollos, también produce antibióticos. No existe producción industrial sin agroquímicos o antibióticos en grandes cantidades. Es imposible tener grandes extensiones de trigo o granjas de miles de pollos sin antibióticos. Por lo tanto, nuevas técnicas nuevos problemas. ¿Queremos erradicar el hambre? ¿Queremos evitar la aparición de bacterias superresistentes a los antibióticos, virus letales? ¿Es posible lograr las dos cosas?
Sirvan estas reflexiones para animarnos a pensar qué tipo de sociedad queremos.
Para saber más:
http://www.nogracias.org/2020/03/17/habria-que-plantear-estrategias-mas-complejas-para-enfrentarse-al-covid-19-en-el-medio-y-largo-plazo/
DOI: https://doi.org/10.25561/77482
https://science.sciencemag.org/content/early/2020/03/13/science.abb3221
https://www.publico.es/ciencias/coronavirus-baja-ciencia-pedestal-habra-crisis-confianza.html
Confinar a la gente en casa se hizo para no tener un pico de infectados que saturasen los sistemas de salud. Ahora bien, ¿Qué ocurre con los homeless, las personas que viven al día y dependen de conseguir su sustento cada día? Igual en países ricos pueden conseguir garantizar una renta básica para todos sus ciudadanos. En América Latina no creo, tampoco países como la India. Es el momento del debate: ¿Qué son más importantes los muertos por coronavirus o los muertos de hambre?. Expertos epidemiólogos dicen que los datos con los que contamos son insuficientes para decidirnos por una estrategia u otra.
La cuarentena es una medida de protección frente a las epidemias con una larga tradición histórica. Quizás por eso los gobiernos se hayan sentido seguros en su aplicación. Pensar que es mejor que es mejor dejar que el virus nos contagie a todos (gráfico de la derecha) y tratar de aislar solo a los mayores de 70 años para que así aumente rápidamente la población con memoria inmunológica frente al virus es una estrategia que habrá que estudiar. La alternativa, a la que se han adherido la mayoría de países, es la de la cuarentena (gráfico de la izquierda) que evite un pico de infectados (en verde) que permita que no se saturen los sistemas de salud. El problema de esta estrategia es que la población protegida (en negro) va a aumentar paulatinamente y más despacio en el tiempo.
Como el coronavirus es un virus ARN tiene una tasa alta de mutación. Puede de esta manera haber un problema y es que al demorar en el tiempo la respuesta inmunitaria de la población, algunos estén inmunizados contra una versión temprana del virus y otros, los que se infectaron tardíamente, estén inmunizados contra la versión mutante de ese mismo virus. Un poco lo que pasa con la gripe común, que la vacuna que te protege este año es inservible para el año que viene porque el virus habrá cambiado y la vacuna no servirá.
La ganadería industrial está industrializando la aparición de patógenos
"Big Farms Make Big Flu" with biologist Rob Wallace
Rob Wallace en su libro "Big farms make big flu" nos advierte de los peligros de industrializar la producción ganadera. Su propuesta es interesante: estudiar la presión selectiva que ejercen sobre los patógenos la producción agrícola y ganadera. La producción industrial de carne ha evitado hambrunas en países como la India. En este país, una de las mayores empresas de producción de pollos, también produce antibióticos. No existe producción industrial sin agroquímicos o antibióticos en grandes cantidades. Es imposible tener grandes extensiones de trigo o granjas de miles de pollos sin antibióticos. Por lo tanto, nuevas técnicas nuevos problemas. ¿Queremos erradicar el hambre? ¿Queremos evitar la aparición de bacterias superresistentes a los antibióticos, virus letales? ¿Es posible lograr las dos cosas?
Sirvan estas reflexiones para animarnos a pensar qué tipo de sociedad queremos.
Para saber más:
http://www.nogracias.org/2020/03/17/habria-que-plantear-estrategias-mas-complejas-para-enfrentarse-al-covid-19-en-el-medio-y-largo-plazo/
DOI: https://doi.org/10.25561/77482
https://science.sciencemag.org/content/early/2020/03/13/science.abb3221
https://www.publico.es/ciencias/coronavirus-baja-ciencia-pedestal-habra-crisis-confianza.html
miércoles, 11 de marzo de 2020
Protocolos de aislamiento de fagos
Para empezar a trabajar con fagos hay que preparar los
medios de cultivo.
Medio LEM (1 litro) para crecer las bacterias
Concentración final
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Bacto triptona
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10 g
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Extracto de levadura
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5 g
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NaCl
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5 g
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1 M MgS04 x 7H20
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10 ml o 1.66 gr
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10 mM
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Se ajusta a 1 litro y se esteriliza por autoclave
Debemos preparar 2x1litro en dos Erlenmeyers. A un Erlenmeyer
añadiremos 15 gr de agar para preparar un medio de 1.5 % de agar que
plaquearemos en placas Petri una vez esté autoclavado. Al otro Erlenmeyer le
añadiremos 7 gr de agar para preparar un medio 0.7% que se mantendrá en el
Erlenmeyer hasta que se use.
Para diluir los fagos se usa
SM (1 litro)
NaCl
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5.8 gr
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1 M MgS04 x 7H20
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2.0 gr
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1 M Tris.HCl pH 7.4
|
50 ml
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2% gelatina
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5 ml o 0.1 gr
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Se ajusta a 1 litro y se esteriliza por autoclave
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